Pe - 7.6: Consideraciones sobre el alma // No soy Nobel --- (por 2009)

Publicado en 'Proyecto Escritura' por Cholo_King, 15 Nov 2010.





  1. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Algunas consideraciones sobre el alma

    Hace no mucho más ni mucho menos de dos meses ocurrió que estuve reunido con Raúl Berde (o RB, su nombre de profeta) en uno de los tantos eventos artísticos que frecuentábamos en nuestros ratos libres. Es bueno explicar que, aunque de acomodada familia y brillantes cualidades, RB no era una persona que podría decirse sociable. Caso contrario es el mío.
    Me estuvo hablando sobre un tema que parecía preocuparle desde hacía bastante tiempo pero sobre el cual no había tenido ocasión de disertar.
    – Sabrá usted… –dijo, muy emocionado por el asunto–…sabrá usted que a algún sacerdote le ha entrado la locura y ha iniciado la construcción de un monasterio y una iglesia en un pequeño pueblo afuera de la ciudad.
    De ese asunto yo estaba más que enterado. Si bien nunca viví cercano a los temas religiosos, las noticias sobre el reino de dios daban vuelta a todos los oídos sin mayor dificultad. Por ello era difícil no estar enterado de todo asunto concerniente a los sacerdotes, sobre todo de los jesuitas, que nunca se estaban quietos.
    – Pero eso no es de ninguna manera lo más interesante del asunto –añadió con cierta solemnidad fingida –. Tal parece que han estado usando gente del pueblo como obreros, para aminorar los costos de esta proeza. Nunca falta, se sabe, gente dispuesta a arriesgar su cuerpo en favor de su alma. Y los sacerdotes no son unos tontos.
    Sin duda esa era una práctica de mucho tiempo atrás. En cierto modo, a los sacerdotes les parecía justificado emplear como mano de obra a la gente que luego gozaría de la iglesia. Esta lógica de los clericales, justificada o no, había sido abolida en los congresos civiles de la década pasada. Los hombres cultos de nuestra época se sintieron en la obligación de burocratizar los trámites de la iglesia y someterlos a las leyes de este mundo. La fuerte oposición de dominicos, jesuitas y franciscanos no se hizo esperar y pronto hubo grandes fogatas que hicieron arder documentos de naturaleza jurídica. Todo esto resultó en la paralización de las actividades religiosas en nuestro país. Y aunque nuestra nación era de gente en su buena porción ilustrada, la falta de religión causó rápidamente un malestar terrible. Los hombres de nuestra nación, aunque pudiesen negar a dios nunca se resolverían a hacerlo. Se dice que la religión talla en el alma y no en la razón.
    – Aun no se ha denunciado el asunto. Pero las bocas no callarán para siempre. Todos andan enterados de cómo va ese proyecto. Por el momento, muchos hemos considerado que si acaso el plan fuese de una modesta capilla, no habría tal problema en que los pueblerinos hagan una labor. Pero los jesuitas nunca se han hecho nombre de iglesias modestas.
    A todo esto, yo no entendí en principio a dónde quería llegar RB con la reminiscencia de tal evento. Sin duda, muchos hombres creían que los religiosos de nuestros tiempos constituían un mal sin precedentes que atentaba en contra de los derechos fundamentales del hombre moderno, pero no había mucho que hacer al respecto.
    – La religión, amigo mío –me dijo, ensimismado –…es algo muy curioso. Algunos señalan que está adherida a la naturaleza del hombre. No en los genes, claro está. Pero en cierto grado es uno de los precios que se debe pagar para aminorar su libertad, antes que esta se vuelva peligrosa. Sin embargo, cuando la religión se apodera de la libertad en más grado del que se ha deseado en un comienzo ¿qué se puede hacer? El hombre no ha inventado en todos sus siglos método para compensar estas situaciones.
    A RB lo había conocido, precisamente, en una de las multitudinarias protestas en las puertas de la catedral, cuando se dio el escándalo que involucraba a nuestro obispo y del que todos estamos muy bien enterados. Ya he dicho que no es un hombre sociable, pero su naturaleza, usualmente tímida, sufría radicales transformaciones en cuanto respectaba al asunto de defender lo que consideraba preciso.
    – Figúrese la siguiente situación, señor –me dijo. Miró a sus alrededores, como cerciorándose de que sólo yo lo estaba oyendo –. Póngase en el lugar de un fiel creyente. Uno de los muy comprometidos, no como tantos los hay ahora. Piense que usted ha estado toda su existencia alimentando la posibilidad de la otra vida de la que tanto se habla. Peor aun, está seguro que llegada su hora, usted estará camino al reino de los cielos en un abrir y cerrar de ojos. He dicho ‘reino de los cielos’ prestándome a una regla particular: ¿sabía usted que hay creyentes que se niegan a darle nombre a su creador? Tal parece que lo consideran una ofensa. Nuestros religiosos, en cambio, no se hacen el mayor lío y lo llaman de muchas maneras; dios, padre, señor. Sin embargo, digo ‘reino de los cielos’ para incorporar a este primer grupo que le he mencionado. De otra forma diría sin mayor complicación: reino de dios. Pero dejándonos de rodeos, sigamos con la suposición: usted tiene, a su entender, asegurado un modesto lugar en el Paraíso. Pero su hora no ha llegado aun, y se le acerca algún párroco de la localidad a pedirle, de buena manera, si desea usted colaborar en la construcción de la nueva parroquia. Claro, esto se lo dice el párroco suponiendo que usted es un hombre de dinero y con ‘colaborar’ se refiere al primer sentido que le ha venido a la mente. Pero usted enseguida entra en un dilema. Puede ser que con toda su buena intención, no sea usted -como el párroco ha figurado- un hombre de bolsillos llenos y, por tanto, no hay posibilidad de que pueda ayudarlo en lo que sería la compra de los materiales o para la contratación de obreros. Pero, diga ¿su alma quedaría tranquila luego de explicarle ello al párroco? No, de ninguna manera.
    A estas alturas de su largo monólogo, RB parecía acalorado. Se quitó el saco negro que tenía puesto y nuevamente miró a sus alrededores. Comprendí en seguida que no estaba asegurándose de nuestra intimidad, sino que, al contrario, estaba esperando la llegada de alguna persona en particular.
    – Entonces ¿cómo resuelve esta última inquietud? –volvió a mirarme y a preguntarme, pero anticipándose a que yo dejaría que se contestara solo –. Pues ya que no puede prestar su ayuda material, no hay duda que prestaría su cuerpo. Los brazos, que usted cree dios le ha dado, los usaría con gusto para construirle una parroquia. Lo mismo con sus piernas y con cada pieza de su cuerpo. ¿Puede ser que lo que motiva a su acción es el temor a perder lo que ya creía seguro? Esto es, su lugar en el reino de dios.
    Hizo una breve pausa. Se llevó la mano a la boca y dio un largo bostezo. Luego me miró y me sonrió, como si en cierta manera se disculpase de la interrupción. Y a pesar de su cansancio yo no pude poner en duda el interés que tenía en seguir hablando de este tema que parecía inquietarle en grado sumo.
    – El alma de un creyente sometida a la voluntad ya sea de su párroco local, del sacerdote de su provincia, del obispo de su nación o de la cabeza de su iglesia, estará siempre en deuda –añadió, pero esta vez sin mirarme.
    Su mirada se había quedado fija en el techo de la habitación. Llegué a sentirme mal de no poder discutir más el tema. Tal parecía que él había empezado a considerar que, aunque yo estaba interesado en cuanto me decía, su monólogo estaba destinado a ser solitario. Estaría contestándose a sí mismo, y no habría quien le refutase alguna de sus aclaraciones.
    – Aquella persona que se considere salvada será la primera a la que acudirá el religioso para pedir algún favor. Y verá que el pobre hombre no dudará en acceder a cuanto se le pida. En cambio, un alma que se cree condenada pensará mucho el asunto. “¿Podría ser que, aunque haga lo que me dice el sacerdote, arderé en el infierno de todas formas y mi acción no valdrá nada?” se dirá a sí mismo. Será en cierto modo que la Biblia lo dice, a manera muy irónica en pluma de Mateo: “Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos”. Esto, a nuestros oídos es: “ustedes, los que se creían salvados, serán los que vean más lejos su salvación”.
    Esta conclusión la encontré apresurada, pero fue la que más llamó mi atención. Debo creer que él había estado elaborando esta tesis con mucho cuidado y que quizá me había elegido a mí como el primero que debía enterarse de sus suposiciones que, aunque quizá aun no maduras del todo, dejaban un profundo sentimiento de inquietud en el oyente.
    – Los hombres que se consideraban justos, puros en toda medida, rectos de corazón, terminarán por temer a dios en un grado absoluto y esto lo saben los clericales. No hay manera de que un pecador ayude a construir una iglesia de buena gana, porque sabe que nunca rezará en ella. Y verá que aquel hombre justo que construye con sus propias manos de tierra una iglesia, será el mismo que estará en ella todos los días, al cantar del gallo, dando oraciones y loas a su dios. O verá que Juan ha querido darnos a entender lo contrario: “En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el temor, pues hay temor donde hay castigo. Quien teme no conoce el amor perfecto”. ¿Habrá acaso tal amor en este mundo? Y si lo hay, ¿en dónde se ha perdido? Yo le digo, querido amigo, que el temor precede al amor. El amor es una condición secundaria al hombre, no le es natural. El temor, en cambio, se manifiesta desde nuestros primeros días. El recién nacido que ve a su madre lejos y empieza el llanto, no le llora por un acto de amor, sino por temor a que ésta le ignore. Y mientras dios no le asegure la salvación de su alma a un hombre, este le temerá y le obedecerá de manera incondicional. De ello podemos resultar que el temor de dios es el temor perfecto, el más efectivo, pues no subyuga únicamente al cuerpo, sino que tiene su seno en el sometimiento del alma.
    Las últimas palabras tuvieron un tono concluyente. Me sonrió amablemente, luego abandonó el lugar. Pareció que se había cansado de esperar a alguna persona.
     
    Última edición: 21 Dic 2010


  2. LuchinG

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    Chévere, pero creo que hubiera quedado mejor si hubieras equilibrado un poco más el monólogo de RB con su actitud de estar esperando a alguien, y que al final no se diga que se cansó de esperar a la otra persona sino que eso sea obvio para el lector.
     
  3. Poeth

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    Excelente la narración, sobre todo, el cuerpo del relato.
    Es verdaderamente una lástima lo poco originales que resultan ciertas conjeturas de unos de los personajes fundamentales. Se ha querido explayar en un asunto evidente, que es el del miedo a las deidades desde que tenemos conciencia. Hasta el más escéptico guarda ese temor inherente de los seres humanos. Una pena la excesiva atención que se da a un asunto tan obvio.

    El recurso de la conversación y el contexto, son elogiables. Nada como un buen cuento de carácter existencial, narrado en pleno parloteo un encantador intelectual.
    El propósito del relato resulta plausible, pero, insisto, es muy poco novedoso el tema.

    Eres un gran cuentista, pero me parece que entonces deberías utilizar esa gran imaginación que posees; y que fácilmente podrías plasmar en un relato más trabajado en lo que se refiere al tema principal. En líneas generales, me gustó bastante.
     
  4. LuchinG

    LuchinG Miembro maestro

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    Discrepo. El problema no es que el personaje llegue a conclusiones obvias (de hecho, en una conversación cualquiera podrían llegarse a las conclusiones a las que llega el protagonista de Las tres versiones de judas o un montón de participantes del foro de Filosofía en esta página web), el problema es que no usan suficiente ese contraste entre seguridad en ideas e inseguridad en la actitud del protagonista. Pero esa es mi humilde opinión, de repente las intenciones del autor iban para otro lado.
     
  5. vruto

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    este es otro cuento en el que no veo hacia dónde va la historia, ni cuál es la trama, a lo mejor me falta ser más interpretativo; salvo que sea una forma en que el autor da a conocer su opinión... creo que le falta acción.
     
  6. Raq3l

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    Me cae bien RB. Buen cuento.
     
  7. Poeth

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    Maestro LuchinG (¿Puedo decirle maestro?), con respecto a la comparación que hizo con un relato de Borges. No me parece que una persona corriente con poco conocimiento, pueda ser capaz de deducir tan claramente. Es mi posición, si iba a meter a un gran intelectual en el cuento debió explayarse en un tema poco común.

    A mí parecer este cuento es el mejor por el buen uso que hace del tema que escoge (que está mal escogido, a mi gusto). La narración es sublime, y el interés sobre el relato aumenta con cada renglón. Este autor es el que mejor potencial tiene, sin duda. Mi opinión es que si mejora, dará que hablar en las letras peruanas. (suena a exageración, pero es lo que pienso)

    No le he entendido mucho esas dos líneas, señor, me encantaría que pase a explicarme para nutrirme intelectualmente. Gracias.
     
  8. Leoj Amocich

    Leoj Amocich Miembro maestro

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    Se nota desde el inicio el gran trabajo realizado en tratar de crear una gran historia; sin embargo, a mi parecer, el autor no llega a lograrlo. Se podría tomar este escrito como un ensayo previo a un cuento genial que aún está en etapa embrionaria. El tema del escrito, el temor hacia instancias superiores, pareciera ser demasiado obvio; no obstante es en lo insustancial de las elucubraciones de RB donde está la falla. El monólogo resulta demasiado soso, falto de imaginación (lo cual no es óbice para mencionar que estamos ante un estupendo narrador), no olvidemos que es precisamente el monólogo de RB la razón de ser de este escrito. En un amplio sentido, el escrito no me gustó.

    Confieso que quedé sorprendido en la estupenda manera de narrar una historia que en sí no tiene nada de sorprendente y mucho de trivial; de allí mis felicitaciones.
    No dudo que seguiremos leyendo más historias de este autor.
    Saludos:)
     
  9. LuchinG

    LuchinG Miembro maestro

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    Sólo si te refieres a mi edad. :)

    Si por claridad te refieres a precisión o profundidad, es cierto, para eso hay que tener muchas lecturas y el personaje de este cuento cita varias veces la biblia; pero esas conjeturas y conclusiones no son en verdad novedosas. ¿Sabes dónde más he escuchado -a parte de "Las Tres versiones de Judas"- una historia en la que el traidor realmente es el redentor? En un foro sobre La guerra de las galaxias. Entonces no es la novedad de las conclusiones lo que nos atrae sino su profundidad o cómo vemos que son reales y no simples conjeturas.

    Pero, por ese lado no iba mi crítica. Para mí el problema es que R.B. se pega unos tremendos rayes y no vemos que en el cuento suceda algo. Quiero decir, no es que en todos los cuentos tenga que suceder algo; hay cuentos en los que lo único que vemos es una persona que reflexiona, siente miedo, o incluso termina por llegar a ninguna conclusión, pero la narración nos ilustra algo importante sobre la vida de esa persona: aquí un ejemplo:

    (El cuento enlazado no me gusta mucho, pero creo que es un buen ejemplo de lo que quiero decir).

    Pero -es mi opinión- para mí todo el rollo que haya dentro de un cuento tiene que reflejarse en lo que pasa con los personajes. "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius" tiene unas especulaciones alucinantes, pero si se quedara sólo en ellas y no tratara de hacer algo con los personajes, no sería un buen cuento.

    Discrepo nuevamente. El relato va perdiendo interés, R.B. ni hace conjeturas nos lleven a la estratósfera ni el personaje-narrador ni R.B. nos muestra una parte importante de su ser.
     
  10. Poeth

    Poeth Miembro frecuente

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    Genial maestro LuchinG, gracias por explicar.

    Viéndolo bajo su punto de vista, puede que al final el relato llegue a ser insustancial...
    Fundamentalmente, al final me decanto por este relato por el estilo narrativo y la situación, el contexto.
    En realidad tiene razón, cualquier persona podría hacer una deducción de esa naturaleza un tanto paranoica , es cuestión de interés. Y todas las personas poseemos intereses específicos.
    Personalmente, la falta de una trama paralela si puede disminuir la calidad un poco... Asi que le doy la razón en eso también.
    Discrepo en lo último, a mi el relato se me hace fluido y bastante agradable, bueno, son puntos de vista.
    Bien por la referencia a Borges, mi autor preferido. :yeah:
     
  11. LuchinG

    LuchinG Miembro maestro

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    A Poeth le gustó este mensaje.
  12. Gaviero

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    No veo muy claro para donde va este cuento, eso no quita que sea un buen cuento, pero, personalmente, hubiese preferido que se acerque más al yo interior (lo mismo ocurre con el cuento desagravio) como los demás (salvo uno que entro a medias).
    Me ha gustado porque ha entrado al terreno de la lucidez.
    Saludos
     
    Última edición: 5 Dic 2010
  13. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Señores, se hacen públicas las autorías del PE-7.

    Felicitaciones a todos los autores.


    Saludos [​IMG]

    Cholo_King