Los Aymaras...

Publicado en 'Historia y Cultura Peruana' por Rojitok, 9 Ene 2011.





  1. Rojitok

    Rojitok Miembro maestro

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    Saludos Srs. del Foro, el tema que propongo es referido a la nación y cultura Aymara, lo que pretendo es conocer la percepción, conceptos, opiniones y si son con base bibliográfica al respecto mejor, acápites que estén relacionados a nosotros los Aymaras; Srs Foristas que este tipo de temas nos permita conocer nuestro país multinacional y que conociendolo sepamos respetar y ser fraternos para nuestra mejor convivencia, buscando coincidencias en las diferencias, así talvez nos encontremos como país y alcancemos un desarrollo social acorde con estos tiempos.​
     
    Última edición: 9 Ene 2011


  2. viviana2

    viviana2 Suspendido

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    origen de la palabra "aymara"


    primeramente lo dicho por el lingüista Rodolfo Cerrón–Palomino :


    La voz aimara alude actualmente a la segunda lengua ancestral más importante del área andina, y, por extensión, al conjunto de los pueblos de los Andes sureños que, distribuidos entre los países del Perú, Bolivia y Chile, se sirven de ella como idioma materno, con una demografía significativa de algo más de dos millones de hablantes. Es más, modernamente, en el imaginario político de los países involucrados, en especial en su región altiplánica compartida, se habla también de una «nación aimara», por encima de sus fronteras territoriales, y cuya unidad reposaría precisamente en el uso de la lengua común así llamada.

    Originariamente, sin embargo, la palabra no hacía referencia a la lengua ni menos a los pueblos que se valían de ella, y a lo sumo aludía, como lo hemos reseñado ampliamente en otro lugar (cf. Cerrón–Palomino 2000: cap. I), a un grupo étnicode la región sureña del actual territorio peruano. En la nota que sigue, tras unexcurso sobre el tema, nos ocuparemos de la etimología formal y semántica del nombre, cuya dilucidación había quedado pendiente, reclamando un mejor escrutinio de los datos. Creemos estar ahora en condiciones de ofrecer los elementos de juicio que permiten resolver, al menos en calidad de hipótesis,los arcanos que encerraba la voz que nos ocupa.


    1. La voz aimara como glotónimo. El nombre con el que se designa desde tiempos coloniales a una de las tres «lenguas mayores» del antiguo Perú es el de aimara, escrito entonces como <aymara>, alternando con <aymará>. La primera documentación de su uso como tal remonta a 1559, bajo la pluma del Lic. Polo de Ondegardo, en su conocido tratado sobre las creencias de los antiguos peruanos, donde cita algunos términos atribuidos a la lengua «Aymarà de los Collas» (cf. Polo de Ondegardo [1559] 1985: 270). Conocida previamente como «lengua de los Collas», o simplemente «lengua colla» (cf. Díez de San Miguel [1567] 1964: 194, 227), es posible que la designación de <aymará>, primero como simple alternativa y luego como sustituto de la frase alusiva al supuesto gentilicio, antedate a la fecha mencionada, de manera que, con el tiempo, ya no sería necesaria la especificación referida a los collas1, como se desprende de otro pasaje del propio Polo de Ondegardo (op. cit., 271), en el que hace mención a la lengua «Aymarà» a secas. ¿Significa esto, entonces, que la lengua no tenía nombre propio, ya que para aludir a ella había que especificar el gentilicio con el que se le asociaba? La respuesta no se deja esperar: como se sabe, los glotónimos, aquí y en todas partes, derivan de los gentilicios, y se forjan en la necesidad de los pueblos de identificarse o de ser identificados frente a los otros. No debe extrañar entonces que la entidad que conocemos ahora como aimara careciera de nombre propio, al igual que ocurría con su vecina quechua, como tendremos ocasión de ver en otro lugar.

    En efecto, en cuanto al nombre aimara, éste es el resultado de una forma regresiva a partir de <aymaray>, con acentuación llana (es decir [aymáray]), que es como la registra el cronista indio Guaman Poma ([1615] 1936: 74, 269, 329, 433, 521 y passim), cuando no la castellaniza expresamente como <Aymara> (op. cit., 100, 101, 128, 153 y passim). Dicho nombre hacía alusión a un grupo étnico particular, referido precisamente como <Aymaraes> por cronistas como Betanzos ([1551] 2004: I, XVIII, 129) y Sarmiento de Gamboa ([1570] 1965: [35], 240). La etnia en referencia, cuyo territorio pasó a llamarse «provincia de Aymaraes», según usanza de la época, ocupaba el curso alto del río Pachachaca, que en su trayectoria recibe también el nombre de Abancay, y fue conquistada por Capac Yupanqui, hermano del inca Pachacutiy (cf. Garcilaso [1609] 1943: II, X, 148). La designación, adaptada al castellano a partir de <aymarays>, tal como la registra Guaman Poma, con la añadidura del plural gentilicio –s (como en «los chancas», «los charcas», «los lipes» o «los camanchacas», etc.), ha quedado perennizada como el nombre de una de las siete provincias del actual departamento peruano de Apurímac. En dicho proceso de adaptación, quitado el plural gentilicio, la –y final fue vocalizada como [e], deviniendo en <aymarae>, base sobre la cual podía agregarse cómodamente la marca gentilicia, obteniéndose <aimaraes>, pero induciendo, de refilón, un falso análisis en la forma de aymara–es, donde –es aparece ahora como mero alomorfo de la desinencia plural castellana. De aquí se estaba a un paso de la adaptación final: quitada dicha terminación, quedaban expeditas <aymará>, con acentuación aguda, o su variante llana <aymara>, convertidas en la forma básica del nombre. La primera opción, todavía en boga hasta mediados del siglo XX, como lo explica nuestro colega y amigo Enrique Carrión (1983: 187), surge de la atracción acentual que ejerce el segundo diptongo [ay] de <aymáray> para devenir en <aymaráy>, con pérdida posterior de la semiconsonante final2; la segunda variante, a su turno, con modernización ortográfica en la forma de <aimara>3, es la que se ha impuesto finalmente.

    Ahora bien, hasta aquí nos hemos referido solo a la asimilación del nombre dentro del castellano, el mismo que, según se vio, de etnónimo devino en glotónimo. Sin embargo, queda la pregunta con respecto a la motivación que dio origen a la transposición semántica del término. En efecto, ¿por qué razón el gentilicio prehispánico de los <aymaray> fue tomado por los españoles como base del nombre de la lengua que conocemos como aimara? La misma interrogante se formularon en su momento estudiosos como Markham ([1871] 1923: Apéndice) y Tschudi ([1891] 1918: 146–167). La tesis que el historiador británico ofrece en respuesta a dicha pregunta, y que luego será suscrita por el viajero suizo, es que la designación de aimara para referir a la lengua le fue impuesta a ésta por los misioneros aimaristas de Juli (Puno), en forma arbitraria, desde el momento en que habrían tomado el nombre de uno de los grupos de colonos prehispánicos procedentes de la «provincia» de Aimaraes, transportados allí por los incas en calidad de mitmas, y de quienes se habrían servido aquéllos en su aprendizaje del idioma. Observa el mismo autor, sin embargo, que tales colonos y sus descendientes, originariamente vecinos y aliados de los quechuas de la región de Apurímac, apenas habrían cambiado su lengua quechua materna por la del aimara de su nueva residencia. De esta manera, concluye Markham, se designaba un idioma con un nombre desprovisto de toda motivación histórica y lingüística. Por su parte, José María Camacho, el estudioso boliviano que
    tiempo, persisten en el empleo de la otra variante (¿y por qué no entonces seguir escribiendo <quichua> y no <quechua>?). No así en el país boliviano donde, sobre todo entre los aimaristas, escribir <aymara>, con <y> y no con <i>, parece haberse convertido en símbolo de reivindicación idiomática. Así, por ejemplo, al hablar del nombre de la provincia de Cotabambas, que limita con la de Aimaraes, comenta, y con razón También este nombre pertenece.
    Señalemos, de paso, que la atribución del aimara a los fundadores de Tiahuanaco es otra de las tantas falacias que todavía embelesan a etnohistoriadores y arqueólogos, sobre todo del lado boliviano, pasando por alto la presencia innegable de la tercera lengua más importante de la región: la puquina (cf., para una amplia discusión sobre el tema, Cerrón–Palomino 2000: cap. VII). Una perla que ilustra la «prueba» aportada es el siguiente pasaje: «Dichas dos lenguas —el griego y el latín—, de universal vida y accion histórica e intelectual, aún funcionante en la frase forense y tecnológica y en toda fórmula del arte y la ciencia, de la historia y de la filosofía y sus respectivos lenguajes, del relativo interrogante khitis del Aymará, se partieron por mitad sus propios relativos. Tomó para sí Quis y el qui el Latín, y Tis el Griego para interrogar ¿quién es? —En su mismo Aymará preguntada ella – ¡Qui Tis? Responde: La lengua de Adán» (op. cit., 247).
    ideas de Villamil de Rada, postula *aya–mara como el étimo del nombre, con el significado de «los de tiempo inmemorial» (cf. Durand 1921: cap. I, 7), que obviamente serían los aimaras y su lengua. Proponiendo asociaciones léxicas arbitrarias e invocando «ecuaciones» caprichosas, con estrujamientos de forma y significado, que se atribuyen indistintamente a favor del quechua y del aimara, identifica el primer elemento del compuesto, es decir aya, como ‘muerto’ o haya como ‘quinua silvestre’; y el segundo componente, o sea mara, como ‘estrella, año, tiempo’, en aimara, que vendría a corresponderse con wata ‘año’, en quechua. No contento con ello, trae a colación a Bertonio, en nota a pie de página, a propósito del verbo <ayma–> (cf. Bertonio [1612] 1984: II, 28), para interpretarlo a su albedrío, agregando que aimara podría significar también el «bayle y la canción del me voy o del adiós» (nota 4, 7). Es decir, la vieja práctica de los etimologistas aficionados: aportar cuanta etimología se les ocurra, sin evaluarlas previamente, no importando cuán fantasiosas pudieran ser. Tales han sido, en suma, los únicos intentos por etimologizar el nombre en estudio. Como se dijo, la idea de la «lengua de Adán» sigue teniendo vigencia entre los aimaristas a un lado y otro del Titicaca9. Ello explica también su proclividad a querer interpretar los topónimos, no solo ya de toda la América del Sur, sino también las del Norte, a partir del aimara10. Mientras tanto, en las esferas de mayor nivel académico, nadie más se aventuró a indagar sobre el origen del nombre, con la excepción de
    9.Pero no solamente entre los gramáticos tradicionales, pues lo mismo podemos decir del «proyecto Atamiri», del experto boliviano en informática, Iván Guzmán de Rojas, para quien el aimara sería la única lengua del mundo dotada de una sintaxis «algorítmica» de base lógica trivalente (cf. www.atamiri.cc). Lo que no advierte el mencionado experto es que, siguiendo su razonamiento, y sin ir muy lejos, el quechua también tendría la misma propiedad que se le atribuye al aimara. Ocurre que en ambos casos, aparte de las proposiciones afirmativas y negativas, cabe otra «valencia»: la de los juicios probables; pero ello también se da en toda lengua, con la única diferencia que en los idiomas andinos su gramaticalización se hace a través de morfemas especiales. Para muestra, un botón: el topónimo Ottawa (Canadá) es explicado, en tales predios, como proviniendo del aimara *uta–wa ‘(es una) casa’; asimismo Alaska (Estados Unidos) se interpreta a partir de *ala–ska- ‘estar comprando’. Para más ejemplos con lindezas semejantes, ver Deza Galindo (1992: Apéndice).

    A manera de resumen. En las secciones precedentes nos hemos ocupado de la evolución formal y semántica del nombre de una de las lenguas mayores del antiguo Perú: la aimara. Originariamente, apelativo de uno de los centenares de grupos étnicos conquistados por los incas (los aymaray), y que sobrevive, castellanizado como Aimaraes, designando una de las provincias del departamento de Apurímac, hoy inmerso en territorio de habla quechua, pasó a referir por extensión, luego de la conquista española, a la lengua de sus descendientes asentados a orillas del lago Titicaca (cf. Ramos Gavilán [1621] 1988: I, XII, 84–85), parte de los cuales habrían sido reubicados posteriormente en la reducción de Juli, concretamente en la parroquia de San Juan Bautista (Tschudi, op. cit., 151–152). Las conquistas incaicas primeramente y las reducciones españolas después habían fomentado,


     
  3. viviana2

    viviana2 Suspendido

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    bueno , tuve la suerte de estar por dos semanas en la provincia de aymaraes que es una de la provincias del departamento sureño andino de apurimac.

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    y es en aymares donde hubo aymaras hablantes y eso esta escrito en los libros antiguos de las iglesias mas antiguas de aymaraes como lo son las iglesias de los pueblos de pampamarca , pantimarca y chuquinga.

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    y en esos libros antiguisimos relata la historia de que en tiempos del incanato los incas llevaron a poblaciones aymaras de la etnia colla a tierras chancas (hoy apurimac) , nose sabe con exactitud si fueron llevados hacia lo que es hoy aymaraes por motivos de indiciplina o por trabajos forsados , se acentuaron en la ciudad de cotarusi que queda al lado del rio del mismo nombre cotarusi , y la palabra cotarusi es toponimio aymara , cota= lago.

    ciudad de cotarusi en la actualidad con el rio del mismo nombre:

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    en el tiempo que los incas gobernaban estas tierras ,los quechuas chancas jamas vieron con buenos ojos a sus nuevos vecinos altiplanicos collas , ya que los collas eran gente de mentalidad cerrada y no querian hablar en quechua y ni tampoco pensar o vivir como sus vecinos quechuas.
    con la conquista española y el fin de la autoridad inca , los collas corrian peligro, en el siglo 16 hasta el siglon 17 se hablaba aymara en la provincia de aymaraes y esto lo verifico guaman poma de ayala que en sus cronicas menciona muchas veses que anduvo en la provincia de aymaraes y en sus cronicas escribio en aymara , idioma que lo aprendio en la provincia de aymaraes ,pero por no ser su lengua materna y lo distinto que era en ese tiempo el quechua ayacuchano y el aymara , en sus cronicas escribia un aymara mesclado con quechua.

    didujo de guaman poma de ayala donse se ve al inca en el medio con autoridades de los 4 suyos:


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    en esta imagen guaman poma de ayala en el medio y a la izquierda un anciano cusqueño , ala derecha alguna autoridad muy probable quechua y atras se ve un individuo de la etnia mazonica por las plumas en su cabeza y tambien una autoridad aymara y otra autoridad de otra etnia.
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    fue en el siglo 17 cuando los aguerridos chancas atacan alos aymaras de las zonas de cotarusi y pachachaca, segun las cronicas muchos aymaras fueron ahogados en el rio cotarusi y en el rio challhuanca, los pocos aymaras que quedaron se refugiaron en las zonas altas de pantimarca relacionadose con los quechuas.

    imagen de la actual pantimarca solo queda ruinas mas vajo sepuede ver el pueblo de pampamarca y mucho mas vajo el pueblo de cotarusi:

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    en el siguiente dibujo es un escrito en una pared cerca ala iglesia , es un escrito sacado de las cronicas antiguas del siglo 17 , en el escrito se realsa la valentia de los quechuas de pantimarca

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    esa relacion con los quechua de pantimarca duro poco y los aymaras tuvieron que refugiarse en las alturas en las punas donde no habia nada.

    en las siguientes imagenes se ven las alturas en donde se refugiaron los ultimos aymaras, tenian viviendas precarias y comian tunas y cueros de animales

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    no llegue hasta las alturas , es muy dificil llegar hasta ahi. pero si a habido gente que a llegado y an encontrado restos oseos y vestimenta de los ultimos aymaras , si alguien interesado en la historia , las lenguas nativas o a la arqueologia hya mucho por investigar en la provincia de aymaraes

    recuerden que cuando escuchen a un puneño o un boliviano aymarahablante recuerden que su idioma aymara se llama aymara por los collas que vivieron en la provincia de aymaraes, el camino de cotarusi era un camino fijo para los españoles que venian de la costa o del norte para el cusco y hasta ahora lo sigue siendo , de hai que les llamo mucho la atencion que esta provincia aymares los indigenas hablaban una lengua distinta ala que ya estaban acostumbrados oir en todo en ande desde ecuador el quechua, bautizando de esta manera a todo indigena que hablase esta lengua como aymara.
    en el siglo pasado linguistas aymaras bolivianos de manera autoritaria y sin fundamento alguno han afirmado que el idioma nativo que se habla en el altiplano boliviano llamado aymara vine de la voses JAYA MARA ARU que significa lengua muy antigua , de esta manera negando y no aceptando que fueron los españoles los que les pusieron nombre asu lengua y lo mismo paso con el quechua que significa valle ,en quechua se dice queswa ,ose los españoles le pusieron como determinado a los pobladores de los valles y quebradas.
    saludos:hi:
     
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