PE - 6.2: Una guerra entre sus piernas // por Lourdes Flores --- (por 2009)

Publicado en 'Proyecto Escritura' por Cholo_King, 6 Set 2010.





  1. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Una guerra entre sus piernas

    Las avenidas se han vuelto más anchas con el mar de gente que viene y va de acá para allá, sin control sobre sus pasos. Pero la vida parece más diminuta y el universo se condensa: pronto nos veremos cara a cara con el peor de los finales.
    Y ha sido esta ciudad la que ha visto mi desarrollo, la que me ha observado mientras distinguía los primeros colores y descubría los momentos de las cosas.
    Debe ser esta ciudad, que ya no es la misma. Todo se ha convertido en una graciosa caricatura de lo que antes era; sólo se pueden distinguir algunos rostros familiares.
    Pero Lulú seguirá allí, escondida en algún rincón, entre sus colores vistosos que a cualquiera llaman la atención, exponiendo los labios carnosos bien pintados, las pantimedias muy ajustadas y las mejillas adornadas.
    Hoy me detuve a recordar a Lulú y no pude evitar notar que ahora es sólo una suerte de espejismo; ya no evoco el asunto con la total claridad que debería. Recuerdo, por ejemplo, que sus ojos eran grandes, pero no los recuerdo tal cual eran, el color se ha perdido como en una acuarela, sus muslos gruesos han palidecido en mi mente, su figura se ha deformado: es como si la viese a través de un cristal empañado. Sé muy bien que no ha cambiado, pero no puedo recordarla como debería.
    Ha pasado tanto tiempo. No hay razón segura para que todo esto se me haya venido a la mente con tanta singularidad. No tendría porqué recordarla ahora con la apatía y vehemencia con la que me ha estado sucediendo últimamente.
    Ante todo, los sentimientos que entrego a Lulú (o a este recuerdo borroso de ella) son poco amorosos, difícilmente románticos. Se sustentan de lleno en el deseo fisiológico, es algo de naturaleza orgánica.

    Mi primer encuentro con ella fue algo muy ceremonial; un roce distinguido, alturado, de dos personas que cumplían un compromiso de mutualidad. Mi padre me llevó a esta casa donde los niños empiezan a aletear en el mundo de los adultos, donde empiezan a desear esta sagrada conversión. Todo eso fue un evento de razón ambigua: acaso si aquel que me hubiese acompañado habría sido otra persona, todo se habría revestido de un aire más entretenido, pero las narizotas de mi padre que respiraban en mis espaldas causaron en mí un terrible malestar. Empezaba a volver en el tiempo, a convertirme en un capullo que apenas podía percibir los colores primarios, las piernas me temblaban en fuertes sacudones.
    El lugar como tal era un mal de esperpento y tenía algo de sombrío. Se hubiese podido decir que no había humanidad en tal sitio. Se sentía una gran pesadez en el aire, un olor a fluidos corporales en plena descomposición. El lobby era una simple habitación con un aparador mal puesto en medio, algunas sillas a los lados y tres pasadizos que conducían a diferentes direcciones, todos ellos cubiertos con cortinas que, en gran contraste con el horrible lugar, parecían de una finísima seda que ondeaba con elegancia en el viento. Aun así, las cortinas estaban muy sucias, al igual que cada milímetro de este espacio. Parado detrás del mostrador, como estatua, estaba un sujeto muy anciano que nos observó con cierta curiosidad a mí y a mi padre. En cierto momento creí que se burlaba de nosotros, mas luego noté que había una permanente curvatura en sus labios que cualquiera hubiese confundido con una sonrisa terriblemente irónica.
    Mi pesar se agravó y brotaron las gotas de sudor cual fuente de un río muy tímido. Las pupilas se dilataron y di la vista al techo, donde colgaba un candelabro de araña, en el cual sólo dos de cinco bombillas funcionaban. Vino el terrible dolor de abdomen que se extendió, cual cáncer, en todo el cuerpo y me dejó paralizado y temeroso.
    Entonces llegó ella, con sus pesados pasos que hacían crujir el suelo de madera apolillada. Parecía como si bailase torpemente entre las tantas cortinas de este palacio hedonista. Su presencia, de alguna manera, causó alivio en mí. La miré con curiosidad y ella me devolvió su mirada, oscura y que contenía un universo inexplicable. Mi padre la miró con asco e hizo un bufido de toro. Esta señora era particularmente gorda, su humanidad completa ocupaba lo que serían tres de las otras mujeres raquíticas que laboraban en tal lugar. Vestía con trapos de todos los colores por imaginar, que no tardaban en cansar la vista de cualquiera. Los labios exageradamente pintados, los polvos en la cara, las pantimedias ajustadas con motivos de flores y los tacones altos ya eran parte del protocolo del negocio, pero ella portaba todo esto de una manera muy solemne. “Lulú, vete con él al cuarto doce” pronunció la voz detrás del aparador, seguramente señalándome, pero estaba demasiado nervioso como para voltear y cerciorarme. La mujer se acercó, me hizo un mohín amigable –que yo encontré muy sincero-, tomó mi mano y me condujo con ella tras las cortinas de un pasadizo que llevaba a una serie de cuartos minúsculos. “¡Cuida al bicho, que es su primera vez!¡Se ha pagado una hora, así que intenta hacerlo durar todo lo posible!” llegó el grito del lobby de la entrada, mientras Lulú y yo nos deteníamos en la puerta en la que colgaba un pequeño cartel con el número doce escrito en él. Me hizo un amable gesto, señalándome que abriese la puerta. Mi mano se acercó a la perilla, hizo contacto con ella y empezó a temblar terriblemente, sumada al sudor previo que se había asentado desde que pisé el lugar, girar la perilla era una empresa imposible. Ella puso su mano sobre la mía, esperó los diez segundos en los que esta dejó de temblar (porque la sorpresa de este gesto había sido mucha) e hizo que las manos acompañadas abrieran la puerta a la triste habitación.
    No hay nada en esa habitación que merezca la pena recordar, sólo cierto soplido nostálgico que se colaba por una ventana abierta y que enturbió más aun mis sentidos. Ella se sentó en la vieja cama de sábanas amarillentas y me quedó mirando. Supuse que aquel era el instante donde debía entrar en acción y así lo hubiese querido hacer, para finalizar el asunto y conservar mi honor, pero me mantuve quieto en mi lugar, parado frente a ella, moví la cabeza en negación y me quedé mirando el suelo.
    “Tómate tu tiempo, cariño” me dijo ella. Esto hizo que me sonrojara y tuve la sensación de que mi alma se escapaba del cuerpo, quería echarme a llorar a sus pies y pedirle que me perdonara. Yo no sabía qué es lo que debía ella perdonarme y seguramente ella lo sabía menos aun, así que guarde esta patética escena en mi imaginario y seguí mirando al suelo. “Ven, siéntate acá, a mi costado” me dijo, con un tono amable y cariñoso, yo seguí negando con la cabeza, pero me sentí incapaz de dar un rechazo ante tal amabilidad.
    No recuerdo, ni procuro recordar lo que me dijo. Probablemente no me haya tomado la molestia de escucharla. Quizá sólo oí los tonos maternales, los gestos cariñosos, los labios que escogían con cierto cuidado cada palabra y apagaban mi nerviosismo. Fue pronto el remedio, inmediata la conversión.
    El resto fue sólo un instante fugaz, en el que la energía sobrehumana invadió mi cuerpo, acompañado de un extraño dolor de tripas. El organismo entero empezó a convulsionar, me abalancé sobre Lulú con una fuerza extraña, animal. No me expliqué lo que sucedía, pero la situación parecía reconfortante para los dos. Entraron en escena las pieles descubiertas. El ritmo fue constante; los sentidos estaban muy perturbados ante la creciente batalla. Me apresuré de repente, mis piernas comenzaron a temblar nuevamente, mi vista se nubló, me desvanecí mientras abrazaba a Lulú con mucha fuerza. Sentí como sus uñas se clavaban en mi espalda y como mi cuerpo se hacía líquido y se adentraba en su matriz. Lo demás fue como un instante de desmayo o de desvarío.
    Se había acabado la ceremonia, me separarían de ti. Nos vestimos y no nos despedimos, Lulú. Pronto alguien más te saludó y lo guiaste de la mano a nuestro salón sagrado, mientras yo, con la cabeza agachada, intentaba no verte.

    Hoy que te estuve recordando, me acerqué con curiosidad a donde sabía que aun estabas. Seguramente no me reconociste. Esa galantería en tus trapos y esos pellejos tersos que escondían tu extraordinaria pintura: no dudé que fueras tú.
    Dimos comienzo una vez más a este cortejo, olí algunos nuevos ungüentos en ti, nada que me importase. Pero Lulú, tus avenidas se habían vuelto más anchas por el mar de gente que había ido y venido de acá para allá, sin control sobre sus pasos. Pero tu vida parece más diminuta y tu universo se condensa. El tiempo es el peor de los males.
     
    Última edición: 7 Oct 2010


  2. Monsserrat

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    Definitivamente, este cuento es muy bueno. Quizá el mejor.
    El constante difuminar entre dos geografías, la de la ciudad en la que habitan, y la del cuerpo de Lulú, al final mezclados en una especie de macro personificación, es algo de por sí novedoso.
    Es además una especie de raconto que, aunque débil en las primeras partes, cobra una fuerza enorme luego y termina circular, tal como empezó.
    El paso de la primera persona a la segunda me pareció un recurso también bueno, que por momentos hizo que pensara en inconsistencias, pero que finalmente me convenció.
    Si tuviera que elegir dos figuras metafóricas, elegiría las que aluden a un remoto desfloramiento y al orgasmo masculino. Respectivamente:


     
    Última edición: 9 Set 2010
  3. 2009

    2009 Miembro de oro

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    Primero, me parece que el título le queda un poco grande al escrito, principalmente porque la escena del sexo es breve y parece más un adorno que la razón del texto.
    Luego, como se narra el cuento diría que el tema no es el SEXO, sino el TIEMPO, o en todo caso la desilusión que genera el tiempo por su capacidad de hacer mutar ciudades (como lo exponen los primeros párrafos), recuerdos (al no poder evocar con claridad a Lulú) y personas (al ver que Lulú, en contra de su pronóstico, había sufrido cambios).
    Me pareció un poco desatinado, además, escoger un narrador en primera persona, ya que hay múltiples contradicciones en los pensamientos del protagonista (ej: parece amar a la prostituta, pero intenta aclarar que todo es fisiológico) los cuales conforman un psique bastante humano y realista por su tendencia caótica, pero para aclarar si es una contradicción voluntaria del escritor o es simplemente un error de planeamiento en el cuento, hubiera sido mucho mejor tener al narrador omnisciente para que nos esclareciese con algo como ‘él creía que lo que sentía por Lulú era puro deseo, sin darse cuenta que realmente la amaba’ o alguna frase por el estilo.
    Pero dentro de todo me gustó, aunque la extensión es algo con lo que hay que lidiar; prefiero los escritos breves.
     
  4. LuchinG

    LuchinG Miembro maestro

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    Buen cuento. Concuerdo con 2009 en que el tema no es el sexo, pero a mí me parece que tiene que ver más con nostalgia que con el tiempo.
     
  5. CHIS

    CHIS Miembro maestro

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    A pesar que el cuento no se enfoque enteramente en el tema propuesto (o en todo caso se limite en hacerlo), creo que es el mejor. Atrayente, buen ritmo.
     
  6. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Se me ha hecho un poco difícil de leer, como que las primeras frases no me enganchan del todo. ¿Cómo se pueden «adornar» las mejillas?... ¿Labios carnosos bien pintados, o labios exageradamente pintados?

    El sexo está presente, sin embargo no parece el tema del escrito, es decir, que no pasaría del todo con la directriz.

    Un buen trabajo, la idea, buna también. Pero creo que será mejor trabajarla desde otro enfoque.
     
  7. Monsserrat

    Monsserrat Miembro frecuente

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    Creo que todos se están dejando guiar por la palabra dentro de la directriz, y ahora dicen que el tema no es el sexo. Difiero totalmente con eso. Creo que el tema sí es el sexo, y aunque no lo mencionara explícitamente, el sexo seguiría presente. ¿No es acaso la fuente de muchas metáforas, analogías y decepciones por parte del personaje?
    Ya pues, entonces parece una ingenuidad decir que el tema no es el sexo...
     
    A José Elías le gustó este mensaje.
  8. Leoj Amocich

    Leoj Amocich Miembro maestro

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    Es evidente que el sexo es la motivación de este cuento. El encuentro sexual entre Lulú (que por cierto me hace evocar la película española: Las edades de Lulú") y el protagonista desencadena esa nostálgia; todo ese mundo vivido que el autor expresa en acertadas metáforas.
    Buen cuento.
    Saludos amigo :)
     
  9. asteriom

    asteriom Miembro frecuente

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    excelente historia. el lenguaje es una mezcla de evocacion y rechazo.
    se desarrolla sin complicaciones. el lugar. la trama. los dialogos cortos. son descritos con claridad. la claridad que tiene lo nostalgico. salvo el personaje. que llego por momentos a irritarme, se balancea entre el nerviosismo y la cobardia. en la confusion aun cuando haya pasado tiempo. que para él es el peor de los males.
    :yeah:
    saludos

     
  10. José Elías

    José Elías Miembro de bronce

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    A mi parecer, junto con Peón blanco, este fue el mejor cuento. Detrás de ellos está Luna y mucho más atrás, los restantes. Felicitaciones por el logrado cuento, 2009.
     
  11. LuchinG

    LuchinG Miembro maestro

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    A mí me pareció injusto que este cuento no ganara. Es una pena que no haya tenido más tiempo para debatir con los que votaron por los otros.
     
  12. 2009

    2009 Miembro de oro

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    Imagínese como me siento, habiendo buscado una crítica lo más destructiva posible a mi propio escrito :(.

    ----- mensaje añadido, 17-oct-2010 a las 03:08 -----

    Con maquillaje. Creí que era una figura sencilla, ahora supongo que no lo fue tanto.

    '¡Esa tipa estaba bien buena!' = '¡Esa tipa estaba exageradamente buena!'
    Más o menos por ahí iba la figura.

    ----- mensaje añadido, 17-oct-2010 a las 03:10 -----

    Gracias por su opinión. Si hubiera votado me hubiese ayudado :biggrin: Jaja. Bromita; creo que las opiniones y las críticas cuentan más que los votos. Lo primero ayuda a crecer, lo segundo es un instrumento de ego, pero que también gusta.

    ----- mensaje añadido, 17-oct-2010 a las 03:13 -----

    Cierto. Siempre he sentido cierta predilección por que mis personajes sean irritantes y hasta insoportables para el lector. No me basta con enredarlos en situaciones poco benévolas, sino que tienen que, también, terminar percibidos como insectos; soy cruel :(.

    ----- mensaje añadido, 17-oct-2010 a las 03:14 -----

    Gracias, José Elías. Su constante interés en el PE siempre causa satisfacción a los participantes.
     
    Última edición: 17 Oct 2010
  13. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Te me adelantastes, 2009, pero con tu último post respondes también a LuchinG. Porque de esto se trata todo, que la votación haya acabado no significa que no se puede seguir comentando los escritos y que no se pueda discutir sanamente las críticas y mejoras propuestas o dadas por los foreros.

    Esperemos que todos sigan el ejemplo.

    Saludos
     
  14. halcon777

    halcon777 Suspendido

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    Creo que tu nick afectó al subconsciente, ¿Lourdes Flores?, quizás si el nick hubeira sido Susana Flores la hacías jajaja, ahora lo voy a leer, también los otros escritos.
     
  15. 2009

    2009 Miembro de oro

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    Jajaja :biggrin: Sí, lo tome en cuenta demasiado tarde. Ya una vez publicado el escrito pensé "rayos, ¿creerán que soy simpatizante de Lourdes?". Fue algo arbitrario y espero no haya afectado al subconsciente como usted dice.
     
    Última edición: 18 Oct 2010
  16. Leoj Amocich

    Leoj Amocich Miembro maestro

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    Me resulta ambigua esta frase JE. ¿O los dos escritos mencionados deberían ocupar el primer lugar? Tu opinión es muy cotizada, creo que sería de mucho valor si analizaras el cuento de 2009. Claro, si es el que tiempo te alcanza.


    ¡Pues aún hay tiempo de hacerlo LuchinG!

    Tal vez tengas razón 2009 con lo de aquello que la crítica y las opiniones valen más que los votos; Luna y Peón Blanco fueron los mas votados, ahora se dice que no fueron los mejores. Me parece que la discusión debe seguir y elegir justamente al mejor de los escritos y que no quede sombra de duda.
    Por cierto, yo también dije que "Una Guerra entre sus piernas" es un buen cuento pero no me mencionaste 2009:(:(:(:cray::cray::duh::duh::duh:.

    En eso estamos.

    Es cierto, por un instante pensé que la de las avenidas anchas era Lourdes Flores, jejeje...
     
  17. 2009

    2009 Miembro de oro

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    Disculpe usted. Sólo cité los comentarios que más o menos expresaban cierta duda en algo del texto y bueno, también agradecí a JE a quien le pedí que se 'paseara un rato' por el PE y en buena hora lo hizo.
    Yo sí creo que la temática era 'sexo' y por ello concuerto con su comentario, pero intenté sembrar la duda para ver que resultaba: y es que a veces hay que darle un empujoncillo a los otros lectores para que tengan mayor libertad de criticar.
    Felicidades por su cuento, Leoj Amocich. Y el tema que ha propuesto está muy bueno. Veremos si me resulta algo bueno.
     
    Última edición: 18 Oct 2010
  18. ICARUS1979

    ICARUS1979 Miembro de plata

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    Me pesa un poco el hecho de no haber votado ni comentado los escritos, todos muy dignos de comentar y particularmente porque este fue el que me gusto mas entre todos; por ahi algunos sucesos que me lo impidieron , pero francamente no tengo ganas de poner excusas, asi que mis sinceras disculpas 2009.
     
  19. José Elías

    José Elías Miembro de bronce

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    Ambos cuentos ("Peón blanco" y "Una guerra entre sus piernas") son muy buenos. Si hubiese habido la opción de votar por ambos, lo hubiese hecho (con esto no estoy sugiriendo un cambio en la dinámica del PE). Si me incliné por tu cuento, Leoj, fue porque a lo "objetivo" se sumó lo subjetivo: me gustó tu protagonista. Luego, recuerdo que la suerte, por un momento al menos, estaba inclinada hacia el cuento de 2009, de ahí que me extrañase el resultado final. En fin, así es la rueda de la fortuna.