Loor al padre Óscar Romero

Publicado en 'Historia Universal' por Flegonte, 11 Oct 2009.





  1. Flegonte

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    Hay hombres que aunque mueran, seguirán viviendo. Éste es el caso del sacerdote salvadoreño Óscar Arnulfo Romero y Galdames.

    El Salvador, país latinoamericano y reflejo fiel de lo que sucedió en este subcontienente en las épocas de violencia, afrontó durísimos momentos de convulsa, rebeliones y guerra interna, Desde inicio de la década de 1970 el despotismo y abuso de los gobiernos militares produjo un sinnúmero de víctimas entre la población: asesinatos selectivos de opositores, lesiones y golpizas, apresamiento, fraudes electorales, deportaciones y expulsiones, cierres de medios de comunicación, concentración del poder y la riqueza. Ante lo cual, como es regular, surgieron movimientos armados de izquierda como Las Fuerzas Populares de Liberación "Farabundo Martí" (FPL) y El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) que empezaron a dar golpes a las fuerzas gobiernistas y a los aparatos del poder, como la sucedida en 1971 con el asesinato del empresario Ernesto Regalado (acto cometedo por El Grupo, antecedente del ERP).

    En el lado del Gobierno mataban y apresaban sin miramientos las fuerzas del orden, y también lo hacían grupos paramilitares y escuadrones de la muerte, grupos de sicarios, estos últimos, creado por militares y empresarios salvadoreños. Por el lado de la oposición, se empezó a recurrir a los homicidios y a los secuestros a fin de obtener logros y recursos económicos.

    En medio de toda esta vorágine de miedo y violencia en la que los que más sufrían era el pueblo, aparecieron diversas figuras que la enfrentaron con valor para convertirse en héroes y mártires. Uno de ellos fue el padre Óscar Romero, arzobispo del El Salvador.

    Al principio de sus labores pastorales, el padre Romero combatió posiciones e ideas de los propios clérigos no llevándose bien ni con el arzobispo Chávez ni con su segundo obispo auxiliar, Rivera. Enfrentó también a instituciones dirigidas por los jesuitas (sin mucho éxito) y contribuyó a apartarlos de la formación de seminaristas entrando en lugar de ellos sacerdotes diocesanos. A pesar de estas circunstancias, era bien visto por el nuncio apostólico y fue nombrado Obispo en 1974. Fue muy activo y trabajó mucho por los pobres pero también participaba en actividades de sociedad, como es normal en estos tiempos actuales.

    El asesinato de varios campesinos en 1975, que regresaban de la iglesia, por manos de las fuerzas del gobierno, le hizo comprender la crítica situación que se libraba en su país. A esto siguió el ataque a la iglesia y a los hombres que la conformaban.

    El 22 de febreo de 1977 el recientemente nombrado Arzobispo Óscar Romero tomó posesión del Arzobispado. Unos días después luego de un fraude electoral, era nombrado presidente de la República de El Salvador, el Gral. Carlos Humberto Romero y ante la protesta del pueblo el gobierno no dudó en asesinar a la gente que reclamaba. Hubo decenas de muertos.

    El 12 marzo de 1977 fueron asesinados el padre jesuita Rutilio Grande (amigo íntimo del arzobispo) junto con un anciano y un joven. El padre Grande luchaba por los derechos de los campesinos. El 20 de ese mismo mes, a pesar de la oposición del nuncio apostólico y otros sacerdotes, el padre Romero convocó a una misa en donde se congregaron más de 100 mil personas. Criticó al gobierno, excomulgó a los asesinos y exigió justicia así como que tomó la decisión de no asistir a los actos oficiales ni del gobierno hasta que se juzgen a los criminales.

    Así mismo, se dedicó a combatir duramente la violencia de donde venga, a defender los derechos de los campesinos, obreros, pobres y sacerdotes, Nombra especialmente en su protesta los crímenes producidos por los escuadrones de la muerte (sicarios contratados) y a las desapariciones forzadas hechas por las fuerzas del orden. Este incansable Arzobispo hacía constantemente su férrea defensa de justicia y paz desde su púlpito, la radio y semanarios. Escribió al presidente de EEUU, Jimmy carter, a fin que deje de enviar armamento al gobierno salvadoreño porque robustecía los aparatos de represión y aumentaban las muertes de niños, jóvenes, adultos y ancianos. Viajó desde que fue Arzobispo por lo menos cuatro veces al vaticano encontrando cierta reticencia de algunos cárdenales pero la aquiescencia del sumo pontífese, Pablo VI, quien lo conminó a continuar con sus tareas de pacificación.

    En mayo de 1979, una protesta pacífica del pueblo que hacía alrededor de la catedral en donde se pedía la liberación de algunos personajes, tuvo trágico fin al reprimir la policía violentamente produciendo una masacre en las que hubo 25 muertos. Muchos se salvaron metiéndose en los interiores de la catedral. El tristemente célebre Batallón Atlacatl (de las FFAA), seguía masacrando al pueblo como el que produjo en 1980 en El Mozote en donde se calcula que asesinaron a 900 campesinos.

    El 23 de marzo de 1980 el monseñor Romero pronunció un vibrante discurso en la catedral durante su homilía y dirigiéndose al gobierno, militares, policías y gente subordinada a ellos, les decía que hay una ley superior que es la ley de Dios que dice NO MATAR y ninguna orden de hombre alguno puede ordenar algo que Dios prohibe. Terminó diciendo: "En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión".

    Al día siguiente, 24 de marzo, mientras celebraba una misa, fue asesinado cruel y cobardemente ante la atónita mirada de los feligreses, sin que hasta ahora se sepa quien fue el autor. El mayor Roberto d'Aubuisson que fue señalado como autor intelectual de dicho crimen siempre lo negó hasta su merte, acaecido en 1992. Durante los funerales de monseñor Romero se produjo grandes disturbios donde hubo muertos y heridos.

    Luego de esto, en el mismo 1980, los cinco grupos armados de izquierda que actuaban por cuenta propia, se juntaron formando el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y enfrentaron al gobierno en lo que pasó a ser la Guerra Civil, desde 1980 y 1992, en donde tuvieron participación activa EEUU y Rusia también con abastecimentos de armas y logística.

    Es así que a violencia continuó con mayor fuerza, el 16 de noviembre en 1989, un escuadrón de la muerte asesinó a seis sacerdotes jesuitas españoles lo que generó la crítica mundial y los pedidos de pacificación. En 1992, bajo el auspicio de la ONU, se firmó la paz entre ambos bandos en Chapultepec, México.

    Se estima que en toda esta etapa hubo 75 mil personas muertas por la violencia.

    Las enseñanzas y el pensamiento del monseñor Óscar Romero continuaron luego de su muerte. Él que tenía varias citas como aquella que decía "si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño", fue reconocido internacionalmente por su valor y defensa de los pobres y débiles. En EEUU, en Inglaterra (lo considera uno de los diez mártires del siglo XX), en Francia, en México, en Bélgica, etc. así como otras confesiones religiosas, como la Unión Anglicana, lo tienen como héroe y mártir.

    ¡¡¡ LOOR AL MONSEÑOR ÓSCAR ROMERO Y A LOS MÁRIRES !!!

    Monseñor Óscar Romero:
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    Canción del maestro Rubén Blades homenajeando al monseñor (la canción en sí aparece en el minuto 1:16):




    Galería de Mártires del siglo XX en la Abadía de Westminster. En la foto: la Madre Isabel de Rusia, martin Luther King Jr., el arzobispo Óscar Romero, el pastor Dietrich Bonhoeffer:
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    Atte.-
     
    Última edición: 11 Oct 2009