PE - 6.4: Peón Blanco // por Piolín Feroz --- (por Leoj Amocich)

Publicado en 'Proyecto Escritura' por Cholo_King, 6 Set 2010.





  1. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Peón Blanco


    Faltaba media hora para las 8 p.m. Habían quedado en que se encontrarían en aquella placita en donde personas de todas las condiciones jugaban al ajedrez. Recordaba, hacía mucho tiempo, cuando caminando despreocupadamente por el centro de la ciudad, se topó por pura casualidad con esta simpática plaza. Ya antes le habían hecho mención de un lugar en donde, durante todo el día, gentes extrañas, se batían en dura lucha frente a un tablero moviendo las piezas como armas letales. Recordó también que él mismo había sucumbido a la tentación de pertenecer a esa casta de guerreros, que se batían por puro placer, sin ninguna nación que defender, sin ninguna Helena de Troya que rescatar. Aquella tarde fría y de garúa, que hacía más intensa las penas y más insoportable la espera, había perdido sin atenuantes. Creyó que eso era suficiente, le habían dado una lección de ajedrez magistral, a su modo de ver, y ya analizaría en la calidez de su hogar, con mayor detalle, las causas de la derrota; a pesar de todo, creyó que había luchado con honor; sin embargo hubo algo que lo despojó de aquello que lo rescataba de la miseria de los vencidos: tenía que pagar por haber sido derrotado.

    Ahora lo recordaba todo con claridad, mientras su mirada recorría una vez más los alrededores del lugar, esperando verla llegar, con su andar despreocupado. Las mesitas donde se posaban las pequeñas estatuas guerreras de silicona habían desaparecido, y algún viejo pasaba por su lado murmurando alguna jugada que tal vez no hizo y que quizá le hubiera dado una victoria segura. Había quedado con A… que esa sería la última noche en la que se encontrarían. “Te esperaré en la plaza Francia”, le dijo. Sabía que esa estratagema no fallaría. El primer día que la invitó a salir no tuvo mejor idea que llevarla a observar a los imperturbables jugadores; fuera de toda lógica, ella luego le confesó que nadie antes había sido más original, a pesar de que pasó largo rato sumida en tratar de dilucidar los intrincados pensamientos de los seres que movían sin ningún sentido aparente unas gastadas piezas.

    10 minutos para las 8 p.m. en su reloj pulsera; sacó sus negros guantes de lana y se los colocó torpemente. Se extrañó grandemente al pensar que durante veinte minutos se había mantenido extático, como una enorme pieza de ajedrez esperando la jugada de su amo. Movió las articulaciones y dio unos pasitos, más para quitarse de la cabeza esa idea que para desentumecerse. A partir de ahora todo se volvía en su contra y por primera vez, desde hacía tres horas, tuvo el infausto pensamiento de que quizá ella no llegaría a tiempo.


    “¿Por qué no me llevas a otro lado y me enseñas a jugar?”. Él se lo prometió. Las mismas palabras que ella pronunciara aquella tarde, ahora sonaban igualmente sospechosas en su mente. Aquella vez la miró a los ojos y sólo vio una mujer sedienta de sexo, contorneando más de lo debido las caderas, distrayendo a los jugadores que parecían de piedra, y que sin embargo no perdía la inocencia de la mirada y la dulzura de una sonrisa ingenua. “Por favor, al hotel más cercano”, le dijo a un taxista quien no pudo contener la risa.


    2 minutos para las 8 p.m., “Casi nada”, se dijo. No había más que esperar. Tenía planeado llevársela, cuando ella apareciera, a un lugar más elegante que el de aquella primera vez. Y no mostraría reticencia alguna al practicarle sexo oral. En aquel cuartucho en donde ella le reveló aquella constelación de pecas en la claridad de su depilado pubis, supo que jamás encontraría a mujer como la que se le ofrecía a los ojos. No tuvieron tiempo de los consabidos momentos previos. Como dos bestias que recobraran su libertad se arrancaron las ropas y tuvieron sexo sólo por instinto. Esta vez, pensó, hubiese sido infinitamente amoroso.


    8:03 pm. Al caminar, de retorno, tropezó con un miserable peón blanco, quizá desertor de alguna cruenta batalla; amargamente murmuró que sería la primera vez que no cumpliría una promesa.


    P.D. 8:06 pm, una mujer en solitario deambulaba por la plaza Francia. “Parecía contrariada, como si algo hubiera perdido”, decía la gente.
     
    Última edición: 7 Oct 2010


  2. LuchinG

    LuchinG Miembro maestro

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    Tal parece que el protagonista se toma a sí mismo demasiado en serio, toma como mágico el hecho de que haya ajedrecistas en la plaza francia, cuyo nivel, tengo entendido, es de primera sólo ante los amateurs; esto está bien, lo que me parece raro es que el narrador no parece opinar de otra forma.

    :yeah:


    "Torpemente" y "Grandemente" tan cerca uno de otro es cacofónico.
    No es "extático" sino "estático". Un pequeño lapsus le pasa a cualquiera.


    En rojo he puesto lo que está en el presente de la narración y en azul lo que corresponde a los recuerdos del protagonista; pero la primera vez que lo leí me pareció que cuando dices "No tuvieron tiempo de... " has regresado al presente de la narracion, porque ese pretérito perfecto simple no está unido a "aquel cuartucho donde ella le reveló", que sabemos que es parte de los recuerdos del protagonista. Me parece que no deberías dividir esos recuerdos, deberían estar en una sola oración, separados por puntos y comas.


    No la agarro; ¿quisiste decir?
    Esta vez, pensó, sería sido infinitamente amoroso.
    o
    Esa vez, pensó, debería haber sido infinitamente amoroso.

    ¿o se trata de dar la impresión de que ya está resignado a no verla? Si es esto último, no es muy claro.
     
    Última edición: 9 Set 2010
  3. aliz

    aliz Miembro de plata

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    no serà que se refiere al "extàsis" que en ese momento lo estaba dominando al esperar a A...? bueno, de todas formas segùn el contexto parece que si ha sido un lapsus.
     
    Última edición: 9 Set 2010
  4. 2009

    2009 Miembro de oro

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    Tuve una pequeña confusión con los tiempos. No pude separar con tanta claridad lo que eran recuerdos y lo que eran planes a futuro ¿será un recurso del cuento o dificultad con los tiempos (esto segundo yo también lo tengo)?
    Pero me gusto el uso de la figura de ajedrez con tanta permanencia en el cuento, pese a que sólo era un recurso de fondo para consentir la temática del sexo. Hay buenos recursos literarios en el cuento.
    Y ya, sonaré muy tonto pero no entendí el P.D :( Y creo que eso tiene vital importancia en el cuento, así que temo no haberlo apreciado en toda su riqueza.

    ----- mensaje añadido, 10-sep-2010 a las 01:20 -----

    Creo que si se refiere a la resignación.
     
  5. CHIS

    CHIS Miembro maestro

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    En mi opinión, la analogía no está bien lograda.
     
  6. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    El escrito me gusta. Le falta trabajar en gramatica y orotgrafía, además de tiempos, pero la idea no está del todo mal.

    Eso sí, no creo que nadie que esté esperando tener sexo, nuevamente, con alguien que lo ha tenido como bestias, se marche solo cuando la chica se demora tres minutos, y eso en Perú (no olvidemos la hora peruana) :-)
     
  7. LuchinG

    LuchinG Miembro maestro

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    Tal vez el autor podría decir que se trata de una Lima de un universo paralelo, o que en realidad lo que pasaba es que el protagonista tenía tanto miedo al segundo encuentro que tómo el mínimo retraso de la chica como excusa para huir; pero no, nada en el cuento lo indica, que yo sepa.
     
  8. Leoj Amocich

    Leoj Amocich Miembro maestro

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    Encuentro mucho más atractivo este cuento que los demás, a pesar de ciertas dificultades que ya se han hecho mención. El trasfondo que el narrador utiliza con el tema de la plaza francia y el ajedrez le da vida a una breve historia, me parece, de amor. No me parece que se halla querido hacer una analogía, como alguien dijo por allí. La narración hecha en los aspectos ajedrecísticos resultan muy bien logrados, a mi entender, y son lo mejor. Los últimos párrafos le dan mucho trabajo al lector; como alguien dijo por allí quizá sea un recurso o quizá una carencia del autor. La postdata pareciera innecesaria, o tal vez sea el corolario de un trunco romance. De todos modos creo que al igual que los dos anteriores cuentos que comenté, necesita una última revisión, con lo cual llegaría a ser un excelente cuento.
    Tal vez los autores, y esto es realmente válido, muestran adrede sus escritos de esta manera.
    Saludos amigo.:)
     
    Última edición: 25 Set 2010
  9. asteriom

    asteriom Miembro frecuente

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    me gusto el juego de su historia. la estructura del cuento. pero no llega a convencerme los recursos del lenguaje. la historia es bastante buena y quiza podria haber forzado un poco mas el juego. la contradiccion y el encuentro pactado. las cualidades de los personajes en un tablero. has podido ser mas ambicioso con esta historia.
    :yeah:
    saludos.
     
  10. José Elías

    José Elías Miembro de bronce

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    Este cuento me ha gustado mucho, así que lo diseccionaré. El manejo de los tiempos, en general, es correcto. El narrador omnisciente nos presenta al protagonista en espera del encuentro con una mujer.
    Mientras espera, el protagonista se deja llevar por la evocación de cómo llegó, por primera vez, a la Plaza Francia:
    El ajedrez es el clásico juego de inteligencia, así que su gusto por el mismo nos empieza a develar su personalidad:
    El guerrero ideal no solo tiene habilidades físicas, sino también mentales: debe ser un estratega. Esta es la dimensión de la guerra que recoge el ajedrez. Luego, en el relato se subraya el placer que este ejercicio mental conlleva, pues el ajedrez, como todo juego, tiene una finalidad lúdica. Empero, a diferencia de los juegos que implican un ejercicio físico (fútbol, basquet, etc.), el cuerpo del ajedrecista no está erotizado: "sin ninguna Helena de Troya que rescatar", como sí lo están los de aquellos (de ahí que, como mencionaba en otro cuento, no me parece raro que una mujer "especte" -de espectador- un partido de fútbol, pues dicha "espectación" es placentera, ya que los jugadores exhiben sus cuerpos atléticos en una intensa actividad física). Asimismo, deportes tan masivos y mediáticos como el fútbol sirven, en ocasiones, como válvula de escape para tensiones políticas entre países; lo que no sucede con el ajedrez por su menor convocatoria: "sin ninguna nación que defender". De esta manera, el narrador construye una suerte de "épica" del ajedrez, que es también una "antiépica", pues mientras el héroe clásico representa a un grupo social y goza del éxito amoroso, el antihéroe configurado por el ajedrecista aparece desligado de cualquier búsqueda política o erótica, y encerrado en la cárcel de su intelecto.

    A continuación, el narrador nos informa que aquella misma tarde el protagonista había perdido una partida. Reacciona como un ajedrecista: más tarde la reconstruirá para encontrar su error:
    Empero, sabe que la derrota no se debió a un fallo en la estrategia. Hay algo más y que escapa a lo sucedido en dicha partida:
    La verdadera causante de esta derrota es A. Desde el extraño inicio de su relación, ella no se alejó de él, a pesar de la torpeza social que evidenció en su primera cita:
    Quizá con ello el ajedrecista buscaba -consciente o inconscientemente- autosabotear cualquier posibilidad de una relación; pero la pasión es racionalmente ciega y, a diferencia de una partida de ajedrez, no obedece a la lógica:
    Superado dicho obstáculo, A. consiguió despertar el lado no racional del ajedrecista, por medio de algo que su obsesión con este juego había (como mencioné arriba) relegado completamente: el cuerpo
    El cuerpo plenamente erotizado de A. despertó en él los instintos que había sometido, al punto de que se dejó llevar por ellos. Así, A. convirtió a este ser extremadamente racional en una suerte de animal que dio rienda suelta, probablemente por primera vez, a la dimensión más básica de su ser:
    Por ello, el ajedrecista debe renunciar a A., pues ella lo aleja de la dimensión racional en la que funda su ser, distrayéndolo y provocando su derrota en el juego. No puede convivir su pasión (A.) con su obsesión (el ajedrez). Pero hay algo más detrás de esta decisión:
    La pasión lo convierte en una pieza, sometida a la voluntad de otro; precisamente todo lo contrario al poder que consigue en el juego de ajedrez, donde no solo tiene un completo dominio sobre sí mismo, sino que debe buscar que dicho dominio se extienda sobre el contrincante mediante la anticipación de sus movimientos. En este sentido, el ajedrecista no solo controla sus propias piezas, sino que también debe controlar las del otro, pues es una guerra por el control de todo el tablero. Él ya se había percatado de esta pérdida del control, por lo que había decidido ponerle punto final a su relación con A.:
    Pero la reflexión que le provoca su derrota de esa tarde cambia su plan de una solución planificada y, por ende, racional. Opta por una salida más radical e imprevista:
    Esto resulta algo paradójico, pues para liberarse de ese "perverso" influjo de la pasión, actúa pasionalmente, dejando de lado las convenciones (cumplir la promesa dada); no obstante, también hay algo de racional en su proceder y es un rasgo propio del ajedrecista: la extremada cautela. Con todo, parece que él presiente que no puede cumplir con su propósito y, sobre todo, teme que, si vuelve a liberar sus instintos, ya no podrá volver a controlarlos, pues la pasión se configura como algo más complejo:
    En este sentido, al final no hay resignación (nunca se pone en duda que A. no vaya a asistir a la última cita), sino una toma de decisión por parte de este héroe ajedrecista: él prefiere la fría felicidad del intelecto sobre la cálida felicidad del amor. Elige mantener el control en el ámbito limitado de un geométrico tablero y rehúsa arriesgarse a perderlo en el amplio y descontrolado mar de sus sentimientos. Él no se harta de esperar (pues realmente solo espera tres minutos, ya que la cita es las ocho), sino que decide irse y, así, evitar el encuentro con A. y consigo mismo.

    El post scriptum es la "cereza" de esta épica de la renuncia y le confiere cierta aureola trágica: A. aparece a los tres minutos de su partida y se entristece al no encontrarlo. Como mencionaba arriba, no se pone en duda la llegada de A.:
    Lo que se pone en duda es que él la espere. Ella representa la "salvación" para el ajedrecista (entendida como la posibilidad de conocer otra forma de felicidad) y dicha salvación llega, pero él decide no esperarla. Él renuncia a A. Si ella hubiese llegado tres minutos antes...
     
    Última edición: 27 Set 2010
  11. Jeska

    Jeska Suspendido

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    un pajarito me recomendó la lectura de este cuento. rescato la ambiguedad en el uso del tiempo, no lo considero equivocado como dijeron otros, al contrario, me parece bastante acertado ya q muchas veces: "estamos", recordamos y esperamos.

    y apuesto un libro a q sí es "extático".

    saludos!:D
     
    Última edición: 28 Set 2010
  12. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Interesante tu comentario, Jeska. Espero que hayas leído todos para poder decidir mejor acerca de tu voto por el «pajarito» u otro escrito.

    Saludos
     
  13. Leoj Amocich

    Leoj Amocich Miembro maestro

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    Pues, esperemos que hallan más pajaritos que recomienden la lectura de todos los escritos de este PE, sería genial.
    Saludos Jeska :)
     
  14. José Elías

    José Elías Miembro de bronce

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    Conjeturo que fue una noble ave, sometida a los vaivenes de la migración debido a la risa invernal, por lo que seguirle el rastro es un esfuerzo bizantino. Volviendo al tema, me olvidé de agradecer al autor por su excelente relato, cuya lectura me resultó placentera:

    Danke schön, Herr Piolin :hi:
     
  15. Leoj Amocich

    Leoj Amocich Miembro maestro

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    Interesante análisis, ciertamente da nuevas luces sobre este cuento que encerraba algo más. Tanto el cuento como el análisis resultan gratos para leer.
    Saludos amigo:)
     
  16. José Elías

    José Elías Miembro de bronce

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    Gracias, Leoj. No te olvides de votar. Saludos :hi:
     
  17. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Eso mismo, José Elías, que nadie se olvide de votar y de comentar todos los escritos, que ya queda tan solo un día.
     
  18. Leoj Amocich

    Leoj Amocich Miembro maestro

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    Yo también olvidé agradecer por el análisis que se hizo de mi escrito JE. También agradezco a los demás que se tomaron un tiempo en leerlo; ciertamente las críticas, de todo calibre, ayudan a quien intenta escribir.
    Saludos amigos :)
     
  19. José Elías

    José Elías Miembro de bronce

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    Leoj, no te olvides de aquella noble y anónima ave. Su refinado paladar la llevó a convertirse en un emplumado Mercurio de los méritos de tu cuento.
     
  20. Leoj Amocich

    Leoj Amocich Miembro maestro

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    Así es JE, no podría olvidar a aquella ave y que por cierto ya descubrí quién es...:yeah::yeah::yeah:; una candorosa avecilla me lo dijo, en una mañana como pocas...con las alas cubiertas de rocío...
    Saludos :)