PE - 8.10: Los rostros // por Vero --- (por Anthoni)

Publicado en 'Proyecto Escritura' por Cholo_King, 24 Ene 2011.





  1. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Los Rostros​




    Para Verónica,
    a su voz libre de adenoides.




    “El amor es el sueño…”, lee para si R, con voz leve pero llena de convencimientos, mientras camina en diagonal el cruce de los jirones Conde y Torrico, abstraído, con los ojos como drogados posados en las ultimas páginas de una nouvelle que sostiene en ambas manos, muy lejos de la inmediata realidad que lo rodea como si caminara en una dimensión que desconoce los automóviles y las personas que le rozan, el triste atardecer, el viento, el ruido, el smock, el tiempo y las preocupaciones del tiempo, el miedo y la muerte.

    Como todos los sábados regulares se dirigía hacia la alameda Granda a leer, tan simple como tal vez parezca a sus contemporáneos, pero que en él esta actividad tenia carácter de apasionado rito con itinerario incluido. Lo que le gustaba del lugar eran sus alrededores a esas horas, la calma, las conversaciones en sordina, el río principal de la ciudad que pasaba por allí, el paisaje de la tarde y el paisaje de la noche donde artistas en algunas oportunidades exhibían sus obras y cocineros ofrecían diversas y típicas bebidas, dulces y comidas del país. Y si todo esto lo cansaba, caminaba hacia los bares, cafés, entraba en pequeñas salones culturales, hurgaba en librerías en busca de novedades editoriales o libros pendientes.

    Cuando llego a la Alameda, busco una banca vacía que le diera la visión del horizonte y la acústica del río. Encontró el lugar y abrió el libro en donde había dejado el separador, se sentó. Luego sintió que toda su atención se encauzaba hacia una silueta en el límite este de la alameda, una muchacha miraba el río tras la baranda de contención, y como no podía o no quería recobrar la concentración se acerco para poder verla mejor. Le pareció que lloraba, pero como sufría de vista corta no podía afirmarlo, luego sintió deseo de continuar con el libro.

    Unos minutos después creyó ser observado, como si los ojos de todos los que lo rodeaban le pesaran en los hombros, en el corazón. Miro a sus costados y encontró el rostro de la mujer, que reflejaba como un espejo la luz incandescente del sol, seguía sus movimientos. Un extraño impulso lo obligo a abandonar el lugar, camino decenas de pasos raudos, y al mismo tiempo, alterados. Al llegar a la avenida se detuvo a pensar, el arrepentimiento se apodero de sus pensamientos y quiso volver pero el acto mismo le pareció desesperado e infantil, así que siguió caminando, insultándose cada 5 o 6 segundos, de buena gana, pensó, se duplicaría ahí mismo y se daría una soberana paliza, “El amor es el sueño…” de que le valían frases como estas si el mismo le daba la espalda a la oportunidad, se detuvo y decidió volver como le aconsejaba la exaltación

    Ella seguía ahí, pero esta vez la encontró sentada, tenía la mirada distraída en uno de sus zapatos que había recogido con un doblez de piernas. R se percato que de perfil la muchacha parecía distinta que viéndola de frente, como si tuviera la cualidad o el defecto de poseer dos rostros, dos rostros hermosos, de eso no le cabía la menor duda, pero cada uno con una carácter distinto, disímil u opuesto. Se acerco a la banca donde ella estaba y le pregunto lo primero que se le vino a la cabeza, y tras otras tres preguntas más nació la conversación. Se llamaba A y a R le pareció una mujer de ideas claras y abiertas, con una linda sonrisa y voz particular. Siguieron hablando hasta que la tarde empezó a oscurecer. Y como oscurecía le propuso seguir el encuentro en algún café, en algún bar; ella dudo y por un momento estuvo pensando sin decir nada; cuando R empezaba a disculparse por lo que él creía un exceso de confianza de su parte, ella sonrió y respondió que sí, y juntos abandonaron la alameda.

    Ya en un bar, sentados cada uno frente a dos vasos de vino y el rostro del otro, R empezó a contar algunas anécdotas del trabajo; algunas ideas de sus proyectos futuros; su pasión por la lectura de libros de ficción; los percances que la vida le imponía. Ella, animada tal vez por la sinceridad que presentía en su acompañante, confeso pasajes de su vida juvenil; algunas de sus manías naturales y gustos aprendidos; su familia (en la que incluía, en una posición exclusiva, a su mascota); su amor por la poesía, la poesía oscura y arrojada, versos como kamikazes encendidos arrojándose en el vacío infinito, un vacío oscuro como la vida, como su propia vida tal vez.

    R se pregunto si acaso esa mujer estaría zafada, y volvió a pensar en los dos rostros, el perfil y el de frente, y mientras la escuchaba hablar sobre poetas franceses, poesía simbolista (poesía maldita, según ella), supuso que la clave (o la solución de ese pequeño acertijo: encontrar las identidades de sus rostros) estaría en sus ojos, saber exactamente cuando una mirada daba lugar a la otra; le pareció un juego pueril aunque no exento de complicaciones, y al parecer ella se dio cuenta del esfuerzo o la fijeza con que él la miraba porque le pregunto si le ocurría algo y entonces R decidió olvidarse del asunto y dedicarse por completo a disfrutar de la compañía de A.

    Algunas horas después a R le pareció que el bar orbitaba sobre la botella de vino y el cenicero de vidrio espeso lleno de colillas; el ambiente había cambiado y los parroquianos parecían estar en una fiesta, la música de igual modo había adoptado el ambiente de algarabía; R miro su reloj y comprobó que la madrugada se acercaba; A por su parte lucia radiante, sus cabellos, sus ojos, sus mejillas radiaban una hermosura sobrecogedora. R pensó ensayar un piropo, pero al final solo dijo que era medianoche y que por nada del mundo la expondría al peligro de salir más tarde.

    Salieron, y por decirlo de algún modo, tan solo la luz de la luna alumbraba las calles. R se detuvo en una esquina con la intención de conseguir un taxi pero A lo animo a seguir caminando, su casa no estaba muy lejos, dijo, y tenia la idea de poder tomar un último café con él para cerrar la velada. R dijo encantado.

    Los sucesos que siguen no son muy claros ni para el mismo R.
    Entraron ambos a la casa de A. luego de una pequeña conversación frente a su puerta pasaron y ella lo condujo y lo estableció en su sala, encendió un tocadiscos y fue hacia la cocina; luego de algunos minutos R impaciente o preocupado fue hacia la cocina también, volvió ver a A. como en la alameda, su cuerpo temblaba, se acerco a ella y observo que lloraba en silencio, la tomo de un hombro y ella giro cubriéndose los ojos, él le aparto las manos, la miro fijamente y luego de algunos instantes la beso. Después ella le dijo sígueme y entraron a su habitación donde hicieron el amor intensamente en un pródigo tiempo de oscuridad y gemidos.
    Pero todo cambia en el momento en que R dilucida un poco mejor sus ideas y sus sentidos, descubre un extraño olor y la humedad del cuerpo que tiene a lado se hace viscosa; siente de pronto escalofríos cuando detecta un halo de frío en la piel de A. Luego de que algunos oscuros presentimientos pasan velozmente por su cabeza, se descubre y se levanta de la cama en busca del interruptor de luz. La angustia que dura lo que la bombilla tarda en encenderse quiebra a R. lo que le impide gritar, correr, moverse o caer de rodillas, en una sola palabra “se quedo frío”. A, tendida en su cama tiene una herida abierta en cada una de sus muñecas. Tras pasar unos segundos R. reacciona, desgarra la sabana y con dos retazos amarra las muñecas de A, la envuelve a ella con el resto de la sabana y también con el cubrecama, se viste sin limpiarse la sangre del cuerpo y luego sale, con A en los brazos, en busca de ayuda.
     
    Última edición: 18 Feb 2011


  2. Belano

    Belano Miembro maestro

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    no me gustó, la narración no es mala pero no hay emoción, ni al principio ni al final :(
     
  3. Pollo_

    Pollo_ Miembro de plata

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    La idea es buena, pero creo que habría que trabajar mejor las descripciones y los símiles: Expresiones como "una mujer de ideas claras y abiertas, con una linda sonrisa y voz particular" o "como un espejo la luz incandescente del sol" dicen muy poco y tienen poca fuerza expresiva. Por otro lado, el final nos deja en vilo.
     
    Última edición: 26 Ene 2011
    A Raq3l le gustó este mensaje.
  4. José Elías

    José Elías Miembro de bronce

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    La frase inicial: “El amor es el sueño…” y el primer párrafo (que presenta al protagonista ajeno a la realidad e inmerso en su mundo libresco) me llevaron a pensar que el cuento plantearía un juego entre una dimensión onírica (aparente) y otra real. Aunque la frase inicial se repite en el tercer párrafo (para que R venza su timidez), el relato no sigue dicha estructura, sino que se ciñe a lo que plantea el título: la dualidad de los distintos rostros de A
    Así, en la primera parte del relato, A (vista desde lejos) es una mujer depresiva, que se transforma en la eufórica A cuando conversa, frente a frente, con R. Esta dualidad se repite en la segunda parte, en la habitación de A: hacen el amor y, después, ella se corta las venas, es decir: Eros y Tánatos. En este sentido, el final es bastante predecible: luego del éxtasis erótico, debía sobrevenir el tanático, para mantener la mencionada dualidad.

    Respecto a los personajes, son estereotipados y pobres en su caracterización: R, un lector febril de novelas, conoce a A, otra lectora febril de poesía, abatida por una oscura pena que escinde su personalidad.

    ----- mensaje añadido, 29-ene-2011 a las 19:06 -----

    La Luna, en la tradición clásica, tiene múltiples rostros y se la vincula a la locura. Intencional o fortuita, detecté una posible alusión a la misma, relacionada con A, pues este astro solo refleja la luz solar:
     
    Última edición: 29 Ene 2011
  5. Leoj Amocich

    Leoj Amocich Miembro maestro

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    El encuentro entre un lector compulsivo y una mujer, oh sorpresa, también lectora compulsiva y además depresiva, es un tema repetitivo. Creo que a pesar del tema, lo que haría destacable un escrito es ver qué es lo que hace el autor con los matices, mostrar algo que no resulte tan superficial. No veo nada que me llame la atención, sinceramente. El final es muy pobre, para darle algo de interés al escrito el autor mata a la mujer después de haber hecho el amor. Quizá hubiera concitado más interés si los dos protagonistas se mataban, aunque no hubiera levantado mucho sus bonos, pues el problema viene desde atrás, en una pobre trama.
    Me permitiría pedirle al autor que reelabore este escrito; aquí hay una historia que aún no se ha escrito y que espera salir a la luz.
    Saludos :)
     
  6. Raq3l

    Raq3l Suspendido

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    Concuerdo con esto, sólo que de no encontrar este comentario habría explicado mis pensamientos de una manera muy torpe.

    Digamos que es un (bis).

    Por cierto, no está de más decir que me gustó el cuento. Lo leí varias veces antes de comentar.

    Saludos.
     
    Última edición: 31 Ene 2011
  7. CHIS

    CHIS Miembro maestro

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    Me gustó la idea de los dos rostros, el de perfil y el de frente.
    Bueno, qué decir, está bien redactado y sí, la escena no es imnovadora, pero casi siempre suele ser recurrente. Solo hay que buscarle otra "perspectiva".
     
    Última edición: 1 Feb 2011
  8. TESLA

    TESLA Suspendido

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    no se, pero me aburri soberanamente a partir de segundo parrafo
     
  9. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Señores, se hacen públicas las autorías del PE-8.

    Felicitaciones a todos los autores.

    Saludos [​IMG]

    Cholo_King