Javas140385

cosmovisión andina

cosmovisión andina
Javas140385, 12 Abr 2014
    • Javas140385
      FILOSOFÍA ANDINA. JOSEF ESTERMANN (FRAGMENTOS)- PARTE I


      6) Pachasofía: cosmología andina

      Todos los principios lógicos de la filosofía andina se hacen sentir en los diferentes ámbitos y regiones de la experiencia vivencial del runa andino. El estudio filosófico concreto de estas manifestaciones llevan a una suerte de "fenomenología andina", en el sentido de la explicitación del logos sui generis (como aparece en los principios mencionados) de los múltiples phainomena, no como Sache selbst ("cosa misma"), sino como experiencia vivencial e interpretación colectiva de la "realidad". La filosofía andina es entonces la "interpretación (hermenéutica) creativa de estos "fenómenos", a la luz de los principios expresados anteriormente.


      6.1. Introducción

      La filosofía occidental, por lo menos desde Platón, ha tratado de "dividir" (aná- lysis) la "realidad", como objeto del quehacer filosófico, en partes o campos; el estudio particular de ellos daba origen a las "ramas" o "disciplinas" filosóficas. Aunque era Christian Wolff quien en el siglo XVIII "sistematizó" el contenido de la filosofía en las ramas conocidas de la filosofía académica, sin embargo era Platón quien había colocado los hitos para la "división" y clasificación interna de la filosofía. Ahí empezó lo que se puede llamar la "manía clasificatoria" de Occidente.

      El "triángulo platónico", con los puntos cardinales de lo objetivo, subjetivo y absoluto, es la base para la metafísica occidental con las sub- disciplinas de la "metafísica específica": Cosmología, psicología y teología. Aristóteles modificó este planteamiento en el sentido de que agregó la lógica como estudio propedéutico, la "filosofía práctica" (praktiké) con la política, ética, economía y retórica, y la "filosofía poética" (poietiké) como teoría del arte y de la producción. La "metafísica" está incluida, junto con la "física" y la "matemática", dentro de la "filosofía teorética" (theoretiké). Aunque había muchos cambios a lo largo de la historia de la filosofía occidental, se ha mantenido a grandes rasgos dos distinciones fundamentales: la división entre lo "físico" (que en la modernidad se convertiría en objeto de las ciencias reales) y lo "metafísico" (que heredaría la religión) por un lado, y la división entre lo "teórico" (orientado en el "ver" o theorein) y lo "práctico" (orientado a la "acción" o pragma) por otro lado. La calsificación resultante de la filosofía refleja entonces la concepción occidetal de la "realidad" como algo "diastático" (sujeto/objeto, yo/no-yo, físico/metafísico, finito/infinito), y por eso, también la filosofía resulta "diastática" en sí misma. La problemática permanente y el "paralogismo" estructural de la filosofía occidental es la dicotomía entre lo físico y lo metafísico, teórico y práctico, religioso y profano, finito e infinito, o en términos de posturas filosóficas: entre idealismo y materialismo, religión y ciencia, conocimiento y ética.

      Desde el punto de vista de la filosofía intercultural, la división de la "realidad" y la clasificación consecuente de la filosofía reflejan un determinado punto de vista "cultural" occidental (sobre todo helénico- romano). Por tanto, estos criterios no pueden reclamar universalidad, sin caer en la ideología supra- o super-cultural. Filosofías no occidentales adoptan otros criterios para "clasificar" la realidad en campos o "partes" y dividir la filosofía en "ramas" o "disciplinas". Occidente sostiene que la clasificación de la "realidad" obedece a criterios "reales" e intrínsecos de esta misma realidad, según el principio de connaturalidad: la distinción (como distinctio mentalis) de la filosofía en una parte "física" y "metafísica" refleja la estructura y división "real" (distinctio realis). Pero también podríamos adoptar otro paradigma: la "realidad" es una sola e integral (holismo), y no contiene "distinciones reales"; la distinción entonces sería el producto de una cierta interpretación (intelectual, empírica, afectiva, religiosa) de la "realidad", como consecuencia inevitable de la analiticidad racional. La filosofía índica por ejemplo no hace una distinción rígida (y menos "real) entre religión y ciencia, cono0cimiento y práctica, saber y redención.

      Para la filosofía andina, la realidad "holística" tampoco permite distinciones reales "absolutas", debido a la relacionalidad como rasgo fundamental. La filosofía tiene un solo "contenido" (el término "objeto" ya es inadecuado): la rica experiencia vivencial de la "realidad" por parte del runa andino. Esta experiencia no se puede clasificar y dividir en "partes" mediante un criterio "objetivo" o "real", porque tal clasificación ya sería la consecuancia de una cierta experiencia y de su interpretación, tal como la realiza el homo occidentalis. La experiencia es integral e integrada, y, a la vez, es la experiencia de lo integral (holon) e integrado (relacional). Sin embargo, la explicitación filosófica de esta experiencia requiere de un cierto criterio "pragmático" de clasificación, porque el espíritu discursivo, al tratar de "comprender" lo no- discursivo (presente) e integral (holístico), adopta un cierto orden de procedimiento (clasificación funcional más que "real").

      Como hemos visto, resulta sumamente problemático hablar de una "lógica andina" o "metafísica china", porque transplantamos concepciones arraigados en una cierta cultura a otra distinta. Esta "transculturación" solo es posible analógicamente (o "polilógicamente"), como el intento de buscar "equivalentes homeomórficos" en la cultura ad quam de lo que una cierta noción "con- nota" en la cultura a qua. Y esto no solo es posible, reiteramos, a través de un diálogo abierto y respetuoso. No podemos evitar, sin embargo, "prestarnos" ciertas nociones occidento- mórficas, con el fin de expresar (de todos modos escribimos en un idioma occidental) la sabiduría andina como manifestación de una experiencia sui generis. Esto hemos intentado con términos como "filosofía", "lógica" y "relación"; y lo vamos a hacer con otros términos más. Este proceso no es una "traición" a la naturaleza propia de la "andino", salvo que pretendamos encerrarnos en la inconmensurabilidad y el solipsismo postmodernos. Lo que sí hay que hacer: una deconstrucción crítica (intercultural) de la terminología occidental y su re- construcción creativa (intercultural) en la racionalidad andina, un proceso hermenéutico "diatópico" de tercer orden.

      Por motivos pragmáticos y didácticos (y no "reales" o "esenciales") conviene "distinguir", dentro de la experiencia andina, ciertos campos o ámbitos que en algo se parecen a los campos occidentales, pero que también difieren considerablemente. En primer lugar, la gnoseología o epistemología andina no puede ser una "disciplina" aparte, sino un "momento" integral de lo que podríamos llamar "cosmología andina". Tampoco conviene hablar de una "metafísica andina", porque separa indebidamente lo "físico" y lo "metafísico", dos concepciones totalmente ajenas a la racionalidad andina. Usamos un neologismo quechua- griego para indicar lo que queremos decir: "Pachasofía" (cap. 6). Además de ella, hay que considerar una parte que estudia explícitamente al ser humano y sus múltiples relaciones; también para esta "disciplina" conviene crear un neologismo: "Runasofía" (cap. 7). Lo mismo ocurre con la experiencia religiosa de la divinidad y lo divino: "Apusofía" (cap. 9). Así tenemos, nolens volens, la tripartición occidental de la metafísica (cosmología- psicología- teología), pero de una manera muy distinta y hasta incompatible con ella. Además, habrá que estudiar la "ética andina" como "Ruwanasofía" (cap. 8).
    • Javas140385
      FILOSOFÍA ANDINA. JOSEF ESTERMANN. (FRAGMENTOS)- PARTE II


      6.2. ¿Qué es pacha?

      Al introducir el neologismo quechua- griego "pachasofía" que ya fue usado por Manrique Enríquez, favorecemos implícitamente el sincretismo filosófico, por lo menos en cuanto a la terminología. Esto nos parece inevitable en vista de que la filosofía andina como interpretación racional de la experiencia colectiva del pueblo andino, no ha producido una terminología filosófica "técnica" de tal sutileza como lo ha logrado la tradición occidental en 26 siglos. Por lo tanto, es preciso prestarse cierta terminolo´gía occidental, transculturarla a través de un proceso hermenéutico intercultural (diatópico) e introducirla dentro del nuevo paradigma como un "equivalente homeomórfico". El término griego sophía que integra el vocablo "filosofía", nos parece más compatible con la racionalidad andina que por ejemplo los términos logos o ratio. En el vocablo sophía todavía está presente el "saber" integral acerca de la "realidad" que no solo incluye la dianoia intelectual o la noesis epistemológica, sino también la aisthesis sensitiva (en castellano, "saber" es una palabra equívoca) y la empireia vivencial. El sophos es una persona experimentada y de autoridad que posee una "sabiduría" (sophía) integral e integrada. Por lo tanto, preferimos el término "pacha- sofía" al posible término de "pacha- logía".

      La determinación exacta del significado de la parte quechua (pacha) nos plantea mayores dificultades. Se trata de un vocablo tan rico de acepciones y connotaciones, como tal vez sea el vocablo logos en griego o la palabra esse en latín. Según el diccionario, pacha puede ser adjetivo, adverbio, sustantivo y hasta sufijo (compuesto). Como adjetivo, pacha significa "bajo", "de poca altura", pero también "interior"; como adverbio, su significado es "debajo" (como el sub latino en substantia), "al instante", "de inmediato", pero también "mismo". Tiene entonces, como vemos, connotación básicamente espacio- temporal. Como sufijo, es la composición (síntesis) del sufijo verbal repetitivo -pa, con el significado de "de nuevo", "nuevamente", "otra vez", "más" y del sufijo nominalizador diminutivo -cha que denota la pequeñez de algo, pero también con afecto o despecho hacia el objeto o la persona indicados. Como sustantivo y en forma figurativa (derivada del adjetivo y el adverbio), pacha significa "tierra", "globo terráqueo", "mundo", "planeta", "espacio de vida", pero también "universo" y "estratificación del cosmos". El genitivo pachak significa el número "cien", y el verbo pachanay, con el sufijo reubicativo -na, significa "poner o colocar debajo de".

      Existe otra palabra quechua para "universo" o "mundo": teqsimuyu, que significa literalmente "fundamento (teqsi) redondo (muyu)" y se refiere al universo físico de los cuerpos celestes. Con respecto a la "tierra", el runa conoce tres diferentes expresiones: Cuando se trata de la "tierra" como planeta, se dice kay pacha ("este mundo") o simplemente teqsimuyu (a veces la combinación de los dos: teqsimuyu pacha); cuando se trata de la "tierra" como materia inorgánica, usa el vocablo allpa; y cuando se trata de la "tierra" como base de la vida, se usa la expresión pachamama ("Madre Tierra"). También interesante es el hecho de que tanto el quechua como el aymara conocen esta palabra pacha; así por ejemplo "tiempo" se expresa en quechua y aymara como pacha (hoy día a veces con el españolismo timpu). De todas estas informaciones lingüísticas podemos concluir que el vocablo quechua- aymara pacha es una palabra panandina y polisémica, de un significado muy profundo y amplio.

      Filosóficamente, pacha significa el "universo ordenado en categorías espacio- temporales", pero no simplemente como algo físico y astronómico. El vocablo griego kosmos tal vez se acerque más a lo que quiere decir pacha, pero sin dejar de incluir el "mundo de la naturaleza", al que también pertenece el hombre. Pacha también podría ser un equivalente homeomórfico del vocablo latino esse (ser): pacha es "lo que es", el todo existente en el universo, la "realidad". Es una expresión más allá de la bifurcación entre lo visible e invisible, lo material e inmaterial, lo terrenal y celestial, lo profano y sagrado, lo exterior e interior. Contiene como significado tanto la temporalidad, como la espacialidad. Lo que es, de una y otra manera, está en el tiempo y ocupa un lugar (topos). Esto compete hasta a los "entes espirituales" (espíritus, almas, Dios). Pacha es la base común de los distintos estratos de la realidad, que para el runa son básicamente tres: Hanaq pacha, kay pacha y uray (o ukhu) pacha. Sin embargo, no se trata de "mundos" o "estratos" totalmente distintos, sino de aspectos o "espacios" de una misma realidad (pacha) interrelacionada. Tal vez sea oportuno traducir el vocablo pacha por la característica fundamental de la racionalidad andina: "relacionalidad". Tiempo, espacio, orden y estratificación son elementos imprescindibles para la relacionalidad del todo. Juntando el aspecto de "cosmos" con el de "relacionalidad", podemos traducir (que siempre es "traicionar") pacha como "cosmos interrelacionado" o "relacionalidad cósmica".
    • Javas140385
      FILOSOFÍA ANDINA. JOSEF ESTERMANN. (FRAGMENTOS)- PARTE III


      6.3. Relacionalidad cósmica

      Para tener una idea más clara de la "cosmovisión" (en esta ocasión, la expresión es adecuada) andina, tenemos que tomar en cuenta siempre los principios "lógicos" de la racionalidad andina, en especial, los principios de correspondencia y complementariedad. "Cosmovisión" en este sentido es la presentación simbólica del cosmos interrelacionado (pacha) mediante distintos ejes cardinales; no se trata de una "visión" en sentido occidental de theoreia o visio. Por esto, prefiero la expresión pachasofía, para no someterse al criterio occidental de que solo se trate de "cosmovisión", pero de ninguna manera de "filosofía". Igualmente podríamos calificar gran parte de la metafísica occidental como "cosmovisión", o tal vez mejor: "ontovisión". La pachasofía es "filosofía de pacha": reflexión integral de la relacionalidad cósmica, como manifestación de la experiencia colectiva andina de la "realidad".

      Los ejes cardinales de la pachasofía se extienden, según el ordenamiento "espacial", entre arriba (hanaq) y abajo (uray), y entre izquierda (lloq´e) y derecha (paña); y según el ordenamiento temporal, entre antes (ñawpaq) y después (qhepa). Estas "dualidades" más que oposiciones son polaridades complementarias. El eje "espacial" principal de la filosofía occidental es la oposición dual entre "adentro" (interior, inmanente) y "afuera" (exterior, trascendente), que en la filosofía andina prácticamente no juega ningún papel de importancia. Otro eje ordenador de la "cosmovisión" andina es la polaridad sexual entre lo femenino (warmi) y lo masculino (qhari), que se da tanto en el "arriba" (sol y luna), como en el "abajo" (varón y mujer). De acuerdo al principio básico de relacionalidad, los "fenómenos de transición" (phénomenes de passage) ocupan un lugar muy específico y vital; tienen la función de relacionar los distintos "polos" de los ejes cardinales, para que el sistema cósmico sea realmente pacha: un conjunto de interrelaciones ordenadas y fijas.

      La pachasofía andina insiste en la importancia de la "ubicación topológica" de los elementos polares y correspondientes: Cada uno de ellos ocupa un locus o topos determinado, de acuerdo a su función relacional y simbólica dentro del todo de la relacionalidad cósmica. En este sentido, la filosofía andina recalca un aspecto trascendental de la filosofía occidental desde Pitágoras hasta Dante: el universo como ordo essendi. La analogia entis medieval, pero también el orden matemático pitagórico y la estratificación cósmica de Platón y los neoplatónicos, apuntan a una "cosmovisión" de un orden intrínseco del universo del que el ser humano no es una excepción. El hombre medieval ocupa un "lugar" determinado (y fijo) dentro de la estructura jerárquica del "ser". Recién Copérnico, y más luego Newton, sacuden este orden, y la filosofía moderna hace eco a este sacudón "científico" colocando al ser humano en el u- topos, el "no- lugar" de un centro imaginario. la filosofía andina discrepa con la tradición occidental premoderna básicamente en el rechazo de la naturaleza jerárquica del orden cósmico. El principio de reciprocidad impide que las relaciones entre los distintos estratos y elementos sean "jerárquicas". En la pachasofía andina, no existen jerarquías, sino correspondencias recíprocas entre entidades del mismo valor y peso.
    • INKARRICAMAC
      Interesante, a ese escritor solo le faltaba documentar q la palabra Pacha deriva de la union de 2 voces aymaras, Paya (2) q como prefijo se abrevia a Pa (ejm patunka = 20), y Chamaq (energia) q abreviado es Cha, dando Pacha = las 2 energias (tiempo y espacio).
      A Javas140385 le gustó este mensaje.
    • Javas140385
    • junkc0lman
      Que buenos datos.
    Aún no hay comentarios.