Antología de Poesía

Publicado en 'Literatura' por asteriom, 6 Jul 2010.





  1. Chubbi

    Chubbi Miembro maestro

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    EL LIBRO DE HORAS

    Señor, a cada uno dale su muerte,
    una muerte que de cada vida brote
    y en que haya amor, significado y sufrimiento.
    Pues nosotros somos sólo la corteza y la hoja.
    La muerte que cada uno lleva en sí
    es la fruta en torno de la cual todo gira.

    Señor, las grandes ciudades están perdidas y disueltas.
    En la más grande se vive como quien huye de un incendio.
    No hay en ella consuelo capaz de consolar
    y el tiempo demasiado corto cierra el paso.

    Allí viven seres humanos, con gestos angustiados,
    vidas malas y difíciles en cuartos profundos…
    Allí crecen niños en sótanos con ventanas
    siempre hundidas en las mismas sombras
    y donde no saben que afuera los llaman las flores
    a un día lleno de espacio, de júbilo y de viento.


    R.M.Rilke
     
    A Raggamuffin le gustó este mensaje.


  2. MarioV

    MarioV Miembro maestro

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    Servía en Orán al Rey
    Un español con dos lanzas,
    Y con el alma y la vida
    A una gallarda africana,

    Tan noble como hermosa,
    Tan amante como amada,
    Con quien estaba una noche
    Cuando tocaron al arma.

    Trescientos Cenetes eran
    De este rebato la causa,
    Que los rayos de la luna
    Descubrieron sus adargas;

    Las adargas avisaron
    A las mudas atalayas,
    Las atalayas los fuegos,
    Los fuegos a las campanas;

    Y ellas al enamorado,
    Que en los brazos de su dama
    Oyó el militar estruendo
    De las trompas y las cajas.

    Espuelas de honor le pican
    Y freno de amor le para;
    No salir es cobardía,
    Ingratitud es dejalla.

    Del cuello pendiente ella,
    Viéndole tomar la espada,
    Con lágrimas y suspiros
    Le dice aquestas palabras:

    «Salid al campo, señor,
    Bañen mis ojos la cama,
    Que ella me será también,
    Sin vos, campo de batalla.

    Vestíos y salid apriesa,
    Que el general os aguarda;
    Yo os hago a vos mucha sobra
    Y vos a él mucha falta.

    Bien podéis salir desnudo,
    Pues mi llanto no os ablanda,
    Que tenéis de acero el pecho,
    Y no habéis menester armas.»

    Viendo el español brioso
    Cuánto le detiene y habla,
    Le dice así: «Mi señora,
    Tan dulce como enojada,

    «Porque con honra y amor
    Yo me quede, cumpla y vaya,
    Vaya a los moros el cuerpo,
    Y quede con vos el alma.

    Concededme, dueño mío,
    Licencia para que salga
    Al rebato en vuestro nombre,
    Y en vuestro nombre combata.»



    Góngora