PE - 8.2: Otra historia de navidad // por Stephen --- (por Visionnaire)

Publicado en 'Proyecto Escritura' por Cholo_King, 23 Ene 2011.





  1. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Otra historia de navidad

    No tengo sueño aún y falta mucho para medianoche. ¿Por qué cada año tengo que dormir cuando es el día más feliz del año? –pensaba Esteban. Eran menos de la diez de la noche, pero su madre lo había mandado a dormir temprano. No le parecía justo, no podía hacerlo. Por un instante pensó que los adultos no dejaban disfrutar la navidad, como esos gigantes de los cuentos de hadas que intentan evitar la felicidad de los niños. En la repisa frente a su cama, el reloj marcaba los segundos casi al compás del ruido que hacían los grillos en el jardín.

    –No podré dormir.

    Fijó los ojos al techo, gris ahora, con las luces apagadas, esperando que lleguen las doce.

    ¡Esteeeeban! –gritó la madre. ¡Se hace tarde para ir a misa!

    No habían dado ni las siete de la noche y mamá ya quiere salir. Esteban se acomodaba el traje, su madre siempre lo había obligado a disfrazarse de formal para ir a misa. El cuello de la camisa, insoportable, no sé como los mayores pueden caminar con esto todo el día. ¡Mamá, mamá!, me anuda torpemente el nudo de esta corbata en miniatura que el niño aun no sabe hacerse, ya habrá tiempo de enseñarle, si sólo su padre, sinvergüenza. Su aliento a infusiones me apesta. Ya está, ahora ponte los zapatos, ¿si?, espero que estén lustrados. Sí, si los llevo también al colegio, han de estar llenos de barro. ¡Apura no seas cochino!

    Salimos de casa quince minutos después de que limpiara mis zapatos, mamá se había demorado aún más en pintarse. Era de noche y el cielo estaba rojo, la luna apenas se veía sobresalir de la niebla. Caminamos con mamá a la capilla que quedaba cruzando la avenida central, no estaba muy oscuro.

    Así que cuando regresemos dejas tus medias colgadas a la puerta de tu habitación y luego me dijo que me durmiera de verdad, no solo me hiciera el dormido como otras veces, porque Santa iba a venir esa noche a repartir regalos a los niños que se hayan portado bien y que estén profundamente dormidos cuando dé la hora.

    Mientras tanto yo miraba la calle, las mujeres que caminaban con nosotros a la capilla, las viejitas muy lentas de la mano de alguna niña con vestido nuevo, la gente asomándose a sus puertas con cara de feliz navidad. Hasta que vi una cara que no reconocía. Un bulto que parecía pedir limosna sentado en una esquina, a la salida de la reja que los vecinos habíamos contratado y cómo lo dejan sentarse aquí, que desgracia, Esteban, no te acerques, pero… Vuelve aquí, ¡¿qué haces, niño?!

    –¿Estás aquí solo?– le pregunté, pero hoy es navidad. Toma. Le di el dinero que mi mamá me había dado para que pusiera en la limosna, ellos no lo necesitan.

    El anciano levantó los ojos y los entrecerró un poco en mueca de agradecimiento. Era una sonrisa hecha con los ojos, no se veía su boca escondida debajo de la barba oscura.

    –¡¿Qué haces, muchachito?! –gritó mamá, luego me dio un cocacho que me quedó doliendo hasta que nos sentamos en la banca. Mamá escogió la de segunda fila, la primera es para santurronas, eso dijo. Dos horas después, habíamos llegado muy temprano, tú sabes, le dije a Esteban, la misa de navidad siempre se llena demasiado, como si todos asistieran a esa sola misa en el año, ¡ja!, y juran que se van a salvar.
    En el reloj dieron las once, y Esteban seguía sin poder dormir. Pensaba mucho en lo que había pasado hace un par de horas. Mamá había dado un billete de limosna, había comulgado y se había regresado contenta al asiento, sabes hijo, algún día tú también harás lo mismo y podrás comulgar como yo. De vuelta a casa escucho a los niños jugando y algunos cohetes, deben estar probándolos para prender los de las doce. A esa hora sí que es una fiesta. Cuando era chico, me subía a la azotea con papá para ver los fuegos en el cielo, después… después, mamá ya no me dejaba quedarme hasta tan tarde, ni estar al aire libre de noche.

    Espero que este año me traigan lo que pedí. Esteban intentó cerrar los ojos pero estaba muy nervioso. Al fin se decidió y saltó de la cama. Descalzo y sin hacer ruido, abrió despacito la puerta de su cuarto. Escuchó pasos y se abalanzó a la cama de nuevo. Nada. Permaneció cinco minutos escuchando su respiración y las risas que venían desde la ventana hacia la calle.

    Se incorporó nuevamente. Bajó las escaleras con cuidado y asomó la cabeza hacia la sala. Vio el árbol y muchos regalos debajo, ¿no que vendría y llenaría mis medias? Otro cuento más de mi madre, seguro. Se deslizó sigilosamente hacia los regalos y lo que vio luego lo habría de recordar por muchas noches.

    –Buenas noches, mi pequeño, veo que no esperaste a medianoche.
    –¿Quién eres? ¿Eres Santaclós?

    Esteban tenía los ojos bien abiertos y se los frotaba con fruición. No entendía muy bien lo que pasaba. Tenía diez años, pero ya pensaba que Papa Noel era solo un cuento que los padres contaban para hacer dormir temprano a sus hijos y hacer que se portaran bien.

    –Tengo muchos nombres. Algunos me dicen así. Otros Papá Noel. Quizá tenga otro nombre.

    Frente a sí tenía a ese señor vestido de rojo, de traje amplio, sedoso, con la cabeza pelada y el pelo entrecano formando una corona en su cabeza. La barba era negra, crecida y enmarañada, los diminutos ojos casi ocultos detrás de unos pómulos muy redondos.

    –Esteban, te has portado bien durante el año. Dime, ¿qué fue lo que pediste?

    –Que mi papá… que él volviera.

    Retumbó la gran risa por toda la sala y Esteban tuvo miedo que su mamá despertara.

    –Quisiera cumplirlo, hijo, pero creo que tu mamá pidió todo lo contrario. ¿No pediste algo más? ¿Quizá una bicicleta?
    – No, sólo había pedido eso.
    – Entonces, ¿qué quieres pedirme? Puedes pedir lo que tú quieras, estoy en deuda contigo.

    Esteban sonrió.

    A la mañana siguiente, Esteban despertó reconfortado. Se limpió los ojos con el dorso de la mano y fue al cuarto de su madre. La miró de cerca, la sacudió. Abrió sus ojos inmóviles. Dejó caer sus brazos.

    Entonces, en una carcajada, gritó: ¡Gracias, Papá!
     
    Última edición: 18 Feb 2011


  2. Belano

    Belano Miembro maestro

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    hmmm, no me gustó demasiado.
     
  3. Pollo_

    Pollo_ Miembro de plata

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    Entretenido el final. Quizás sería mejor si se recortaran algunas cosas que sobran (como la limosna al viejo) para que la historia se acerque un poco más al tema del directriz.
     
  4. dlanor.3

    dlanor.3 Miembro de bronce

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    .
    Que tal sancochado. Me parece o la historia tiene algunas contradicciones?. A parte de eso, esta contado en primera o tercera persona?.

    PD: Solo me gusto el comienzo. Rescato esta parte:
    "...En la repisa frente a su cama, el reloj marcaba los segundos casi al compás del ruido que hacían los grillos en el jardín."
     
  5. anthoni

    anthoni Miembro maestro

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    Buen cuento aunque debio ser mas coherente con la voz del narrador. Ademas los parrafos parecen desencadenados y solo da una idea somera de los protagonistas.
     
  6. Raq3l

    Raq3l Suspendido

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    La voz del narrador se confunde por momentos.
    No veía la historia del cuento sino después de releerlo varias veces...
    Esto es lo que me gustó;

    "El anciano levantó los ojos y los entrecerró un poco en mueca de agradecimiento. Era una sonrisa hecha con los ojos, no se veía su boca escondida debajo de la barba oscura."




     
  7. Leoj Amocich

    Leoj Amocich Miembro maestro

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    Esta historia me gustó.
    Sólo hay que definir exactamente quién es el que narra la historia.
    Saludos :)
     
  8. Poeth

    Poeth Miembro frecuente

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    Buen recurso el de narradores múltiples aunque quizás inoportuno en ciertos momentos, o acaso el recurso sea mi impresión de un conjunto de ideas vanas.
    Cae en el facilismo, es cierto, y tal vez exista una falta de imaginación para crear una trama. Es cierto.
    Pero es grandioso que lo grotesco se imponga al final, entre la ingenuidad del protagonista y el sentido infantil del principio (aunque esta es otra impertinencia).

    El subrepticio odio inmerso en el niño no daba para un cuento, la oscura relación tenía para uno mucho más largo. O tal vez para una novela corta. Sino simplemente no queda claro en que circunstancias se dió la muerte del padre.
    En todo caso, hubiese sido un excelente cuento si quedaba un poquitín más explícito el perturbador secreto en el cuerpo del relato, pues un buen cuento cuenta una parte del final desde el principio pero el toque de sorpresa debe quedar siempre al último.

    Otro detalle que merma en el resultado final es el carácter demasiado pueril del relato por diversos pasajes del cuento, en especial las la introducción y el cuerpo que no convence, si uno vuelve a leer el cuento sabiendo el giro que puede dar la historia.
    Este es uno de esos cuentos que gustan pero no encantan.
     
  9. TESLA

    TESLA Suspendido

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    interesante la idea,

    pero la forma deja mucho que desear,

    el cuento se enreda.

    es un cuento de terror mal contado.
     
  10. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Señores, se hacen públicas las autorías del PE-8.

    Felicitaciones a todos los autores.

    Saludos [​IMG]

    Cholo_King