¡Nadia se va! (cuento erótico)

Publicado en 'Literatura' por Braun, 9 Abr 2018.





  1. Braun

    Braun Miembro de oro

    Registro:
    30 Jun 2017
    Mensajes:
    7,996
    Likes:
    10,184
    Temas:
    391




    *Advertencia.

    1. Lo que está escrito en estas líneas es ficción, cualquier palabra o suceso grotesco para el lector debe ser tomado bajo este enfoque, es parte de la licencia que otorga la literatura y el arte en general, como vehículo de libertad expresiva.

    2. Lo tomo más como un ejercicio, puesto que soy relativamente nuevo escribiendo literatura erótica, aunque poemas eróticos sí escribí hace mucho. Estaba destinado a participar en el concurso de Cate Foresti, pero cuando me preparaba para enviarlo ya la fecha límite de recepción de cuentos había pasado.





    Era la tercera vez que había ocurrido, pero en esta a Nadia parecía no importarle. Si antes juntaba sus labios, tensaba el cuerpo con sonrojo y bajaba su cerviz ante el roce de sus puntas erizadas contra el brazo de Iván; si antes a duras penas conjuraba cualquier sensación indebida, ¿qué le iba importar ahora? Ocho días de putas y el desenlace de costumbre, el aliento de aguardiente barato de Manuel flotando sobre su rostro. Quemaba sus naves y, con la bragueta abajo, la empujaba contra la pared. Maldecía y se masturbaba desesperadamente, intentando retomar la rijosidad de otro tiempo, tirando contra sí el rígido cuerpo de su mujer. «¡Aquí, Nadia, en el suelo, te recontraclavo!». Irritada, ella empujaba sus brazos hasta arrojarlo contra la cama. No hubo reacción. Abrió la ventana, encendió en ventilador y Nadia salió, esperando que con la sobriedad de Manuel volviera su indiferencia.

    Los roces entre ella e Ivan no nacían más que de la casualidad y de la torpeza de este último al andar. Nada era tan honesto y placentero, sin embargo, como esos contactos furtivos. Las pulsiones de Nadia iban a la par de su deseo de que Iván la redimiera del infierno etílico de Manuel. No había pretexto para atraerlo a su tela de araña, ni siquiera el más estúpido de que se trataba de su hermano mayor, que él estar allí cada vez que este recayera hasta el último día de su vida útil.

    No, nada de eso, Nadia simplemente se moría por marcarle y quería explícitamente que lo supiera. Sin agobiarse más en divagaciones, pegó su celular al oído y, al oír su voz, una bocanada de placer impreciso se inflamó en su alma.

    «¡Ven al departamento, es necesario que hablemos!». Iván colgó. Mordió el teléfono y sintió el mismo cosquilleo que el día en que descubrió la textura de sus senos por primera vez. Intentó apagar ese calor en solitario, como de costumbre, pero ya era tarde.

    -¿Dónde está mi hermano? –masculló y cruzaba temeroso la puerta. Hizo el amago de un abrazo y una vez más se topó con sus pechos, pero ella esta vez no bajó la cerviz. Se acercó, le tomó los brazos, las manos y las llevó plácidamente hasta sus senos, que tibios y jadeantes apuntaban hacia él como dos agujas.

    -¡Ahora sabes lo que hay aquí! ¡Esto era lo que sentías! –Y los brazos de Iván rodearon su cintura.

    Trenzaron ambos sus labios, y el deseo fue una línea vertical que la boca de Iván trazó de arriba abajo, desde su cuello hasta franquear la lengüeta del sujetador, que continuó en la unión de sus tetas bailoteantes y sudorosos hasta en el nacimiento de sus caderas, una línea continua que encontró Nadia en la firmeza del timón al que se aferró para iniciar su tempestuosa travesía, una línea sinuosa que la estremecía y secretaba, desde lo más hondo, su feminidad.

    Rodaban sobre el suelo de la sala, húmedos uno del otro, desnudos, exangües; mientras una voz gastada y soñolienta se oía desde la habitación.

    Iván sonrió al advertir una llave colgada en la chapa de la puerta cerrada; Nadia palidecía de miedo. Él, entonces, acarició con su índice el contorno de sus labios, lo humedeció y lo llevó a los suyos.
     
    Última edición: 9 Abr 2018
    A Ayar Uchu, Kenpachi Zaraki, Misstika y otras 3 personas les gustó este mensaje.


  2. fernando Bardem

    fernando Bardem Miembro diamante

    Registro:
    26 Jul 2016
    Mensajes:
    10,616
    Likes:
    14,065
    Temas:
    227
    :wow:
     
    A Braun le gustó este mensaje.
  3. ukbadboy

    ukbadboy Miembro de oro

    Registro:
    8 Set 2011
    Mensajes:
    7,428
    Likes:
    4,556
    Temas:
    26
    Tu cuento me deja con la miel en los labios. Buen intento.
     
    A Braun le gustó este mensaje.
  4. poochie

    poochie Miembro de oro

    Registro:
    13 Jun 2013
    Mensajes:
    7,158
    Likes:
    6,677
    Temas:
    48
    Yo tampoco pude mandar, pero fue porque la forista dejó de recibir y publicó antes del límite señalado. Ya van a ver, ya haré yo mi propio concurso con juegos de azar y mujerzuelas...
     
    A Rayovac y Braun les gustó este mensaje.
  5. dustie

    dustie Suspendido

    Registro:
    2 Abr 2018
    Mensajes:
    2,408
    Likes:
    1,417
    Temas:
    20
    En los labios o en la cabeza? :mmm:

    No entendí muy bien...
    Nadia tenía una relación con el borracho de Manuel y a la vez sentía una atracción sexual por Iván, el hermano mayor de Manuel, con el que tiene sexo en su propia sala mientras Manuel dormía por la borrachera?
     
  6. ukbadboy

    ukbadboy Miembro de oro

    Registro:
    8 Set 2011
    Mensajes:
    7,428
    Likes:
    4,556
    Temas:
    26
    Un poco timido el relato.
     
  7. dustie

    dustie Suspendido

    Registro:
    2 Abr 2018
    Mensajes:
    2,408
    Likes:
    1,417
    Temas:
    20
    No me gusta cuando a un relato erótico le meten mucho formalismo.
     
  8. Ojos oscuros

    Ojos oscuros Miembro de bronce

    Registro:
    4 Jul 2017
    Mensajes:
    1,030
    Likes:
    694
    Temas:
    4
    Me ha gustado,tome su buen like...:rool:
     
    A Braun le gustó este mensaje.
  9. Vinil

    Vinil Suspendido

    Registro:
    4 Abr 2017
    Mensajes:
    10,565
    Likes:
    3,076
    Temas:
    24
    :rool:
    Esta historia le encantaria leer al tio jeropa marco aurelio denegri

    [​IMG]
     
    A Braun y Misstika les gustó este mensaje.
  10. Tatúu32

    Tatúu32 Miembro maestro

    Registro:
    21 Feb 2018
    Mensajes:
    551
    Likes:
    205
    Temas:
    1
    [​IMG]
    YA deja de ver mucho MOVIE EROTIC, que el fantasma te va a perseguir.
    [​IMG]
     
    A Pedro_Flores y Braun les gustó este mensaje.
  11. Misstika

    Misstika Miembro diamante VIP

    Registro:
    21 Dic 2014
    Mensajes:
    10,284
    Likes:
    55,622
    Temas:
    107
    :aplausos::aplausos: no nos dejes con el sin saber del desenlace :yeah:
     
    A Braun le gustó este mensaje.
  12. Braun

    Braun Miembro de oro

    Registro:
    30 Jun 2017
    Mensajes:
    7,996
    Likes:
    10,184
    Temas:
    391
    Tal cual.

    Como dije arriba, es el primer relato erótico que escribo, por eso el rótulo de ejercicio arriba.

    No lo veo tan formal, probablemente sí implícito y alegórico. Hay cosas para todos los gustos en todorelatospuntocom, yo me quedo con este secncillo ejercicio softcore.


     
    Última edición: 10 Abr 2018
  13. dustie

    dustie Suspendido

    Registro:
    2 Abr 2018
    Mensajes:
    2,408
    Likes:
    1,417
    Temas:
    20
    No sé, me gusta una lectura más fácil de leer e interpretar.
    A menos que te guste escribir como la lectura erótica pasada, por la actual está llena de penes, flujos y vaginas.
     
    A Braun le gustó este mensaje.
  14. Braun

    Braun Miembro de oro

    Registro:
    30 Jun 2017
    Mensajes:
    7,996
    Likes:
    10,184
    Temas:
    391
    Tampoco es que esto sea un poema de Bretón:D, se entiende. Cierto, más erógeno se puede ser, pero no en un cuento de 500 palabras y menos en una comunidad en la que a algunos amigos les gustaría cualquier excusa para verme en plomo.


    Nadia Vainilla (versión extendida)



    Era la tercera vez que había ocurrido, pero en esta a Nadia parecía no importarle. Si antes juntaba sus labios, tensaba el cuerpo con sonrojo y bajaba su cerviz ante el roce de sus puntas erizadas contra el brazo de Iván, si antes a duras penas conjuraba cualquier sensación indebida, ¿qué le iba importar ahora? Ocho días de putas y el desenlace de costumbre, el aliento de aguardiente barato de Manuel flotando sobre su rostro. Quemaba sus naves y, con la bragueta abajo, la empujaba contra la pared. Maldecía y se masturbaba desesperadamente, intentando retomar la rijosidad de otro tiempo, tirando contra sí el rígido cuerpo de su mujer. «¡Aquí, Nadia, en el suelo, te recontraclavo!». Irritada, ella empujaba sus brazos hasta arrojarlo contra la cama. No hubo reacción. Abrió la ventana, encendió en ventilador y Nadia salió, esperando que con la sobriedad de Manuel volviera su indiferencia.

    Los roces entre ella e Iván no nacían más que de la casualidad y de la torpeza de este último al andar. Nada era tan honesto y placentero, sin embargo, como esos contactos furtivos. Las pulsiones de Nadia iban a la par de su deseo de que Iván la redimiera del infierno etílico de Manuel. No había pretexto para atraerlo a su tela de araña, ni siquiera el más estúpido de que se tratase de su hermano mayor, de su deber de estar allí cada vez que este recayera, hasta el último día de su vida útil.

    No. Nadia simplemente se moría por marcarle, y quería explícitamente que lo supiera. Sin agobiarse más en divagaciones, pegó su celular al oído y, al oír su voz, una bocanada de placer impreciso se inflamó en su alma.

    «¡Ven al departamento, es necesario que hablemos!». Iván colgó. Mordió el teléfono y sintió el mismo cosquilleo que el día en que descubrió la textura de sus senos por primera vez. Intentó apagar ese calor en solitario, como de costumbre, pero ya era tarde.

    —¿Dónde está mi hermano? –masculló y cruzaba temeroso la puerta. Hizo el amago de un abrazo y una vez más se topó con sus pechos, pero ella esta vez no bajó la cerviz. Se acercó, le tomó los brazos, las manos y las llevó plácidamente hasta sus senos, que tibios y jadeantes apuntaban hacia él como dos agujas trémulas.

    Trenzaron ambos sus labios, y el deseo fue una línea vertical que la boca de Iván trazó de arriba abajo, desde su cuello hasta franquear la lengüeta del sujetador, que siguió en la unión de sus tetas bailoteantes y sudorosas, en sus pezones atrapados en los dedos de su amante, que se prolongó hasta el nacimiento de sus caderas. Trazó una línea continua que encontró ella en la firmeza del timón al que se aferró para iniciar su tempestuosa y ilícita travesía, una línea sinuosa que la estremecía y en la que secretaba, desde lo más hondo, su feminidad.

    «No deberíamos hacer eso aquí… », Nadia acariciaba sus hombros y dibujaba con lascivia círculos en su barbilla.

    Iván la calló llevando sus dedos a sus labios y la atrajo nuevamente hacia su pecho. El olor a vainilla de Nadia parecía brotar de su propio cuerpo, pues se filtraba en su transpiración. Iván posó sus manos en sus caderas, tomó sus nalgas en flor y acarició el nacimiento de ellas con ternura. Sus ojos apacibles bastaron para convencerla de que en verdad estaban solos en el mundo.

    «¡Entra, puto, que soy tuya!», Nadia arañaba su espalda, sus caderas; mientras él frotaba su glande contra las orillas su vagina, jugaba con su impaciencia, humedeciéndola una y otra vez. Ella se estrechaba a Iván. Su muslo contra su pecho, sus pies contra su espalda, reclamaban que, cuanto antes, su pene abrupto la calce.

    Jadeante e incontenido en su deseo de penetrarla, Iván gritó su nombre y hundió su erguida arma de acecho dentro de ella, una y otra vez. Nadia, embelesada, gemía y repetía su nombre, daba respingos, lo aprisionaba contra sus paredes viscosas, apretaba con descaro sus glúteos; eran un solo animal secretando humedad de todo el cuerpo, sobre el frío piso de vinilo.

    «¡Se me viene!», e Iván jadeó sin que su compañera lo escuchara, y atrapado en las impetuosas paredes de Nadia, secretó el torrente de semen que había guardado para ella. Ambos ese día conocieron el aroma de la leche en la vainilla.

    Agotados, rodaban sobre el suelo de la sala, húmedos uno del otro, desnudos, exangües; mientras una voz gastada y soñolienta se oía desde la habitación.

    Iván sonrió al advertir una llave colgada en la chapa de la puerta cerrada; Nadia palidecía de miedo. Él, entonces, acarició con su índice el contorno de sus labios, lo humedeció y lo llevó a los suyos.
     
    A Ayar Uchu y dustie les gustó este mensaje.
  15. Rayovac

    Rayovac Miembro maestro

    Registro:
    24 Oct 2017
    Mensajes:
    697
    Likes:
    860
    Temas:
    19
    Que pundoroso! :biggrin:
    Aún así esta muy bueno. No para todos los gustos, eso si.
     
    A Braun le gustó este mensaje.
  16. Braun

    Braun Miembro de oro

    Registro:
    30 Jun 2017
    Mensajes:
    7,996
    Likes:
    10,184
    Temas:
    391
    Bueno, abajo escribí la versión extendida y algo descafeinada. Ah! Me parece que ya la leíste.
    Gracias por comentar.