Santos quiere la Paz

Publicado en 'Actualidad Mundial' por quinito, 2 Ago 2010.





  1. quinito

    quinito Miembro de bronce

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    Muy al contrario de lo que piensan por su pasado de las òrdenes recibidas de su antecesor, Juan Manuel Santos està abierto a diàlogos de paz con los grupos subversivos y paramilitares asi como abrir una ruta de trabajo para consolidar las relaciones con Venezuela y Ecuador. Para èl es fundamental revivir la uniòn con los paises que formaban la Gran Colombia e incrementar el comercio, las inversiones y el desarrollo en las fronteras.

    Cree que estamos pasando por una situaciòn bastante incomoda con los problemas internos y externos, ya al finalizar el mandato de Uribe se ha disparado la delincuencia en las grandes ciudades y los resultados de las investigaciones sobre corrupciòn son alarmantes en los cuales se han perdido billones de pesos.

    Està hablandose de austeridad. Su gabinete ha sido el mejor seleccionado de los ultimos 30 años, tècnico y al margen de clientelismo. Para empezar su posesiòn serà simbòlica: ante los indigenas koggi de la Sierra Nevada de Santa Marta en Ciudad Perdida. Y al contrario de los hijos de Uribe, su hijo menor si prestarà el servicio militar en la escuela de lanceros, asi lo confirmò su esposa quien ha aprendido que llevarà un bajo perfil pero que su labor serà pragmàtica:

    ----- mensaje añadido, 02-ago-2010 a las 18:10 -----

    Madre, esposa y la politica, María Clemencia Rodríguez de Santos

    Pocos colombianos saben quién es. Pero ella conoce el drama del país, con su guerra y su dolor. Su hijo menor le anunció que se va a prestar el servicio militar. Perfil de la esposa del candidato Juan Manuel Santos.

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    Foto: Mauricio Vélez | Diners
    María Clemencia Rodríguez de Santos, madre del candidato a la presidencia por el Partido de la U, Juan Manuel Santos



    Los políticos tienen la piel dura, muy dura, y en su corazón caben todas las heridas.
    "A los políticos no les duele nada pero a nosotras las esposas sí, y a los hijos también", afirma María Clemencia Rodríguez de Santos, tan poco conocida en Colombia que muy pocos saben que es la esposa de Juan Manuel Santos, el candidato presidencial que se halla inmerso en todo el fragor de la campaña política.
    Fue bella y lo sigue siendo al filo del medio día y es tímida y de pocos amigos. Y sobre todo es una "mamá gallina": está dispuesta a jugársela toda por sus hijos, a educarlos en sus estrictos términos de valores y principios, a no apartarse nunca de ellos.
    Pero también se la jugó por su marido, en los términos de la vida de quien al cabo de haber sido tres veces ministro, y sobre todo de Defensa, terminó convertido en uno de los hombres más acechados y protegidos del país. "Es asumir con entusiasmo el drama de estar casada con un político de esta naturaleza y aceptar sin reclamo todos los sacrificios", afirma sin ningún drama verbal.
    Y esas ausencias es no alcanzar a llegar a un cumpleaños. Vivir en ocasiones navidades a prisa. Despedidas a través de los vidrios blindados. Llamadas internacionales que se cortan. Encontrarse cada vez como si fuera un reencuentro.
    "A los políticos no les duele nada pero a nosotras las esposas sí, y a los hijos también".

    "En realidad me casé con el periodista, no con el político en que se convirtió después", afirma y recuerda que cuando el Presidente César Gaviria lo llamó para ofrecerle a su esposo el Ministerio de Comercio Exterior, se encontraban en un chequeo médico en la clínica Santa Fe y estaban prácticamente volando del susto ya que por equivocación un médico le había diagnosticado a Juan Manuel Santos que tenía cáncer.
    "Yo le dije que lo pensara porque iba a dejar el periodismo, que es un poder muy grande y muy humano, para abrazar la política que es un poder tal vez más grande pero en ocasiones poco humano", afirma, pero también precisa que le dijo que lo acompañaría y apoyaría sin condiciones cuando él le contó su decisión de aceptar el ofrecimiento.
    Ella asumió el papel silencioso y discreto de ser madre de tres hijos: Martín, María Antonia y Esteban. Durante casi una década, cuando él con intervalo fue con mucho éxito Ministro de Comercio y de Hacienda, ella mantuvo un bajo perfil, y apenas si visitó raramente su despacho ministerial. Se pudo desplazar anónima por la ciudad, ir de compras sola a los centros comerciales o ir a cine con sus amigas.
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    Foto: Mauricio Vélez
    María Clemencia, junto a las caricaturas sobre Juan Manuel Santos.



    Hasta cuando el Presidente Uribe lo nombró Ministro de Defensa. A los pocos días ella se estaba cambiando de blusa, diagonal a una de las ventanas del apartamento. Él le dijo que se quitara. Ella pensó que era por pudor pero él le explicó que era por seguridad porque le podían chequear desde otro edificio, según le había advertido el estudio de seguridad. Esto sucedió apenas unos meses antes de que una guerrillera se hubiera matriculado en el semestre nocturno de la universidad donde estudiaba la empleada de confianza de la familia, para convertirse en su mejor amiga e ingresar varias veces al apartamento y llegar a sentarse hasta en la propia cama matrimonial del Ministro de Defensa.
    Entonces fue como perder la inocencia. No poder mandar en bus los hijos al colegio. No volver a los centros comerciales. Adiós al cine. Su marido salía a las cinco de la mañana y regresaba al filo de la medianoche, sin camuflaje pero juagado en sudor. Ni siquiera las secretarias le podían informar por teléfono dónde estaba su marido. Sólo se enteraba por las noticias de televisión o periódicos. "Significó nunca hacer planes porque jamás se sabía si Juan Manuel podía llegar o no a la cita", precisa. Recuerda cómo le contaba su hija María Antonia lo aburridor que era encontrarse con un amigo o llegar a un restaurante rodeada de ocho escoltas.

    Entonces María Clemencia se entregó de todo corazón a la causa de los soldados. Rehúsa por respeto hablar de los programas sociales que adelantó a lo largo y ancho de los cuarteles de Colombia. Prefiere dar detalles de su entrega por los soldados heridos. Aún conserva una caja llena de cartas que le enviaron aquellos mutilados en combate o por las infames minas quiebrapatas. Recuerda aquel muchacho a quien le habían pegado un tiro en una pierna. Durante ocho meses lo visitó cada miércoles en el hospital militar. Se hizo su amiga, lloró y se rió con él, y como se le enseña a un niño, no descansó hasta que lo vio salir caminando del hospital un jueves de noviembre. Lo mismo aquel otro soldado que perdió toda la pierna por el estallido de una mina o el tiro de fusil que le destrozó los dos ojos a ese muchacho de Cali y que cuando ella lo fue a despedir él le dijo: "De aquí salgo para servir a Colombia", o de aquel otro soldado en San Ándres que le djo: "Queremos tomarnos una foto con usted porque hemos entendido que a usted sí le gusta el olor a patria".
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    Foto: Mauricio Vélez | Diners
    La familia Santos Rodríguez en la mesa: María Clemencia, María Antonia, Juan Manuel, Martín y Esteban.




    Ahí, en ese mundo militar, ella conoció lo que es la verdadera dimensión de la Colombia pobre y profunda: el valor, el miedo, la drogadicción, el sufrimiento, los hijos de nadie, el suicidio y detrás de toda esa soldadesca un inmenso batallón de madres coraje.

    Las mamás de los soldados, que sufren y esperan. "Esos soldados son los verdaderos héroes de la patria porque ellos ponen el pecho y la vida por los demás colombianos", precisa María Clemencia.

    Pero ni su trabajo a favor de esos miles y miles de soldados y policías la distrajeron de esa apasionada vocación de ser madre. Estuvo con ojo avizor pendiente de sus hijos. Y no se inmutó cuando su hijo Esteban, apenas adolescente, le dijo que se iba a hacer el curso de los jungla de la policía y el de los lanceros del ejército. El mismo hijo que hace poco le contó que apenas termine bachillerato se quiere ir a pagar el servicio militar, siguiendo los pasos de su padre, que se fue para la escuela naval a los 16 años de edad.
     


  2. Atacames

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    Gracias Quinito, aca también se oye cosas alentadoras, Correa fue invitado y va a ir dos minutos despues que el señor Uribe termine su mandato, ojalá Dios te oiga y por fin termine este triste episodio entre paises hermanos, lee el post que voy abrir por el 2 de Agosto de 1810 y entenderás el porque de muchas de nuestros temores.
     
  3. xarakato

    xarakato Miembro de honor

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    Santos ha sido Ministro de Defensa así que al igual que todos los colombianos sabe lo que es una guerra por lo que es obvio que no quiera más derramamiento de sangre para su país.
     
  4. xarakato

    xarakato Miembro de honor

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    La guerra es una realidad y muy cruel te diré.