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dualismo zoroástrico

dualismo zoroástrico
Javas140385, 4 Abr 2014
    • Javas140385
      LA RELIGIÓN GNÓSTICA. HANS JONAS (FRAGMENTOS)- PARTE I


      Creación, historia del mundo y salvación según Mani.


      a) Método de Mani. Su vocación.

      Si el sistema valentiniano es el logro máximo del modelo de especulación gnóstica siroegipcia, su paralelo en el modelo iranio es el sistema de Mani. A pesar de originarse un siglo más tarde, este último sistema representa, como modelo y a pesar de la complejidad de su elaboración, un nivel más arcaico del pensamiento gnóstico en términos de substancia teórica. El dualismo "zoroástrico", simple y directo, de los dos principios coeternos y contrarios, que Mani toma como punto de partida, obvia esa tarea teórica de explicar el origen del dualismo como una historia interna trascendental que fue responsable de todas las sutilezas de la especulación valentiniana. Por otra parte, y quizá por esa misma razón, el de Mani es el único sistema gnóstico que se convirtió en una gran fuerza histórica y, a pesar de su consiguiente caída, la religión que se fundamentó en ese sistema debe situarse entre las principales de la humanidad. Entre los constructores de sistemas, Mani fue el único que pretendió realmente fundar no un grupo selecto de iniciados sino una nueva religión universal; y así, su doctrina, a diferencia del resto de las doctrinas gnósticas, a excepción de la de Marción, no tiene nada de esotérico. Los valentinianos se consideraron una élite de los conocedores, los "pneumáticos", separados por el mismo abismo del conocimiento de la masa de cristianos que profesaban una fe sencilla; y su exégesis pneumática de las Escrituras intensificó la diferencia entre el significado manifiesto, abierto a los "psíquicos", y el significado oculto, accesible para ellos. La tarea de Mani no consistía en penetrar en los aspectos secretos de una revelación dada y establecer una minoría de iniciados más elevada dentro de una iglesia existente, sino suministrar una nueva revelación, un nuevo cuerpo de Escrituras, y tender los cimientos de una nueva iglesia que debería reemplazar a cualquier iglesia existente y ser tan ecuménica como nunca la Iglesia católica soñó ser. En verdad, el maniqueísmo fue durante un tiempo un serio rival de la Iglesia católica en su intento de convertirse en una religión de masas organizada, ocupada en la salvación de la humanidad, y con una actividad misionera sistemática que perseguía este fin. En resumen, se trataba de una iglesia que seguía el incipiente modelo católico.

      En un aspecto la "catolicidad" de Mani fue más lejos que el modelo cristiano: bien por la llamada de lo universal o por sus propias y multifacéticas afinidades. Mani hizo la base doctrinal de su iglesia tan sincrética como compatible era con la unidad de la idea gnóstica central. En principio, Mani reconoció la legitimidad y la validez provisional de las grandes revelaciones; en la práctica, en el primer intento de este tipo del que tenemos evidencia histórica, Mani fundió deliberadamente elementos budistas, zoroástricos y cristianos con sus propias enseñanzas, de forma que no solo podía declararse a sí mismo cuarto y último de los profetas en una serie histórica y a sus enseñanzas epítome y consumación de las de sus predecesores, sino que su misión podía, en cada una de las tres áreas dominadas por las tradiciones religiosas respectivas, resaltar ese aspecto de la síntesis maniquea que resultaba familiar a los oyentes. El éxito pareció justificar este acercamiento ecléctico en un principio. El maniqueísmo se extendió desde el Atlántico al Océano Índico, introduciéndose profundamente en el Asia central. En Oriente, sus misioneros sobrepasaron con mucho los límites de aquellas áreas en las que había penetrado el cristianismo, y algunas de las ramas de la iglesia perduraron en esas regiones durante siglos después de que sus ramas occidentales hubieran sido barridas por la victoriosa Iglesia cristiana.

      No obstante, el sincretismo del método de Mani no debe hacer suponer que su sistema fuera sincrético. Por el contrario, este sistema fue la encarnación de naturaleza simple más monumental del principio religioso gnóstico, para cuya representación doctrinal y mitológica se emplearon deliberadamente elementos de religiones más antiguas. No debemos negar que el pensamiento de Mani recibió la influencia de las tres religiones, a cuyos fundadores- Buda, Zoroastro, Jesús- reconoció como sus precursores. Si intentáramos dividir esta influencia en partes, podríamos decir que la religión irania influyó especialmente en su cosmogonía, la cristiana en su escatología y el budismo en su ideal ético y ascético de la vida humana. El corazón del maniqueísmo, no obstante, fue la propia versión especulativa de Mani del mito gnóstico del exilio cósmico y la salvación, y esta versión dio muestras de una vitalidad asombrosa: como principio abstracto despojado de la mayoría de los detalles mitológicos con los que Mani lo había adornado, reaparecerá una y otra vez en la historia secreta del cristianismo medieval, donde el término "herético" a menudo fue sinónimo de "neomaniqueo". Así, aunque sin duda inferior en profundidad y sutileza de pensamiento a las mejores creaciones del gnosticismo siroegipcio- que por su sofisticación se dirigía a grupos selectos-, desde el punto de vista de la historia de las religiones, el maniqueísmo es el producto más importante del gnosticismo.

      Probablemente de padres persas, Mani nació en torno al 216 d.C. en Babilonia, que entonces pertenecía al reino parto. Su padre parece haber tenido relación con una secta "baptista", término por el que podemos entender quizá "mandeo" (con más probabilidad, los más próximos elkasaítas o sabianos), ya que los himnos poéticos maniqueos muestran una clara influencia de los modelos mandeos. En su infancia acontece la reconstitución del reino persa bajo los sasánidas. Su principal actividad como predicador y organizador de una nueva religión tuvo lugar bajo Shapur I (241- 272), y fue crucificado bajo el reinado de su sucesor Bahram I, en torno al 275 d.C. Mani recibió su "llamada" durante el reinado de Ardashir I, el fundador de la dinastía sasánida, quien murió en el 241. El mismo Mani describe este acontecimiento con las siguientes palabras:

      En los años de Ardashir, rey de Persia, crecí y alcancé la edad madura. En el año preciso en el que Ardashir... el Paráclito Vivo descendió a mí y me habló. Él me reveló el misterio oculto que estaba oculto a los mundos y a las generaciones: el misterio de la Profundidad y de la Altura me reveló el misterio de la Luz y la Oscuridad, el misterio del conflicto y de la guerra que la Oscuridad incitó. Él me reveló cómo la Luz [¿hizo retroceder?, ¿venció?] a la Oscuridad combinándose con ella y cómo [en consecuencia] quedó establecido el mundo... me instruyó sobre el misterio del Árbol del Conocimiento del que comió Adán, por el cual sus ojos pudieron ver; el misterio de los Apóstoles que fueron enviados al mundo para elegir las iglesias [es decir, para fundar las religiones]... Así, a través del Paráclito, me fue revelado todo lo que ha sido y será, y todo lo que el ojo ve y el oído oye y el pensamiento piensa. A través de él aprendí a conocer todas las cosas, vi al Todo a través de él, y me convertí en un cuerpo y un espíritu. (Keph. cap. I, 14.29- 15-24).

      Este relato autobiográfico sobre su llamada (que ofrecemos aquí incompleto) contiene ya, esencialmente, los principales temas y contenidos de la doctrina desarrollada por Mani. Dicha doctrina asumió la tarea de explicar "el comienzo, el intermedio y el final" del drama total del ser, donde la tríada designa las tres principales divisiones de la enseñanza: "El fundamento de las enseñanzas de Mani es la infinitud de los principios primordiales; la parte media concierne a la mezcla de éstos, y el final, a la separación de la Luz de la Oscuridad".
    • Javas140385
      LA RELIGIÓN GNÓSTICA. HANS JONAS (FRAGMENTOS)- PARTE II


      b) El sistema

      La siguiente reconstrucción del minucioso sistema es fiel en términos generales al relato siríaco de Teodoro bar Konai, y ha sido enriquecida con material de textos paralelos, material que se incluye en un pasaje concreto para contribuir a una presentación más completa de la idea tratada. Esas versiones paralelas provienen de las Acta Archelai (citadas como "Hegemonio"), de Alejandro de Licópolis, Tito de Bostra, Severo de Antioquía, Teodoreto, san Agustín y el mahometano En- Nadim. Ya que no estamos ante un estudio de las fuentes del material dirigido a eruditos, evitamos al lector la adscripción de los pasajes individuales en nuestra presentación. El método empleado, como si de un mosaico se tratara, no persigue una hipotética reconstrucción original, y es sólo una utilización sinóptica del material disperso superviviente que pretende facilitar la comprensión a un lector no especialista en la materia.


      Los principios primordiales

      "Antes de la existencia del cielo y de la tierra y de todo lo que hay en ellos hubo dos naturalezas, una buena y otra mala. Ambas están separadas una de otra. El principio bueno habita en el lugar de la Luz y es llamado Padre de la Grandeza. Fuera de él habitaban sus cinco shejinás: Inteligencia, Conocimiento, Pensamiento, Deliberación y Resolución. El principio malo es llamado Rey de la Obscuridad y habita en su tierra de Oscuridad rodeado por sus cinco eones (o Mundos), los eones del Humo, del Fuego, del Viento, del Agua y de la Oscuridad. El mundo de la Luz limita con el mundo de la Oscuridad sin que exista un mundo divisorio entre los dos" (Teodoro bar Konai).

      Este es el "fundamento" de la doctrina: las enseñanzas de Mani comienzan invariablemente con la contraposición de los dos principios fundamentales. Continuando con la tradición zoroástrica, los maniqueos persas llamaron a la personificación de la Oscuridad Ahriman: las fuentes árabes, Archidemonio o Iblis (corrupción del griego diábolos). Casi de forma invariable, las fuentes griegas asociaron a este nombre el término hýle, es decir, Materia; y la palabra griega es utilizada incluso en versiones siriacas y latinas de la doctrina; por no mencionar su uso en los textos maniqueos coptos. No hay duda de que, en sus escritos (redactados en siriaco en su mayoría), el mismo mani utilizó este término griego para nombrar su principio de la malignidad; pero es igualmente cierto que "Materia" es en este contexto una figura mitológica y no un concepto filosófico. Esta "Materia" no sólo aparece personificada sino que tiene una naturaleza espiritual activa propia sin la cual no podría ser "maligna"; la malignidad positiva es su esencia, no la materialidad pasiva, "mala" sólo por privación, es decir, por ausencia del bien. De este modo entendemos la aparente contradicción que existe en el hecho de que la Oscuridad reciba el nombre de "materia" y sea simultáneamente calificada de "inmaterial e intelectual" (Severo). De esa Materia se dice que "una vez ganó la facultad de pensar" (Efrem). La distinción más clara entre la hýle de Mani y la de Platón y Aristóteles queda explicada en el relato de Alejandro, autor versado en temas filosóficos, según el cual Mani asigna a este término poderes, movimientos y luchas propias que difieren de los de Dios solo por su naturaleza maligna: sus movimientos son "acción desordenada", sus luchas "lujuria maligna", y sus poderes se simbolizan por el "oscuro fuego destructor". Hasta tal punto esta Materia está lejos de ser el sustrato pasivo de los filósofos que incluso la Oscuridad con la que se identifica es por sí misma la parte originalmente activa de los dos principios enfrentados, y la Luz, en su reposo, es forzada a la acción sólo por un ataque inicial de la Oscuridad.

      Los dos reinos son coeternos en relación con el pasado: no tienen origen sino que son orígenes en sí mismos, aunque a veces se dice que Satán, como encarnación personal de la Oscuridad, fue procreado a partir de sus elementos preexistentes. En cualquier caso, los dos reinos, como tales, existen uno junto al otro sin que exista una conexión entre ambos, y la Luz, lejos de considerar la existencia de la Oscuridad como un desafío, no desea sino la separación y no experimenta la menor tentación, benevolente o ambiciosa, de iluminar a su contrario. Porque la Oscuridad es lo que está destinada a ser, y abandonada a sí misma cumple con su naturaleza como la Luz cumple con la suya. Esta autosuficiencia de la Luz, que desea brillar sólo por ella misma y no por lo que está exento de ella, y que por sus propios designios podría permanecer sin ser tentada por las eternidades, demuestra la profunda diferencia que existe entre el sentimiento maniqueo y el cristiano, pero también con el gnosticismo sirio, el cual pone en marcha un movimiento descendente de la Luz al que responsabiliza del dualismo. Existe un elemento aristocrático, que conserva parte del espíritu original de la religión irania, en la creencia de Mani en la inmutabilidad interior de la Luz, la cual, satisfecha en sí misma, no encuentra motivos para manifestarse y puede aceptar como estado natural de las cosas el profundo desdoblamiento del ser, la existencia de una oscuridad que brama en su interior. El valeroso espíritu del antiguo dualismo iranio también sobrevive en la forma en que la Luz amenazada responde a la necesidad de lucha y acepta la perspectiva de la derrota y el sacrificio, siempre que se trate de una transformación gnóstica, es decir, anticósmica.

      Ahora bien, si la separación dualista es el estado normal y satisfactorio de la Luz, el destino debería ponerse en movimiento no por un impulso de arriba abajo sino por medio de un levantamiento de abajo arriba. El comienzo, por tanto, reside en la profundidad y no en la altura. Esta idea sobre una iniciativa original de la profundidad que fuerza a la altura a romper su reposo separa de nuevo al gnosticismo iranio del sirio. Sin embargo, estos dos modos diferentes de causalidad explican el mismo efecto válido en términos gnósticos- el aprisionamiento de la Luz en la Oscuridad- y así el camino penetrante de la Luz en la profundidad, es decir, un movimiento descendente, aunque fuera causado en primer lugar, constituye en ambos casos un tema cosmogónico.
    • Javas140385
      LA RELIGIÓN GNÓSTICA. HANS JONAS (FRAGMENTOS)- PARTE III


      El ataque de la Oscuridad

      ¿Cuál fue la causa de que la Oscuridad se levante y luchara contra la Luz? Visto desde fuera, la causa sería la percepción de la Luz que hasta entonces se había mantenido oculta de aquella. Para alcanzar tal percepción, la Oscuridad debía alcanzar primero sus propios límites exteriores, y hacia ellos fue empujada casualmente en el curso de la batalla que la pasión destructiva de sus miembros libraba sin cesar en su interior. Porque la naturaleza de la Oscuridad es odio y lucha, y en esa naturaleza, ejercida contra sí misma, perisstirá hasta que su encuentro con la Luz presente un objeto externo a ella y mejor. El siguiente extracto doctrinal ha sido formado a partir de Severo, Teodoreto y Tito.

      La Oscuridad estaba dividida contra sí misma: el árbol contra sus frutos y los frutos contra el árbol. La lucha y la amargura pertenecen a la naturaleza de sus partes: la dulce quietud es desconocida para ellas, colmadas con toda clase de malignidad, y causa de destrucción de lo que las rodea.

      Y sin embargo fue su propio tumulto el que les brindó la ocasión de levantarse hacia los mundos de la Luz. Pues, para empezar, estos miembros del árbol de la muerte ni siquiera se conocían entre sí. Cada uno tenía solo su propio intelecto, cada uno conocía sólo su propia voz y veía sólo lo que tenía ante sus ojos. Sólo cuando uno de ellos gritó, los demás lo escucharon y se volvieron con vehemencia hacia el sonido.

      Así levantados e incitados unos contra otros lucharon y se devoraron entre sí, y no cesaron de zaherirse hasta que por fin se apercibieron de la Luz. Porque en el curso de la guerra, unos persiguiendo y otros perseguidos, llegaron a las fronteras de la Luz y cuando la Luz contemplaron- una visión prodigiosa y resplandeciente, muy superior a la de ellos- se sintieron complacidos y se maravillaron; y se reunieron en asamblea- toda la Materia de la Oscuridad- y discutieron de qué forma podrían mezclarse con la Luz. Sin embargo, el desorden de su mente les impidió darse cuenta de que el fuerte y poderoso Dios allí moraba. y se esforzaron por elevarse a las alturas porque nunca el conocimiento del Bien y de la Divinidad había llegado hasta ellos. Así, sin comprender, lanzaron desde la lujuria una loca mirada sobre el espectáculo de estos mundos bendecidos, y pensaron que podían ser suyos. Y arrastrados por su pasión, desearon entonces profundamente luchar contra la Luz para apoderarse de ella y mezclar con la Luz su propia Oscuridad. Unieron entonces toda su oscura y perniciosa hýle y con sus innumerables fuerzas se levantaron juntos, y deseosos de obtener lo que era mejor iniciaron el ataque. Las fuerzas atacaron en un solo cuerpo, como si no conocieran a su adversario, porque nunca habían sabido de la Deidad.

      Esta poderosa fantasía no era una invención absoluta de Mani. El zoroastrismo ortodoxo había sido responsable del modelo original y el modelo iranio había sido adaptado con propósitos gnósticos al menos un siglo antes de Mani. Pero la idea de que la lucha fraticida de la Oscuridad conduce inevitablemente a su primera visión de la Luz y que esta contemplación conduce a su vez a la terrible unión de sus fuerzas divididas parece ser la contribución original e ingeniosa de Mani a la doctrina. Al margen de esta idea, el modelo iranio en general defiende que la percepción de la Luz provoca en la Oscuridad envidia, avaricia y odio, al mismo tiempo que provoca su ataque. La primera embestida es salvaje y caótica; sin embargo, en el transcurso de la guerra, la Oscuridad desarrolla una inteligencia diabólica, adquiriendo más tarde un toque de ingenuidad mefistofélica que se aprecia en su forma de moldear al hombre y en el sistema reproductor sexual; creaciones todas que tienen como propósito poseer y retener a la Luz, al mismo tiempo que escapar del sentimiento de su propia y odiosa compañía. Porque el odio está paradójicamente mezclado con el reconocimiento y el deseo de una envidiada superioridad y es, por tanto y simultáneamente, odio de la Oscuridad hacia sí misma ante una existencia que considera mejor. La frase "deseo de lo mejor" que se repite incesantemente en este contexto permite una confrontación directa con las concepciones irania y griega. En el Banquete de Platón el "eros" de lo deficiente por lo mejor es precisamente la razón que anima la lucha de todas las cosas por participar en la inmortalidad y, en el caso del hombre, es el principal agente de su camino hacia el conocimiento y la perfección. la naturalidad con la que en el contexto maniqueo el "deseo de lo mejor" de la Oscuridad es tomado como una presunción perversa y un anhelo pecaminoso muestra el abismo que separa el pensamiento de este mundo del de la Hélade, no menor que el que existe entre aquel y el del cristianismo. El "deseo" no es deseo de ser sino de poseer lo mejor, y su reconocimiento no es reconocimiento amoroso sino resentido.

      El amenazador ataque de la Oscuridad produce una agitación en el reino de la Luz, que saca a ésta de su reposo y la obliga a dar un paso que no se hubiera producido de otro modo, esto es, el de "crear".
    • Javas140385
      LA RELIGIÓN GNÓSTICA. HANS JONAS (FRAGMENTOS)- PARTE IV


      El pacifismo del Reino de la Luz

      "Cuando el Rey de la Oscuridad pensó en subir al lugar de la Luz, el miedo se extendió a través de las cinco shejinás. El Padre de la Grandeza, entonces, meditó y dijo:

      De estos eones míos, los cinco shejinás,
      A ninguno enviaré a la batalla,
      Porque fueron creados por mí para la santidad y la paz.
      Seré yo mismo quien vaya en su lugar,
      Y libre batalla contra el enemigo. (Teodoro bar Konai)

      En relación con la incapacidad del mundo de la Luz de trabar combate, es decir, de cometer ningún acto injurioso, leemos: "Dios no tenía nada maligno con lo que castigar a la Materia, porque en la casa de Dios no existe nada maligno. No tenía ni fuego quemante con el que arrojar rayos y relámpagos, ni agua anegante con la que enviar diluvios, ni hierro cortante ni ninguna otra arma; todo lo que tenía era Luz y noble substancia [literalmente "lugar"], y no podía hacer daño al Maligno". Esta concepción radical de la naturaleza pacífica del mundo de la Luz conduce algunas veces a la versión que defiende la nueva hipóstasis divina: creada por Dios para enfrentarse a las fuerzas de la Oscuridad, no es creada en principio para la lucha sino para el sacrificio salvador, y en este caso recibe el nombre de Alma más que el de Hombre Primordial, y es una figura belicosa. Ya que, tanto por el peso del testimonio como por la construcción total del sistema, la lucha precósmica del Hombre Primordial con el archienemigo es la concepción prevalente, nuestro relato seguirá principalmente las fuentes que defienden esta versión. En ocasiones encontramos incluso la afirmación contraria: "Sus huestes habrían sido lo suficientemente fuertes como para vencer al enemigo, pero deseó cumplir con esta misión sólo con su propio poder" (Ed- Nadim). Lo que importa para el desarrollo del mito es el hecho, común a todas las versiones, de que, para enfrentarse a su agresor, la divinidad tenía que producir una "creación" especial que representara a su propio ser- porque éste es el significado de "Yo mismo iré"- y, como respuesta a la suerte de esta hipóstasis divina, se produce la ulterior multiplicación de figuras divinas a partir de la fuente suprema. Éste es el principio gnóstico general de la emisión, combinando aquí con la idea de una necesidad externa más que interna que la provoca.
    • Javas140385
      LA RELIGIÓN GNÓSTICA. HANS JONAS (FRAGMENTOS)- PARTE V


      La primera creación: el Hombre Primordial

      "El Padre de la Grandeza creó a la Madre de la Vida, y la Madre de la Vida creó al Hombre Primordial, y el Hombre Primordial creó a sus cinco Hijos, como un hombre que se ciñe a su armadura para la batalla. El Padre le encomendó la lucha contra la Oscuridad. Y el Hombre Primordial se armó con las cinco especies, y éstas son los cinco dioses: la suave brisa, el viento, la luz, el agua y el fuego. Él los convirtió en su armadura... [omitimos la detallada descripción que se hace sobre cómo éste se inviste de los cinco elementos, uno a uno, tomando por último al fuego, como escudo y como lanza] y se dejó caer inmediatamente desde los Paraísos hasta que se encontró en la frontera del campo de batalla. Un ángel avanzaba delante de él, el cual proyectaba luz delante del Hombre Primordial.

      La "primera creación" produce, en el mismo comienzo de la historia divina, la figura soteriológica capital del sistema: el Hombre Primordial. Creado para preservar la paz de los mundos de la Luz y luchar en la batalla, su derrota compromete a la deidad en un largo proceso de salvación, proceso en el cual se incluye la creación del mundo. La figura aparece con mucha frecuencia en la especulación gnóstica, y ya vimos un ejemplo de ella en el Poimandres hermético. No podemos entrar aquí a analizar sus antecedentes en la especulación oriental más antigua. Para los gnósticos la existencia de un dios precósmico "Hombre" representaba uno de los principales secretos de su Conocimiento, y algunas sectas llegaron incluso a llamar Hombre a la divinidad suprema misma: "Éste es [según una rama de los valentinianos] el gran secreto oculto, que el nombre de la potencia que se encuentra sobre todas las cosas, el precomienzo de todo, es Hombre". Resulta significativo que los persas maniqueos llamaran Ormuzd al Hombre Primordial: en el zoroastrismo éste era el nombre del mismo Dios a la Luz (Ahura Mazdah), a quien se enfrentaba el Dios de la Oscuridad, Ahriman. Aquel se identifica ahora con el Hombre Primordial; una emisión de la divinidad suprema, evidencia, por una parte, del enorme desarrollo religioso de la idea del hombre y, por otra, del peso cada vez mayor de la trascendencia divina, la cual dejó de permitir la implicación directa del Primer Dios en la lucha metafísica que fuera rasgo tan destacado del Ormuzd iranio. Del mismo modo, la derrota que en la versión gnóstica sufre la figura del que lucha contra la Oscuridad no era compatible con el rango de la divinidad suprema. Así el Ormuzd de los maniqueos, como equivalente del Hombre Primordial, se convierte en órgano ejecutivo de los Dioses de la Luz originales: "Ormuzd vino con los Cinco Dioses a luchar a instancias de todos los Dioses contra el Diablo. Descendió y luchó contra el impío Archidemonio y de los Cinco Diablos" [...] Los cinco elementos de la Luz que el Hombre Primordial se pone como armadura son de algún modo representaciones más oscuras de las cinco hipóstasis originales de la deidad, las shejinás. A pesar de sus nombres materiales, éstas son, como se verá claramente más tarde, naturalezas espirituales y, como tales, origen de toda "alma" en el universo.
    • Javas140385
      LA RELIGIÓN GNÓSTICA. HANS JONAS (FRAGMENTOS)- PARTE VI


      La derrota del Hombre Primordial

      "También el Archidemonio tomó a sus cinco especies, a saber, el humo, el fuego devorador, la oscuridad, el viento ardiente y la niebla; se armó con ellos y fue al encuentro del Hombre Primordial, y después de relexionar un tiempo dijo: "He encontrado cerca lo que buscaba lejos". Después de haber luchado largo tiempo uno contra otro, el Archidemonio venció al Hombre Primordial. Tras lo cual el Hombre Primordial se ofreció a sí mismo y a sus cinco Hijos como comida para los cinco Hijos de la Oscuridad, igual que un hombre que tiene un enemigo mezcla un veneno mortal en un pastel y se lo ofrece. El Archidemonio devoró parte de su luz [es decir, a sus cinco hijos] y al mismo tiempo lo rodeó con sus especies y elementos. Una vez que los Hijos de la Oscuridad los hubieron devorado, los cinco dioses luminosos se vieron privados de la razón, y por el veneno de los Hijos de la Oscuridad devinieron como el hombre que ha sido mordido por un perro rabioso o una serpiente. Y las cinco partes de la Luz se mezclaron con las cinco partes de la Oscuridad".

      De ahora en adelante, el interés metafísico se concentra en los Cinco Dioses, la armadura o guía del Hombre Primordial, como máximas víctimas de su derrota, y de ellos oímos hablar con frecuencia, siempre que se expresa el relevante aspecto religioso del destino divino: "esa luminosidad de Dioses que desde el comienzo de todas las cosas fue vencida por Ahriman, por los demonios, etc., y que incluso ahora retienen cautiva", "Y a partir de la impureza de los demonios y de la suciedad de las demonias, ella [Az, "la madre maligna de todos los demonios"] formó este cuerpo, y ella misma se introdujo en él. Entonces, con los cinco elementos de la Luz, la armadura de Ormuzd, formó [¿?] el Alma buena y la encadenó al cuerpo. La hizo ciega y sorda, inconsciente y confusa, de modo que al principio no conociera su origen ni su linaje". Nos encontramos aquí con la razón que explica la importancia del destino de la "armadura" y esta importancia se basa en el hecho de que de su substancia surgen nuestras almas, y de que nuestra condición es una consecuencia de lo que le sucede a dicha armadura. Como se expresa con gran sencillez en Hegemonio, "Los arcontes de la Oscuridad comieron de su armadura: es decir, del alma". Esta equivalencia es uno de los puntos capitales del sistema.
    • Javas140385
      LA RELIGIÓN GNÓSTICA. HANS JONAS (FRAGMENTOS)- PARTE VII


      El sacrificio y la adulteración del alma

      El acto de devorar también tiene un efecto sobre el devorador. No sólo aparta a la Oscuridad de su primer objetivo, el propio mundo de la Luz, sino que en su interior, la substancia devorada actúa como un veneno calmante, y sea su deseo satisfecho o adormecido, su ataque se ve detenido de esta forma. Ambas sustancias actúan como veneno para la otra, de modo que algunas versiones muestran al Hombre Primordial no tanto derrotado como en un estado que anticipa el acto voluntario de entregarse para ser devorado por la Oscuridad. En cualquier caso, la rendición del Alma de la Oscuridad no solo alerta sobre la inmediata amenaza del mundo de la Luz sino que, al mismo tiempo, facilita un medio por el cual la Oscuridad es conquistada finalmente. El primer objetivo, que se cumplirá a corto plazo, se expresa en la idea de la "seducción" y del "veneno calmante"; el segundo objetivo del ardid, que se cumplirá a largo plazo (porque el sacrificio es uno, incluso si es el sacrificio de la deidad), es que la nueva separación de esta unión suponga la "muerte" de la Oscuridad, es decir, su reducción final a la impotencia. Así se expresa esta idea en las fuentes que se concentran en el alma y omiten la figura del Hombre Primordial: "Contra la Materia envió una fuerza que llamamos Alma, una parte de su propia luz y substancia, para proteger las fronteras, aunque en realidad la envió como cebo, para que adormeciera a la Materia contra su voluntad y se mezclara totalmente con ella: porque si en un tiempo posterior este poder se separaba de nuevo de la Materia, esta separación significaría la muerte de la última. Y así sucedió: cuando la Materia vio a la potencia que había sido enviada, sintió haca ella un deseo apasionado y, en una violenta embestida, tomó poseción de ella, la devoró, y allí quedó presa como una bestia salvaje o (como también dicen) dormida, como si estuviera bajo el efecto de un hechizo. De esta forma, por la providencia de Dios, el Alma se mezcló con la Materia, lo diferente con lo diferente. Por medio de la mezcla, sin embargo, el Alma se vio sometida a los afectos de la Materia y, a pesar de su verdadera naturaleza, degradada a participar en la malignidad".

      La versión más impresionante de esta fase de la lucha- que combina al Hombre Primordial, guerrero, y al Alma, arma y víctima- se encuentra en cuatro estrofas del salmo CCXXIII del Libro de salmos maniqueo, el cual, a pesar de las inevitables repeticiones que contiene, debe ser conocido por nuestro lector.

      Como pastor que ve a un león acercarse para destruir su rebaño de ovejas y trama un ardid y toma un cordero y lo utiliza como una trampa para apresarlo, porque por un solo cordero salva a todo su rebaño, y tras estas cosas sana al cordero que ha sido herido por el león.

      Éste fue también el proceder del Padre que envió a su fuerte Hijo; y éste [el hijo] produjo a partir de sí mismo a su Doncella, y la equipó con cinco potencias, de modo que pudiera luchar contra los cinco abismos de la Oscuridad.

      Estando el Observador [¿?] en los límites de la Luz, envió hacia éstos a su Doncella, que es su alma; ellos se agitaron en sus abismos, deseosos de elevarse sobre ella; abrieron su boca, deseosos de tragarse a la Doncella.

      Él hizo uso de su potencia, y la tendió sobre ellos, como red sobre unos peces; la hizo llover sobre ellos como purificadas nubes de agua; ella se arrojó a su interior como penetrante relámpago, reptó dentro de ellos y los hizo prisioneros sin que ellos lo supieran (9:31- 10:19).

      En la cambiante imaginería de este pasaje, el lector notará que la "armadura" de la mayoría de los textos es sustituida aquí por la "doncella", que aparece como símbolo del alma (una imagen quizá más próxima a nuestra sensibilidad), y que esta última es utilizada de la forma más efectiva por el Hombre Primordial como arma ofensiva, sin que se haga mención de la derrota. Éste es un ejemplo de la libertad con la que el pensamiento maniqueo manejaba su simbolismo. No obstante, incluso aquí, el Hombre Primordial, aparentemente tan victorioso, debe ser "ayudado a salir del abismo" más tarde por su "hermano" (el Espíritu Vivo; ver más adelante), hecho que nos devuelve al hilo conductor de la doctrina.

      Volviendo al texto, a pesar de que consigue detener al enemigo, el emisario de la Luz- el Hombre Primordial y su quíntuple armamento, el Alma- es atrapado en la Oscuridad, "apresado violentamente", aturdido e inconsciente, y "por tanto Dios se vio forzado a crear el mundo", para searar lo que había sido mezclado.
    • Javas140385
      LA RELIGIÓN GNÓSTICA. HANS JONAS (FRAGMENTOS)- PARTE VIII


      La segunda creación: el Espíritu Vivo. Liberación del Hombre Primordial

      "El Hombre Primordial recuperó la consciencia y siete veces elevó una oración al Padre de la Grandeza. El Padre escuchó su oración y creó, como segunda creación, al Amigo de las Luces, y el Amigo de las Luces creó al Espíritu Vivo. Y el Espíritu Vivo creó a sus cinco hijos [uno por cada una de las naturalezas espirituales de Dios, cuyos nombres omitimos aquí]. Y éstos se dirigieron a la Tierra de la Oscuridad y desde sus fronteras se asomaron al abismo del profundo Infierno y encontraron al Hombre Primordial que había sido tragado por las Oscuridad, él y sus cinco hijos. Entonces, el Espíritu Vivo llamó con voz fuerte; y la voz del Espíritu Vivo fue como una espada afilada y liberó la forma del Hombre Primordial. Y le dijo:

      La paz sea contigo, recto en medio de los inicuos,
      luminoso en medio de la oscuridad,
      Dios que habita entre las bestias de la ira,
      que ignoran su grandeza.

      Tras lo cual el Hombre Primordial le contestó diciendo:

      ¡Ven, y otorga la paz al que está muerto!
      ¡Ven, oh tesoro de la serenidad y de la paz!

      y siguió hablando así:

      ¿Cómo se hallan nuestros Padres,
      los Hijos de la Luz, en su cudad?

      Y la Llamada le dijo: Se encuentran bien. Y la Llamada y la Respuesta se unieron y ascendieron hasta reunirse con la Madre de la Vida y con el Espíritu Vivo. El Espíritu Vivo se vistió con la Llamada y la Madre de la Vida se vistió con la Respuesta, su adorada hija. El Hombre Primordial fue liberado de las substancias infernales por el Espíritu Vivo, el cual descendió y tendió hacia él su mano derecha, y ascendiéndolo volvió a ser Dios. Pero dejó el Alma atrás [porque estas ártes de la Luz estaban demasiado mezcladas con la Oscuridad]".

      El "Alma" es, por tanto, la potencia con la cual el Hombre Primordial, ya liberado y devuelto a su estado anterior, en el que se encontraba al comienzo del mundo, se había perdido en la Materia. El cosmos hubo de ser creado como un gran mecanismo separador de la Luz, por el bien de estas partes perdidas y absorbidas de forma tan profunda. La liberación pretemporal del Hombre divino tiene para los maniqueos una significación análoga a la que la resurrección de Cristo tiene para los cristianos: no es simplemente un acontecimiento del pasado (en la visión escatológica del tiempo no hay un "mero pasado") sino el arquetipo simbólico y la garantía efectiva de toda salvación futura. Para el creyente cuenta con una realidad esencial, ya que en el sufrimiento y la redención se encuentra el ejemplo de su propio destino: no es casual que este Dios sea llamado "Hombre". Por tanto, lo que en el tiempo externo del mito parece ser un simple episodio, innecesario para su desarrollo objetivo, casi un obstáculo para el mismo (ya que en este desarrollo radica la misma continuidad del estado de mezcla), pertenece por su significación interna analógica a la actualidad inmediata de salvación. Prueba de ello, a parte del cautivador tinte humano de la escena mítica, es la ceremonia de la vida diaria en la cual los maniqueos se relacionaron a sí mismos con la liberación arquetípica del Hombre Primordial, repitiendo el gesto capital: "Por esa razón, cuando se encuentran, los maniqueos se dan la mano derecha, en señal de que ellos mismos son los que se salvaron de la Oscuridad" (Hegemonio). "La primera mano derecha es la que la Madre de la Vida tendió al Hombre Primordial cuando este último estaba a punto de ir a la guerra. La segunda mano derecha es la que el Espíritu Vivo tendió al Hombre Primordial cuando le conducía lejos de la guerra. La imagen del misterio de esa mano derecha dio origen a la mano derecha que hoy en día se estrechan los hombres" (Keph. 38.20; 39.20-22). Otra prueba de ello es el papel de las dos hipóstasis, la Llamada y la Respuesta (también llamada esta última "Recepción"), juegan a lo largo de todo el proceso histórico de salvación, y especialmente en la consumación última, al final del tiempo. De los Kephalaia ofreceremos un importante pasaje al final de este capítulo; sin embargo, nos gustaría citar aquí la excelente observación de su primer comentarista: "El mito del Hombre Primordial alzado por el Espíritu Vivo se relaciona con la salvación que se produce al final del tiempo como su prototipo y condición previa: la "Llamada" del Espíritu Vivo y la "Recepción" por la cual el Hombre Primordial respondía a dicha Llamada continúan viviendo en las partes de Luz que éste dejó atrás, capaces por sí mismas de llevar a cabo el regreso al reino de la Luz al final del mundo". Sin esta "presencia" mística, las numerosas "salvaciones" precósmicas de la especulación gnóstica resultarían incomprensibles.
    • Javas140385
      LA RELIGIÓN GNÓSTICA. HANS JONAS (FRAGMENTOS)- PARTE IX


      Creación del macrocosmos

      En el siguiente relato, omitiremos numerosos detalles mitológicos que resultan más fantásticos que significativos. Como primer paso, el Espíritu Vivo y su séquito de dioses separan la "mezcla" de la masa principal de Oscuridad. A continuación, "el Rey de la Luz le ordenó que crease el mundo presente y que lo construyera a partir de estas partes mezcladas para liberar las partes de la Luz de las partes oscuras". los arcontes que habían incorporado la Luz (y por tanto se habían debilitado) son derrotados, y con sus pieles y carcasas se construyen el cielo y la tierra. Aunque se diga que los arcontes están encadenados al firmamento (¿atados aún a esa piel extendida suya con la cual se forman los cielos?), y aunque por otra parte se diga también que la tierra y las montañas han sido creadas a partir de su carne y de sus huesos, la secuencia deja claro que ninguna de estas cosas ha hecho que los arcontes pierdan su vida demoníaca, o la Oscuridad en general su poder de actuación. Pero el pesimismo maniqueo inventa la expresión en imágenes más extrema de la visión negativa del mundo: todas las partes de la naturaleza que nos rodean han sido creadas a partir de los cadáveres impuros de los poderes del mal. Según un texto maniqueo persa, "el mundo es una encarnación del Archi- Ahriman". Este mundo es también una prisión para los poderes de la Oscuridad que ahora están confinados dentro de su campo de acción, y, una vez más, es un lugar de renovada purificación para el Alma:

      Repartió todos los poderes del abismo, hasta diez cielos y ocho tierras, los encerró en este mundo (kósmos), lo convirtió en una prisión para todos los poderes de la Oscuridad. Éste es también un lugar de purificación para el Alma que fue tragada y vive en su interior (Salmo maniqueo CCXXIII 10. 25- 29).

      A continuación, la parte de la Luz devorada que se mantiene más limpia es extraída de la hýle y purificada como "luz" en su sentido físico; con la parte más pura se forman el sol y la luna- las dos "naves"- y con el resto, las estrellas. De este modo, las estrellas que pertenecen a los arcontes, a excepción de los planetas, son "remanentes del Alma". No obstante, solo una parte pequeña de Luz se salva en esta organización macrocósmica, "el resto continúa prisionero, oprimido, sucio", y los seres celestiales lo lamentan.
    • Javas140385
      LA RELIGIÓN GNÓSTICA. HANS JONAS (FRAGMENTOS)- PARTE X


      La tercera creación: el Mensajero

      "Entonces la Madre de la Vida, el Hombre Primordial y el Espíritu Vivo elevaron una plegaria al Padre de la Grandeza: "Cread un nuevo dios y encomendadle que vaya al calabozo de los Demonios, y que etablezca una rotación anual y un guía protector para el sol y la luna, y que sea libertador y salvador de esa luminosidad de los dioses que fue vencida por Ahriman al comienzo de todas las cosas, por los Demonios, [etc.], y que mantienen cautivo incluso ahora, y también de esta luminosidad que vive retenida en los reinos cósmicos del cielo y la tierra, y que allí sufre, y que prepare un camino y un sendero para que el viento, el agua y el fuego lleguen hasta el Supremo. Y el Padre de la Grandeza los escuchó, y creó al Mensajero como tercera creación. El Mensajero llamó a las Doce Vírgenes (según sus nombres, personifican las virtudes y propiedades divinas), y con ellas puso en marcha una máquina de doce cubos". El Mensajero se dirige al lugar donde se encuentran las naves de la Luz, que hasta ahora se habían mantenido inmóviles, y las pone en movimiento dando comienzo a la rotación de las esferas. Esta rotación se convierte en el vehículo del proceso de salvación cósmico, muy distinto del que es ejecutado a través de la mente de los hombres, ya que funciona como un mecanismo que separa y transporta hacia lo alto la Luz atrapada en la naturaleza.
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