PE - 15.4: Indicios sobre el Juicio del Doctor Zósimo / Lynch - (por Poeth)

Publicado en 'Proyecto Escritura' por Cholo_King, 22 Jun 2011.





  1. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    [FONT=&quot]Indicios sobre el posible juicio del Doctor Zósimo
    [FONT=&quot](Versión reducida para Foros Perú)[/FONT]


    [FONT=&quot]"[/FONT][FONT=&quot]Is true that my form is something odd, [/FONT]

    [FONT=&quot]but blaming me is blaming God; [/FONT]

    [FONT=&quot]could I create myself anew[/FONT]

    [FONT=&quot]would not fail pleasing you.”[/FONT]









    False Greatness, [FONT=&quot]Joseph Merrick : )[/FONT]​







    [FONT=&quot]Lima, 29 de Septiembre del 2011[/FONT]​


    [FONT=&quot]Señor Ministro de Onirismo, Doctor Manuel Valle.[/FONT]
    [FONT=&quot]Tenga usted buenas noches, sumamente despreciado señor. Le propongo algo. Prometo no molestarlo más, ya ve que ya me muero.[/FONT]
    [FONT=&quot]Vamos a jugar a que la vida tiene sentido. [/FONT]
    [FONT=&quot]Le voy a contar algo, espero que lo lea y entienda de lo que hablo, aunque Ud. lo crea insano.[/FONT]

    [FONT=&quot]Sucedió en las postrimerías de ese nuestro eterno melancólico que es el crepúsculo. Es sobre un joven abogado. ¿Tiene sed? Bastante sed. ¿Será algún efecto post-Husserl? Es decir, tiene consciencia de la realidad mas no le importa en absoluto. Piensa la razón de la vida quizás, o más: en millones de otras someras ideas. [/FONT]
    [FONT=&quot]En su padre, el doctor Zósimo, a quién la inevitable se llevó sin dejar alguna esperanzadora putrefacción. La razón se ha impuesto, aquel proceso al que denominamos superior denostando su propia esencia. En fin, en realidad la vida misma resulta contradicción. Lo aterrador, pues, es que las hasta las contradicciones poseen sentido. La vida tal vez no.[/FONT]
    [FONT=&quot]Mi relato (o mejor, mi recuerdo de la realidad), en el umbral de lo estrambótico y lo depresivo lo hallará inexorablemente, pues que esto no merme en el posible juicio apodíctico que haga sobre este caso. [/FONT]
    [FONT=&quot]Contaré que actualmente cuento con ochenta y siete años, he dedicado mi vida al estudio de la relación consciencia-objeto, estudio de las funciones psíquicas en el subjetivismo del ser, a la realidad de la realidad, a enfrentarme ante aquellos malévolos que ven el mundo como una ilusión. Como inferirá nadie me lo ha reconocido como en colosos, paneles o eso; mas siento que mi existencia ha tenido un fin. No deben tenerme piedad, por favor. Si sufro cirrosis terminal y he acabado como un mísero vendedor de libros en Amazonas, es por placer. [/FONT]

    [FONT=&quot]No, no voy a enumerarle referencias a excelsos autores por mero capricho. Pero es que la vida misma se subyuga a este planteamiento, quizás un tanto brumoso, de San Agustín de Hipona:[/FONT]
    [FONT=&quot]"(…) si el entendimiento humano hace, de alguna manera, la verdad, el alma es inmortal, y que si hay algo superior a la razón humana, como la verdad que la juzga, Dios existe(…)"[/FONT]
    [FONT=&quot]Dichoso aquel que no juzga más que banalidades, que es feliz en su estolidez, que la realidad no ha causado en él una enfermedad terminal. Mentiroso aquel cretino que pregona con ligereza que la cultura es libertad, cuando la búsqueda de la verdad sólo trae desdicha e insania…[/FONT]

    [FONT=&quot]Verá, intentaré ser conciso. Hace ya tiempo, érase una familia feliz, dedicados cada segundo a suministrarse alborozo y satisfacciones. El pequeño Vicente contaba ya con diez años y era un niño sensible y agradecido con la vida. Vicente sólo pensaba en jugar y leer cuentos, pues era lo único que le resultaba placentero en ese estado de éxtasis eterno. La Literatura lo enviaba hacia al mundo de las quimeras, la plaza eterna de los evasores de la realidad, dónde el hombre cual náufrago soslaya el valor real de la existencia. [/FONT]
    [FONT=&quot]El Doctor solía quedarse a conversar con la gente, parecía conocerlos a todos por su bastante divulgado trabajo en el Poder Judicial, además sentía un afecto incondicional por su alma máter: La Universidad de San Marcos. Por ello, era un asiduo de las reuniones culturales y tertulias en la famosa Casona, siempre que su ocupada rutina le dejaba un espacio libre.[/FONT]
    [FONT=&quot]Ese día era especial, pues el pequeño Vicente, entusiasmado con la idea de comprar libros de cuentos, había terminado acompañando a su padre. El niño no paraba de hacer preguntas sobre aquella estatua o aquel esqueleto, la inmensa curiosidad que le surgía era celebrada por el gran hombre de leyes. Sin embargo, al oír el cotidiano aviso de las campanas al mediodía, tuvo que coger a su menor hijo y salir disparado hacia el Centro Histórico, puesto que tenía una realizar importante diligencia con un viejo amigo. El chico lo acompañó un poco disgustado pues su avidez por la experimentación era inacabable, nunca estaba lo completamente hastiado.[/FONT]

    [FONT=&quot]Fue cuando acaeció lo trágico. Una manifestación popular no había sido advertida y empezó una ola de masacre en el Centro Histórico. Eran una sarta de obreros extremistas. Lamentablemente, el Doctor no pudo con sus arrebatos y terminó poniéndose del bando obrero, sin dar cuenta de la magnitud de la violencia. Finalmente cayó muerto de un disparo, ante el estupor generalizado.[/FONT]
    [FONT=&quot]Ante esto, inexplicablemente, Vicente salió corriendo en dirección a una fuente de agua aledaña, y entonces empezó a beber el agua y bailar como un orate, recitando una rara poesía; este fue el origen de una serie de acontecimientos de carácter inconcebible. Luego de dar un grito y reírse estruendosamente, cayó desmayado ante la perplejidad de las personas presentes. La gente no atinó literalmente a nada al presenciar este evento surrealista (que parecía sacado de una película de corte exótica), sino después de algunos minutos.[/FONT]
    [FONT=&quot]Schopenhauer en El mundo como voluntad y representación habla explícitamente de la voluntad de vivir como una proyección insignificante, en sumas cuentas, no somos libres sino dependemos de la realidad. El principio de causalidad se impone sobre el limitado y desahuciado hombre, que no le queda más que aceptar su porvenir. Según la teoría de Fernando Pérez, egregio pensador peruano del siglo XIX, llamada también “la teoría del absurdo sobre el absurdo”; un hombre es incapaz de cambiar el rumbo de la historia, salvo que haga algo totalmente irracional de manera espontánea para aturdir al destino, al azar y al mismo Dios.[/FONT]
    [FONT=&quot]Vicente creció, en una atmósfera de duelo por la muerte del padre, con un evidente trastorno y con desórdenes mentales que le impedían tener una vida digna. Así llegó a los 18 años, luego de ingresar a la PUCP a la carrera de Derecho, era muy célebre por sus famosas frases y sus actos que no tenían asidero racional. Es muy famosa la noche en que cantó “P.S. I Love You” de The Beatles, desnudo en el inclemente frio, en el cementerio “Él Ángel”.[/FONT]

    [FONT=&quot]Fue cuando lo conocí y surgió una entrañable amistad, a pesar de que no aceptaba sus ideales de vida, muy pronto descubrí que en realidad no los tenía: era un hijo de la nada, como yo. Le comenté acerca de mis ideas nihilistas, pero era más para caerle bien. Entonces decidió contarme sus problemas y el porqué de su extraño comportamiento. La historia que he contado, es básicamente lo primero que me contó.[/FONT]
    [FONT=&quot]Un día de catorce de Febrero, mi amigo estuvo a punto de suicidarse, leyendo versos de Rafael Alberti. Lo persuadí y le dije que si no creía en la vida, por qué tendría que ser mejor la no-vida. Recapacitó y empezó a vituperar al cielo. Finalmente, me confesó que su padre se había aparecido el mismo día, después de su muerte, que le había dicho que no recordaba nada. Solo sabía que tenía que correr mucho, gritaba como una bestia: “Ellos son grandes, nos van aplastar, quiénes son” o “Yo los vi, tal vez nos vean todos los días y se rían de nuestra insignificancia”. Parecía tan diferente con el rostro depauperado y Vicente lo persiguió hasta que lo perdió de vista: había desaparecido. [/FONT]
    [FONT=&quot]Este hecho sobrenatural fue causa de la posterior demencia del joven Vicente, que sin embargo, en sus ratos de lucidez, o tal vez no; solía seguir siendo un gran fanático del Arte: era un gran fanático del arte dadaísta y del absurdo. [/FONT]

    [FONT=&quot]Después de que me contara eso, quedé absorto y con mucha aprensión. ¿Algún ser colosal que nos mira más allá del Universo? Y recordé a Borges y la teoría cíclica del tiempo, que implicaba que la historia se repetía cuando uno buscaba a Dios. [/FONT]
    [FONT=&quot]Pensé muchísimo, e inferí algo: Cuando hablaba de seres enormes que nos veían como hormigas, se refería a aquella duda metafísica del hombre si no seremos simples bacterias para los entes más grandes del Universo. Quedé en un estado enajenado.[/FONT]
    [FONT=&quot]Luego decidió contarme que, al escapar este hecho de la razón, pensaba que quería decir que la razón no era el proceso superior en el Universo. Por tanto, somos limitados y Dios existe, y era lo único que alcanzaba a deducir.[/FONT]

    [FONT=&quot]Fumábamos en exceso, hasta llegar a la misma conclusión: Para que algo adquiera sentido, depende de Dios. Pero Dios hace una clase de juicios, o mejor llamado superjuicios, juicios superiores a la razón limitada humana. Dios, o mejor llámese aquel ente o entes superiores, enjuiciaron al Doctor Zósimo con argumentos más allá de la razón. Evidentemente, perdió y quizás haya sido condenado eternamente. Por culpa de Vicente, que cambió el rumbo natural de la historia. Se sentía satisfecho por llegar al punto final de nuestra investigación. Luego me dijo que haría uso de su increíble imaginación para tratar de llegar a Dios, para que su existencia tenga sentido para él, para asumir su culpa y para que nos cuente a todos quién era. Para ello dijo que era necesario hacer nada, solo pensar, por varios días. Nunca pensé que de veras haría nada. Y obviamente murió a la semana en su cuarto de Miraflores. No respondía llamadas ni gritos. Su familia parecía aparentar un gran alivio el día de su entierro. Al siguiente día todo volvió a la normalidad y decidí conseguir una esposa y una casa bonita. Solo me duró la gracia algunos años, no podía dejar de pensar en esto por lo que dejé todo a los treinta años.[/FONT]

    [FONT=&quot]Me despido, mal amigo y gracias a Dios aún puedo pensar y los casi sesenta años de exhaustiva imaginación no han sido en vano como tú piensas. Luego de escrito esto, creo que ya no deseo seguir viviendo, recuerda que el hombre tiene límites. [/FONT]


    [FONT=&quot]El Viejo.[/FONT]





    [FONT=&quot]PD: Recuerda que tenemos solo ocho o menos horas, aunque te parezcan miles. Los sueños no son atemporales, solo que todo sucede más ágilmente. Ayer el joven despertó el joven a las seis de la mañana, y bueno, básicamente no puedo recordarte todos los días así que trata de responder en este sueño. Bien sabes que no te librarás de mí, aunque quizás muera hoy, volveré a morir muchas otras veces.[/FONT]

    [/FONT]
     
    Última edición: 17 Jul 2011


  2. squizo

    squizo Miembro maestro

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    Inicia el texto con frases rimbombantes que, a mi parecer, son absolutamente prescindibles.
    No hay coherencia en los tiempos: primero describe a Vicente actuando en presente y más adelante en pasado (al momento de narrar la historia, Vicente ya está muerto).
    Los acontecimientos son apenas narrados de una manera apurada y ligera, todo lo demás son reflexiones y referencias filosóficas que poco o nada aportan al relato.
    Además de esto: "...puesto que tenía una realizar importante diligencia...", hay algunos pequeños errores de puntuación.
     
    Última edición: 24 Jun 2011
  3. brunomolina

    brunomolina Suspendido

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    El argumento es interesante. Los personajes son así, igual de interesantes... Pero a mi parecer no has debido narrarlo de esta manera que presentas. Mencionar tanto a universidades, como autores, como a su vez sus referencias filosóficas, llega a aturdir. Te ha faltado, según mi impresión, una mejor técnica narrativa, o en su defecto mayor imaginación, para de esta forma brindarle mayor vivacidad a tu escrito.