La batalla de ayacucho y junin: Independencia de américa hispana

Publicado en 'Historia y Cultura Peruana' por LOCOMOTOR, 5 May 2013.





  1. LOCOMOTOR

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    Junin :
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    [​IMG]

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    Ayacucho :

    [​IMG]



    [​IMG]


    Junín y Ayacucho
    Las batallas de Junín y Ayacucho, en 1824, conquistaron la independencia del Perú y de la Sudamérica hispana. Bolívar fue el artífice de la victoria, pues aunque no estuvo presente en Ayacucho, los triunfos se debieron a la estrategia que él había diseñado y a su liderazgo a lo largo de las campañas.



    La Batalla de Junín y de Ayacucho sucedieron en el año 1824 y fueron las dos últimas batallas del Ejercito Unido Libertador del Perú liderado por el libertador Simón Bolívar contra el ejercito realista español para asegurar la independencia del Perú y también la de toda la América española recién libertada.

    La Batalla de Junin ocurrió el 6 de agosto de 1824 en la pampa de Junín. El Ejercito Libertador estuvo liderado por el propio Simón Bolívar y las fuerzas realistas por el general José de Canterac. Tuvo como resultado una victoria de los patriotas y huida del Ejercito Real del Perú.

    La Batalla de Ayacucho ocurrió el 9 de diciembre de 1824 en la Pampa de Quinua, departamento de Ayacucho. En esa batalla el ejercito libertador estuvo al mando del lugarteniente de Simón Bolívar, José Antonio de Sucre, y las fuerzas realistas por el Virrey del Perú, José de la Serna. Termino con la victoria patriota y la firma de la capitulación de Ayacucho en la cual se reconocía la independencia del Perú


    http://www.lahistoriadelperu.com/2012/07/batalla-de-junin-ayacucho.html
     
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  2. Emilio12

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    Bién con el dato. A todo esto, tambien es bueno saber como se llego a estas batallas (transcurso de la independencia desde 1821).
    Es igual ala batalla de cochabuco, en la que sello la independencia de Chile.
     
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  3. Volkotsdava

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    Mas que la independencia de América hispana seria la del virreinato de Perú.
     
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  4. zeta0

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    con la independencia del Perù se aseguraba la de toda america hispana. No por algo Lima y el virreyanato del Perù fue por 3 siglos el centro del poder espanol.

    Y corrigiendo al otro usuario es batalla de chacabuco.

    sls
     
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  5. Volkotsdava

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    Bueno, seria de Sudamérica. México dudo que le interesase mucho.
     
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  6. Pilatos

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    Muy interesante las operaciones de Ayacucho en 1824, que no olvidemos que se trata de una campaña defensiva de Sucre frente a la contraofensiva del virrey La Serna:

    [​IMG]
     
    Última edición: 5 May 2013
  7. LOCOMOTOR

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    Exacto, aunque quisiera saber en que parte del pais estaban los realistas en aquella epoca
     
  8. Pilatos

    Pilatos Miembro de bronce

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    Tras la batalla de Junín, la ofensiva de Bolívar se agotó al llegar al río Apurimac que se convirtió en la frontera. Acá en al foto podemos ver el paso de Accha, por donde las tropas realistas cruzaron el río Apurimac el 22 de octubre de 1824, empezando la contraofensiva del virrey La Serna.

    [​IMG]

    Es muy interesante, pero se puede ver que en una fotografía de la situación en 1824, aproximadamente, se tiene, como republicanos, el territorio del estado nor-peruano junto a Colombia, y por otro lado el virreinato está formado por el estado sud-peruano y Bolivia, que entonces son realistas.


    [​IMG]
     
    Última edición: 6 May 2013
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  9. deberet

    deberet Suspendido

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  10. LOCOMOTOR

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    Waou muy interezante, asi que los realistas estaban emplzados en todo el alto peru
     
  11. 0torongo

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    se cumplen 189 aniversario de esta batalla.
     
    Última edición: 7 Ago 2013
  12. Pilatos

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    [​IMG]

    Les paso una de las tradiciones peruanas de Don Ricardo Palma muy a propósito:

    EL CLARÍN DE CANTERAC
    Recio batallar de caballerías patriotas y realistas en Junín. Combate de centauros más que de hombres. Canterac, seguido de su clarín de órdenes, recorría el campo y tocaba “a degüello”. Se le oía en todas partes. Como la trompeta del juicio final, hacía dudar el éxito.

    Necochea y Miller enviaron sus unidades, sin más encargo que el de hacer enmudecer el clarín español. Empeño inútil. Sus ecos eran cada vez más siniestros para la caballería patriota, comenzando a cundir el desorden. Necochea, acribillado, caía del caballo diciendo al capitán Hernán: “Déjeme morir; pero acalle ese clarín”. La caballería realista ganaba terreno y un sargento Soto capturaba a Necochea. La derrota parecía inminente. El sol incaico se eclipsaba y la estrella de Bolívar palidecía.

    De pronto cesó el clarín. ¿Qué había pasado? Un escuadrón peruano recién formado o “recluta”, carga bizarramente por la retaguardia; el combate se restablece, se rehacen y se vuelven sobre los españoles.
    - ¡Victoria por la patria! - dice Necochea a los realistas.
    - ¡Victoria por el rey! -contesta el sargento Soto.
    - ¡No! -dice Necochea - Ya no se oye el clarín de Canterac.
    La victoria era para el Perú y rescataban a Necochea.
    - ¡Vivan los húsares de Colombia! -gritó un jefe a Bolívar.
    - ¡La pimpinela! -dijo Bolívar- ¡Vivan los húsares del Perú!
    Hernán capturaba al infatigable clarín de Canterac, y lo presentaba rendido ante Necochea, quien le dijo:
    - ¡Que lo fusilen... o que se meta de fraile!
    - Mi general, me haré fraile -contestó el prisionero.
    - Pues estás libre. Haz de tu capa un sayo.
    Terminada la guerra de la Independencia, el clarín de Canterac vistió en Bogotá el hábito, en el convento de San Diego. La historia lo conoce como “el padre Tena”.
    Tradiciones peruanas de Ricardo Palma.

    [​IMG]
    Iglesia de San Diego en Bogotá (Colombia)

     
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  13. Pilatos

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    Sí pero los realistas estaban enfrentados. Luchando entre si. Es más, el ejército realista del virrey La Serna perdió sus mejores tropas combatiendo contra la rebelión altoperuana del general español Olañeta.

    Luego para la campaña de Ayacucho La Serna reclutó apresuradamente campesinos sin entrenamiento militar y prisioneros realistas bolivianos para llenar huecos dejados por los muertos veteranos sufridos en la rebelión de Olañeta. De resultado fue que el descenso dificultoso de cerro Condorcanqui causo una enorme discoordinación de las lineas realistas por su inexperiencia. Aprovechada certeramente por Sucre en el campo de Quinoa.

    Portada de una biografía reciente:
    [​IMG]
     
    Última edición: 10 Ago 2013
  14. Pilatos

    Pilatos Miembro de bronce

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    En memoria de los peruanos olvidados que lucharon en la batalla de Ayacucho


    Bandera real del regimiento del Cuzco cuyas tropas indígenas fueron la vanguardia de la ofensiva realista contra el ejército republicano. Su joven comandante Rubín de Celis de 26 años de edad murió al frente de sus hombres.

    [​IMG]

    Imagen de la uniformidad de los soldados realistas. Se puede ver que porta el clásico mosquete de principios del siglo XIX con carga por la boca del cañon, cuya práctica requería un arduo entrenamiento para que las lineas de fusileros pudieran sincronizar sus disparos simultaneamente lo que producia un efecto devastador.

    [​IMG]

    Pongo estos videos para representar la dificultad existente en la verdadera forma de combatir de la época de la batalla de Ayacucho:

    Disparo simultáneo:
    http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=OQBSGHQOmRc

    Disparo y carga de bayoneta:
    http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=UW389Uj_fic
     
    Última edición: 12 Dic 2013
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  15. San Diablo

    San Diablo Miembro de plata

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    Vaya pero qué interesante e irónico a la vez que hayan habido cuzqueños combatiendo al lado de españoles al inicio de la caída del Tahuantinsuyo y al final de la dominación española, casi 300 años después.

    Gracias por los aportes :hi:
     
  16. The Thinker

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    Se nota q lees basicamt libros de Primaria.
    Para comenzar Bolivar no fue el artifice de las Victorias de Junin menos de Ayacucho,porsupuesto Bolivar fue un buen militar, un extraordinario caudillo y hombre con gran vision, pero tu has escrito sinsentidos;
    Junin
    El choq fue entre lacaballeria realista y la caballeria e infanteria independentista.
    Bolivar cometio el error de separar demasiado su caballeria de la infanteria asi q elchoq fue solo entre caballerias. La realista ataco en buena ubicacion a la patriota y con tal impetu q Bolivar se fue a refijiarse a la infanteria , pero los realistas pasaron de frente y descuidaron el frente y la retaguardia sin percataqrse de los husares del Peru q los atacaron los esos lados y los derrotaron

    Ayacucho
    Casi todo el merito es para el gran estratega, el Cumaneno Jose Antonio de Sucre (El vencedor de las batallas de Pichincha y contra los peruanos en la guerra Peruano-colombiana)
    Sucre presento su debil flanco izquierdo a los realistas q cayeron en la trampa y fueron envueltos, el ataque de caballeria de Miller y el del centro por Cordova ganaron el dia para los patriotas.
    En esta batalla esta era la formacion.
    Patriotas : 3 divisiones
    1ra division ; venezolanos al mando del Venezolano Jacinto Lara
    2da division ; Colombianos al mando del Colobiano Jose Maria de Cordova
    3ra divison : Argentinos chilenos y peruanos almando de La Mar

    Realistas: 3 divsiones donde menos del 20% eran espanoles el resto eran peruanos luchando por "El Rey y por Dios"

    Si, Bolivar y San Martin le dieron la independencia a los peruanos, aunq muchos no la querian.
     
  17. crock

    crock Miembro de honor

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    No solo no querian independizarse, sino que hasta ahora muchos peruanos se niegan rotundamente a abandonar una mentalidad colonial a la hora de tratar a otros peruanos.
     
  18. GiulioRudolph

    GiulioRudolph Miembro de oro

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    Hoy se conmemora un aniversario más de esta batalla, pero creo que no se le ha dado importancia. Sólo un mudo feriado.

    La batalla de Ayacucho y el fin del dominio español en América

    Antes de la batalla de Ayacucho, a finales de 1824, no era indefectible una victoria patriota. El reino español había enviado numerosos refuerzos, varios buques que habían vuelto a dominar las costas del Pacífico y habían tomado el puerto de El Callao, a la entrada de Lima. A finales de octubre, Simón Bolívar, entonces Dictador del Perú, y su gran aliado José Antonio de Sucre, se debatían sobrea cómo resistir los embates realistas, cuyas tropas buscaban cortar los caminos de los patriotas y disponerlos a combatir. Luego de algunos pocos encontronazos, las filas comandadas por el mariscal Sucre llegaron el 9 de diciembre a la pampa de Ayacucho, al sur del Perú, donde se detuvieron y tomaron posiciones. Eran unos seis mil hombres, los que esperaban hacer frente a unos diez mil, comandados por el virrey del Perú, José de la Serna, que componían el último ejército realista en América del Sur.

    En el campo de batalla, desde el inicio de las operaciones, los patriotas desbarataron los planes del ejército realista. Pasado el mediodía, el virrey había caído prisionero y la bandera de Colombia flameaba sobre las faldas del cerro Condorkanqui. La acción había terminado y la independencia de América del Sur quedaba asegurada. En el campo de batalla quedaron 1.400 realistas y 309 patriotas muertos.

    Al conocerse el rumbo de la batalla, las guarniciones realistas que quedaban en el territorio entregaron sus armas y sólo una, en El Callao, debió ser abatida, tiempo después. La victoria de Ayacucho fue el éxito del “plan sanmartiniano”.

    Para recordarla reproducimos un fragmento de un libro sobre la batalla que selló la independencia de América tras más de catorce años de luchas.

    Fuente: Eduardo L. Colombres Mármol, La batalla de Ayacucho en la gestación de la Patria Grande, Universidad de Buenos Aires, 1974, págs. 12-28.

    Como todo acontecimiento, también el que ahora conmemoramos tiene sus antecedentes, que forman el marco dentro del cual se desarrolla. (...)

    La campaña libertadora, jalonada de triunfos y reveses, de optimismos y desalientos, pero siempre iluminada por la segura esperanza del éxito final, lleva ya bastantes años de penurias y desastres. Las tropas están diezmadas por luchas y enfermedades, y los pueblos, empobrecidos por sus dolorosas consecuencias.

    Estamos en 1822. San Martín, siente el peso de su responsabilidad por tantos sufrimientos y angustias. Comprende que es necesario acelerar las operaciones y coronarlas, cuanto antes, con un triunfo definitivo. Se perfila así su futura cita con el Libertador del Norte.
    Bolívar, por su parte, entusiasmado con los triunfos obtenidos por San Martín, ansía que llegue el momento de conocer, personalmente, al gran caudillo argentino, estrechar su mano y manifestarle su admiración, idéntica a la que siente éste, por él. Y el momento tan esperado llega al fin; cuando ambos jefes realizan su anhelada entrevista. (...)

    Es sabido que el “misterio” de aquellas conversaciones quedó plenamente descifrado, con las cartas escritas por San Martín a Bolívar desde Lima, luego de la entrevista, y con las que escribió, después, a Miller en 1827 y a Castilla en 1848, mediante las cuales queda comprobada su tentativa de convencer a Bolívar, de que sólo la reunión de sus ejércitos podría igualar el poderío de los realistas, a fin de librar contra ellos la batalla final. Y que de no hacerse esto, la lucha se prolongaría por tiempo indefinido, causando la ruina de los pueblos. (...)

    Desdichadamente, la lucha se extendió hasta Ayacucho y aún después de Ayacucho, es decir, hasta tres años y cuatro meses luego del retiro de San Martín, cuando el último y valiente español, el brigadier José Ramón Rodil, rindió la fortaleza de El Callao en 1826. (...)

    Lo cierto es que, autoeliminado San Martín del teatro de la guerra, mediante un renunciamiento sin par en la historia, Bolívar penetró con su ejército en el Perú, un año después.

    En el capítulo “Última fase de la guerra de la Independencia” del libro “The Liberators”, editado en Londres en 1969, dice la escritora inglesa Irene Nicholson, lo siguiente: “En los días del retiro de San Martín era vitalmente necesaria la unidad de los hispanoamericanos, porque los realistas todavía no estaban plenamente derrotados.

    Después del encuentro de los dos Libertadores, Bolívar se vio forzado a una posición defensiva; y, a pesar de… que luego fue investido de la suprema autoridad militar de 1824, cuando pudo reorganizar el Ejército…

    En esta ocasión, contaba con la asistencia del general Miller, que había prestado –hasta 1822- leales servicios a San Martín…”

    Con todo, no era fácil la empresa y su victoriosa coronación, pues, los realistas dominaban a Lima y El Callao, puntos importantes que habían recuperado y mantenían como fortalezas inexpugnables. Se requería, pues, atraerlos hacia otros escenarios, bien alejados de aquella capital, así como de su puerto y también del Alto Perú, donde Olañeta comandaba fuerzas nada despreciables. (…)

    En noviembre de 1824 se acercaba el final, y Bolívar creyó necesario dirigir unos sabios consejos a Sucre. Fueron los siguientes: “…es preciso tener una extraordinaria circunspección y sumo tino en las operaciones para no librar la batalla… sin tener una absoluta seguridad de un suceso victorioso… Hay que tener en cuenta –agrega- que el Genio de San Martín nos hace falta y sólo ahora comprendo por qué se dio el paso, para no entorpecer la libertad que con tanto sacrificio había conseguido para tres pueblos… Esa lección de táctica y de prudencia que nos ha legado este gran General –le dice finalmente Bolívar a Sucre- no la deje de tomar en cuenta V.S. para conseguir la victoria”.

    Esta carta revela la hombría de bien del Libertador de Colombia y su nunca desmentida admiración por San Martín. Fue remitida a Sucre dos años después de la partida de San Martín del Perú, y un mes antes de la Batalla de Ayacucho. (…)

    En aquellos momentos de negra incertidumbre, a nadie puede extrañar que Bolívar pensara en la capacidad organizadora de San Martín y sintiera la falta de colaboración que el genio militar del argentino podría prestarle. Porque no hay nada más poderoso que los reveses de la vida, ni más dura maestra que la fatalidad, para abatir a los grandes hombres y hacerles recordar a sus pares en la gloria. Y aquellas eran horas fatales para Bolívar. En medio de tan tremenda circunstancia, aproximábase la hora definitiva.

    La llanura, que se extiende desde el pie del Condor Kanqui hasta el valle o pampa de Ayacucho, iba a ser el escenario donde, por última vez, chocarían en campo abierto los dos bandos que, durante catorce años de luchas heroicas, habían ensangrentado el suelo de la América del Sur.

    El Virrey de La Serna consideraba inminente su victoria, pues había ya acorralado a Sucre en la hondonada, cuyas alturas dominaba en toda su extensión. Sus fuerzas ascendían a 9.300 hombres, frente a los 5.780 que componían el “Ejército Libertador”. De éstos, 4.500 eran colombianos, venezolanos y ecuatorianos, y 1.200, peruanos. Estos últimos estaban mandados, en parte, por jefes argentinos. Cabe citar entre ellos a José de Olavarría, a Juan Isidro Quesada, a José María Plaza, a Eustaquio Frías, a Juan F. Pedernera, a Francisco Aldao, a Román A. Deheza, a Juan Pringles y a Cecilio Lucero. Al frente de los Húsares de Junín estaba el coronel Manuel Isidoro Suárez y del Regimiento de Granaderos a Caballo de Buenos Aires, el coronel Alejo Bruix, quien comandaba los últimos ochenta, de los cuatro mil que cruzaron los Andes con San Martín.

    Catorce generales españoles y un virrey, quien, por primera vez en la historia, se ponía a la cabeza de tropas combatientes, comandaban las fuerzas realistas formadas por oficiales españoles y reclutas peruanos.

    Por haber actuado tanto generales, de un lado como de otro, la batalla de Ayacucho fue llamada también en América, “la batalla de los Generales”, (…).

    Tan seguro estaba de La Serna del triunfo, que su principal preocupación en la víspera, fue distribuir armas a los indígenas e instruirlos para que no dejasen escapar ni a un solo fugitivo de las tropas patriotas, que ya imaginaba huyendo a la desbandada por los montes vecinos en la más aplastante derrota, porque pensaba liquidar allí mismo en Ayacucho, la última resistencia de los insurrectos.

    Cumpliendo con la noble inclinación de las costumbres de la guerra caballeresca, los oficiales de ambos ejércitos, desataron sus espadas y fueron al terreno intermedio para conversar y despedirse antes de dar la batalla. Muchos de ellos eran amigos de otro tiempo y hasta hermanos carnales. Abrazáronse allá a la vista de los ejércitos, sin disimular sus lágrimas de ternura.

    Por después, bajó de la montaña, el general Juan Antonio Monet, el español arrogante y lujoso, peinada como a tornasol la barba castaña –como dice Leopoldo Lugones- para prevenir a Córdoba, el insurrecto, que va a empezar el combate.

    Al amanecer del jueves 9 de diciembre de 1824, Sucre recorrió a caballo la línea del Ejército proclamando a los soldados, en alta voz: “De los esfuerzos de este día depende la suerte de la América del Sud”.

    A las diez de la mañana los fuegos de las guerrillas y algunos cañonazos disparados de parte a parte dieron la primera señal del comienzo de las hostilidades.

    Poco después se inició la sangrienta lucha, en la que había más que una opción: vencer o morir.

    El Virrey de La Serna marchaba a pie, a la cabeza del centro de su ejército.
    El encarnizado encuentro no tardó en producirse.

    Favoreció –sin duda- a las armas republicanas la audacia el éxito del joven y valiente general colombiano, José María Córdoba, quien cargó sobre la división del general Gerónimo Valdez, la que fue destrozada, no obstante la tenaz resistencia opuesta.

    Así fue cómo la balanza de la Providencia inclinó su fiel en favor de los que bregaron por una esperanza, que en ese momento parecía inalcanzable.

    En algo más de tres horas de reñido combate, en el que hubo 2.110 muertos entre ambos bandos, y en que surgieron heroísmos legendarios por igual, el general Sucre –con más de 2.000 prisioneros- era ya dueño de la más estupenda victoria, la más dudosa al iniciarse la contienda y la más ansiosamente esperada de todas las batallas de la independencia.

    No debe sorprender que haya habido tantas bajas, por cuanto Ayacucho significa en lengua quechua: el “Rincón de los muertos”, etimología que viene de la gran mortandad que hubo, en una batalla, cuando los incas conquistaron el país.

    Terminó así esta guerra de casi todo un continente, que comenzó medio siglo atrás, cuando los norteamericanos iniciaron las hostilidades contra los ingleses en abril del año 1775. (…)

    En la honrosa Capitulación, se estableció que los españoles que querían retornar a su patria, lo harían a expensas del Perú. Este compromiso se cumplió al pie de la letra. Todos los generales realistas optaron por embarcarse, no obstante que se les ofreció el mismo grado en el ejército peruano, actitud generosa opuesta al estigma de “guerra o muerte”.



    http://www.elhistoriador.com.ar/art...o_y_el_fin_del_dominio_espanol_en_america.php

    http://www.elhistoriador.com.ar/documentos/era_de_rivadavia/la_batalla_de_ayacucho.php
     
  19. Pilatos

    Pilatos Miembro de bronce

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    Bueno esto es así. El desconocimiento es generalizado. De todas formas hay que subrayar que la independencia de América había quedado decidida cuatro años antes, en 1820, cuando se sublevó el ejército español por la constitución liberal y aprisionó al rey de España.

    Es entonces cuando San Martín decide invadir el Perú por fin, dos años después de la independencia de Chile. Sin embargo San Martín perdió la guerra en el Perú, y lo peor, casi todo el ejército de los Andes, en posesión del Callao, se pasó al bando español en 1824. Sólo quedó un puñado de jinetes argentinos en el bando patriota. Esto sí fue un verdadero desastre, Bolívar y los colombianos estuvieron a punto de huir. Pero a Bolívar le llegó la noticia de la sublevación de los altoperuanos y la guerra civil de los realistas contra el virrey del Perú, perdiéndose en Bolivia los mejores batallones realistas indígenas, momento en que Bolívar aprovechó y lanzó sus tropas colombianas a las victoriosas campañas andinas de Junín y Ayacucho.

    Sin embargo ya en 1820 la independencia del Perú estaba proclamada y era irreversible en Lima y el resto del continente americano. Era imposible el retroceso de la independencia porque España no tenía ya ninguna capacidad diplomática, ni política, ni naval, apenas un único navío, sus ejércitos europeos sublevados contra el rey español estaban siendo reprimidos y el mismo suelo español ocupado por el ejército de la Alianza Europea en 1823. La independencia americana era un hecho sin marcha atrás en 1820.

    Con o sin Bolívar en 1824 la independencia del Perú hubiera seguido su irreversible camino de consolidación. Imparable desde que se proclamó la independencia en Lima en 1821.

    http://educast.pucp.edu.pe/video/3861/entrevista_dr_orrego_y_dr_manuel_chust