A propósito de la entrega de credenciales al Sr. Presidente electo del Peru

Publicado en 'Política' por Geber Bernal, 30 Jun 2016.





  1. Geber Bernal

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    A propósito de la entrega de credenciales al Sr. Presidente electo del Peru PPK y a sus vicepresidentes.



    El ser humano y la Sociedad.

    Por Geber Bernal


    A la luz de las normas anunciadas por Jesús, en su doctrina del Reino de los Cielos, se tiene que, nuestro primer valor es Dios, bueno en sí mismo, segundo es el ser humano, bueno, por ser su criatura, de donde proceden todos los valores y principios, ético/morales, así como el ordenamiento teórico y fáctico de la construcción de todo lo complementario para la vida del ser humano: El respeto irrestricto a la vida individual del ser humano, su imagen y reputación, el respeto a las relaciones interpersonales de la vida en comunidad, a la vida familiar, así como a toda clase de organizaciones sociales; en las que los valores atribuibles a las subsecuentes organizaciones que proceden del ser humano como individuo no deben ser mayores ni menores a las que corresponden al ser humano individual. En igual sentido, la moral, la paz, la justicia, y el bien común entre los seres humanos tienen su origen y fundamento en el supremo bien que es el ser humano. Estas construcciones sociales jamás deben tener por fundamento algo extraño a la naturaleza intrínseca de bien del ser humano.

    Consecuentemente, no podemos construir una sociedad agraviando al ser humano mismo, tratándolo como un objeto más, sujeto a intereses ocultos, llegando a destruir no solo su buena imagen y reputación, sino aun su propia vida, sin ni siquiera darle el beneficio de la duda, solo por proteger intereses ligados al poder dominante, afectando impunemente el bien supremo que es la persona misma. Solo en este orden de ideas, estamos listos para construir comunidades, donde el pan sea efectivamente nuestro; porque este pan procede necesariamente de Dios, nuestro padre, quien ha hecho la tierra para todos sus hijos, siendo sus productos para todos sin distinción alguna, como la lluvia que también es para todos.

    De donde, se tiene que, la política, el estado, la comunidad, la economía, la seguridad, el orden, las comunicaciones, etc, son medios de organización para solucionar los problemas derivados de la satisfacción de las necesidades humanas; ellos no son entes por sí mismos; ellos no existen por sí mismos; por lo que, cada uno de ellos, ni todos en su conjunto no son más que el ser humano. Jamás el medio es sujeto ni fin en sí mismos. En definitiva son formas de pensar del ser humano que están al servicio de éste. Así como mis ojos, mis oídos, mi boca, mis brazos, y pies, como también todos los aparatos, órganos y sistemas de mi cuerpo están al servicio de mi ser como humano que soy, esas formas de pensamiento también están al servicio de mi humanidad. Por lo que, el uso de todos ellos debe estar en armonía con las necesidades y fines humanos; ya que, cualquier mal uso de los mismos, por defecto, exceso o desviación atentan y lesionan la naturaleza misma de bien del ser humano.

    Planteada así, la realidad del ser humano, criatura de Dios, he aquí, la súper estructura que deviene del la persona, valor supremo de la sociedad:

    Primero: La persona humana en términos individuales; segundo, el matrimonio, conformado por la unión estable entre un varón y una mujer; tercero, la familia nuclear, integrada por el matrimonio y sus correspondientes hijos; cuarto, la familia extendida, compuesta por la familia nuclear, abuelos, hermanos, tíos sobrinos; quinto, la comunidad, compuesta por una cantidad determinada de familias extendidas, que viven en un determinado espacio geográfico y tienen tradiciones, costumbres, y una cultura común, unida en el tiempo por un vínculo histórico; sexto, a la unión de muchas comunidades por vínculos históricos se viene en denominar nación. Esta es la organización o superestructura que devine del ser humano.

    A esta superestructura le son atribuibles todos los principios y valores de la persona en tanto ser individual.

    1. La persona individual es un uno dentro de un nosotros. No conocemos, hasta hoy, la existencia de un ser humano que haya existido o existe solo; es decir totalmente solo; que haya nacido solo, crecido y desarrollado solo; aun Adan nació de un nosotros. Pues Dios dijo: “26… Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó..” Y lo hizo bueno. Pues: “31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.”

    De lo que se advierte que, la persona individual jamás puede o debe estar aislado, es un uno dentro de un nosotros. 2. Originalmente la persona es buena. Ha sido dotada de este atributo desde que su creador es bueno, como aparece así en el Génesis: Y vio que todo lo que había hecho “era bueno en gran manera”. Tenía que ser así, pues su creador es bueno, entonces, su criatura también es buena.

    3. De este atributo se desprenden todos los demás atributos del ser humano: Lo que es bueno es perfecto, es completo, no le falta nada para ser y hacer, en dirección del bien: El amor a Dios, de sí mismo y a sus semejantes, la paz, el bien común, la justicia, pureza. Mas, por el mal ejercicio de su libertad actuó en contra de su creador, para ser igual a él; por lo que, al actuar en contra de su creador, también actuó en contra de sí mismo. Ya que, al actuar en contra del bien que es Dios, también actúo en contra del bien mismo contenido en su propia naturaleza humana. Consecuentemente al perder este atributo de bondad, también perdió todos los demás atributos que se originan de este atributo.

    4. Subsecuentemente, al dejar de ser bueno, se aparta de la misma bondad que es Dios, deja de amar, se aleja de la paz, del bien común, de la justicia, deja de ser puro. Lo único que quiere es: ser más de lo que es; no pudiendo alcanzar ni un ápice más de lo que era, pues ya había sido perfecto, es decir completo. Ocurre totalmente lo contrario en él: deja de ser uno, pasando a ser menos que uno, desde que perdió su naturaleza de bondad; es otro, ya no es el que fue creado; la bondad, que le fue atribuida, se aparta de él; en consecuencia es un ser enajenado de su propia naturaleza; ya no es perfecto, convirtiéndose en un ser incompleto, queriendo completarse a sí mismo, sin nunca conseguirlo; por lo que, se convierte en un ser totalmente insatisfecho.

    Este ser humano, enajenado de sí mismo, con un deseo de querer ser más de lo que es, desde tiempos inmemoriales, ha venido en construir la actual sociedad en que vivimos; en la que sus principios y valores se construyen sobre el querer ser más, y no sobre el bien que estaba en el mismo hombre; siendo su objetivo sine qua non, someter al otro, mediante el engaño y la violencia, para lograr su fin, ser más, pues ya no es bueno en sí mismo: él ya no busca lo justo, lo bueno; busca querer ser más. Por lo que, como primer medio, utiliza el engaño para alcanzar sus objetivos; y al no poder mediante este medio, usa la violencia. Para el logro de su objetivo, -someter al otro-, utiliza pues, los medios del engaño y la violencia. Ya que sus logros no se basan en el bien en sí mismo, que estaba dentro del hombre, sino se basan en el querer ser más.

    Por eso tenemos una sociedad completamente sin valores, donde la competencia, fruto del querer ser más, contrariamente a la cooperación o ayuda mutua, es el medio favorito de construcción de toda clase de actividades humanas, llenas de perdedores y de ganadores; donde los ganadores siempre están insatisfechos por querer más, y los perdedores se convierten en eternos resentidos y amargados en busca de una permanente revancha. La competencia es la primera regla que surge del engaño y la violencia; que hoy en día se encuentra altamente sofisticada, diseque en el fundamento de la libertad del ser humano, llamado el voto democrático. La designación y enumeración de los valores o disvalores de nuestra sociedad lo dejo al ingenio del lector.

    Mas, no todo está perdido para el ser humano, pues si usamos bien nuestro libre albedrío, y nos acogemos a la misericordia de Dios, obtendremos su mirada amorosa y sabremos dar a Dios lo que es de Dios, al estado lo que es del estado y al ser humano lo que es del ser humano. Consecuentemente construiremos una sociedad, cuyo fundamento primero y ultimo sea la persona humana, valor supremo de la sociedad; donde el servicio a nuestros semejantes sea el medio por excelencia de construcción y de organización social.

    Por:

    Geber Bernal
     


  2. pecador2012

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    y quieres que lean todo eso?:go:
     
  4. Jorgeyjuan

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