Sexismo y prostitucion- esto si es machismo.

Publicado en 'Sexualidad' por roandshia, 30 Nov 2006.

  1. roandshia

    roandshia Miembro frecuente

    Registro:
    27 Nov 2006
    Mensajes:
    64
    Likes:
    1
    PROSTITUCIÓN I. UN EQUILIBRIO POR SUSTRACCIÓN

    Mi primero chupa, masturba, azota, flagela, se hace penetrar y consolar pero no goza. Pasa la mitad de su tiempo en la acera y la otra mitad en la cama y se hace pagar muy caro por subir de una a otra. Mi primero es una mujer y se denomina una prostituta.

    Mi segundo es del sexo masculino, entrega una suma de dinero por emitir un líquido blanquecino, retirarse y vestirse de nuevo. Mi segundo es muy amable antes del amor, muy malvado después; se denomina el cliente y llama **** a mi primero.

    Mi tercero es una habitación más bien fea, de techo bajo, compuesta de una cama de dos plazas, de un bidet y de un espejo. La habitación huele a menudo a pies, el papel de las paredes está desgarrado, no deshacen la cama, hace mucho calor, las cortinas están corridas, la luz tamizada, se oyen voces en el pasillo. Hay que ir con cuidado, pues el agua que sale del lavabo siempre está ardiendo. Mi tercero es la habitación de hotel.

    Mi cuarto es un personaje inaprehensible, en ocasiones individuo privado, en otras comisario de policía, o también representante del Estado o traficante internacional. Se lleva el dinero de mi primero y le hostiga.

    Mi cuarto se denomina el proxeneta.

    Mi quinto dura cinco minutos como mínimo, un cuarto de hora como máximo, media hora o una hora para los ricos. Mi cinco se denomina «el polvo».

    Mi sexto es un conjunto de pequeños microbios que se atrapan frotando las mucosas contra otras mucosas contaminadas. Mi sexto es activamente combatido por la medicina profiláctica. Mi sexto está en vías de desaparición en la esfera de mi todo.

    Mi todo es un oficio lucrativo que está a punto de evolucionar y que lleva el complicado nombre de «prostitución» (que se podría descomponer de la siguiente manera: institución de la trituración de las próstatas).

    Pequeño problema para los hombres: ¿cómo gozar sin deuda, y anular a la mujer en el mismo momento en que extraigo placer de su cuerpo?


    ¿Cómo ir más lejos de la habitual búsqueda masculina de una equivalencia entre la verga y la vagina (por el orgasmo, la pornografía o una forma cualquiera de negociación) y alcanzar el estado ideal, enrarecido, embriagador de la raja pura y simple del sexo de la mujer? Pues simplemente prostituyéndola, imponiéndole los ritmos parsimoniosos de mis satisfacciones, circunscribiendo en su piel las regiones (cavidad vaginal, anal) útiles para mí, en suma, subarrendando su vientre a cambio de una remuneración1 (y en dicho sentido, digámoslo sin rodeos, cuanto más satisfactoria la situación de la prostituta que la de la mayoría de las mujeres casadas todavía sometidas sin contrapartida a la sexualidad de sus esposos que, lejos de «satisfacerlas», evacuan sobre ellas su descolorido puré). La singular atracción que ejerce la «****» sobre el cliente procede de que la paga para gozar tal y como él entiende, y sabemos que por ser hombre entiende generalmente mal y aprisa (de ahí la brevedad del polvo y la inmensa rentabilidad de estos cuartos de hora acumulados). Gozar sin pensar en el otro, sin preocuparse del menor intercambio, satisfaciendo un sueño de pasividad absoluta, éste es el deseo que el hombre satisface con la mujer venal y por el cual paga en ocasiones unas sumas astronómicas como si el dinero fuera la indemnización ficticia de la ausencia de goce infligido al otro, como si la moneda le irresponsabilizara y le permitiera recuperar en unos brazos anónimos una inocente despreocupación.

    La absoluta identidad de los usuarios, su igualdad, el hecho de que todos sean igualmente machos y solventes a despecho de su estatuto social o su clase de edad (como los lectores de Tintin de 7 a 77 años), que cada uno de ellos pueda llegar al cuerpo prostituido, gozar y recrearse en este enclave vacío, que absolutamente nadie debe poder ocupar, y apropiárselo de manera duradera; el hecho de que el polvo suponga un álgebra de las pulsio. nes, su comparabilidad e intercambiabilidad bajo la égida de la eyaculación masculina; todos estos rasgos hacen de la prostitución un extraño dispositivo de anulación de las diferencias. Dispositivo homosexual (en el que se supone un cuerpo de mujer concedido por un tiempo a su homólogo macho, a la vez que se expulsa cualquier desarmonía e irregularidad entre ellos) pero de una homosexualidad restringida y que no satisfecha coartando a la pareja femenina, limita el erotismo del cliente al fenómeno de la descarga. Pues el juego de manos de la sesión prostitutiva (convertir a la mujer en el mero agente de la rápida saciedad del hombre) necesita para realizarse la total frialdad del cuerpo comerciado; la mujer del placer es la mujer del placer de los hombres y por dicho motivo se ve obligada a la frigidez. El equilibrio que el polvo establece entre ellos es puramente mítico, la satisfacción del hombre se paga con la falta total de placer para ella; lejos, pues, de restablecer una simetría, aunque sea ficticia, entre goce masculino y goce femenino, la prostitución anula a la mujer como cuerpo sexuado, en otras palabras, es una negación más de la diferencia de los sexos, posiblemente la más brutal, pero quizá también, como veremos a continuación, la más ambigua de las negaciones.
     
  2. roandshia

    roandshia Miembro frecuente

    Registro:
    27 Nov 2006
    Mensajes:
    64
    Likes:
    1
    EL CUERPO PROSTITUIDO

    Frente al cliente que la paga y compra su docilidad, la prostituta es, por consiguiente, un cuerpo que se hallará, mientras dure el polvo, movilizado y requisado por una potencia exterior, sub*yugado por unas fuerzas nuevas, puesto al servicio de otros objetivos. Esencialmente llamada a someterse, mediante retribución, a los fantasmas de un hombre, a realizarlos sin rechistar (trátese de un gatillazo simple, de un ritual masoquista, coprofágico, de un acceso de voyeurisme, de una cama redonda, de una sesión con animales, etc.), a no alterar el guión inexorable puesto que el usuario sólo la remunera para poblar con seres de carnes y hueso sus propias imaginaciones eróticas siempre que ella interprete sin repugnancia el papel asignado de antemano. Así, pues, la prostituta no es un cuerpo que goza, se emociona, ríe, llora, se desgarra, se extasía, sufre, es un cuerpo que trabaja, que representa un personaje concreto en una obra concreta escrita por los clientes, es un cuerpo que encarna el teatro íntimo de un extraño y, por ello, se le exige que silencie sus caprichos y sus deseos (a no ser que se le pida lo contrario). Cuerpo que señala la incompatibilidad total entre la condición salarial y la perversión, precisamente porque ejerce una profesión y, de este modo, se encuentra acaparado y arrastrado por los ámbitos fantasmagóricos de otros cuerpos que le condicionan. La prostitución es un trabajo más y la sociedad burguesa está en retraso respecto a sus propios axiomas cuando la condena en nombre de las buenas costumbres o de la protección de la infancia; mientras que la venalidad amorosa consagra la abstracción del trabajo «pura actividad creadora de riquezas» (Marx), no es más inmoral que el trabajo del peón, del minero, del ejecutivo, del artista, del escritor, de la mecanógrafa; no es más abyecto, es decir menos abstracto, cínicamente concentrado en el resultado (el dinero) e indiferente a los medios de alcanzarlo. Decir que las prostitutas trabajan (y no que actúan por «vicio», «placer», viejas sandeces judeo-cristianas que sorprende encontrar bajo la pluma de algunos «ateos»), es decir, que tienen varios cuerpos o más exactamente que la mujer pública se libera del mito del cuerpo propio porque lo convierte en un medio de’ ganarse la vida (de ahí que aparezcan en ella todos los fenómenos de la resistencia al trabajo, absentismo, sabotaje, frigidez, vulgaridad, violencia de lenguaje, índices de una revuelta latente y a veces de un auténtico odio contra el sexo masculino en general).

    Si el polvo no es más que un medio de producir dinero, será preciso que la vida del trabajo prostitutivo origine la anestesia del cuerpo prostituido y que éste, en cuanto fuerza de trabajo y capital muerto al que los sexos acuden a verter su semen, adquiera poco a poco la impasibilidad y la inerte repetición mecánica de una máquina. Máquina sin forma predestinada y que se esforzará en amoldarse al máximo a la concupiscencia de la clientela a fin de ofrecerle en músculos, linfas, mucosas, pieles satinadas, arquitecturas óseas, el equivalente de la suma desembolsada. El ritual prostitutivo es la conjunción de dos voluntades antagonistas, un deseo de goce y un deseo de enriquecimiento; uno sólo cede-rá ante el otro a cambio de una retribución financiera o, mejor dicho, es el dinero como fraternidad de los incompatibles lo que cimentará el acuerdo de estos dos desacuerdos, sellará su contrato y anulará sus deudas. Sin embargo, la promesa de placer no basta. La asalariada del amor debe ser comediante, no en el sentido de que deba simular arrebatos sino porque su realidad sólo vale por la apariencia que produce y necesita apelar a los recursos de una metamorfosis incesante. En efecto, sólo ofrece a las miradas de la calle una serie de superficies, visibles y yuxtapuestas —nalgas y bustos generalmente retocados, subrayados en un corte fetichista del cuerpo— que deberán influenciar de la manera más determinante la elección de los transeúntes pues cada cebo des-velado o enfatizado desempeña el papel de un «indicador social», de un acelerador de decisión. Actriz, pues, en el sentido de que el cuerpo que se prostituye es otro cuerpo, otra piel, otra lengua, otra boca que profiere otras palabras: «La vulgaridad es como el maquillaje, es una manera de defenderse, una segunda piel que protege (…). Durante el día soy yo, hago mis compras, vivo como cualquier otra mujer, y de noche soy realmente una prostituta con el dinero, la vulgaridad, la actitud, la violencia y la rebelión, la rabia» .5
     
  3. roandshia

    roandshia Miembro frecuente

    Registro:
    27 Nov 2006
    Mensajes:
    64
    Likes:
    1
    quien desee este estudio, completo, pues me lo comunicam es largo y mui interesante....
    Ni pretendo qe opinen, solo qe lo lean si despierta vuestra curiosidad.. y pues cada cual sabra.
    Saludines
     
  4. Diego

    Diego Miembro de plata

    Registro:
    12 Oct 2006
    Mensajes:
    2,795
    Likes:
    74
    Uff me hubiera gustado opinar pero no soy bueno para lecturas largas, me aburren facilmente, pero el tema se ve que es muy interesante. :yeah:
     
  5. footjob

    footjob Suspendido

    Registro:
    21 Dic 2008
    Mensajes:
    82
    Likes:
    4
    bueno es muy bueno desde el punto de vista que tu lo pones.. pero lamentablemente aqui la mujer es la que nesecita el dinero y el hombre quiere satisfacer una nesecidad que no encuentra en casa y creo que como se los dos estan ganando algo o en otros trabajos no sientes fatiga, dolor, jefes incomprensibles, compañeros desagradables y muchos vividores... particularmente yo pienso que ellas pueden conseguir un mejor empleo pero lastima que no lo buscan y que bueno para los hombres que no lo encuentren... verdad