La Unión Sudamericana

Publicado en 'Política' por Linuxis, 20 Ene 2009.





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    La Unión Sudamericana

    por Ignacio Basombrío
    ¿Nuevo actor político?


    Ignacio Basombrío


    La Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) constituye una decisión política que, en esta etapa de la historia, supone un paso adelante por parte de las naciones que la integran, para afrontar los grandes desafíos de un entorno internacional inestable, complejo y, en la mayor parte de los casos, adverso.
    Se ha dejado de lado el propósito de permitir la convergencia de los esquemas integradores vigentes, los cuales se encuentran sesgados por las concepciones económicas y entrampados por la administración de instrumentos básicamente comerciales y arancelarios, que poca relación tienen con los grandes asuntos que interesan a los ciudadanos y al desarrollo político en democracia.
    Durante algunas décadas se ha preferido en la región optar por la aplicación, sin mayores reservas, del denominado Consenso de Washington.
    Un error de percepción y de visión histórica condujo a considerar que la reforma económica generaría, además de efectos redistributivos, cambios en la estructura política y en la administración de los recursos, siempre escasos y mal distribuidos.
    I

    La actual y muy compleja crisis mundial demuestra que tal fue una apreciación equivocada y que, más bien, la desregulación y la disminución del papel del Estado, de la reflexión doctrinaria y de los planteamientos para conseguir el desarrollo sobre la base de un mejor equilibrio social, constituyen aspectos que han ingresado en una etapa de revisión desde los propios países centrales, afectados por el impacto rápido de una crisis al parecer muy costosa de manejar y cuyos efectos se trasladarán, como consecuencia de la interdependencia, a toda la comunidad internacional, incluyendo naturalmente a los países en desarrollo.
    En ese orden de ideas considerar nuevas opciones de carácter político constituye una necesidad para los países de América del Sur. En tal sentido el acuerdo constitutivo de UNASUR establece que este esfuerzo “tiene como objetivo construir, de manera participativa y consensuada, un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre sus pueblos”.
    Se otorga prioridad al diálogo político, a las áreas sociales, a la educación, al desarrollo energético, a la construcción de la infraestructura, al financiamiento y al desarrollo con protección del medio ambiente.
    Es importante señalar que en el artículo dos del Tratado se establece que el objetivo de UNASUR es “lograr la inclusión social y la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías en el marco del fortalecimiento de la soberanía e independencia de los Estados”.
    Es evidente que un enfoque de tal naturaleza supone incorporar al manejo de los aspectos relativos a la integración lo que debió haber constituido, en esencia, el corazón de los entendimientos integradores desde la década de los años 60.
    Se sostuvo, desde el inicio de los procesos integradores suramericanos, y con poca proyección histórica, que los aspectos sociales deberían ser abordados de manera muy prudente para no afectar la soberanía nacional. Por otro lado, sobre la base del mismo principio, no existió el necesario consenso acerca de la importancia de la cohesión política para conseguir los objetivos integradores.
    Posteriormente, como resultado de los grandes cambios económicos internacionales, fueron las empresas las que asumieron un papel de conducción y de liderazgo, desbordando las fronteras, estableciendo proyectos transnacionales y creando conceptos novedosos como la fábrica mundial. Los Estados perdieron significación en la conducción de los esquemas integradores.
    II

    Lo establecido en el Acuerdo Constitutivo de UNASUR supone una visión renovada con relación a los antecedentes históricos de la integración latinoamericana. Por ello no debe dejarse de lado, para interpretar correctamente los alcances de este nuevo proyecto, lo establecido como uno de los objetivos específicos del nuevo proyecto. Me refiero al fortalecimiento del diálogo político entre los Estados Miembros, que asegure un espacio de concertación para reforzar la integración sudamericana y la participación en el escenario internacional.
    En la actual coyuntura el objetivo establecido por UNASUR tiene plena vigencia. En efecto, antes que los entendimientos económicos, que son importantes pero no suficientes, el diálogo y el consenso político son fundamentales para encontrar, mediante el ejercicio de la tolerancia y la aceptación de criterios no siempre plenamente coincidentes, un camino para asegurar que el desarrollo de la región latinoamericana y, en especial, de América del Sur alcance determinados propósitos y objetivos.
    En los últimos años resulta evidente que se han producido acontecimientos que hacen aconsejable fortalecer un diálogo político así como mecanismos de concertación para fortalecer la presencia sudamericana en un escenario que no muestra el equilibrio y la estabilidad indispensables para lograr un proceso global de desarrollo económico que garantice equidad y equilibrio.
    Por tal razón UNASUR señala, dentro de sus objetivos, un conjunto de áreas críticas para lograr en éstas los necesarios acuerdos, todos ellos derivados de decisiones soberanas de los Estados y con un indispensable compromiso político para ponerlos en aplicación. Me refiero por ejemplo a la integración energética, al desarrollo de la infraestructura para la interconexión plena de la región, a la integración financiera, a la protección de la biodiversidad, de los recursos hídricos y de los ecosistemas.
    La crisis económica internacional, según lo anticipan los organismos financieros y entidades bancarias, tendrá un impacto sobre los flujos de capital orientados hacia los países en desarrollo. Razonablemente puede considerarse que éstos disminuirán y que, por ende, los esquemas de inversión pública deberán ser reactivados para evitar que se mantengan situaciones de exclusión y de asimetrías internas que debiliten más todavía a las economías nacionales y a los pueblos.
    Tal vez con sentido de anticipación, pero con plena validez y vigencia en la actualidad, la denominada Comisión Estratégica de Reflexión convocada por los países de América del Sur para plantear las bases de UNASUR señaló que “en un período de reafirmación del Estado Nacional, la integración regional surge como un elemento indispensable de realización de nuestros proyectos nacionales de desarrollo”.
    La región es un centro fundamental para afianzar el desarrollo. Ocurre en Europa, por ejemplo, en donde la Unión Europea tiene políticas hacia adentro y una visión en materia de relaciones económicas y comerciales de carácter internacional. Acontece igualmente en los Estados Unidos de América, un gran pueblo continente. América del Sur puede perfectamente plantear un desarrollo integrado hacia adentro, con la modalidad del regionalismo abierto, de manera tal que ello no suponga apartarse de las grandes corrientes de apertura al mundo, pero a partir del diseño de una estrategia de cooperación y de desarrollo sustentada en decisiones nacionales y en opciones soberanas.