La Trata de Personas, el negocio donde la mercancía es el ser humano

Publicado en 'Actualidad Nacional' por RCPI - Perú, 24 Oct 2006.





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    "Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas."
    (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Art. 4, Naciones Unidas 1948)


    ¿Qué es la trata de personas?

    Es una forma moderna de esclavitud y es definida internacionalmente como sigue: "Por 'trata de personas' se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos."
    (Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar el Tráfico de Personas, especialmente de Mujeres y Niños, Art. 3a, Naciones Unidas 2000)

    En nuestro país, ¿está penada la Trata de Personas?

    Sí, la Trata de Personas es una actividad ilícita, establecida en el Código Penal peruano, mediante su artículo 182, que a la letra indica que: “el que promueve o facilite la captación para la salida o entrada del país o el traslado, dentro del territorio de la República, de una persona, para que ejerza la prostitución, someterla a esclavitud sexual, pornografía u otras formas de explotación sexual, será reprimido con pena privativa de la libertad no menor de cinco ni mayor de diez años. La pena será no menor de diez ni mayor de doce años, si media alguna de las circunstancias agravantes, enumeradas en el artículo anterior

    ¿Por qué existe la trata de personas?

    Muchas de las personas afectadas por la trata de seres humanos provienen de países que atraviesan una fase de profundos cambios internos, ya sea debido a transformaciones en la sociedad o a guerras. Esos cambios, acompañados de penurias económicas, violencia, desocupación, inseguridad social y falta de perspectivas, llevan a que cada vez más seres humanos crean ver una salida en la emigración.
    Más de la mitad de los emigrantes son mujeres. Las víctimas provienen a menudo de entornos de pobreza y deben alimentar a familia e hijos. En esa situación, los traficantes de personas, para ganar más dinero, no dudan en abusar de los deseos de emigrar y del desconocimiento de sus víctimas.
    La política restrictiva y de aseguramiento de fronteras de los países occidentales favorece también la trata de mujeres, porque limita sus posibilidades de ingresar y trabajar legalmente. Por ello, sobre todo las mujeres, dependen en gran medida de inescrupulosos intermediadores y dudosos canales para llegar al país que han elegido como destino.
    No obstante, la trata de personas se basa no sólo en la oferta, sino también en la demanda en los países de destino: una demanda de fuerza de trabajo barata y posiblemente “fácil de explotar”, por ejemplo en la prostitución, el turismo o la industria de la construcción.

    ¿Cómo funciona la trata de personas?

    Existen diversas formas de trata de personas. Los traficantes les hacen tentadoras ofertas financieras o son enganchadas por agencias que les ofrecen conseguirles trabajo en el exterior. Los afectados se endeudan a menudo por los montos que cuestan la intermediación y los costos de viaje y se hacen así extorsionables. Niños y jóvenes son también secuestrados o a sus familias se les ofrece dinero por ellos.
    La trata de personas se lleva a cabo tanto en forma transfronteriza como dentro de las fronteras de un Estado. A menudo a las víctimas les es quitada la documentación, por lo que no tienen posibilidad alguna de huir. La explotación puede adquirir diversas formas: explotación sexual (p. ej. la prostitución o el matrimonio forzosos), explotación laboral (p. ej. como empleada) o también para la extracción de órganos. Los afectados reciben muy poca o ninguna paga por su trabajo y servicios y están expuestos al control total, constantes amenazas y a menudo también a violencia, que puede ir hasta la tortura. Sus derechos más fundamentales son violados.
    Sobre las víctimas se ejerce presión también a través de amenazas a sus familiares. Debido a la ilegalidad de la trata de personas, no existen casi estadísticas confiables. Se parte, sin embargo, de que las ganancias derivadas de la trata de personas son comparables a las obtenidas con el narcotráfico y el tráfico ilegal de armas.

    ¿Quién es víctima de la trata?

    Toda persona puede transformarse en víctima de la trata de seres humanos. No obstante, el 80% de los afectados son mujeres y niños y estos últimos son cada vez más jóvenes. Particularmente amenazadas están mujeres de regiones pobres con escasas posibilidades educativas y laborales, refugiados y niños huérfanos y de la calle. Además, niños y mujeres con experiencias de violencia y personas que viven en regiones en crisis.

    ¿Quiénes son los traficantes?

    Diversas personas pueden transformarse en traficantes de personas. En el proceso de “enganche o captación” participan a menudo personas del entorno social de los afectados (p. ej. familia, vecinos, maestros). El proceso es llevado a cabo en parte por agencias de intermediación. A ellos se agregan grupos de criminales, que a menudo pertenecen a redes del crimen organizado. También estructuras locales corruptas ayudan o facilitan el trabajo de los traficantes de personas.

    ¿Qué puede hacerse para combatir la trata de personas?

    Entre las disposiciones específicas de la lucha contra la trata de personas se cuentan medidas preventivas de información a las potenciales víctimas, a los agentes del Estado encargados de enfrentar el problema y a las personas del lado de la demanda (p. ej. los clientes de prostitutas), así como el apoyo social, psicológico y legal a las víctimas. En el marco de programas de protección de testigos, también ubicamos medidas de reintegración amplias y de largo plazo y la persecución penal de los autores de los delitos.
    Además deben ser mejoradas las condiciones sociales marco de las potenciales víctimas. Ello incluye programas de reducción de la pobreza y de equidad de derechos de la mujer, así como una mejora de las posibilidades de trabajo en los países de origen de las víctimas.