Las dos caras del vacío: una filosofía de (o desde) la soledad

Publicado en 'Filosofía' por Javas140385, 14 Set 2014.





  1. Javas140385

    Javas140385 Miembro diamante

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    Saludos.

    El título completo era Las dos caras del vacío: una filosofía de (o desde) la soledad, la nada… y sus sinónimos.

    La soledad y el vacío, en términos ontológicos y morales, sobre todo, parecen ser cuestiones “deseadas” por unos, y “rechazadas” por otros. Pero ese deseo y ese rechazo tienen realmente una buena lógica por ambos criterios. Es tan lógico afirmar las siguientes expresiones…

    <<Quiero estar solo>>.

    <<No soporto estar solo>>.

    <<Nadie quiere estar solo>>.

    <<Importa estar solo para pensar>>.

    … que prácticamente ninguna de ellas puede refutar a las demás. Vacuidad y sustancialidad son mutuamente excluyentes, pero igualmente fuertes dentro de sus propios límites. Cristianos y budistas, platónicos y efesios, optimistas y nihilistas, amantes del sentido de la vida y pesimistas con tendencias fatalistas, todos ellos han enfatizado, en su momento, puntos de vista por completo opuestos en relación con palabras como el vacío, el no- ser, la nada, la soledad, la angustia, la muerte, la vida eterna, ser un anacoreta, etc.

    La soledad parece ser afirmada por el budista y negada por el cristiano. Paradójicamente, cuando el budista parece afirmarla, le está dando cierta realidad al vacío. Por ende, el vacío es real. Mientras que el cristiano no parece poner al vacío como parte de su idiosincrasia. Al negar el no- ser (al modo de prohibición, tipo Parménides), busca llenar todo con la noción de Dios y que, una vida sin dicha entidad, es por entero vacía. <<Al hombre solo le pertenece la nada y el pecado>>, es lo que afirma de forma directa un link cristiano. Dios lo es todo y el hombre en sí mismo es un puro no- ser, como pudo haberlo dicho Agustín de Hipona. Luego, el hombre por sí mismo parece ser nada; por ende, es posible una vida vacía… cuando se está lejos de Dios.

    Hay concepciones en que el hombre es puesto frente a su condición finita y esto lo aterroriza de tal forma, que ha buscado llenar a como dé lugar tal “angustia”, buscarse un propósito y caminar con un norte. Otras concepciones, por el contrario, creen que ese vacío viene a ser su real condición, y apuestan precisamente por el camino de la “aniquilación”, rechazando todo postulado que crea en algo permanente; es decir, para ellos, el vacío de toda sustancia no es visto como insensatez, y menos como algo aterrador. En aquella parte del mundo el vacío es más bien un complemento.

    Aunque ninguna de las concepciones parece explicar con suficiente fuerza lo que es la soledad, la nada y cosas semejantes.

    La pregunta de este tema es la siguiente:

    Estar solo, ¿es bueno o malo? Y no solo lo pregunto como una mera preferencia personal que cualquiera pueda tener (hay quienes quieren estar solos, y hay quienes no), sino como condición humana; es decir, si realmente el vacío, lo efímero, la nada tras la muerte, es parte de nosotros o es algo que debemos rechazar en pos de buscar algo eterno.

    1) Si es por completo inútil buscar definir todo, sustancializar lo que nos rodea, porque son solo palabras y conceptos artificiales, y que por ello, todo nace y muere siempre; entonces gana el budismo (en algunas ramas), gana el taoísmo, gana parte del hinduismo, gana el no- ser, gana el panta rei, gana Heráclito, gana Nietzsche (en cierto sentido), gana el lila, la noción del juego, que afirman algunas mitologías índicas, en donde no tiene sentido preguntarse más allá. Es decir gana el shunyata, el sinsentido. Gana la frase “no hay que angustiarse pensando que todo va a tener una respuesta”. Todo queda subsumido por la nada. Gana el devenir.

    Es decir, “gana” el Vacío. Luego, las religiones teístas (cristianismo, judaísmo, islam, etc.) y las filosofías de corte sustancialista o teleológico (aristotelismo, kantismo, marxismo, etc.), son derrotadas.

    2) Ahora bien, si es una necesidad intrínseca y humana definir y delimitar los fenómenos al tratar de darles una causa y origen, ya sea desde el primitivo hombre que explicaba el mundo como una suma de “fuerzas extrañas”, hasta el religioso promedio de hoy, que apela a alguna deidad; entonces gana el cristianismo, gana Platón, gana Aristóteles, gana la modernidad, gana la frase “todo debe tener una causa o un propósito en el mundo”. Gana el télos. Gana lo sustancial.

    Es decir, “gana” Dios. Luego, las creencias mayoritariamente orientales y las de corte nihilista, que no proponen ningún propósito per se, ni nada a qué sujetarse, son derrotadas.

    No parece hasta aquí el vacío ser visto más que desde dos ópticas diametralmente opuestas e irreconciliables. Al parecer, tanto Dios como la Nada no podrían estar en la misma concepción.

    Venerada o desdeñada, la noción del Vacío parece encontrar esta pugna dialéctica. Unos, en su negativa a hablar de ello, lo afirman más (<<Nada tiene sentido sin Dios>>, dice el teísmo); y otros, al afirmarlo como una posibilidad, niegan todo lo demás (<<Todo fluye y nada permanece>>, dice parte del budismo).

    La mayor contrariedad es que, al parecer, ambas posturas ganan… y pierden al mismo tiempo.

    Dice una cita bíblica que <<… donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos>>; y también: <<No es bueno que el hombre esté solo>>. Es decir, Dios no abandona al hombre. No hay aislamiento; y si no hay eso, la soledad es descartada.

    En algunos textos de las Upanisads se puede concluir que <<Ahí donde hay dualidad, habrá temor>>. Es decir, la noción del “otro” o algo “ajeno” es preciso que sea abandonado; un Uno Absoluto que no admite “dos” ni “muchos”. No hay compañía; y si no hay eso, la soledad es aceptada.

    Mientras que el fragmento XII del Tao te ching dice: <<Por eso, del ser provienen las cosas y del no- ser su utilidad>>, es decir, aquí el vacío (contra lo que piensa el respetado Honorio Ferrero) no solo es aquello que no se manifiesta a los sentidos; sino la nada, en sentido absoluto; eso indefinible que parece ser repudiado aquí, en esta parte del mundo civilizado, un mundo donde el subjectum y la substantia parecen ser las únicas cosas principales, allá en cambio, en esa concepción de oriente, tiene mucho significado.

    De hecho, no hace falta llenar de personajes (como centros o modelos de un tema en específico) y de múltiples colores una pintura (como fondo o decorado) para decir que es bella.


    [​IMG]
    Bailando y cantando. Campesinos de vuelta del trabajo, de Ma Yuan. Como se ve, el “horror vacui” es algo relativo.


    Luego, no necesariamente hay que “llenar” nuestra existencia con colores, conceptos y demás.
     
    Última edición: 14 Set 2014
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  2. Javas140385

    Javas140385 Miembro diamante

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    Como se ve, por un lado, el hombre busca completar su vida y su sentido con un dios (o con algo que quiere que sea para siempre); y por otro, busca vaciar su vida de cualquier sentido y de cualquier dios (o en todo caso, de cualquier noción que lo mantenga en una tensión de alegría- miedo).

    Ponen al vacío o al no- ser como antítesis, o bien como parte de la vida; como ajeno o como propio; como un tema espantoso o como un complemento; como un “camino del error y la confusión” parmenídeo, o como un “inagotable recipiente hueco y profundo” taoísta.

    La soledad viene a ser aterradora, o bien es vista como una plenitud. Solo o solitario (que no es lo mismo), impuesto o voluntario, esta palabra causa tanta atracción como miedo. Vivir en soledad o en conjunto, no es lo mismo que gustar de la soledad o sentir rechazo hacia dicho estado. Es imposible catalogar al ser humano como lo correcto e incorrecto solo por optar por una de estas dos vías. Si hay quienes gustan de la soledad o bien no la toleran, no podemos sino decir que son modos de ser en cada persona; como los existenciarios en Heidegger (que implican disposiciones afectivas, el comprender, la angustia, etc.), en donde la realidad humana es siempre algo dinámico, una posibilidad, no algo fijo ni estático (como la filosofía tradicional ha buscado definir al hombre, sea un “alma atrapada en un cuerpo”, un “animal racional”, o una “cosa pensante”, etc.).

    Hay quienes, incluso estando en grupos, en la multitud de la calle o de las reuniones que hay en los centros de trabajo, se sienten solos a más no poder; y hay quienes pueden estar solos en el sótano de una biblioteca, restaurando libros, aislados de otro ser humano y estar en compañía de sus propios pensamientos.

    Si se cree que lo bueno y lo correcto es únicamente ser extrovertido, y todo lo contrario, ser introvertido es síntoma de ser rechazado; que la extraversión es “positiva” y ser introvertido es “negativo”, arrancamos mal. El introvertido puede ser reflexivo, observador, paciente, analítico y maduro; o bien puede ser alguien perturbado, tímido, cohibido, que no asimiló algún evento sucedido. Así también la extraversión puede ser sinónimo de tomar la iniciativa en una relación (social, afectiva, familiar, etc.), ser sinónimo de madurez, de seguridad personal; o bien es una forma de camuflar la timidez que se tenga, una forma de ir llenando vacíos de la vida personal, o un mecanismo de defensa ante los traumas vividos en el pasado; como el llenarse de amigos, cuando muy en el fondo, nadie, o muy pocos, lo son realmente (las redes sociales son un ejemplo de ello); hay quienes esconden su timidez conversando con muchas personas, o incluso siendo los “graciosos” del grupo (paradójicamente).

    En lo personal, pienso que hay que acostumbrarnos a ambas caras. No hay de otra.

    Ver al vacío como tabú, como angustia, como algo doloroso y traumático, como terror a que algo no tenga nombre, como imposible de concebir. Es decir, la soledad insoportable.

    Pero también ver al vacío como autenticidad, como devenir, como tranquilidad, como no necesidad de definir, como sabiduría del desapego, como pretensión de lograr algún tipo de “nirvana”, como liberación de todo temor. Es decir, la soledad por iniciativa o solitariedad.

    He ahí el problema, y lo repito: ¿por qué se tiende a catalogar a la soledad o al vacío (no- ser) únicamente como situaciones o condiciones malas y desagradables (en la moral) o inviables e ilógicas (en la ontología), cuando no necesariamente es así? De hecho, no tienen por qué ser así siempre. No presupongamos que la ausencia de algo tenga que ser vista como "aterradora", como muchos creen. Es más, dichas nociones (como lo dije en otro tema) parten solo del hombre occidentalizado, el hombre de la antigüedad, del medievo y de la modernidad, que ha concebido principios, dioses y sustancias por doquier. Pero no puede inferirse lo mismo de ciertas nociones de oriente, en donde no se hacen problema alguno con poner al vacío en su idiosincrasia; sea el vacío como algo que aún desconocemos, o bien el vacío como la nada, en sentido absoluto. Ninguna de esas alternativas es vista como “mala”.

    El budismo (y cualquier concepción que apela a la vacuidad) debería aprender que <<un hombre solo, que desea la soledad, no siempre es un hombre feliz>>.

    El cristianismo (y cualquier concepción que apela a la sustancialidad) debería aprender que <<hay vacíos, como el de la existencia humana, que ni siquiera ese Dios es capaz de llenar>>.

    En conclusión, no toda la humanidad tiene esa "angustia ante la nada". Y al no ser algo intrínseco, ese llamado "horror vacui", solo se da en algunos seres humanos, no en todos. Es cuestión de hábitos culturales y procesos psicológicos asimilados de distintas formas. Algunas creencias (el taoísmo, por ejemplo) ponen al no- ser como aquello de donde todo surge y retorna. Es más, estas creencias ven más viable esta alternativa que el postulado de algún "principio o substrato eterno".

    Si queremos definir todo lo que hay, buscarle sentido a todo lo que nos rodea, pues, adelante; y si no, pues no. Eso no es un imperativo.

    ¿Por qué exigir que todo tenga un nombre? Pues porque tal vez no nos gusta lo desconocido (que en algún momento, nos perturbará no saber definir algo; y antes que decir “no sé”, preferimos intentar explicarlo). Y por ende, llenamos el Vacío con la noción de Dios… o con algo.

    ¿Por qué querer vaciar de contenido todo lo que hay? Pues porque tratamos de romper con toda dualidad que nos causa tedio (bueno- malo, luz- tinieblas, alegría- tristeza, etc., que en algún momento, nos parecerá perturbador y hasta terriblemente aburrido). Y por ende, no hay respuesta en ningún Dios, salvo el Vacío… o el silencio.


    [​IMG]
    “Campo de trigo con cuervos”, de Van Gogh. El genial Akira Kurosawa tomó esta pintura como parte en uno de sus “Sueños”, película que, si tienen la oportunidad de verla, entenderán la intención del tema. Quizá este cuadro refleja precisamente la vida y la muerte en el más hondo conflicto o pugna existencial. Por muy hermosa que nos parezca la vida, la muerte vendrá a devorarla; no hay tiempo que perder y por ello, hay que seguir pintando mientras se pueda… el campo no estará ahí por siempre.


     
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  3. Javas140385

    Javas140385 Miembro diamante

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    Sea una trascendencia histórica (uno busca lograr sus metas, sabiendo que dejará de existir por siempre), o trascendencia metafísica, (donde se enmascara la muerte con la noción de seguir “existiendo” después), eso ya depende de cada uno. Hay quienes ven a la muerte como “antagónica”, como un “mal” causado por algún “pecado” o “culpa primigenia”. Hay quienes ven a la soledad como un “camino errado”, como algo que “debe evitarse”. Por fortuna, no todos ven a la muerte y a la soledad del mismo modo.

    Depende de cada quien cómo quiera entender y llevar la soledad el resto de su vida.

    En fin, la soledad no es más que un estado anímico (un día nos agrada y otro día nos espanta), pero como tema, lo veo extraordinario, y a la vez, aterrador. Creo que la soledad y el vacío (como lo desconocido o la nada absoluta) tienen que ser vistas en todas las facetas posibles que la humanidad sea capaz de concebir (como angustia, como miedo, como aburrimiento, como algo pasajero, como tranquilidad, como nada interesante, como algo para meditar, como necesidad, etc.). Después de todo, nuestra condición humana nos indica que siendo finitos, somos mejores que lo infinito; pues en nuestra existencia se ve, al parecer, una pugna dialéctica entre la muerte (como final de todo) y la eternidad (como noción consoladora, propio de los mitos, las religiones y las ideas más diversas); algo que no podría ser visto del mismo modo si es que hubiésemos sido (en el hipotético caso) inmortales, ya que no tendríamos preocupación alguna. Si no tuviésemos a la muerte como parte de nosotros, no tendríamos por qué angustiarnos. Por fortuna, somos seres- para- la- muerte.

    Personalmente pienso que la vida es infinitamente valiosa porque es finita, porque tiene un tiempo límite, una fecha de caducidad. Porque cada cosa que hacemos es única, y eso le da su incomparable valor, lo cual no sería posible si tuviésemos “vida eterna”. Una vida infinita e inacabable, por tanto, es totalmente hueca, porque simplemente no hay nada que perder.

    Gracias a esa pugna entre perpetuar nuestra existencia y la nada absoluta, podemos pensar esta clase de cosas. El tiempo nos pone un límite, pero a la vez, gracias al tiempo, hemos buscado ir más allá de nuestra condición humana. El tiempo nos limita y, a la vez, el tiempo nos incentiva. Todas nuestras creencias, nuestras vivencias, nuestros deseos, nuestros conflictos y demás situaciones que abarcan nuestra compleja vida de unos cuántos años o décadas, se reducen a un simple parpadeo. Pero un parpadeo único e irrepetible. Ese es el significado de la Vida como tragedia. La lucha eterna de lo apolíneo y lo dionisíaco que, finalmente, es la lucha entre la búsqueda de un sentido (Dios) contra la aceptación del devenir (la Nada); es decir, el conflicto de la existencia perenne contra la extinción absoluta, del ser humano contra sí mismo. Nada impide crearle un sentido o propósito a la vida, aunque ésta no parezca tenerlo en sí misma.

    En cierto sentido, gracias a la muerte, podemos filosofar. :)


    <<Entonces no existía ni el No- Ser, ni tampoco existía el Ser…>>

    (Rig Veda X, 129, 1)


    <<Todas las cosas bajo el cielo provienen del ser,
    Y el ser del no- ser>>.

    (Tao Te Ching, XL)


    <<Quien escala las más altas cimas se ríe de las tragedias, reales o ficticias>>.

    Friedrich Nietzsche (Así habló Zaratustra. Del leer y escribir)


    <<Haz de tu soledad un dios y un demonio,
    si a la depresión quieres sobrevivir…>>

    Javier Alejandro Vásquez Cámara (un servidor :cafe:)


    Saludos.
     
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  4. chochi

    chochi Miembro de plata

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    Aunque no lo creas lo leí completo antes de empezar la chamba, saludos:yeah:
     
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  5. elaviador

    elaviador Moderador

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    Sí, de acuerdo contigo, estimado Javas. Agregaría, en tus citas sobre la eternidad, una que me enseñó mi querido maestro (en sentido figurado) José Pablo Feinmann, cita cuya atribución original no logro recordar, y que dice: "si fuésemos inmortales, no nos diríamos adiós".
    Y por último, deseo, a modo de actualización de mi respuesta al tema original, dejar una pequeña reflexión: ¿sólo el hombre busca rellenar vacíos con dios? ¿qué hay del condicionamiento operante y el experimento de la caja de Skinner, o las palomas supersticiosas? Eso me deja pensando a mí, qué tan diferentes somos, si algún día esos animales llegan a filosofar, o al menos a buscar a un dios (tal y como nosotros lo hacemos).
    Leer sobre dicho experimento, me ha dejado perplejo y pensando al respecto, y lo comparto aquí para dejar encendida la mecha de la cuestión, como complementaria a nuestra búsqueda de dios por suplir el vacío. ¿Será que esas palomas también tienen horror a ese vacío? ¿O qué será lo que las lleva a parecerse a nosotros?
    https://es.wikipedia.org/wiki/Burrhus_Frederic_Skinner#La_superstici.C3.B3n_de_la_paloma
     
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  6. Javas140385

    Javas140385 Miembro diamante

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    Saludos, elaviador:

    https://www.forosperu.net/showpost.php?p=11653821&postcount=15

    Mencionaste a Feinmann. Hace tiempo había hecho un tema en donde está esa idea. Es justamente el primer capítulo de su "Filosofía aquí y ahora", en donde habla de El inmortal, de Borges. De ahí deriva lo que él busca explicar.
     
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  7. haidariss_

    haidariss_ Miembro de plata

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    Es admisible y entendible que el ser humano trate de llenar vacíos de mil maneras, en diversos ámbitos: filosóficos, científicos, históricos antropológicos, etc...; lo que pasa es que, tratamos de interpretar la realidad, sin embargo , existen predecibles limitaciones obvias, desde el punto de vista humano tan subjetivo....en algún momento de la vida no se puede evitar ideas existenciales, acerca de nuestro lugar y el papel que supuestamente estamos hechos para desempeñar, dándole un Telos a todo....
    Ahora , te cito porque me sorprende lo que mencionas del experimento de Skinner, mencionas que los animales, también tratan de "llenar" vacios, y lo deduces del experimento, sin embargo, esos animales que fueron objeto de experimentación, sólo aprendían por reforzamiento o castigos en forma "ciega" (recuerda que estamos frente a un Neo-conductista...y radical ).En los animales no habría una necesidad de llenar o explicar la realidad, ni de inventar religiones, creencias...; sólo existen y punto, no existe esa "preocupación" ansiosa y mórbida por el más allá, como en el hombre (lo cual envidio, así seríamos más felices. nosotros los humanos, sólo viviendo...) .
     
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  8. Conatus

    Conatus Miembro maestro

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    Interesante. Pero no estoy de acuerdo.

    La vida es más llevadera si pensamos que ésta tiene un sentido, que pensar que no lo hay en absoluto.

    Invirtamos la pregunta heideggeriana:

    ¿Por qué necesariamante la Nada y no Algo?

    :hi:
     
  9. Javas140385

    Javas140385 Miembro diamante

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    Porque simplemente es menos dañino pensar que nada hay tras la muerte.

    Pensar que hay "algo", nos haría atiborrarnos de preguntas... y de miedos personales.

    Las filosofías y religiones diversas lo confirman.

    Saludos.
     
    Última edición: 23 Set 2014
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  10. ItMustBeLove

    ItMustBeLove Suspendido

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    Todo es vanidad y aflicción de espíritu.
     
  11. haidariss_

    haidariss_ Miembro de plata

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    ¿La vida más llevadera? Pero ¿Por qué pensar que existe una finalidad? ¿Acaso nosotros no podemos existir al margen de ello al igual que los animales? Veo innecesario entonces, que sea una necesidad o que produzca perturbaciones si las hubiera..
     
  12. wonderbra

    wonderbra Miembro de honor

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    viejo porque no vas al grano y explicas tu pregunta?
     
  13. Javas140385

    Javas140385 Miembro diamante

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    La pregunta clave está a la mitad del primer post:

    <<Estar solo, ¿es bueno o malo? Y no solo lo pregunto como una mera preferencia personal que cualquiera pueda tener (hay quienes quieren estar solos, y hay quienes no), sino como condición humana; es decir, si realmente el vacío, lo efímero, la nada tras la muerte, es parte de nosotros o es algo que debemos rechazar en pos de buscar algo eterno>>.

    Mi opinión está ampliada en todo lo que vino después. Como verás, el tema no es solo para un párrafo.

    Saludos.
     
  14. Mariana.

    Mariana. Suspendido

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    Si bien no tiene que ver específica y directamente con lo que has puesto (y creo que justamente por eso puede significar un aporte en tu tema), creo que hay dos conceptos claves en El Erotismo, de G. Bataille, que podrían enriquecer las ideas que planteas: la discontinuidad y la continuidad. Saludos.
     
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  15. Javas140385

    Javas140385 Miembro diamante

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    Obra descargada. Gracias. :yeah:

    Saludos.
     
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  16. wonderbra

    wonderbra Miembro de honor

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    pues depende de cada uno. voto por la preferencia personal
     
  17. Conatus

    Conatus Miembro maestro

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    Pues, si la vida no tuviese una finalidad, muchos individuos verían al suicidio como la única alternativa para terminar con su existencia (después de todo, así lo justificarían ellos: si la vida no tiene un propósito, da igual vivir que morir).

    Yo pienso, por el contrario, que sí hay un sentido en la vida y no somos un simple estar-arrojados al mundo. Y en ese caso, las ideas que proponen una finalidad en el hombre, hacen que este tenga algún tipo de moderación en sus vidas, mejor de lo que cualquier tendencia pesimista propusiera. Abandonarse en vida implica ya estar muerto desde antes. Vivir sin un norte es lo peor que cualquier ser humano podría hacer.

    Es necesario, pues, pensar que la vida es extraordinariamente valiosa. Es tan valiosa que podemos contemplar y contemplarnos, luchar por un sueño o dejar que otros sueñen por nosotros cuando nosotros ya no estemos; creer en un Dios que nos dé un sentido, o bien crearnos un dios (un ideal) para tener un sentido. Todo es cosa de hallar dicha finalidad en el camino.

    Y quienes no lo encuentran y terminan su propia existencia de forma violenta (suicidios, decepciones personales, abulía, abandonarse y despreciarse a sí mismo, destruirse interiormente sin que nadie lo sepa, etc.), pues es una pena por ellos, realmente una pena; pero no por ello la vida misma tendría que detenerse. Hubo tal vez muchos que no llegaron a alcanzar sus sueños y murieron sin siquiera hallar la tranquilidad deseada, pero quienes siguen vivos y han pasado por muchas penurias y las han superado, su fortaleza se reafirma: y sus ganas de vivir también.

    Yo creo que hay que seguir viviendo mientras podamos y que hay más razones para vivir que para buscar morir. El pesimismo y la sensación de vacío no tiene por qué ser todo en el ser humano.

    :hi:

    Me da pena ver esto. Pienso que usted solo está justificando su soledad a través de un extenso tema y no la está enfrentando. Disfraza su vacío personal mediante complejos y monumentales párrafos y citas de otros autores y concepciones con ejemplos y figuraciones, mas no es capaz de encarar dicho vacío. Trata de purgar sus pensamientos a través de líneas extensas sin llegar a algo concreto. Y eso es como curar una enfermedad a medias: tarde o temprano eso empeorará.

    A pesar de todos los dolores y la soledad no deseada, los seres humanos aún podemos pensar en la felicidad: pese a todo, soñar aún es posible, y si es posible, es real.

    :hi:
     
    Última edición: 27 Set 2014
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  18. Dominion

    Dominion Miembro de oro

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    La mayor parte de mi vida la he pasado solo, conozco amig@s que afligen con el hecho de estar/ sentirse solo. Es una especie de misantropia no lo sé, pasan días en los cuales no quiero tener contacto con nadie, ni siquiera con mi mejor amigo.
    El estar solo no es malo, se aprende a ser lo que eres realmente, tomas consciencia de ti como ser y de lo que eres capaz, llegas a conocerte tal cual como eres, para luego aprender a saber quien eres.

    Dominion ha adoptado la absurdidad de la existencia.
     
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  19. eklektiko

    eklektiko Miembro de plata

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    Ahhhh, Materialismo escondido detras de los vestidos de filosofia oriental...

    lo que el Taoismo y el Budismo intentan decir que en el hombre sabio hay ausencia de crispación al buscar el sentido o esencia de las cosas a traves de la inteligencia. EL mundo es devenir y solo nuestra intuición logra comunicarse con ese devenir.

    Ninguna filosofia oriental niega que pueda ocurrir la revelación de la intención del Cosmos...

    "Si se respeta el Dao
    y se honra la virtud
    no es porque alguien los haya encumbrado,
    sino porque siempre se mantienen en la espontanea naturalidad.

    El Dao engendra y alimenta
    hace crecer y madurar,
    da estabilidad y sosiego.
    edifica y protege.

    Engendra sin apropiarse...


    Lao Zi
     
  20. Javas140385

    Javas140385 Miembro diamante

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    Oh, qué interesante. Acaban de "descubrir" dos cosas en mí que ni yo mismo sabía :oops::

    1) Que "escondo" mi soledad llenándome de temas y párrafos extensos, y...

    2) Que "escondo" mi materialismo llenándome de filosofía oriental.

    No, estimado, a mí me agrada escribir esta clase de temas desde hace ya bastantes años. Si escribir mucho, creyendo esconder algo, es como una "enfermedad", por mí normal (a veces, me gustaría seguir escribiendo en mis últimos momentos de vida: escribir mi agonía... :biggrin:). Y con respecto a lo otro (y ya te lo dije), veo más sensatez en el devenir y la muerte, pues ahí no hay preguntas ni conjeturas metafísicas (propias de la filosofía), ni miedos o consuelos personales (propios de la religión).

    Yo pienso que hay más valentía en quienes asumen el devenir que aquellos que se aferran a la vida creyendo que esta tiene algún tipo de télos incrustado en su ser (precisamente la noción de dukkha va por ahí, y en eso, no hay ética cristiana o alguna otra moral teleológica que pueda resistir el planteamiento budista). Son más consecuentes quienes no buscan sustancias o entelequias en la realidad que quienes apelen a un dios (o algún "sentido") que sostenga sus vidas (ya que, al parecer, muchos de ellos son incapaces de sostenerla por sí mismos).


    Amigo, todo bien con tu comentario, pero te hubieses ahorrado la primera línea. La verdad yo no escondo nada cuando hablo esta clase de temas (que no es el primero que he hecho).

    Me inclino más por el Materialismo... pero no me quiero quedar solo en el Materialismo. :yeah:

    Saludos.
     
    Última edición: 3 Oct 2014
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