PE - 1.1: Los números impares // por Desmond --- (Por Cergio)

Publicado en 'Proyecto Escritura' por Cholo_King, 21 Nov 2009.





  1. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Los números impares



    Camilo en un sillón perdía el tiempo mirándose los zapatos, las manos, a los visitantes de gestos serios y afables, casi piadosos, oscurísimos eso si: desde los calzados hasta el más último extremo por donde, en ocasiones, asomaban sonrisas tanto más pálidas que oscuras. Y la familia? tristísima, el llanto asomando a cada minuto, en cada recuerdo, en cada café, en cada “mira si no será Dios injusto”. Pero nadie le dio el pésame a Camilo, el de mirada indiferente y manos transpiradas, a veces las palmadas en la espalda, a veces un estrechón de manos (pero cuánto transpiraba el pobre), cómo desperdiciar esa especie de ternura en alguien que parecía no estar ahí o al menos estar pero mas bien incómodo, no triste ni enojado, más bien con algo de resignación, y que así es la vida, y todo tiene que pasar, oh si, solo pasar.
    Camila? –preguntaba entonces Camilo- mira si no será coincidencia. Y fue justamente esa curiosa coincidencia la que habría de empezar por juntarlos, después todo fue juego, travesuras y risa fácil, como si la casualidad del nombre se hiciese presente también en sus gustos personales, en sus búsquedas de diversión, en sus pequeños anhelos; un guiño sería entonces el idioma más certero. Camilo la visitaba todos los fines de semana, primero era el parque, los juegos con otros niños de su edad, la casería de mariposas, gráciles y bellas, aún más con su respectivo alfiler en el insectario, de ahí el pastito tierno, los ojos mirando el cielo, y las manos trabajando algún sortilegio de flores muertas pero con esa blanda frescura de primavera aún indolente a su destino de hojas secas. En fin nada que hacerle, sino que luego del parque el sitio de juegos se trasladaba a la casa de Camilo, había entonces que tener cuidado e introducir levemente la llave y con ese arte de ladrón experimentado, girarla muy, muy lentamente, aún a sabiendas que no valdría la pena, porque ya el estruendo de unas sillas derrumbadas y el estrepitoso galope, entre jadeos, le indicaba la inutilidad de toda precaución; Nacía entonces el Camilo domador, y las atroces fieras se abalanzaban entre ladridos y huellas de lodo y hierva seca, y era una batalla de regaños y manos que detienen, contra esos enemigos saltarines, teniéndose en dos patas, atacando a diestra y siniestra con fulminantes pasadas de lengua; batalla perdida, los enemigos se retiraban siempre cuando querían, dejando a sus espaldas un cementerio de peinados estropeados y mejillas sonrosadas, prolijamente ensalivadas. Este Camilo, paupérrimo domador el pequeño Camilo. Pero de eso hace ya cuatro años, si acaso.
    Cansado de mirarse los zapatos, cansado de hacer el bobo con la cara rota y aún más harto de sostener la taza más bien fría y huérfana del alguna vez humeante café, se ha parado en un instante y casi sin saberlo se halla a dos pasos del féretro, acaricia el blando cordón de terciopelo color gorgojo, última muralla hacia una última despedida, imagina el rostro libio y sereno; ausente de esa luz tan de ella que ni aún en el más estricto de los sueños llegaba a abandonarla. Indeciso y pálido, con un pálpito de muerte(¿de muerte?) en las sienes, reconoce el error; no lo sabe, no la ha visto pero la imagina, y comprende que así se asomase por un segundo , ese segundo, esa imagen, esa instantánea lo perdería (y la perdería a ella) por el resto de su vida. ¿Y ese muchachito? –Un amigo de Camila… eran tan unidos-, responde doña Cata alzando la vista y sosteniéndola por unos segundos hasta que la puerta se cierra tras la sombra de sus pasos, -muy amigo y todo pero siempre será lo mismo, ni siquiera se ha despedido de usted -, doña Cata se encoge de hombres, sólo ahora se da cuenta del frío que a tomado como por asalto a la casa, y que el silencio ha llegado a ocupar la sonrisa ausente de la hija que yace recostada.
    Camilo en una banca comiendo un helado, no debería pues sabe de la contrariedad de tener la boca pegajosa al terminársele el helado, pero está nervioso, y está más nervioso porque sabe el motivo, o más bien no, porque no sabe a ciencia cierta en qué momento le nació esa costumbre del cosquilleo a unos dedos por encima del ombligo; pero así como su nerviosismo crece con el desconocimiento de lo conocido, ese mismo nerviosismo es inversamente proporcional a la cantidad de helado que pueda comerse, pero está el problema de la boca pegajosa, entonces ha comprado una botella de agua, no la ha abierto aún, pues en el primer mordisco al helado cae en la cuenta de que ni bien beba de la botella le entrarán unas ganas irreprimibles de ir al baño, así de confundido lo encontró Camila, disculpándose por la demora y alcanzándole un pañuelo para que se limpiase la mano que sostenía aquel volcán de lava dulce y pegajosa, de coloridas y descongeladas conspiraciones. Ya por la noche Camilo recordaría como desde el momento del pañuelo todo fue mejorando, le ofreció la botella de agua, ella le ofreció su sonrisa, él bebió de su altivez risueña y ella domó su nerviosismo transformándolo en ternura; más tarde compraron chocolates que, según la menuda y simpática niña que se los ofreció, tenían facultades extraordinarias para hacer brotar el amor o hacerlo más intenso, pues a su preparación se agregaba esencia de pétalos de rosa y aceite de jazmines, según explicaciones de su abuelita, mística de la repostería. Así y sin acordarse bien del motivo, bajo un atardecer colapsando entre rombos naranja y nubes pálidas, lo encontramos con los ojos cerrados y aguardando una bofetada suave, una caricia más que un castigo, pero para su sorpresa lo que sintió en su mejilla fue la textura de unos labios suaves, húmedos y tibios, y sólo abrir los ojos para ver a dos palmos de su rostro el rostro de ella, y el “si serás tonto..”, nada mas decirlo para perderse en un beso por fin libre y mutuamente compartido, donde el temor y las mariposas estomacales y la incomodidad de la boca pegajosa fueron suplantados por la fragancia de los pétalos de rosa y la suavidad del aceite de jazmines, por la magia del chocolate enamorado.
    Ni bien cerrar la puerta respira profundamente, como si hubiese estado a punto de ahogarse, solo ahora cae en la cuenta de lo ridículo que ha sido todo: la repentina enfermedad, el debilitamiento, la tos carrasposa, las fiebres, todo tan rápido que la noticia de su muerte no le dio tiempo siquiera para llorar, todo tan irreal como arrancarlo a una vida distinta, destrozando de un golpe cualquier rezago de inocencia.
    Pero, qué murmuras Camilo?, eso deseas?, tonterías, que tonterías dice este Camilo, tonto... si serás tonto (y es como si la estuviese oyendo). -No te veo pero te escucho, recuerdo el beso cuando nos despedimos el último día, sin saber aún que lo sería, y mi sonrisa tonta junto a tu oído, tan tonta que te arrastró a la risa pequeña y tonta también, par de tontos.. tan felices y tontos...
    Oh, él no piensa en morir, en lo absoluto, pero igual se acostó triste. Esas ideas, por lo demás, se les cruza a cualquiera en el momento de mayor tristeza o depresión, nada tan grave que no se cure con un verano frente al mar, con gaviotas, arena y bastante helado, sobre todo eso y ya sin el temor a unos labios pegajosos, sin sed, ni mariposas atadas al estómago. Pero igual se acostó triste, tomo un par de pastillas (¿un par?) para dormir mejor. A la mañana siguiente no despertó.
    Quién nos dirá si en sus sueños eternos recobró a su dulce Camila, la cazadora de mariposas. Lo grave, si puede llamarse de algún modo, es cómo la muerte se vale de cualquier método para atraparnos bajo su velo protector, si no es una enfermedad, lo es un accidente, y sino, el martirio de los recuerdos que conllevan a la debilidad, a la vida sin voluntad, y si es uno, tienen que ser dos, bajo la torpe excusa del reencuentro, pues a la muerte, por si no lo saben, no le agrada los números impares.

    ***
     
    Última edición: 22 Dic 2009


  2. jorgek92a

    jorgek92a Miembro de bronce

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    Detecto ciertas influencias cortazarianas. Buen relato.
     
  3. Visionnaire

    Visionnaire Miembro frecuente

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    Primeras impresiones:

    Lo bueno:
    - Exige una segunda lectura
    - Buen final, cierra con el título y da un sentido de unidad.
    - Buen uso de los tiempos
    - El ritmo

    Lo no tan bueno
    - A veces se torna muy exigente. Se pierde en las frases preciosistas y pierde en claridad.
    - Por momentos caótico

    Aparte (Aspectos que poco tienen que ver con el oficio de un buen narrador):

    - Pocos errores ortográficos y typos (una L en lugar de una T por ahí y "casería" son los más importantes)
    - Puntuación: algunos ";" que pudieron ser "."


    En general es el primer relato que leo y me gustó bastante.

    Me expandiré un poco luego.

    Saludos,
     
    Última edición: 21 Nov 2009
  4. Edgar

    Edgar Miembro de bronce

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    Me enredé un poco y tuve que leerlo otra vez. Usas los paréntesis en cinco oportunidades y no lo encontré necesario para este relato corto.
    No sé si entendí mal pero al principio me pareció que Camilo era un menor de edad y no sé si murió siendo joven pues tomó varias pastillas.

    Hay buen uso de objetos alrededor, acciones bien detalladas de los personajes y buena narración de recuerdos.
     
  5. alcor

    alcor Miembro frecuente

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    es un tema muy original,de narración muy fluida, quizas mejorar en el uso de las comas para dividir las oraciones largas, buen relato, talentoso,je
     
  6. Gorgojo

    Gorgojo Suspendido

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    me gustó la historia pero algunas descripciones me parecen excesivas y me perdieron, tambien creo que se abusa del uso signos.
     
  7. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    A mí en general me ha gustado. Debo decir que la forma de narrar y la idea me parecieron muy buenas, pero se debe trabajar mucho en la estructura. Llámese puntuación, ortografía y un poco de estilo.

    Como otros, me he perdido varias veces en la historia. A veces se puede decir lo mismo sin muchas palabras.

    Saludos :hi:

    Cholo_King
     
  8. cergio

    cergio Miembro frecuente

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    No es lineal, lo cual le quita un poco la etiqueta de común, tiene algunas descripciones buenas, sin embargo como ya lo dijo visionaire abusa por momentos de las frases preciosistas, que salen sobrando, el final pudo mejorarse y hacerlo más redondo.
     
  9. André Bioy

    André Bioy Miembro de bronce

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    Quizá es el manejo del lenguaje, cierta agilidad y términos que encuentro buenos: este cuento me gusta.
     
  10. Cholo_King

    Cholo_King Miembro de bronce

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    Señores, se hacen públicas las autorías del PE-1.
    Saludos :hi:
    Cholo_King
     
  11. eklektiko

    eklektiko Miembro de plata

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    El manejo evocativo de los dialogos de los protagonistas en tono intimista. le da cache al texto.

    Concuerdo que tiene una influencia cortazariana, mejor dicho, de lo mejor de Cortazar. El manejo de las palabras a veces riguroso y a veces intentando colocar las filigranas que den un cierto toque estilizado, pero sin estropearlo.

    Muy bueno. Cinco estrellas.