PE - 8.6: Los gatos // por Puquio Azul --- (por Belano)

Publicado en 'Proyecto Escritura' por Cholo_King, 23 Ene 2011.





  1. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Los Gatos



    Son los gatos a la medianoche, quién sabe cómo pero cuando por fin he podido cerrar los ojos, después de batallar incesante contra los bichos terribles del insomnio, y he estado apunto de entregarme sin miramientos a ese precipicio precioso que es de pronto perder la conciencia y dejarse arrastrar suavemente (caída dulce, dulcísima) hacia el fondo de la almohada, caer como un muerto cae sobre la tierra, como un pájaro bobo que de pronto olvidó qué mecanismo utilizaba para volar. Es entonces, y vuelvo a repetirlo, quién sabe cómo, mi habitación comienza a verse invadida de gatos y yo sé que vienen de la casa vecina, aquella viejecita que no tiene más compañía que esa familia gatuna, pero por las noches, cuando la viejita duerme, los gatos se dispersan por el techo y empiezan a entrar uno a uno a mi habitación, mi cuarto pequeñísimo de paredes sin pintar: cuartucho donde a las justas cabemos yo y mi cama y una mesita de noche heredada de mi tatarabuela; pero los gatos vienen a pesar de estar todo cerrado, no puedo evitar sorprenderme cada noche porque antes de meterme a la cama reviso todos los rincones tratando de hallar el agujero, la puerta o la ventana que les permite ingresar. Sin embargo, es inútil, no hallo nada y no obstante ellos siguen llegando, son exactamente trece así que es inevitable no sentirlos, además que el cuarto es muy pequeño estos demoníacos felinos se divierten saltando por la cama, lamiéndome las orejas, arañando las frazadas como si rasgaran una oscura guitarra. Ya en esos momentos comprendo que cualquier artimaña sería completamente absurda, ya están ahí, invasores, y yo completamente solo contra trece colas y cientos de garras como espadas afiladísimas. Resignado, me levanto con el gesto triste: adiós, sueño plácido, adiós, susurro para mí mismo mientras mis pasos sonámbulos van hacia la puerta, la abren y luego hacia la pequeña sala que hace también función de cocina. Abro la refrigeradora, la luz lastima mis ojos, alrededor todo es penumbra y el mundo en esos momentos parece haber desaparecido: somos yo y los gatos, nadie más. Tanteando encuentro la botella de leche, la abro, tanteando una vez más, ahora por la diminuta alacena (tan pequeña que se avergüenza de sí misma), busco un depósito hondo dónde vaciar la leche. Lo encuentro, vacío la botella, y vuelvo otra vez al cuarto, guiado esta vez por algún embrujo nocturno, una especie de canto silencioso del cual no soy conciente y que sólo sospecho cuando despierto. Los gatos beben del depósito traído con orden, no se amontonan, no discuten por quién va primero, ya tienen un orden establecido y podría jurar que puedo adivinarlo: primero va el más pequeño, un gatito negrísimo con ráfagas sutiles de pelo blanco, después uno marrón con ligeros mechones de pelo negro, después uno completamente blanco, altivo y majestuoso, quizás sacerdotisa de la luna, luego sigue uno rubio con salpullidos marrones claros; y así, los que siguen. Cuando terminan yo estoy sentado al borde de la cama, mis manos tapan mis ojos y mi pelo desordenado acaricia mis mejillas. Los gatos comienzan a arrimarse contra mi cuerpo, prodigan caricias como la mujer más amable, lamen mis manos, mis cabellos, mis orejas de nuevo y ahora arañan mis ropas. Empieza el maullido, todos al unísono, primero suavemente, después el volumen se va elevando hasta volverse completamente ensordecedor, una locura que sigue sonando así tape mis oídos tan fuerte que podría hundirlos en mi propia carne. Es absurdo, el maullido sigue, estentóreo, filoso, perfecto puñal invisible que atraviesa desde dentro, sigue y yo con mis ojos cerrados, mi cabello alborotado, el dolor es tanto que en un momento ya no soporto más y dejo que mi cuerpo caiga sobre la cama como lo haría una enorme piedra. Es entonces cuando una bruma espesa se levanta y yo ya no sé con certeza qué es lo que sucede: estoy y no estoy, mi cuerpo está ahí, tendido sobre la cama, y sin embargo, yo estoy mirándome, parado unos pasos más allá, pero ya todo es silencio, los gatos hacen la mímica de maullar pero ya no se escucha nada, puro silencio tierno, o muy leve, chiquito, como las olas que llegan a la orilla: inofensivas y graciosas. No obstante, frente a mí, está que sucede la transformación.

    El gallo canta al alba y un ligero estremecimiento me levanta. Veo a los alrededores, ya no hay gatos, el depósito de leche está vacío, con algunos pelos pegados en los costados. Voy a la sala-cocina, dejo tirado el depósito a lado de una olla. Vuelvo al cuartito, me tiro una vez más y pienso en la noche acaecida. ¿Qué era lo que había visto? Describirlo sería inútil, y sobre todo pavoroso. Sólo puedo decir que sucedía, la transformación sucedía. No pude verlo más que algunos segundos, pero era innegable: aquella cosa se levantaba sonriente, entonaba un canto más agudo y terrible, y me mostraba sus ojos; mis ojos.
     
    Última edición: 18 Feb 2011


  2. Raq3l

    Raq3l Suspendido

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    Qué genial.
     
  3. Belano

    Belano Miembro maestro

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    hay 3 "peros" o 4, que deben corregirse.
     
  4. vruto

    vruto Suspendido

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    no me queda claro cuál es la transformación de la que habla al final, si era un gato más, la viejecita, se miraba y no era muy agraciado, o es una metáfora para el despertar (¿?). el protagonista trata de imprimir el drama de su insomnio pero creo que no lo logra, se queda corto y redunda en comparaciones más que en sensaciones, y también repite varias palabras, lo que le quita fluidez.

    he marcado en rojo las comas que no están bien puestas o faltan, también hay un "negrísimo" que es "nigérrimo", aunque si le gusta negrísimo... puso un "yo" adelante cuando debería ir al final, y se olvidó de un "van". en vez de ese "está que sucede" sería mejor un "está sucediendo".

    larga vida a los gatos del insomnio.
    [​IMG]
     
    Última edición: 24 Ene 2011
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  5. aliz

    aliz Miembro de plata

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    Ah, gatos, gatos y màs gatos..y junto con ellos las historias y lìneas predecibles...

     
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  6. Pollo_

    Pollo_ Miembro de plata

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    Está muy bien el cuento: efectivo y entretenido. Sería mejor si se notara un poco menos las influencias que lo inspiran, aunque siendo objetivos eso se ha notado en todos los cuentos hasta ahora.
     
  7. Leoj Amocich

    Leoj Amocich Miembro maestro

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    Aquí hay otro autor que hace gala de gran imaginación, aunque debo decir que algunas partes me resultaron confusas, como en el último párrafo, y esto es vital, donde me pregunto si es el protagonista quien se convierte en gato; pero si es él ¿cómo puede mirarse a sí mismo? ¿o está frente a un espejo?
    Saludos :)
     
  8. dlanor.3

    dlanor.3 Miembro de bronce

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    Quiza esto resuelva su pregunta.


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    Me gusto, entretenida y clara historia, a excepción de la ultima parte, que creo que el autor lo dejo a la libre imaginación de cada lector.
     
  9. TESLA

    TESLA Suspendido

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    creo que este cuento se asemeja peligrosamente a un cuento de julio cortazar, sobre unos conejitos que no dejaban tranquilo al narrador....
     
    Última edición: 1 Feb 2011
    A Pollo_ le gustó este mensaje.
  10. anthoni

    anthoni Miembro maestro

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    Muy buena historia, aunque el autor utiliza algunas palabras algo "infantiles". Las lineas se concentran para llegar a un final macabro. Me hizo recordar a El extraño de Lovecraft.
    Saludos.
     
  11. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Señores, se hacen públicas las autorías del PE-8.

    Felicitaciones a todos los autores.

    Saludos [​IMG]

    Cholo_King