Los Milagros Segùn la Iglesia.

Publicado en 'Religión' por seiya80, 16 Jul 2010.





  1. seiya80

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    Discernimiento sobre Milagros
    La Iglesia Católica cree que Dios hace milagros y que son signos de su amor y de su poder infinito sobre todas las cosas.
    No solo hizo Dios milagros en tiempos bíblicos sino que suceden en la actualidad. "También hoy se obran milagros y en cada uno de ellos se dibuja el rostro del Hijo del hombre-Hijo de Dios y se afirma en ellos un don de gracia y de salvación" (Juan Pablo II, Audiencia general de SS Juan Pablo II, 18 de noviembre, de 1987>>>).
    No debe confundirse un milagro con los efectos de la gracia santificante. Se le llama milagro cuando es un efecto perceptible por los sentidos que sobrepasa las leyes naturales.
    Dios pone al alcance de cada uno todas las gracias necesarias para salvarse sin necesidad de milagros particulares para cada persona. Los milagros, cuando Dios los concede, son un fenómeno extraordinario que recibimos con gratitud y que nos beneficia si nos dispone para recibir gracias.
    Los creyentes son libres para dar testimonio prudente de lo que han visto y oído. Pueden dar su opinión si consideran que se trata de un milagro, pero sujetos a la palabra final de la Iglesia.
    El reconocimiento de un milagro por parte de la Iglesia solo lo puede otorgar la jerarquía. Esto ocurre tras una investigación rigurosa en la que intervienen expertos en la materia (médicos, científicos, tanto como teólogos).
    La Iglesia no pretende investigar ni aprobar todos los milagros. Dios sin embargo ha querido que algunos milagros sean reconocidos por la Iglesia para confirmar una verdad. Ejemplos: Milagros que nos recuerdan la realidad sobre la Eucaristía, milagros asociados con alguna aparición mariana (ver Fátima), milagros que confirman la santidad de una persona en el proceso de canonización, etc.
    Los milagros no se pueden ni programar, ni exigir. La fe del ministro o del enfermo no obliga a Dios a hacer un milagro. Si el milagro no ocurre no se debe concluir que el ministro o el enfermo tienen poca fe. ¿Acaso no habrá la Virgen María orado por protección para su Hijo contra toda agresión de sus enemigos? Sin embargo El murió en la cruz; ¿Acaso no rezó Jesús el Jueves Santo "aleja de mi este cáliz"?. Sin embargo Jesús murió en la cruz. Igualmente nosotros debemos abrazar la voluntad de Dios aunque sea contraria a nuestras expectaciones, aunque no se nos de el milagro que esperamos.
    Los milagros tienen como propósito verificar la obra de Dios. Así los "milagros, prodigios y señales", como el mismo Jesús les había prometido (cfr. Hech 2, 22).
    Un milagro puede ser anunciado por los mensajeros de Dios (la Virgen, santos, ángeles). Pero cuidado: El demonio puede engañar con apariencias de milagro para arrastrar al error. Es mas, el demonio puede rodear esos fenómenos de apariencias piadosas para confundir. Es por eso la importancia de la aprobación de la Iglesia antes de guiarse por mensajes relacionados con milagros. La historia demuestra que los impostores abundan.
    Los verdaderos discípulos de Cristo no hacen alarde de sus milagros sino mas bien imitan la humildad del Maestro. Esa humildad se prueba en la disponibilidad de abrazar la cruz. "Dijo Jesús a sus discípulos: ´´Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame´´" -Mateo 16,24. La gloria del Cristiano es la cruz: "Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles" -I Corintios 1,23.
    Dios permite el sufrimiento de los santos y en la mayoría de los casos no hace el milagro sino que los ayuda a crecer en santidad por medio del sufrimiento. Veamos el ejemplo de San Pablo. Dios hizo milagros por medio de el, sin embargo el mismo Pablo sufrió mucho sin recibir curación: "Y por eso, para que no me engría con la sublimidad de esas revelaciones, fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea para que no me engría. Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí. Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo. -II Corintios 12,7-9 .
    Fuente http://www.corazones.org/diccionario/milagros.htm

    Desde 1882 funciona en Lourdes una Oficina de Comprobaciones Médicas. Hasta 1955 habían desfilado por esta Oficina 32.663 médicos. Esta Oficina acepta la inscripción de todo médico que lo solicite, cualesquiera que sean sus creencias religiosas, nacionalidad, etc. De hecho los ha habido católicos, protestantes, judíos, hindúes, y hasta ateos racionalistas. En miles de casos han declarado que la curación fue inexplicable desde el punto de vista médico.
    El enfermo fue examinado por los médicos antes y después de la curación.
    La existencia de la enfermedad tiene que constar antes de la curación con pruebas clínicas: radiografías, biopsias, encefalogramas, análisis bacteriales, etc., según lo demande la naturaleza de la enfermedad.
    Quedan excluidas de antemano todas las enfermedades que sean puramente nerviosas.
    Tiene que tratarse de enfermedades orgánicas, no puramente funcionales.
    La curación debe ser científicamente inexplicable, por no haberse aplicado tratamiento adecuado, instantánea y duradera.
    Se somete al enfermo a observación durante un año. Sólo entonces la Oficina de Comprobación afirma que la curación es inexplicable, científicamente hablando.
    Por Lourdes han pasado trescientos millones de personas33. En los archivos de la Oficina Médica de Lourdes hay 3.184 expedientes de curaciones inexplicables por la Medicina. De éstos la Comisión Eclesiástica en 19 años de trabajo sólo ha aceptado cincuenta y cuatro casos como auténticos milagros 34.
    No es que los demás no sean milagros. Es que la Iglesia es rigurosísima antes de declarar un hecho como milagroso, y un hecho milagroso auténtico puede no ser reconocido como tal por la Iglesia por falta de algún requisito.
    Dios no hace milagros para que sean comprobados científicamente, sino como respuesta a la oración de las personas que se lo piden con fe, aunque falten requisitos para una comprobación científica. El rigor de la Iglesia en aceptar hechos milagrosos nos debe dar confianza en los casos que la Iglesia acepta como milagros.
    Fuente http://es.catholic.net/escritoresactuales/251/463/articulo.php?id=6793

    ¿Que es el don de milagros?
    Es una manifestación temporal del poder de Dios a través del cual, un obstáculo es removido o una oportunidad se da, de forma especial. Para que sea milagro, este efecto tiene que venir de la intervención directa de Dios en las realidades humanas.
    Es un medio de conversión para algunos y aumento de fe para otros.
    ¿Que eventos son los que se pueden considerar milagros?
    a) Una curación inmediata de una enfermedad de gravedad.
    b) Un cambio completo de mente o de corazón de una persona.
    c) La conversión repentina de un enemigo de la Iglesia.
    d) El movimiento de objetos materiales (por ejemplo: que se pueden encontrar.)
    e) Tanto la llegada de repente de una persona, como el ser removida de repente, lo cual hace posible la solución de algún problema.
    La Iglesia tiene mucha cautela en decidir definitivamente si ha ocurrido un milagro.
    Si es tan difícil decir si ha ocurrido un milagro, ¿que valor tiene el conocimiento de este don?
    Es importante saber y creer que Dios interviene a través de milagros porque así, si El inspira a una persona (o a un grupo) a pedir por un milagro, esta persona (o este grupo) podrán estar disponibles a cooperar con Sus inspiraciones.
    ¿Que propósito tienen los milagros?
    Hay tres propósitos:
    a)Corregir una situación que no se puede corregir de forma natural;
    b)Apoyar y aumentar la fe de los que están envueltos;
    c)Demonstrar la aprobación de Dios al ministerio de predicación.
    ¿Son evidentes los milagros en el movimiento de la Renovación Carismática?
    Si. La apertura de estos grupos a la oración y a los dones carismáticos es la condición necesaria para que Dios manifieste su poder. Como el don de milagros es un don poderoso, se puede esperar mayor desarrollos en el ministerio de milagros a la medida en que las personas van creciendo en la vida espiritual.
    Si los milagros son extraordinarios, ¿porque San Pablo los incluye en la lista de los dones carismáticos regulares?
    Hay momentos en la vida de los grupos de oración o en la vida de un individuo, que hace falta un verdadero milagro para obtener algún designio que Dios quiere. Por tanto, aunque sea un ayuda extraordinaria, la necesidad de ella surge en cada grupo y en la vida cotidiana de los individuos.
    Fuente
    http://www.corazones.org/espiritualidad/milagros_carisma.htm
     
    Última edición: 16 Jul 2010


  2. seiya80

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    MILAGROS COMPROBADOS CIENTIFICAMENTE.

    Miguel Juan Pellicer, de 23 años, labriego de profesión, regresando del campo, se cae del carro, una rueda le pasa sobre una pierna y se la tienen que cortar. Le ponen una «pata de palo», y así está dos años y medio pidiendo limosna en la puerta de la Basílica del Pilar de Zaragoza. Todo Zaragoza le conoce como el Cojo de Calanda. Calanda era su pueblo.

    Él le pedía a la Virgen del Pilar que no quería ser mendigo toda su vida, y una mañana amanece con las dos piernas. Todo Zaragoza que le había visto durante dos años y medio con la pierna cortada y la «pata de palo», lo ve ahora con las dos piernas.

    De esto hay acta notarial, firmada por veinticinco testigos. El original está en el despacho del Alcalde de Zaragoza.

    Cuando yo estuve en Zaragoza dando conferencias en la Parroquia de Santa Engracia, un día me fui al Ayuntamiento a ver este acta notarial, y el secretario del Alcalde, amablemente, me regaló una edición facsímil que tengo en mi poder.

    Sobre este milagro ha escrito un libro titulado El gran milagro el conocido escritor italiano Vittorio Messori.

    En este libro dice los siguiente:
    «En total, las actas del proceso contienen un total de ciento veinte nombres, ilustres o humildes, entre jueces, notarios, procuradores, alguaciles, testigos "de prueba", testigos "de abonatorio", médicos, enfermeros, sacerdotes, posaderos, campesinos, carreteros...»
    37.

    Y más adelante:
    «Gracias a los trasuntos y protocolos, el milagro de Calanda aparece documentado con una seguridad tal que satisface incluso las exigencias de la crítica más exigente. (...) La inmensa mayoría de los hechos del pasado (incluso los más sobresalientes) están atestiguados con una certeza documental y unas garantías públicas mucho menores»
    38.

    Vittorio Messori contestó en una entrevista que le hizo José Ángel Agejas para EL BOLETÍN INFORMATIVO CATÓLICO ZENIT en INTERNET:
    «Quienes me conocen saben que yo soy un converso, que no nací cristiano. Desde que, tras haber estudiado en la universidad laica, en Turín, descubrí la fe, el cristianismo, siempre he tratado de razonar sobre el Evangelio, de buscar los motivos de credibilidad de la fe. Pues bien, en esta investigación sobre las razones de la fe, me he ocupado también de los milagros, esos signos de credibilidad. Por ejemplo, he estudiado mucho, entre otros, los hechos de Lourdes. Me convencí así de que el Dios cristiano tenía un estilo, una estrategia: la de respetar la libertad de sus creaturas. Para decirlo con la expresión de Pascal, "el Dios cristiano da siempre suficiente luz para creer, pero deja suficiente sombra para dudar". Lo que significa que la fe no es una imposición, sino una propuesta, de modo que también en los milagros, Dios deja sitio para la duda, precisamente para respetar nuestra libertad, para no obligarnos a creer»
    39.

    Otro caso es de Manuela Cortés Colmillo, a quien yo conocí personalmente. Vivía en un cortijo cerca de El Puerto de Santa María, en Cádiz. No tenían luz eléctrica. Se alumbraban con candiles de carburo. Un día le reventó en las manos un candil y le quemó los ojos.

    Estuvo seis meses con los ojos «como los de una pescadilla frita» en frase de la familia.

    La trataba el Dr. D. José Pérez-Llorca. A los seis meses, ante una pregunta de la hija que acompañaba a la enferma, el doctor certifica que la ceguera era irreversible.

    Al volver a casa, ella desconsolada, le pide a
    la Virgen de Fátima: «Madre mía Santísima, tú que eres tan milagrosa, por mis nueve hijos, que yo vea». En ese instante recuperó la vista.

    En un taxi se fueron a ver al médico. Éste, que a las doce del mediodía había diagnosticado ceguera irreversible, y a las tres de la tarde se le presenta la mujer con los ojos como nosotros, repetía: «Esto no tiene explicación».

    De este hecho tengo un acta notarial donde firman treinta y dos testigos: hijos, nueras, yernos, vecinos y, sobre todo, el médico que la trató, D. José Pérez-Llorca, Miembro de la Real Academia de Medicina, Presidente de la Sociedad Oftalmológica Española, General Inspector del Cuerpo de Sanidad de la Armada. Este doctor, treinta años catedrático de oftalmología y uno de los más prestigiosos de España en Oftalmología Clínica, firmó ante notario: «Me quedé sorprendido de aquella repentina e inexplicable curación de aquella ceguera que yo acababa de diagnosticar irreversible».

    También tengo copia del Acta notarial de D. Leonardo Herrero Miranda Notario de Picasent (Valencia) en que se narra la curación de la Hermana Remedios Pagant Coloma, a quien conocí personalmente. Al final, la firma del Notario va acompañada de la firma de veinte testigos.

    En el texto de este Acta se dice «que a los 30 años tuvo un tumor en el hígado con ictericia negra del cual sólo se salvan el 1% de los que la padecen. Sufrió cinco operaciones. La última fue para abrir y cerrar, pues el hígado estaba deshecho.

    No querían llevarla a Lourdes porque temían se muriera en el camino. El Arzobispo de Valencia D. Marcelino Olaechea dijo: «Estos son los enfermos que hay que llevar a Lourdes».

    Por fin se decidieron a llevarla. En el camino entró en coma, asegurando que desde Sagunto a Lourdes no se enteró absolutamente de nada.

    En el viaje iba con gotero y dos enfermeras continuamente a su lado para hacerse cargo del cadáver, porque esperaban la muerte de un momento a otro. Llevaban todos los papeles arreglados para poder trasladar el cadáver.

    Al llegar a Lourdes le quitaron el gotero para poder meterla en la piscina. Nada más tocar con los pies el agua, vio como una luz y sintió como si le quitaran «diez arrobas de peso de encima, y como pasar de un morir a un resucitar». Son palabras textuales de ella.

    Inmediatamente se le quitaron los dolores que tenía desde hacía seis años. Dolores tan fuertes que a veces perdía el conocimiento y tenían que administrarle morfina y Pantopón. Llegando a tener a veces hasta 42 grados de fiebre.

    La metieron en la piscina entre dos personas y salió sola por sus propias fuerzas. Se le quitó de repente la fiebre que en aquellos momentos era de 40 grados. Al salir tenía 36´5º de temperatura.

    Inmediatamente pidió comer pollo, que hacía años que no lo probaba.

    Desde aquel momento se encontró perfectamente hasta hoy, que a los 23 años de la curación, se encuentra ágil y sana. Trabaja de cocinera en un colegio. Del hígado jamás volvió a tener nada. Le han hecho 25 placas y no hay señal alguna de tumor.
    La trataron durante seis años los catedráticos del Aparato Digestivo de Valencia, Doctores. D. Francisco Gómez y D. Fernando Carbonell.

    El historial de este caso está en la Oficina Médica de Lourdes».


    http://es.catholic.net/escritoresactuales/251/463/articulo.php?id=6793