La niña

Publicado en 'Misterios y Enigmas' por Owenhart, 25 Ene 2020.





  1. Owenhart

    Owenhart Miembro frecuente

    Registro:
    11 Ago 2019
    Mensajes:
    188
    Likes:
    89
    Temas:
    71




    LA NIÑA

    Entre el antiguo hospital de San Jacinto y el AA.HH Los Pinos, en el cauce del río seco del Solivín, la niña suele llorar —sea de día, de tarde o de noche—, suele cubrirse sus ojitos con sus manos sucias y pedir que la lleven con su mamá.
    Sucedió hace poco, en plena era tecnológica, en donde las personas miran más el celular que el camino. Julito había escuchado esta historia el año pasado en el colegio, pero nunca la tomó en serio. «Esa niña no existe, solo hay perros por ahí», solía responder a sus amigos cuando trataban de asustarlo, ya que el adolescente no le daba importancia a esos «cuentos» porque, desde que llegó a vivir al pueblo, siempre utilizaba ese camino.
    La manera de responder que tenía Julito, tan elegante y tajante, llenaba de rabia a sus amigos, quienes a principio del mes de enero decidieron jugarle una broma de mal gusto. Los cómplices se pusieron de acuerdo para asustarlo; Marcos se encargaría de llevar a su hermana de seis años al lugar y Hugo —quien era el vecino de Julito—, con la excusa de jugar Fortnite, le diría a la futura víctima que juntos fueran a la casa de Marcos a las ocho de la noche.
    El plan sucedió tal y como lo pensaron. Hugo cumplió con su parte, y, mientras él y Julito empezaban a bajar del AA.HH San Francisco, Marcos se escondía detrás de un montículo de basura, junto a su hermana, esperando ansioso que sus amigos cruzaran.
    Cuando a lo lejos Marcos divisó a sus dos amigos, le dijo a su hermana que se parara en mitad de camino. La niña —por sentirse parte del grupo— empezó su actuación como su hermano le enseño.
    —Tamare, Julito, mira —dijo Hugo, haciéndose el tartamudo, mientras señalaba a la niña que se encontraba a mitad del camino que existía entre el antiguo hospital de San Jacinto y el AA.HH Los Pinos.
    —Imposible, son babosadas —respondió muy sereno Julito sin detener su andar.
    Hugo sentía que las cosas no saldrían bien, que Julito sospechaba que él y Marcos querían gastarle una broma; sin embargo, no quería dar un paso atrás. «Es la niña. Sí existe», empezó a gritar tratando de contagiarle un poco de miedo a Julito, pero este no se inmutó y caminó hasta pararse frente a la niña que lloraba porque se había perdido.
    «Ya, Marcos, sal de donde te encuentres. ¿Cómo vas a usar a tu hermana Teresa para esto», gritó valientemente el adolescente, hasta que vio a Marcos salir de su escondite tambaleándose, botando baba y con los ojos en blanco.
    Julito pensó que el actuar de Marcos también era parte de la broma, pero cuando vio que Hugo se puso pálido, él miedo por fin le embargó.
    Los dos amigos se acercaron a Marcos, trataron de averiguar qué le había ocurrido, y antes de que pudieran auxiliarlo, Teresa dio un ensordecedor grito mientras salía huyendo con dirección a la calle Ancón.
    Hugo fue tras Teresa para evitar que se perdiera, y dejó a Julito intentando socorrer a Marcos. El adolescente, sabiendo que no podría hacer nada por su amigo, sacó su celular para llamar a su mamá, pero, antes de poder hacerlo, vio en el reflejo de su equipo una extraña forma que lo dejó paralizado.
    «¿Has visto a mi mamá?», escuchó Julito mientras se orinaba en los pantalones. El adolescente no quería voltear, había dejado de ser el chico valiente, y empezó a creer en la historia que le contaron en el colegio.
    «¿Dónde está mi mamá?», Julito volvió a escuchar a la niña que sollozaba sin saber qué hacer.
    «¿Me puedes llevar con mi mamá?», fue lo último que Julito escuchó antes de sentir las mohosas manos de la niña sobre su cara.
    Al sentir las manos frías de la niña, los recuerdos de Julito lo llevaron hasta una época en donde las casas eran de adobe y los montículos de tierra que cubrían el cauce del río Solivín no existían. Ahí estaba él, parado en plena lluvia torrencial, en pleno cauce viendo cómo las personas intentaban pasar desesperados el río que empezaba a crecer.
    Entre todas las personas que pretendían cruzar hacia la zona centro del pueblo de San Jacinto, había una madre que desgarraba su garganta con desesperación, gritando el nombre de una niña que Julito no entendió. Nadie le hacía caso a la pobre mujer, a nadie le interesó el grito de auxilio que la madre dejaba salir de su ser al haber perdido a su hija intentando cruzar el río.
    —El barro me enterró aquí, escuchó Julito y volteó a ver a la niña que estaba a su costado.
    —¿Quién eres? —contestó sin sentir miedo el adolescente.
    —Soy, Elicia, y estoy enterrada aquí.
    —¿Hace cuánto? —volvió a preguntar Julito.
    —Era 1925 cuando sucedió.
    —El fenómeno «El Niño» —dijo Julito al recordar haber leído la revista de Enrique Mejía sobre aquel fenómeno natural—. Es casi un siglo el que estás aquí.
    —Solo quiero ir con mi mamá —volvió a decir la niña.
    —¿Cómo puedo ayudarte? Dime…
    El adolescente no pudo terminar su oración porque sintió que lo empezaban a samaquear. A los pocos minutos, Julito despertó en los brazos de su madre, sin sacarse de la cabeza el rostro de la niña.
    El adolescente preguntó por sus amigos, el médico le contestó que también se encontraban con él ahí, en la posta municipal. «La niña, mamá, ¿dónde está la niña?», preguntó Julito, pero la madre solo lo abrazó y consoló mientras se preguntaba por qué los cuatro niños dijeron lo mismo.
    ****
    A pocas semanas de haber ocurrido este incidente, Julito se enviado a Lima a pasar sus vacaciones. Hugo no ha vuelto a salir de su casa, aún tiene miedo de cruzar el cauce del río seco Solivín.
    Ha Teresa le han dicho que se trató de solo un sueño, y Marcos sigue en tratamiento.
    ¿Será verdad o mentira? ¿Habrá una niña enterrada ahí? Es algo que quizá nunca lleguemos a confirmar, pero sí que hubo un fenómeno «El Niño» en 1925.

    Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCLDg-lp1cUMyXmGC1eAqMbA
    Instagram: https://instagram.com/elobeliscodehades?igshid=11q1d4clanij2
    Facebook: https://www.facebook.com/elobeliscodehades/
    Twitter: https://twitter.com/ObeliscoDe?s=09
    Fuente y autor: ©El obelisco de Hades.
    Fuente de la imagen: Enrique Mejía Alday.
     


  2. BoniceGuy

    BoniceGuy Miembro maestro

    Registro:
    30 Mar 2017
    Mensajes:
    751
    Likes:
    291
    Temas:
    14
    Buena historia,corta pero directa,realmente me quedé con ganas de más
     
    A Owenhart le gustó este mensaje.
  3. Owenhart

    Owenhart Miembro frecuente

    Registro:
    11 Ago 2019
    Mensajes:
    188
    Likes:
    89
    Temas:
    71
    Entra a la página de El obelisco de Hades. Ahí tienen más historias.
     
  4. IndieGente

    IndieGente Miembro de bronce

    Registro:
    18 Oct 2019
    Mensajes:
    2,038
    Likes:
    1,120
    Temas:
    4
    Buena historia. Le faltaron extranjeros, pero buena historia.
     
    A Owenhart y Dengue! les gustó este mensaje.
  5. Lvk

    Lvk Miembro frecuente

    Registro:
    24 Dic 2018
    Mensajes:
    175
    Likes:
    55
    Temas:
    0
    Esa niña no existe, solo hay perros por ahí :v
     
    A Owenhart le gustó este mensaje.
  6. Maritta

    Maritta Miembro de plata

    Registro:
    23 Feb 2014
    Mensajes:
    2,712
    Likes:
    1,218
    Temas:
    7
    Entretenida historia.
     
    A Owenhart le gustó este mensaje.
  7. Dengue!

    Dengue! Miembro de oro

    Registro:
    7 Jul 2011
    Mensajes:
    7,553
    Likes:
    3,276
    Temas:
    168
    Por que siempre niñas o muñecas?
     
    A Owenhart le gustó este mensaje.
  8. Owenhart

    Owenhart Miembro frecuente

    Registro:
    11 Ago 2019
    Mensajes:
    188
    Likes:
    89
    Temas:
    71
    Estarán de moda?

    Tienen más en su página oficial El obelisco de Hades

    Habrá que preguntarle al autor.
     
  9. Maritta

    Maritta Miembro de plata

    Registro:
    23 Feb 2014
    Mensajes:
    2,712
    Likes:
    1,218
    Temas:
    7
    Las muñecas siempre son escalofriantes.
     
    A Owenhart le gustó este mensaje.