La Verdad, los Científicos y el fin de Jericó

Publicado en 'Ciencias' por eklektiko, 16 May 2009.





  1. eklektiko

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    La Verdad, los Científicos y el fin de Jericó


    La Verdad, los Científicos y el fin de Jericó


    La visión de la ciencia que generalmente se tiene es la de una actividad apasionante en la cual la búsqueda de la verdad y el rigor de los investigadores logra imponerse a la confusión, la vanidad y la mediocridad. Pensamos ingenuamente que la ciencia impregnada de pulcritud vence siempre al oscurantismo.

    Muchas veces ocurre así. Sin embargo, no pocas veces los intereses creados o la mano oscura del poder han logrado vencer al ímpetu de la ciencia y la verdad sobre todo si estas son incómodas.

    Desde el absurdo aguillotinamiento de Lavoisier a manos de una caterva de forajidos “revolucionarios” en 1794 se ha demostrado una y otra vez que el poder encuentra las formas de acallar, ocultar o tergiversar las cuestiones científicas que pueden transtornar el statu quo.

    El caso de Edwin Hubble –el que le da nombre al telescopio espacial- es un buen ejemplo de cómo un hombre con la suficiente locuacidad, rodeado de glamour y buenos contactos y con acceso a recursos puede descollar. Hubble formuló la ecuación que describe la velocidad con la que las galaxias se alejan unas de otras no sólo gracias a su mayor esmero o mejor abordaje, sino por que pudo encontrar a un brillante asistente que experimentó algo que ningún investigador antes había hecho: conectar un espectroscopio a un telescopio poderosísimo, el mejor de su época. El resto es historia.

    Las controversias en la ciencia reflejan muy bien este contrapunto entre ética e intereses creados, entre la verdad y la vanidad. Todo descubrimiento que rompe los parámetros de la ciencia normalizada debe sufrir mil embates antes de ocupar su lugar.

    La historia de Mendeleiev –el de la tabla periódica de los elementos- también es un testimonio de que la ética personal y el establishment político no se comunican bien. El químico ruso enunció leyes que se adelantaron décadas a la observación empírica y eso nunca fue perdonado por los anquilosados positivistas. Era tan magnífica la formulación del gran químico que debió inventar un concepto que solo podía intuirse –la valencia atómica- para hacer entendible la causa aparente de la periodicidad de las propiedades de los elementos –de todos los elementos del universo. En un tiempo en que no se contaba con instrumentos para observar la estructura atómica fue un adelanto maravilloso.

    Mendeleiev fue expulsado de la Universidad de San Petersburgo por sus ideas progresistas. Su última clase fue interrumpida por la policía con violencia y por suerte no vivió sus últimos dias en Siberia. Su candidatura a la Academia Imperial de Ciencias fue rechazada en 1890. En consuelo y para gloria del arte, los artistas de Rusia lo acogieron en la Academia de las Artes.

    Tenemos otro ejemplo claro en la arqueología en nuestros días. Es bien conocido que existe un resurgimiento de la investigación arqueológica en el Medio Oriente y en Israel en particular han avanzado con excavaciones de ciudades antiguas como la legendaria Jericó; la ciudad que según la Biblia fue tomada por los hebreos a su regreso de Egipto comandados por Josué, uno de sus primeros gobernantes.

    De hecho, en el emplazamiento de lo que se supone fue Jericó se ha encontrado objetos pertenecientes al siglo X-IX a.C. –cerámica principalmente- pero ante los hallazgos se pueden tener dos lecturas. La primera, que es sostenida por los veteranos y mas vinculados a la ciencia oficial, dice que los objetos de cerámica suntuaria chamuscada encontrada por doquier indica que hubo un asalto por fuerzas que tomaron eventualmente la ciudad, la saquearon y quemaron. Tal como indica un texto de la Biblia. La segunda versión deslizada por arqueólogos mas jóvenes contextualiza los hallazgos y propone lo siguiente: los rastros de los incendios en la ciudad están localizados en la parte alta, que podría situarse como la zona rica con mejores inmuebles y ello es indicio de que el incendio fue provocado internamente, probablemente como resultado de una revuelta interna de los ciudadanos pobres. Esto indicaría que la cohesión política y religiosa de las ciudades de Canaan era precaria.

    Este bien podría ser un debate interesante de corte académico. Uno mas, tal como lo fue en su tiempo la Teoría del Impacto de nivel de extinción masiva que borró del mapa a los dinosaurios y que encontró una feroz resistencia del establishment, hasta el momento en que fueron hallados los restos físicos del cráter del impacto en Chiexulub, Yucatán. Sin embargo, las consecuencias de la segunda tesis sobre Jericó son profundas: contradicen la teoría oficial sobre el origen de una cultura que es hoy el punto de equilibrio del poder y la geopolítica en el Medio Oriente.

    Si la identidad del pueblo hebreo era apenas una brizna incipiente hacia el siglo 9 a.C. probablemente la huida de Egipto nunca ocurrió y mucho menos creíble sería entonces la idea de un régimen unificado en Palestina y una edad de oro judía con David y su hijo Salomón. Esta debilidad de la organización político-religiosa de Judea es congruente con el registro histórico: la facilidad con que el imperio Asirio-Babilónico, sucesor de la civilización elamita, conquistó Siria y Palestina entre los años 576 y 572 a.C.

    Graves problemas para la historiografía de Israel y su sólida identidad. ¿Sobrevivirán los jóvenes arqueólogos heterodoxos? Por el bien de la ciencia confiamos en que así sea. La ciencia necesita siempre dos cosas para mantenerse viva: el impulso renovador de la verdad y la valentía de quienes puedan defenderla en medio de la oscuridad y los intereses de los poderosos. En ese sentido, el de la ciencia es un camino de opciones, no siempre la verdad surgirá como el faro que ahuyenta las tinieblas, .

    En uno de sus últimos actos públicos Mendeleiev –que se había ganado el aprecio de los estudiantes y la nueva generación científica dijo “No hay nada en este mundo que tema decir. Nada ni nadie puede silenciarme. Ese es un buen sentimiento. Deseo que ustedes tengan ese mismo sentimiento y es mi responsabilidad moral ayudarles a que consigan esa libertad interior”.

    En un mundo en el que se socavan las libertades y se asesina al medio ambiente en nombre del progreso y en el que se acepta con demasiada frecuencia la autoridad del prestigio o del poder persuasivo del marketing mediático, necesitamos mas que nunca ese tipo de científicos.