Poltergeists y Fenómenos Paranormales

Publicado en 'Misterios y Enigmas' por omega, 23 Abr 2008.





  1. omega

    omega Suspendido

    Registro:
    21 Abr 2008
    Mensajes:
    72
    Likes:
    4




    POLTERGEIST Y DEMAS...

    27 de noviembre de 1992. Viernes. Comisaría de Vallecas 04-18, Madrid. A las 02.30 horas en el domicilio de Concepción Lázaro, en la calle Luis Marín número 8 se personaban el inspector jefe José Pedro Negri, acompañado de tres policías. Minutos antes había recibido en la centralita de la comisaría del Distrito de Vallecas la desesperada llamada de auxilio de Máximo Gutiérrez, el dueño de la casa en la que se encontraban. El motivo por el que fue requerida su presencia era porque en el interior de la casa de los Gutiérrez-Lázaro se estaban produciendo fenómenos paranormales.

    EL INFORME POLICIAL

    El lógico escepticismo con el que los oficiales cruzaron el umbral del inmueble se acabó transformando en un auténtico pavor cuando los fenómenos extraños lejos de desaparecer con la presencia de los oficiales, continuaron manifestándose con mas fuerza si cabe. Poco después abandonaron el lugar convencidos de que lo que habían vivido no poseía una explicación lógica o racional. Y así lo reflejaron en el expediente que redactaron para dar parte del acontecimiento, un documento importantísimo en el que queda patente la posibilidad de que los Cuerpos de Seguridad en la madrugada del 27 de Noviembre, se toparan con un verdadero poltergeist...a las 02.40 horas por el canal 7 de H-50 llama el Z-2 y manifiesta que una vez se ha entrevistado con la familia y observado en el interior de la casa, según comunica se le ha puesto el vello de punta (...) que estando sentados con toda la familia pudieron oír y observar como la puerta de un armario perfectamente cerrada, cosa que comprobaron luego, se abrió de forma súbita y totalmente antinatural, lo que provocó que uno de los agentes desenfunde su arma reglamentaria. Momentos después pudieron percatarse y observar como en la mesita que sostenía el teléfono y concretamente en un mantelito, apareció una manchita color marrón consistente que el Z-2 identifica como babas(...) Que en recorrido que hicieron por las distintas habitaciones de la casa observaron un crucifijo de madera al que el fenómeno, al que estamos haciendo referencia, le había dado la vuelta, arrancándole el cristo adherido al mismo. Que según manifiesta una de las hijas, tomó el cristo del suelo y lo adhirió detrás de la puerta de la habitación junto a un póster, produciéndose de forma súbita y extraña tres arañazos sobre el citado póster...

    Pese a que el asunto Vallecas estalló a finales de 1992, difundiéndose con rapidez a través de los medios de comunicación nacionales, los hechos habían comenzado un año antes.

    OUIJA MORTAL

    Tras una larga y penosa enfermedad el padre de Concepción Lázaro fallecía con sus facultades psíquicas y físicas mermadas. El anciano, víctima de enajenación mental, se mostraba amenazante con cualquiera que entrara en la habitación en la que habría de pasar sus últimos días, especialmente con su hija, para la que instantes antes de morir, tuvo unas inquietantes palabras. “Te haré mucho daño en la vida”.

    Semanas mas tarde la tragedia continuaría cebándose cruelmente con los integrantes de la humilde familia. Estefanía, la hija mayor de Máximo y Concepción, comenzó a sufrir extrañas convulsiones que desembocaron en un estado de coma aparente, los médicos no daban con el mal que aquejaba a la joven, una dolencia, que según se supo posteriormente se desencadenaría a raíz de una práctica de una sesión de ouija, los asistentes a la experiencia afirmaron que, una vez iniciada la sesión, el vaso utilizado como master para el contacto, estalló, repentinamente y de la nada surgió una neblina que se introdujo en la nariz de Estefanía. Las jornadas posteriores al suceso fueron un calvario para la joven y sus familiares que no encontraban respuesta para lo que estaba sucediendo. Los ataques catalépticos eran cada vez mas frecuentes y al recobrar la conciencia no cesaba de repetir que veía un pasillo con mucho humo y personas cogidas de la mano que la llamaban insistentemente.

    Seis meses después del fallecimiento del abuelo, Estefanía entró en coma irreversible y no volvió a despertar jamás.

    A partir de esos momentos la tranquilidad no regresó jamás al hogar de los Gutiérrez Lázaro. Los fenómenos paranormales empezaron a manifestarse en forma de simples golpes en la puerta del salón, a los que no prestaban apenas interés. No obstante los leves sonidos con el tiempo se convirtieron en insoportables aporreos, la familia asustada, decidió colocar dos sillones y una mesa de mármol obstruyendo la entrada, pero estos elementos, aunque de gran peso, fueron empujados y desplazados por una fuerza descomunal que se hallaba al otro lado.

    Los inquietantes acontecimientos se vieron acrecentados cuando un cuadro que contenía la fotografía de la joven finada empezó a arder bajo el cristal protector, cayendo al suelo con estrépito. La madre no daba crédito a lo que estaba observando. La imagen de su hija había sido partida por unas llamas sobrenaturales que aparecieron cuando nadie lo esperaba.

    Con el paso de los años los fenómenos han continuado produciéndose de forma espectacular: “En una ocasión –cuenta Concepción- mi hijo Maximiliano, el pequeño estaba en la cocina y fue a coger un chorizo. Entonces, un palo salió volando y se clavó en la longaniza, no le pegó en la cabeza porque se dio cuenta a tiempo. Luego se ha grabado voces en donde se oye la de una mujer que dice “mamá, mamá” y gritos desagradables. Además al novio de mi hija Marianela cuando dormía en la habitación al lado del salón una sombra se le puso literalmente encima, y esa sombra ya la han visto mis hijas arrastrarse por el suelo de la habitación.

    “Otras veces los perros han salido volando sin que nadie los cogiera, en fin que hemos que tenido que pasar muchas noches todos metidos en el salón por miedo a lo que pasaba en esos momentos en la casa”.
     


  2. omega

    omega Suspendido

    Registro:
    21 Abr 2008
    Mensajes:
    72
    Likes:
    4
    CALAHORRA, MIEDO A LAS SOMBRAS

    Virginia Valle era la principal protagonista de toda esta historia. A sus 19 años sabía bien lo que era padecer las desagradables travesuras que a veces pone en práctica ese algo invisible.

    Los fenómenos comenzaron a manifestarse cinco años antes, cuando la joven habitaba una casa situada a un tiro de piedra del río Cidacos. En sus inicios los sucesos no dejaban de ser curiosos golpes que con frecuencia seguían una coherente agonía y corrientes de aire que hacían mover la persiana de la habitación en la que descansaba. Una noche, ya de madrugada, Virginia despertó, llamada por su propio instinto, frente a ella, al pié de la cama y totalmente inmóvil, había una sombra que parecía contemplarla.

    Aterrorizada cerró los ojos, pensando que estaba siendo víctima de una pesadilla y que al abrirlos habría desaparecido. Pero no fue así, el extraño ser continuaba allí, iniciando un lento pero perceptible movimiento de aproximación. Fueron momentos terribles, pero tal como vino, la sombra desapareció, posteriormente la aparición de esos seres sería una dura experiencia y algo constante.

    Según afirmó la joven, medían aprox setenta centímetros de altura e iban completamente embozados en túnicas negras que les llegaban hasta los pies. En otras ocasiones la aparición se manifestaba en forma de mujer, una mujer muy alta y de apariencia extraña, como difuminada y bidimensional, a lo que Virginia increpó a la aparición para que la dejara descansar, a lo que la aparición respondió con un decidido “no quiero”.

    Especialistas recomendaron a la mujer colocar en las noches bajo la cama un tarro con sal, así lo hizo durante unos dias comprobando para su asombro que el contenido del tarro amanecía completamente negro.

    OTROS SUCESOS POLTERGEIST

    Julio de 1588. Madrid. Convento de Santa Isabel

    En la llamada calle del príncipe estuvo mucho tiempo hasta su derribo reciente el convento de Santa Isabel, junto al viejo Corral de Comedias. Ese edificio fue en tiempos de Felipe II residencia palaciega de doña Prudencia Grilo.

    Una noche de Julio de 1588, doña Prudencia acababa de acostarse y había apagado ya las candelas cuando observó que las cortinas del dosel que protegían su lecho comenzaron a oscilar, como si una racha de viento las moviese.

    Las ventanas de la alcoba estaban cerradas, de modo que, llena de admiración la dama logró encender de nuevo las bujías y fuertemente impresionada comprobó que en efecto las anillas de la cortina se deslizaban por la barra sin que nadie las tocara. Pero no fué todo. Un imperceptible chirrido la forzó a dirigir su vista hacia una gaveta colocada en el interior de la habitación. Esta comenzó a vibrar primero, oscilar después, y tras unos misteriosos forcejeos, se deslizó lentamente por las losetas del piso hasta situarse en mitad de la alcoba.

    S. XIX. Madrid. “La casa del duende”

    A mediados del siglo XIX fue derribada en la madrileña calle del Conde Duque de Olivares la llamada “casa del duende”. Pero curiosamente ninguna de las crónicas habla de los golpes, ruidos y movimiento de los muebles. La leyenda que aureoló este edificio cuenta que hace mucho tiempo se hallaban en un aposento superior unos caballeros jugando su pobre pecunio a las cartas, mientras bebían y armaban gran algazara. De repente se les apareció un enano, exigiéndoles que guardaran silencio.

    Como los ebrios jugadores no hicieron caso a las reiteradas apariciones del diminuto hombrecillo, se apagaron repentinamente las luces y un número indeterminado de duendes se liaron a dar vergajos a los aterrorizados huéspedes que salieron de la casa lo mas rápido posible.

    El caserón fue alquilado luego por la Marquesa de las Hormazas que también aseguró haber visto al duende acompañado por sus misteriosos hermanos.

    Sucesivamente pasan a residir allí, un canónigo –Melchor de Avellaneda- y una pobre lavandera que también huyeron del lugar luego de sendas apariciones.

    El santo oficio decidió exorcizar la casa, ya deshabitada. Autoridades religiosas, con el obispo a la cabeza acudieron al inmueble, que tenía sus puestas cerradas, con un mohoso candado. Pero un vecino hizo observar a los numerosos asistentes al acto que de la chimenea se desprendían suaves volutas de humo, posteriormente al registrar la propiedad no se encontró dentro de el a ningún ser viviente.

    4 de Mayo de 1910. Cerca de Cantillana (Sevilla)

    Unas piedras se dispararon solas desde el suelo acompañadas por una detonación, dos horas durante la mañana de esa fecha.

    Agosto de 1935. Valencia.

    Lluvia de piedras en el Teatro de Gran Vía. El Teatro de verano situado en la Gran Vía se vio afectado por una lluvia de piedras , pese a la vigilancia de la policía.

    Golpeada por algo sobrenatural

    Esta historia la contó una chica de unos 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades.

    Eso sí, tenía visitantes misteriosos. Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que la hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que "están ahí también, que no estamos solos".

    La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama.

    Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron.
    La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía?

    Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y estampaban contra las paredes... Gritó, y su marido se cortó con la gillette. Cuando él iba a salir, la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe.

    La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reir.

    No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores.
    Durante años jamás contó la historia, y cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija, quien confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar.