La mujer fantasma del Solivín

Publicado en 'Misterios y Enigmas' por Owenhart, 21 Ago 2019.





  1. Owenhart

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    LA MUJER FANTASMA DEL SOLIVÍN

    Cuentan los hijos de los testigos ya fallecidos, que en 1925, en una pequeña casa ubicada en el Solivín, vivía una pareja de chinos y su hijo. La pareja era tímida y no solía compartir con las demás personas que trabajaban en la hacienda San Jacinto, pues tenían en su corazón, bien arraigado la desconfianza, por los maltratos y burlas que sufrieron al no entender bien el idioma y las costumbres del lugar. Por tales motivos, decidieron construir su viviands lejos de las demás casas del pequeño pueblo que se iba formando.
    Cierto día, fuertes lluvias (Lo que ahora se conoce como el fenómeno del Niño) empezaron a azotar al valle de Nepeña sin misericordia, los campos de cultivos de caña de azúcar empezaron a perderse y los pobladores más creyentes empezaron a pedir clemencia al cielo, pero sin lograr que las nubes dejaran de escupir con amargura.
    Tanta fue la magnitud de las lluvias, que en una madrugada del séptimo día de lluvia, ese mismo día que Dios utilizó para descansar después de haber creado el universo, el cause de lo que hoy llamamos el río seco Solivín empezó a crearse.
    Al chino se le advirtió muchas veces que abandonara su vivienda, pero el hombre de ojos rasgados, terco como una mula, hizo caso omisio a cualquier advertencia, por eso, cuando el nuevo cause terminó de formarse y dejar que un fuerte caudal de agua negra empezará a dividir al pueblo, el chino fue el primero en ser arrastrado por la furiosa corriente que empezó a arrasar con todo lo que encontró a su paso.
    La mujer vio desaparecer a su marido en el nuevo río que se había formado, mientras ella se aferraba se aferraba a un tronco y sostenía a su hijo; sin embargo, el niño por intentar salvar a su padre, se soltó de la protección de su madre y fue tragado por las aguas negras que Dios no había creado.
    La mujer en su desperació, decidió soltarse del tronco e ir en busca de su pequeño, pero solo encontró la muerte al igual que su pequeña familia.
    Los restos nunca fueron encontrados, quizás están aún enterrados debajo del las capaz de tierras que se formaron después de la tormenta, ahora en aquel lugar ya no se construyen casa, pues cada cierto tiempo el río vuelve a despertar para buscar nuevas víctimas con las cuales alimentar caudal.
    Las personas que se han atrevido a cruzar el río seco a media noche la han escuchado llorar, pidiendo ayuda para encontrar a su hijo y, otra veces, llamando a los incautos por sus nombres para que le hagan compañía. El fantasma de la mujer aún recorre el Solivín, por eso, si tienes la necesidad de cruzar el río a medianoche y sientes que alguien te susurra al odio, no intentes mirar atrás, antes de ti otros han caído muertos por curiosidad.

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    Fuente: Leyendas de San Jacinto. El obelisco de Hades