La repuesta está en El Homo Sapiens

Publicado en 'Foro Libre' por Max Montaner, 27 Jun 2007.





  1. Max Montaner

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    Por Max Montaner (Vie, 11/08/2006 - 16:41)

    Este comentario lo escribí el 11 de agosto del 2006, en un foro ante una pregunta realizada por un usuario, y respondía:

    La repuesta hay que buscarla en el mismo hombre, pero no en el hombre técnica y socialmente civilizado, el de complejas vestiduras con las cuales no deja de enredarse y caer constantemente. La repuesta la encontraremos en El Hombre como Especie.

    Tal vez se esperas mucho de El Ser Humano “la máxima y perfecta expresión de la creación”. “Dios en si Mismo”. Dentro de la Psiquis del hombre se mueven multiplicidad de aspectos contradictorios entre sí, habitando en un mismo individuo, en un mismo ser. Que arrastra como un lastre desde miles de años atrás.

    Hablemos solamente de ambivalencia y no de la multiplicidad de caracteres en el hombre para hacerlo más fácil. El individuo humano sigue siendo en su interior una especie primitiva, desapiada y cruel, agresiva y maléfica, pero al mismo tiempo un altruista capaz de desear el bien de todos los demás seres, (humanos, animales, vegetales) como último fin de todo acto humano, muy capaz de componer sus ideas y palabras y pasar por un intelectual inmaculado. Y LO PEOR DEL CASO, ES, LAS DOS COSAS AL MISMO TIEMPO (No aplica el ser y no ser, es solo el ser, pero ser ambivalente) solo depende de cual de estos dos actores suba al escenario y se haga cargo de la conducta de esta “criatura”, y estar en la presencia de un Dios o en la presencia de un Demonio. Aspecto este, nunca visto, en un animal de cualquier otra especie, el cual es autentico en su conducta.

    Un hecho trivial y simple en sí mismo, pero su impacto había de ser enorme. Eso que hoy llamamos Agricultura, lo sitúa en un inesperado umbral que lo arrogó con tanta rapidez a una forma desconocida de existencia social, que no tuvo tiempo de desarrollar nuevas cualidades genéticas controladas para ajustarse a ella.

    Ahora bien: Se abren las puertas a la civilización, el arcaico y primitivo homo Sapiens, se ha convertido en ciudadano, miembro de una “Superciudad", y la diferencia clave consistía en que en una “Superciudad" ya no conoce personalmente a cada miembro de su comunidad. Era este cambio, este desplazamiento de la sociedad personal a la impersonal, lo que había de causar al animal humano sus más intensos desasosiegos en los milenios que siguieron. Como especie, no estábamos biológica ni genéticamente equipados para enfrentarnos a una masa de desconocidos disfrazados de miembros de nuestro Clan, que como especie deberíamos atacar o huir.

    De este menjurje nace el Otro (El Otro que no es Yo. Ósea todos los demás) al cual hay que atacar y destruir, antes que nos ataque y destruya a nosotros, (Nosotros: Yo y los integrantes de mi Crupo a quienes conozco personalmente) el Otro ante tal disposición ataca y se confirma la premisa que al Otro hay que destruirlo antes que nos vea. Esta predisposición da origen a enfrentamientos como las guerras entre pueblos distintos, razas distintas. Para la convivencia entre hombres se crearon leyes que norman la conducta, no obstante muchas veces puede más la agresividad que las Normas de Convivencias para el hombre.

    Para cuando el Otro es un alguien de una especie diferente, aun no existen “Leyes Duras” que establezcan los limites de conducta para con estos, y esa es la válvula de escape de la cual se aprovecha el hombre para cometer todas las atrocidades, habidas y por haber, y le permiten desahogar esta manera toda esa agresividad reprimida y sublimada durante milenios de vida.

    ¿Cual será el final de la historia? Hay dos caminos, uno, el que se imponga la parte buena de El Ser Humano y sobreviva. La otra que sea la parte cruel y despiadada la que dicte la pauta y por una Condición Natural se extinga por no adaptarse a contribuir al desarrollo de su medio ambiente. sabiendo que las especies más agresivas han desaparecidas.