La botella de chicha _ Julio Ramón Ribeyro

Publicado en 'Literatura' por Arturoelguapo, 21 Feb 2018.





  1. Arturoelguapo

    Arturoelguapo Suspendido

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    En una ocasión tuve necesidad de una pequeña suma de dinero y como era imposible procurármela por las vías ordinarias, decidí hacer una pesquisa por la despensa de mi casa, con la esperanza de encontrar algún objeto vendible o pignorable. Luego de remover una serie de trastos viejos, divise, acostada en un almohadón, como una criatura en su cuna, una vieja botella de chicha. Se trataba de una chicha que hacía más de quince años recibiéramos de una hacienda del norte y que mis padres guardaban celosamente para utilizarla en un importante suceso familiar. Mi padre me había dicho que la abriría cuando yo –me recibiera de bachiller–. Mi madre, por otra parte, había hecho la misma promesa a mi hermana, para el día –que se casara–. Pero ni mi hermana se había casado ni yo había elegido aun que profesión iba estudiar, por lo cual la chicha continuaba durmiendo el sueño de los justos y cobrando aquel inapreciable valor que dan a este género de bebidas los descansos prolongados.
    Sin vacilar, cogí la botella del pico y la conduje a mi habitación. Luego de un paciente trabajo logre cortar el alambra y extraer el corcho, que salió despedido como por el ánima de una escopeta. Bebí un dedito para probar su sabor y me hubiera acabado toda la botella si es que no la necesitara para un negocio mejor. Luego de verter su contenido en una pequeña pipa de barro, me dirigí a la calle con la pipa bajo el brazo. Pero a mitad del camino un escrúpulo me asalto. Había dejado la botella vacía abandonada sobre la mesa y los menos que podía hacer era restituirla a su antiguo lugar para disimular en parte las trazas de mi delito. Regrese a casa para tranquilizar aun mas mi conciencia, llene la botella vacía con una buena medida de vinagre, la alambre, la encorche y la acosté en su almohadón.
    Con la pipa de barro, me dirigí a la chichería de don Eduardo.
    –Fíjate lo que tengo–dije mostrándole el recipiente–. Una chicha de jora de veinte años. Solo quiero por ella treinta soles. Esta regalada.
    Don Eduardo se echo a reír.
    ¡A mí!, ¡a mí!– exclamo señalándose el pecho–. ¡A mí con ese cuento! Todos los días vienen a ofrecerme y no solo de veinte años atrás. ¡No me fío de esas historias! ¡Como si las fuera a creer!
    –Pero yo no te voy a engañar. Pruébala y veras.
    –¿Probarla? ¿Para qué? Si probara todo lo que me traen a vender terminaría el día borracho, y lo que es peor, mal emborrachado. ¡Anda, vete de aquí¡ Puede ser que en otro lado tengas más suerte.
    Durante media hora recorrí todas las chicherías y bares de la cuadra. En muchos de ellos ni siquiera me dejaron hablar. Mi última decisión fue ofrecer mi producto en las casas particulares pero mis ofertas, por lo general, no pasaron de la servidumbre. El único señor que se avino a recibirme me pregunto si yo era el mismo que el mes pasado le vendiera un viejo Burdeos y como yo, cándidamente, le replicara que si, fui cubierto de insultos y de amenazas e invitado a desaparecer en la forma menos cordial.
    Cuando llegue a la casa había oscurecido y me sorprendió ver algunos carros en la puerta y muchas luces en las ventanas. No bien había ingresado a la cocina cuando sentí una voz que me interpelaba en la penumbra. Apenas tuve tiempo de ocultar la pipa de barro tras una pila de periódicos.
    –¿Eres tu el que anda por allí? –Pregunto mi madre, encendiendo la luz–. ¡Esperándote como locos! ¡Ha llegado Raúl! ¿Te das cuenta? ¡Anda a saludarlo! ¡Tantos años que no ves a tu hermano! ¡Corre! que ha preguntado por ti.
    Cuando ingrese a la sala quede horrorizado. Sobre la mesa central estaba la botella de chicha aun sin descorchar. Apenas pude abrazar a mi hermano y observar que le había brotado un ridículo mostacho, era otra de las circunstancias esperadas. Y mi hermano estaba allí y estaban también otras personas y las botella y minúsculas copas, pues una bebida tan valiosa necesitaba administrarse como un medicina.
    –Ahora que todos estamos reunidos –hablo mi padre–, vamos al fin a poder brindar con la vieja chicha –y agracio a los invitados con una larga historia acerca de la botella, exagerando, como era de esperar, su antigüedad. A mitad de su discurso, los circunstantes se relamían los labios.
    La botella se descorcho, las copas se llenaron, se lanzo una que otra improvisación y llegado el momento del brindis observe que las copas se dirigían a los labios rectamente, inocentemente, y regresaban vacías a la mesa, entre grandes exclamaciones de placer.
    –¡Excelente bebida!
    –¡Nunca he tomado algo semejante!
    –¿Cómo me dijo? ¿Treinta años?
    –¡Es digna de un cardenal!
    –¡Yo que soy experto en bebidas, le aseguro, Don Bonifacio, que como esta ninguna!
    Y mi hermano, conmovido por tan grande homenaje, añadió:
    –Yo les agradezco, mis queridos padres, por haberme reservado esta sorpresa con ocasión de mi llegada.
    El único que, naturalmente, no bebió una gota, fui yo. Luego de acercármela a las narices y aspirar su nauseabundo olor a vinagre, la arroje con disimulo en un florero.
    Pero los concurrentes estaban excitados. Muchos de ellos dijeron que se habían quedado con la miel en los labios y no falto uno más osado que insinuara a mi padre si no tenía por allí otra botellita escondida.
    ¡OH no! –Replico–.¡De estas cosas solo una! Es mucho pedir.
    Note, entonces, una consternación tan sincera en los invitados que me creí en la obligación de intervenir.
    –Yo tengo por allí una pipa con chicha.
    –¿Tu? –pregunto mi padre, sorprendido.
    –Si, una pipa pequeña. Un hombre vino a venderla…Dijo que era muy antigua.
    –¡Bah! ¡Cuentos!
    –Y yo se la compre por cinco soles.
    –¿Por cinco soles? ¡No has debido pagar ni una peseta!
    –A ver, la probaremos –dijo mi hermano–. Así veremos la diferencia.
    –Sí, ¡Que la traiga! –pidieron los invitados.
    Mi padre, al ver tal expectativa, no tuvo más remedio que aceptar y yo me precipite hacia la cocina. Luego de extraer la pipa bajo el montón de periódicos, regrese a la sala con mi trofeo entre las manos.
    ¡Aquí esta! –exclame, entregándosela a mi padre.
    –¡Hummm...! –dijo él, observando la pipa con desconfianza–. Estas pipas son de última fabricación. Si no me equivoco, yo compre una parecida hace poco –y acerco la nariz al recipiente–. ¡Qué olor! ¡No! ¡Estos es una broma! ¿Dónde has comprado esto, muchacho? ¡Te han engañado! ¡Qué tontería! Debías haber consultado –y para justificar su actitud hizo circular la botija entre los concurrentes, quienes ordenadamente la olían y, después de hacer una mueca de repugnancia, la pasaban a su vecino.
    –¡Vinagre!

    –¡Me descompone el estomago!
    –Pero ¿es que esto se puede tomar?
    –¡Es para morirse!
    Y como las expresiones aumentaban de tono, mi padre sintió renacer en si su función moralizadora de jefe de familia y, tomando la pipa con una mano y a mí de una oreja con la otra, se dirigió a la puerta de la calle.
    –Ya te lo decía ¡Te has dejado engañar como un bellaco! ¡Veras lo que se hace con esto!
    Abrió la puerta y, con gran impulso, arrojo la pipa a la calla, por encima del muro. Un ruido de botija rota estallo un segundo. Recibiendo un coscorrón en la cabeza, fui enviado a dar una vuelta por el jardín y mientras mi padre se frotaba las manos, satisfecho de su proceder, observe que en la acera pública, nuestra chicha, nuestra magnifica chicha norteña, guardada con tanto esmero durante quince años, respetada en tantos pequeños y tentadores compromisos, yacía extendida en una roja y dolorosa mancha. Un automóvil la piso alargándola en dos huellas; una hija de otoño naufrago en su superficie; un perro se acerco, la olió y la meo.
     


  2. Torbe

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    No conocía ese relato.

    :yeah:
     
  3. Frank325

    Frank325 Miembro de plata

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    Aun tengo un librito con este relato y otros más.
     
  4. Zombie_Man

    Zombie_Man Miembro maestro

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    Lei ese cuento en la secindaria. Interesante relato de una Lima de antaño.
     
  5. thelinker

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    Hay un excelente análisis semiótico de ese cuento que sirve para entenderlo a profundidad:

    Estudios semióticos de Santiago López Maguiña sobre obras de Ribeyro “Los espejismos de
    la verdad: [E ensayo de interpretación semiótica de “La botella de chicha” de Julio Ramón
    Ribeyro]”, Lienzo 11 (Lima: junio 1991): 149-186.

    Leer a Ribeyro a veces no es fácil. Este es uno de esos cuentos que te confunde por su salida.
     
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  6. petsig

    petsig Miembro de oro

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    Jajajajaja bueno el relato
     
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  7. THE_NIGGER

    THE_NIGGER Miembro de oro

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    TENGA SU LAIK FORERO
     
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  8. ChristianAvalos

    ChristianAvalos Miembro diamante

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    Interesante.
     
  9. El Aedo

    El Aedo Suspendido

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    Seee buen relato
     
  10. Arturoelguapo

    Arturoelguapo Suspendido

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    También lo leí en secundaria, en Primero
     
  11. Gorjuss

    Gorjuss Suspendido

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    En serio? Siempre me ha parecido que Ribeyro es muy bueno, con una narrativa y un argumentos espectaculares. Leo ese autor desde niña, nunca me pareció difícil.

    PD: Otra cosa es un análisis semiótico.
     
  12. thelinker

    thelinker Miembro de bronce

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    Ribeyro tiene una narrativa alegórica. Es necesario leerlo varias veces para apreciar el espectro completo de sus ideas. Salvando las diferencias, es como leer la biblia. Encontrarás más de una interpretación posible, cubierta en situaciones cotidianas, aparentemente fáciles de entender. Pero luego empiezas a darte cuenta en las relecturas que hay más de donde disfrutar. Siempre he creído que Ribeyro ha sido toda la vida infravalorado por la crítica ya que su prosa no ha tenido muchos estudios, como a otros autores coetáneos.

    Pero estoy seguro que así como pasó con otros autores, en algún momento le darán el reconocimiento que se merece. Nadie como Ribeyro para darle voz a toda esa gente que sufre su vida en silencio y exponiendo todas sus miserias como parte cotidiana de ser humano.
     
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  13. Gorjuss

    Gorjuss Suspendido

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    Ya, y?
    Yo no he dicho que no sea un escritor espectacular. De hecho he leído toda su obra de manera ávida, casi como si fuera un vicio leerle, es mi escritor peruano favorito.
    Ahora tampoco es que sea difícil leerle, no lo veo así, es cierto que te hace pensar, pero te repito lo leo desde niña.
     
  14. thelinker

    thelinker Miembro de bronce

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    La insignia o Ridder y el pisapapeles no son para cualquiera. Es posible que tu comprensión lectora o tu nivel cultural sea alto y puedas haber captado esas sutilezas que Ribeyro agrega en su narrativa. Pero, insisto, Ribeyro no es facil si le haces un análisis profundo.
     
  15. Gorjuss

    Gorjuss Suspendido

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    La insignia fue lo primero que leí de él, tenía 8 años y es cierto que mi madre me ayudó a entenderlo mejor porque me hice muchas preguntas, pero tenía 8 y además te hace pensar...mucho.
    Yo creo que estamos, hablo en general, acostumbrados a lecturas fáciles a tal punto que casi todo nos termina pareciendo difícil. Yo diría que no son historias simples aunque por su prosa lo parezca, pero tampoco lo veo difícil.
     
  16. thelinker

    thelinker Miembro de bronce

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    El problema que mencionas no es por la costumbre de lecturas fáciles. Es comprender lo que dice el autor, interpretar sus ideas en base al contexto. Lamentablemente no hay muchos estudios sobre Ribeyro como sí los hay sobre Vallejo.

    Recuerdo haber disfrutado un análisis que hizo Denegri sobre los Gallinazos sin Plumas a partir de la carta de un televidente que preguntaba por el significado de "la hora celeste". Y hay varias palabras que encierran ese significado especial en el universo Ribeyrano. Lástima que no exista un corto de ese programa en Youtube.

    Yo también fui ávido lector desde niño de JRR. Pero no fue hasta la universidad que entendí mejor sus cuentos y la novela los geniecillos dominicales. Releer a Ribeyro siempre será un placer.
     
  17. henry666

    henry666 Miembro de plata

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    Excelente relato de uno de los mas grandes de la literatura peruana. Y pensar que muchos dicen que Bryce es mejor.
     
  18. arqueologomusic

    arqueologomusic Suspendido

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    grande RIBEYRO,grande ,,,,,,,,,,, ,saludos.