PE - 1.5: Confesión // por Don Toribio --- (Por Cholo_King)

Publicado en 'Proyecto Escritura' por Cholo_King, 21 Nov 2009.





  1. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    CONFESIÓN


    No sé si estoy faltando el respeto a una confesión, o si por el contrario estoy con estas líneas edificando un monumento a manera de tributo al amor, a ese eterno del que solo los poetas han escrito. Muchos creen que es una mentira, que no existe, una utopía extraña del que todo el mundo habla pero que nadie conoce en realidad. Una patraña descabellada creada para sufrir. Pero, no obstante sus lágrimas, cuando don Toribio me lo contó, después de haberme separado por unos minutos del resto, no me dijo que no lo hiciera, o que era un secreto, y ahora, muy lejos en el tiempo, creo que debo hacerlo para darle las gracias. Porque sé y comprendo ahora que me lo contó para hacerme entender que cuando se tiene problemas en el amor, en su caso de pareja, y en el mío maternal, no es cosa de juegos. Que el amor está supeditado, relacionado e influenciado a, con, por muchas cosas, muchas variable. Y, entre tantas, buenas y malas, a, con, por la muerte.
    Todo comenzó cuando don Toribio, con el que venía bebiéndome unos tragos casi todo el día en compañía de otros patas, me dijo: «Sobrino, ven, te voy a contar algo interesante sobre el amor y la muerte». Yo supuse entonces que no se trataba más que de una tontería. Don Toribio había escuchado de mis patas que esa mañana había yo discutido con mi madre, diciendo muchos de esos improperios que a una madre jamás se le deben decir, poco antes además de largarme de la casa dando un portazo y de gritarle que maldecía el momento en que me parió... El tío don Toribio y yo nos alejamos pues un poco de la jarana. Yo no deseaba, y creo que él tampoco, que nuestra corta conversación se convierta en un tema más de congojas, de bromas de repente, o de una que otra canción que me trajera recuerdos dolorosos.
    –Cuando mi Mechita murió, yo estuve sentado a su lado cogiéndole la mano –me dijo. Ambos habíamos tomado nuestros vasos de la mesa; el mío lleno de cerveza, el de él, de whisky. Él, mientras me hablaba, miraba la superficie del licor color caramelo como quién lo hace a la espera de una respuesta–. En silencio, sobrino, yo rezaba al cielo por perdón mientras su vida se extinguía sin que yo pudiera hacer nada. Cuál era su dolencia, o por qué estuvo semanas en cama antes de abandonarme, no viene al caso; lo que sí importa, es mi error. El error que jamás me podré perdonar.
    –¿Qué pasó, tío? –lo animé. Debo decir que no tanto porque yo deseaba oír lo que me quería decir, sino debido a que me fue claro, por su rostro, por su expresión, que él deseaba hablar al respecto. Que lo necesitaba...
    –Cuando ella enfermó, estábamos peleados. Por una tontería como siempre sucede, sobrino, por eso mismo te pido que tengas cuidado cuando regreses a tu casa tras haber buscado sin éxito las respuestas en el fondo de un par de botellas. Porque cuando la ira nos embarga, cuando la Cólera eclipsa el amor sincero, la mayoría de veces decimos cosas de las que más tarde nos arrepentimos. Las palabras, una vez salidas de la boca, una vez disparadas como balas cargadas de odio, y a pesar de lamentarlo un segundo después, o por toda tu vida, se convierten en armas mortales. Son como clavos al rojo vivo que se quedan ahí, al lado del corazón por siempre.
    –No te preocupes, tío, tendré cuidado ­–le dije, creo incluso que hasta sin darle importancia a lo que me decía.
    –Después de lo imbécil que fui –continuó él, sin percatarse siquiera que yo había dicho algo–, de haber dicho cosas por las que aún hoy me maldigo, me tocó pasarme semanas a su lado, bueno, en realidad al lado de su cama en el hospital, pidiéndole perdón. Ella, adolorida por el cáncer, me repetía una y mil veces con una sonrisa preciosa en su rostro que yo era un idiota, un testarudo que amaba y al que por supuesto perdonaba. Es más, de hecho, afirmaba que no había qué perdonar. Que ella lo entendía. Eso, a mi me pareció bien, pero yo jamás lo pude comprender. Las cosas que le dije fueron muy feas, muy agresivas, muy malas... –En los segundos de silencio siguientes, observé de cerca a un anciano enamorado tratando de ahogar las lágrimas, luchando por sobrellevar una vez más el doloroso recuerdo. Me dio pena verlo. Un nudo agarrotó mi garganta al percibir su dolor, pero a su vez me sentí orgulloso de que me hiciera partícipe de su vida, de sus memorias con su amada Mechita. Al rato, una vez superado el instante de quiebre, continuó–: Quizá con el tiempo he llegado a asimilar la idea de que ella sí me perdonó, yo también lo hubiera hecho si las cosas se hubiesen dado al revés, pero yo, sobrino, suceda lo que suceda, o haga lo que haga, jamás me lo perdonaré.
    Al terminar, el tío don Toribio necesitó unos segundos más para dejar su agonía de lado y, mientras sonreía, me dio un par de palmadas suaves en la espalda.
    Después añadió:
    –Vamos, regresemos a la Jarana que hemos armado aquí... pero medita un poco lo que te he dicho, ¿okay?
    Yo le contesté que por favor regrese él primero, que yo deseaba estar unos minutos solo. Otra vez me sonrió, ahora reflejando su alegría al darse cuenta de que yo había entendido, y se acercó a los demás que no se qué canción cantaban al ritmo de cajón y guitarra.
    Lo primero que vi fueron los ojos de mi madre. Su voz. Su amor. Su calor. Y me prometí que al regresar a mi casa la abrazaría con fuerza, con mucha fuerza. Como nunca lo había hecho antes y lo vengo haciendo desde entonces, como si supiera que al día siguiente no iba a estar más ahí, donde siempre está, como si con ese abrazo deseara asimismo decirle lo mucho que la amo. De ahí la miraría a los ojos, a esos bellos ojos pardos que tantas lágrimas por pena han derramado, tristes y cansados de tanto dolor, agobiados y alicaídos de tantas injusticias, pero tan llenos de ternura y sacrificio, y le pediré perdón.
     
    Última edición: 22 Dic 2009


  2. Gorgojo

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    la redacción es la mejor que he encontrado hasta ahora, pero la historia se me hace corta, sin intensidad, lineal; me explico, cuando comienza pensé en algo más fuerte, un dramón, pero se acabó y el dramón nunca llegó.
     
  3. jorgek92a

    jorgek92a Miembro de bronce

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    Pero a veces el argumento, como en una película, no es lo primordial, sino son los recursos (en este caso la retórica) los que le dan belleza y coherencia a un relato.
     
  4. Gorgojo

    Gorgojo Suspendido

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    es cierto, este relato está muy bien escrito, es bello y coherente, pero los relatos, al igual que las mujeres, pueden ser bellos y coherentes sin llegar a emocionarnos, a lo mejor otr@ sin tanta belleza ni coherencia toca más nervios.
     
  5. jorgek92a

    jorgek92a Miembro de bronce

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    Entonces el efecto es puramente subjetivo.
     
  6. Edgar

    Edgar Miembro de bronce

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    Cierto, hay fluidez en el relato y engancha, me interesaría una situación mas intensa. Con este final quedo conforme por que los personajes lo hacen previsible.
     
  7. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Opino que le falta algo. Se me antoja parte de un todo, y no un cuento aislado. Si hubieran sido 3 páginas de Word, y no 2 como dictaminan las bases del PE, pienso que sería muco mejor.

    Sin embargo, creo que la idea está lograda.

    Saludos :hi:

    Cholo_King
     
  8. cergio

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    Buena redacción, el manejo de los diálogos nos compromete con los personajes, texto limpio y claro, sin embargo le falta emoción, se me aparece más como un fragmento de novela que como cuento. En resumen buen relato.
     
  9. Visionnaire

    Visionnaire Miembro frecuente

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    Lo bueno:
    - El ritmo: muy ágil, las comas bien puestas, se lee bien.
    - El tono: hace que el lector se enganche. No descuida elementos que mantienen el interés.

    Lo que puede mejorarse:
    - La historia: el preámbulo ofrece mucho pero el desarrollo no está a la altura de lo prometido.
    - El lenguaje: para hacerlo más verosímil se podría homogeneizar un poco. El narrador personaje y su tío manejan un lenguaje coloquial por momentos y poético por otros. Saltan de mencionar a sus "patas" y la "jarana" a diálogos como "
    lo que sí importa, es mi error. El error que jamás me podré perdonar". La figura de la repetición le da un tono poético a esta frase. También problemas de verosimilitud en "cuando la Cólera eclipsa el amor sincero"
    - Tener cuidado con el lugar común: "Las palabras, una vez salidas de la boca, una vez disparadas como balas cargadas de odio, y a pesar de lamentarlo un segundo después, o por toda tu vida, se convierten en armas mortales". Por un momento lo relacioné con la canción "Las palabras" de Magneto, popular en los 90's.

    Aparte:
    Excelente redacción.
    Lo que consideraría mejorable:
    -
    "Que el amor está supeditado, relacionado e influenciado a, con, por muchas cosas, muchas variable. Y, entre tantas, buenas y malas, a, con, por la muerte". Te diste la licencia de "factorizar" las preposiciones. Podrías justificarlo de algún modo, como por ejemplo describiendo al narrador como alguien muy apegado a las matemáticas o a las fórmulas.
    - El empleo de guiones largos (que son para diálogos) en la narración.
    - La última oración "y le pediré perdón" creo que debería ir en condicional para concordar.

    Eso sería todo por ahora. Me gustó bastante y con este ya van 2 que he revisado y que destacan para ser una primera edición del Taller.

    Saludos,

    Paréntesis:
    Algo que me pareció bueno: que pusieras en cursivas los giros de otros idiomas (como el okay y el whisky). No hace mucho encontré en Ribeyro las mismas cursivas en whisky y en champagne, antes de que se aceptara champán. Como nota curiosa, la academia quiere que whisky se escriba güisqui (me inclino porque siempre escribamos whisky aunque sea en cursivas).
     
    Última edición: 26 Nov 2009
  10. José Elías

    José Elías Miembro de bronce

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    Pues, en parte, sí. Mucho influyen las expectativas personales del receptor. Personalmente, prefiero las historias ubicadas en un entorno urbano o de época, mas no me llaman la atención las de entorno provinciano. A pesar de ello, me gusta la narrativa indigenista peruana, porque, a pesar de mis gustos, consigue engancharme con temas que, en principio, no me fascinan.

    Con este cuento, me sucede todo lo contrario. Una historia simple con recursos bien manejados pero que no generan intriga y son puramente descriptivos, por lo que no consigue engancharme. Incluso, me parece moralista (por el párrafo final), pero de un modo bastante burdo.
     
    Última edición: 5 Dic 2009
  11. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Señores, se hacen públicas las autorías del PE-1.

    Saludos :hi:

    Cholo_King