Meteorito de Allende, a 40 años de la "lluvia de lumbre" - El Sol de México

Publicado en 'Astronomía' por Triton42, 8 Feb 2009.





  1. Triton42

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    Fernando Reyes / El Heraldo de Chihuahua

    Allende, Chihuahua.- A 40 años de la caída del meteorito en el municipio de Valle de Allende, se recuerda el espectacular acontecimiento entre fotografías y anécdotas. Un día como hoy, alrededor de la una de la madrugada, el cielo se iluminó con una estela de fuego de casi 500 metros de largo; al momento de estrellarse, el visitante de las estrellas cimbró la Tierra en varios kilómetros a la redonda, con lo que empezaría un fenómeno que no sólo causó expectación entre los habitantes aledaños, sino en otros países como Rusia, Estados Unidos, Japón o Francia.

    Hoy se cumplen 40 años de un suceso que generó gran revuelo y expectación entre los habitantes de Valle de Allende y localidades vecinas, ya que en febrero de 1969, como a las 02:00 horas, un meteorito se impactó cerca del lugar conocido como Rancho El Cairo.

    Era de madrugada cuando Jesús Saucedo Ruiz se encontraba esperando a una mujer en compañía de dos amigos, por lo que se pusieron a tomar para hacer menos larga la espera, cuando de pronto el cielo fue iluminado por un objeto enorme que "venía cayendo del cielo".

    Señaló el entrevistado que se podía percibir una estela de más de 500 metros detrás del meteorito (que después se supo, pesaba alrededor de siete toneladas), por lo que sólo le quedó observar cómo sus dos compañeros de juerga se arrodillaban y luego echaban a correr.

    "No supe lo que vieron mis ojos, pero cuando chocó con la Tierra, toda ella se estremeció". A causa del impacto, ventanas y puertas en las casas de las localidades aledañas se cimbraron y la gente echó a correr presa del temor y la expectación por lo que había sucedido, señaló, al grado de que el lugar del incidente pronto estuvo rodeado de centenares de curiosos.

    De esta forma comenzó un suceso que después de 40 años aún se habla de aquel visitante de las estrellas, que continúa llamando la tención de los lugareños y que trascendió a otros países del mundo.

    Benedicto Navarrete, otro de los testigos, mencionó que antes del impacto comenzaron a caer rocas de menor tamaño, el cuerpo celeste venía desintegrándose al entrar a la atmosfera terrestre, por lo que en aquella madrugada se vio "una lluvia de lumbre", dijo.

    Lo ocurrido rápidamente se propagó entre los habitantes del lugar, además de que trascendió más allá de las fronteras, por lo que al poco tiempo americanos, alemanes, japoneses, rusos, franceses y de otros países acudieron a visitar el municipio de Allende. Recuerda además que las personas comenzaron a coleccionar fragmentos del meteorito, algunos de los que pesaban de cuatro hasta 105 kilos, y que no faltó aquel que les vendió a los "gringos" un fragmento del meteoro a manera de recuerdo, o para que fuera estudiado en escuelas extranjeras, o exhibido en un museo dentro de una exposición de astronomía.

    Ante este furor por coleccionar partes del cuerpo celeste, él no se quedó atrás y fue por un conocido que en aquel entonces le vendió una "piedra" en cinco pesos, así empezó a comprar pequeños pedazos, actividad que dejó de hacer hasta hace poco, ante el temor de que le fuera robado el dinero.

    Entre las anécdotas que recuerdan los habitantes está la de un visitante del Lejano Oriente, concretamente de Japón, a quien le llamaran la atención dos enormes piedras que al primer dueño le costaron 20 pesos, mientras que el japonés las adquirió a 200, para llevárselas como recuerdo a su tierra.

    No faltó la presencia de los científicos de Estados Unidos, que en base al estudio de los fragmentos determinaron que el objeto tenía más de 4 mil 600 millones de años, lo que indicó una edad de 150 millones de años más antiguo que cualquier objeto encontrado en nuestro planeta.

    Además de que tras años de estudio establecieron que el meteorito contenía elementos radiactivos como el aluminio 26, que tiene una duración de 740 mil años.

    Así como los turistas, uno de ellos de nombre Miguel Nuevo, quien para autentificar los pedazos del meteorito colocaba uno en el suelo y otro en su mano, y sujetando dos varillas metálicas, las ponía encima del fragmento en el suelo; de esta forma, si las varillas se cruzaban sobre el objeto, indicaba que ambos fragmentos eran auténticos.

    Cabe señalar que algunas personas se dedicaron a la compra y venta de los fragmentos celestes, extranjeros como Renzo Riva y Joaquín Mastalak originarios de Bruselas, encargaban a los habitantes locales los pedazos que la gente encontraba debajo de vehículos, en corrales o "donde se quemó el llano".

    Depositaba el dinero y le daban una comisión a los lugareños, del diez o el quince por ciento, cantidad que, según cuentan, fue suficiente para que se pagaran las deudas, e inclusive los estudios de los hijos.

    De esta forma se continúa hablando del 8 de febrero de 1969, fecha en que cayera el meteoro y que se sigue recordando en la actualidad.