La politica contrarrevolucionaria del virrey abascal: Peru, 1806-1816

Publicado en 'Historia y Cultura Peruana' por fijomesuspenden, 3 Feb 2011.





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    LA POLITICA
    CONTRARREVOLUCIONARIA
    DEL VIRREY ABASCAL:
    PERU, 1806-1816

    Brian R. Hamnett*
    Universidad de Essex (Gran Bretaña)

    [​IMG]


    Un sumario de este trabajo fue presentado en el Congreso Internacional "Los Procesos
    de la Independencia en América Española". Morelia, Michoacán, México, 21-24 de Julio
    de 1999



    La literatura histórica generalmente pasa por alto el régimen virreinal de José
    Fernando Abascal (1743-1821) en el Perú durante el período de la Independencia
    hispanoamericana. Es verdad que en 1944, se publicó en Sevilla su Memoria de
    Gobierno, (ed. de Vicente Rodríguez Casado y José Antonio Calderón Quijano, 2
    vols., (Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1944), y el libro de Fernando
    Díaz Venteo, Las campañas militares del virrey Abascal, (Sevilla: EEHA 1948), pero
    estos volúmenes apenas llamaron la atención del mundo historiográfico. Una de las
    pocas excepciones de esta indiferencia general fue el estudio de Timothy E. Anna,
    The Fall of the Royal Government in Perú, que salió a la luz en 1978. Al juicio de
    Anna: "en la historia de la independencia de la América del Sur, Abascal es una figura
    central, porque su administración impidió la expansión de la causa de la
    independencia en la mayor parte del continente". Más aún, "En medio de esa aguda
    crisis de dirección que en 1808 precipitó a los peruanos en una confusión terrible,
    Abascal se destaca por su alta rectitud, honestidad, claridad de pensamiento, y
    capacidad como dirigente (...)en realidad, era un sirviente real completamente
    profesional, que admiró la eficiencia, no estaba dispuesto a tolerar la incapacidad, y
    tenía aversión a la ceremonia, pero, al mismo tiempo, le gustaba manejar el poder". 1
    Yo también, en una obra que se publicó en ese mismo año, hice hincapié en el papel
    crucial que jugaba este mismo virrey. 2 Desgraciadamente, esos esfuerzos no han
    tenido casi ninguna resonancia. Todavía no existe (que sepa yo) ningún estudio de la
    actuación de Abascal durante el período de la Independencia. 3
    Por consiguiente, es importante explicar las razones de esa indiferencia.
    Existen varias:

    (1) En primer lugar, el nacionalismo influenció la historiografía
    peruana desde 1968. La interpretación nacionalista pinta la rebelión de Túpac Amaro
    en 1780-1781 como el verdadero comienzo de la emancipación hispanoamericana, es
    decir, que el proceso emancipador realmente comenzó en el Perú. De esta manera, el
    Perú no estuvo de ninguna
    manera marginado del proceso. Inevitablemente Abascal aparece dentro de esta
    interpretación como un factor negativo.4

    (2) La historiografía constitucional pone el énfasis en la introducción del
    sistema representativo gaditano, y pinta a Abascal como un recalcitrante, que no
    mostraba simpatía con el primer experimento constitucional en el mundo hispánico.
    Jaime Rodríguez dice, por ejemplo: "algunos oficiales reales - entre los cuales el
    virrey Abascal del Perú era el mas destacado, estaban resueltos a impedir lo que ellos
    erróneamente consideraron como la fragmentación del mundo hispánico. Por
    consiguiente, los realistas crearon las condiciones que finalmente destruyeron la
    monarquía española, debido a que interrumpieron una reconstrucción que pudiera
    haber resultado en una monarquía federativa". 5 Sin embargo, la Constitución de
    1812 tuvo muchas imperfecciones; cualquier autoridad encargada del manejo del
    Estado en los territorios americanos, y la garantía de la seguridad, se hubiera opuesto
    a ellas. Dentro del campo reformista, también, surgieron críticas serias de la
    Constitución. Gaspar Melchor de Jovellanos, por ejemplo, criticó la forma unicameral
    de las Cortes que se reunieron en 1810 como un factor de inestabilidad.6

    (3) La tendencia historiográfica a enfocar la experiencia de las provincias
    contrapuestas al centralismo de Lima, también ve a Abascal como un factor negativo.
    La oposición al predominio de Lima fue un sentimiento evidente en la rebelión del
    Cuzco de 1814-1815.7 La investigación de Alberto Flores- Galindo, Manuel Burga, y
    Jan Szeminski sobre la visión alternativa andina y el desarrollo del mito de inkarri
    durante el siglo XVIII, demuestra la oposición a Lima desde la provincia. A fin de
    cuentas, la supresión de la rebelión del Cuzco en 1815 por el gobierno virreinal
    destruyó la perspectiva de una solución provincial y multi-étnica para los problemas
    políticos del Perú. De esta manera, Abascal, actuando en acuerdo con los
    comandantes del Ejército del Alto Perú, puso fin a un ideal que había generado una serie de
    insurrecciones en la zona andina desde la década de 1740. Otra vez, Abascal era el
    culpable.8
    A pesar de que Abascal actuaba como la figura principal en el Perú durante
    los ocho años de la crisis del antiguo régimen y la independencia, ha sido marginado
    por la historiografía. En esta ponencia no presentó nuevos datos; me limitó a apelar
    por una reconsideración de ese personaje clave. Sin embargo, no se podría
    comprender su actuación, si no la pusiéramos en su contexto histórico. El largo
    período desde 1770 hasta 1840 incluye las llamadas reformas borbónicas, el
    derrumbe de la monarquía borbónica y la crisis del antiguo régimen, las luchas por la
    independencia, y la formación de nuevos estados soberanos en el territorio del
    antiguo imperio continental español. Tres temas principales afectaron al Perú de una
    manera dramática durante esa época: Vamos a considerar cada uno a su turno.

    (1) El primer problema fue: ¿de qué territorios debería constituirse el Perú?
    Guillermo Céspedes del Castillo inició el estudio de esa cuestión geopolítica en 1946,
    enfocando la división de los dos Perús en 1776 por el gobierno metropolitano con el
    propósito de establecer el nuevo virreinato del Río de La Plata. Varias décadas antes,
    la formación del virreinato de la Nueva Granada en 1739 y la separación de la
    Audiencia de Quito de la autoridad de Lima ya habían debilitado al Perú.9

    (2)¿Qué fuerzas políticas deberían predominar en el Perú y cómo sería la
    estructura política del virreinato? Los estudios publicados por Guillermo Lohmann
    Villena en Perú y por varios autores en Estados Unidos como Mark A. Burkholder,
    por ejemplo, mostraron cómo los americanos predominaban en la Audiencia de Lima
    desde 1690. La política borbónica durante el reinado de Carlos III (1759-1788)
    intentaba terminar con eso. La política del Visitador General del Perú, José Antonio
    Areche, puso de nuevo en la minoría a los americanos. La elite limeña se sentía
    agraviada por esa política neo-centralista. El abogado y pretendiente peruano, José
    Baquíjano y Carrillo, por su parte, viajó a España en 1793, con el propósito de
    conseguir un puesto en la Audiencia de Lima. Baquíjano consideraba que el ambiente
    político de la corte de Carlos IV (1788-1808) sería más favorable que durante la
    época de Gálvez. En su temporada anterior en España en 1774-1776, Baquíjano no
    había conseguido nada. Esta vez el rey lo nombró alcalde del crimen en
    febrero de 1797, y diez años más tarde lo ascendió al puesto de oidor. Sin embargo,
    Baquíjano era el único oidor limeño en la audiencia en esa época.10 El
    Ayuntamiento de Lima se había opuesto a la política de Gálvez y Areche,
    argumentando en favor de la igualdad de representación entre americanos y
    peninsulares en la audiencia. El establecimiento del sistema constitucional a partir de
    1810 abrió de nuevo esta cuestión todavía no resuelta. 11

    (3)¿ De qué recursos dependería el Perú? Desde 1740, los registros sueltos
    por Buenos Aires y el Cabo de Hornos empezaron a minar el monopolio comercial de
    los galeones destinadas a Portobelo y Callao, establecido en el reinado de Felipe II.
    La separación del Alto Perú, con sus recursos minerales, en 1776, y la introducción
    del Comercio Libre entre una serie de puertos habilitados del imperio, en 1778,
    disminuyeron aún más la antigua posición hegemónica del poderoso Consulado de
    Lima.12 La política metropolitana debilitó y humilló seriamente al Perú a lo largo de
    todo el siglo XVIII. Además, los cambios comerciales de esa misma época
    contribuyeron a los problemas económicos del virreinato. Abascal, respondiendo a las
    quejas de los comerciantes limeños, escribió en su Memoria de Gobierno de 1816:
    "las manufacturas del reino tuvieron una época mas floreciente antes de expedirse la
    Real Orden de octubre de 1778, o de Libre Comercio. Después de esa fecha,
    empezaron a decaerse los de la lana por la mejor calidad y baratura de los paños
    ordinarios españoles, y últimamente los de algodón por el contrabando: de suerte que
    no teniendo salida, han venido a arruinarse a un tiempo las estancias y obrajes que
    cosechaban las primeras materias y disponían los textiles" (tomo 1, pp. 218-19).
    En varios estudios que salieron desde 1977, John R. Fisher ha mostrado que la
    recesión económica del Perú en las últimas décadas del siglo XVIII y primeros del
    XIX, tan comentada en la literatura, no representaba el cuadro total. Fisher
    argumentaba el resurgimiento de la industria minera bajoperuana entre la década de
    1770 y 1812, sobre todo en Cerro de Pasco y Hualgoyoc. Por consiguiente, el
    gobierno virreinal del Perú truncado de la época posterior a 1776, podía contar con
    nuevos recursos significativos. Durante la década de 1790, por ejemplo, la Tesorería
    Principal de Lima
     
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    *El autor es Reseach Professor en el Departamento de Historia de la Universidad de Essex Colchester, Reino Unido

    1 Anna, Fall of the Royal Government, pp. 26-8. (La traducción de estas líneas es mía)
    2 Brian R. Hamnett, Revolución y contrarrevolución en México y el Perú (1800-1824). Liberalismo,
    realeza y separatismo, (México: Fondo de Cultura Económica, 1978), pp. 3345, 58-64, 118-26.
    3 Véase para los datos biográficos: Manuel de Mendiburu, Diccionario histórico biográfico del Perú,
    (Lima, 2da edición, 1931), pp. 58-142
    4 Véase, como punto de partida Luis Alberto Sotomayor Gutiérrez, La acción emancipadora del Perú
    antes de la llegada de la Expedición Libertadora, (Lima 1972: Publicaciones de la Comisión Nacional
    de Sesquicentenario de la Independencia del Perú), pp. 7-8, que pinta a la 'Carta dirigida a los
    españoles americanos' por Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, ex-jesuita exiliado, como el texto seminal
    de la ideología de la emancipación americana - y de origen peruano. Luis Durand Flores,
    Independencia e integración en el plan político de Túpac Amaru, (Lima 1973), pp. 37-8. Véase para
    otros comentarios: Scarlett O'Phelan Godoy, "El mito de la 'Independencia concedida': los programas
    políticos del siglo XVIII y del temprano XIX en el Perú y Alto Perú (1730-1814)" en Alberto FloresGalindo (comp.), Independencia y Revolución, 2 vals., (Lima 1987), vol. 2, pp. 145-99, véase pp. 146-
    7, 169-71.
    5 Jaime E. Rodríguez O., The Independence of Spanish América, (Cambridge: Cambridge University
    Press 1998), p. 168.
    6 Brian R. Hamnett, La política española en una época revolucionaria, 1790-1820, (México: Fondo
    de Cultura Económica, 1985), pp. 100-01.
    7 John R. Fisher, "Royalism, Regionalism, and Rebellion in Colonial Perú, 1808-1824", Hispanic
    American Historical Review, 59 (1979), pp. 232-57.
    8 Jan Szeminski, La utopía tupamarista, (Lima: Pontifica Universidad Católica del Perú, 1984), pp.
    221-2,284-6. Alberto Flores-Galindo, Buscando un inca: identidad y utopía en los Andes, (Lima:
    Instituto de Apoyo Agrario, 1987). Manuel Burga, Nacimiento de una utopía. Muerte e insurrección
    de los incas, (Lima: Instituto de Apoyo Agrario, 1988).
    9 Guillermo Céspedes del Castillo, "Lima y Buenos Aires. Repercusiones económicas y políticas de la
    creación del virreinato de la Plata," Anuario de Estudios Americanos, III (1946), pp. 669-874.
    10 Guillermo Lohmann Villena, Los ministros de la Audiencia de Lima, (1700-1821), (Sevilla: EEHA,
    1974). Mark A. Burkholder, Politics of a Colonial Career. José Baquíjano and the Audiencia of Lima,
    (Wilmington, Del: Scholarly Resources Imprint, 2da ed. 1990: 1a ed. 1980), pp. 22, 30, 33, 41, 94,
    100-01, 114, 120.
    11 José Pareja Paz-Soldán, Las constituciones del Perú, (Madrid 1954), pp. 399-405, doc. 1, Propuesta
    de los diputados peruanos a las Cortes de Cádiz sobre igualdad de peninsulares y criollos, 25 de
    marzo de 1811.
    12 Scarlett O'Phelan Godoy, "Las reformas fiscales borbónicas y su impacto en la sociedad colonial
    del Bajo y Alto Perú", en Nils Jaobsen y H.H. Puhle (eds.), The Economies of México_and Perú during
    the Late Colonial Period, 1760-1810, (Berlín: Colloquium Verlag, 1986), pp. 340-56.
     
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    recibió un promedio anual de 4.6 millones (de pesos), de que resultó un sobrante
    anual de más de un millón de pesos. La cantidad de plata registrada en 1777 fue
    246,000 marcos, pero aumentó a 637,000 marcos en 1799, y permaneció alta hasta
    1808-1809. Aún después de 1812, el promedio anual registrado era de 300,000
    marcos, Sin embargo, el problema continuaba siendo la relación entre el sector
    minero y el resto de la economía peruana, que permanecía en recesión.
    Las exportaciones de productos agrícolas no llegaron a un promedio anual de
    un millón de pesos; el Comercio Libre había arruinado la industria textil en el Bajo
    Perú y terminado con su mercado tradicional en el Alto Perú. Además, el impacto del
    desarrollo de la minería tenía factores negativos significativos. Entre 1801 y 1805, el
    producto de la Real Casa de Moneda de Lima llegó a $23,082,525, y entre 1809 y
    1813 a $23,416,082. Sin embargo, la mayor parte fue exportada y no permaneció en
    el virreinato.13 Como resultado, el Perú experimentó una carestía de circulante y le
    faltaba la inversión necesaria para estimular la producción. A pesar de la apariencia
    de riqueza, la realidad económica era muy precaria. La situación colonial del Perú se
    expresaba precisamente en esa manera.
    Durante la crisis de 1808-1810, el Perú no sucumbió a la subversión política.
    El contraste con los otros dos virreinatos sudamericanos y las capitanías generales
    como Quito, Venezuela, y Chile fue claro. El gobierno virreinal peruano tampoco
    tenía que lidiar con una insurrección doméstica, el contraste con la Nueva España a
    partir de setiembre de 1810. A pesar de esto, el debate trilateral entre el unitarismo, la
    autonomía, y el separatismo continuaba en Perú como en el resto de Iberoamérica.14
    Efectivamente, el gobierno virreinal peruano se encontraba en una posición
    relativamente favorable en 1808-1810 - pero no sin peligros, y eran principalmente
    externos. No podía recibir ninguna ayuda de la metrópoli. España, que experimentaba
    su propia crisis dependió de los recursos americanos y los subsidios de su aliado
    principal. Tampoco pudo el Perú recibir ningún sostenimiento moral o político de
    España, debido a la confusión política que prevalecía en la península, por lo menos
    hasta setiembre de 1810, cuando las Cortes abrieron sus sesiones en la Isla de León.
    Efectivamente, el gobierno de Abascal tomó la decisión de actuar por su propia
    cuenta -en realidad, no había otro remedio.



    La conexión con España quedaba intacta en términos morales y jurídicos, y la
    adhesión a la dinastía Borbón y a la persona de Fernando VII desde el verano de 1808
    no estaba cuestionada dentro los círculos gobernantes peruanos -a pesar de las
    proposiciones dudosas de Carlota Joaquina, Princesa de Brasil, la hermana del
    Deseado. 15 La estrategia de Abascal fue de mantener unido el Perú mismo como
    baluarte efectivo de la autoridad metropolitana en América del Sur y, desde una
    posición de fuerza, esperar los mejores tiempos. En términos tácticos, la política
    cambiaba según las circunstancias.
    Con este objetivo, Abascal adoptó una política de conciliación y acercamiento
    a las elites americanas, sobre todo a los intereses donados por la política borbónica del
    siglo anterior. Esta política comenzó con el Consulado de Lima, el cuerpo mercantil
    íntimamente ligado con el Estado virreinal. Vargas Ugarte explicó la actuación de
    Abascal de esta manera: "Estaba convencido de que la única manera de asegurar estos
    dominios para España era consolidar la unión entre los españoles y americanos,
    borrando en cuanto fuese posible las diferencias que pudieran desunirlos. De otro
    modo, en su concepto, la pérdida de las colonias era segura."16 Manuel Lorenzo de
    Vidaurre (n. Lima 1773), partidario de Fernando VII en 1808, constitucionalista en
    1810-1814, y proponente de una serie de reformas gubernamentales en su Plan del
    Perú de 1810, compartió en la época esa visión retrospectiva. Aunque la
    historiografía pinta al virrey como absolutista, su política de "concordia" lo revela
    más bien como un conservador pragmático. Abascal, además, no llegó al Perú en
    1806 como un novicio en las artes políticas americanas; por el contrario, este nuevo
    virrey había servido en el ejército en Puerto Rico en 1767, en Montevideo en 1776, en
    Santo Domingo en 1781, y como lugarteniente del Gobernador de Cuba en 1797. Fue
    Presidente de la Audiencia de Guadalajara (Nueva España) desde 1799, cuando la
    política carolina de la época de José de Gálvez estaba seriamente cuestionada por los
    americanos. Su política en Perú no fue innovadora, ni menos abrupta, sino continuaba
    un proceso de acercamiento entre el gobierno virreinal y las elites limeñas, que ya
    había comenzado. Efectivamente, Abascal cerró el capítulo que el Visitador Areche
    abrió tres décadas antes. Aunque la política de "concordia" puso al revés muchos
    aspectos fundamentales de la política de Gálvez y Areche, Abascal no terminó con el
    predominio peninsular en las instituciones gobernantes. Cuando estalló la crisis
    imperial en 1808, la política de Abascal fue vindicada. La elite limeña estaba
    efectivamente neutralizada, por lo menos durante los cuatro años cruciales de 1808 a
    1812. Por consiguiente, Abascal no encontró en Lima la presión por la autonomía que
    el virrey José de
    Iturrigaray (1803-1808) experimentaba al mismo tiempo en la capital de México.17
    La habilidad política de Abascal le permitió sobrevivir en una situación
    potencialmente peligrosa, en la cual la elite limeña, sinuosa e intrigante como
    siempre, estaba buscando maneras para promover sus propios intereses. Según el
    juicio de Anna: “La sociedad limeña se caracterizaba por la desconfianza y la
    calumnia, de conflictos atrincherados entre personajes poderosos, y de ambiciones
    desencadenadas. La recriminación y la codicia envenenaba el ambiente. Abascal tenía
    que funcionar diariamente en ese contexto. De todas sus hazañas, la mayor fue sin
    duda la de mantener en ese ambiente al gobierno real como el más poderoso y eficaz
    en todo el imperio hispánico durante la época revolucionaria”.18
    Sus colaboradores principales fueron americanos o peninsulares de larga
    residencia en la América; es decir, el virrey eligió como colaboradores hombres de
    una coloración política o experiencia diferente a los de la estirpe de Gálvez o Areche.
    Cuando, por ejemplo, Abascal el 13 de julio de 1810, creó el Ejército del Alto Perú,
    nombró a José Manuel de Goyeneche como su comandante. Goyeneche, hijo de un
    navarro casado con una arequipeña, llegó a ser la figura clave en la política externa
    del régimen entre 1809 y 1813. Un hermano mayor fue nombrado Oidor del Cuzco en
    1806, y de Lima en 1813, y otro hermano menor fue Obispo de Arequipa a partir de
    1816. Goyeneche, que nació en 1776, pasó a España por razón de sus estudios y su
    razón de temprana carrera militar. Carlos IV lo nombró Caballero de Santiago, y
    Goyeneche regresó al Perú en diciembre de 1808 como Comisionado de la Junta
    Central y Brigadier del ejército. Abascal lo envió al Cuzco como Presidente interino
    ello de setiembre de 1809, en la época de la primera intervención militar limeña en los
    asuntos del Alto Perú. Este resultó un nombramiento controvertido, porque de esa
    manera el virrey lo puso encima del Regente, el gallego, Manuel Pardo y Ribadeneira.
    En Cuzco, Goyeneche reclutaba los soldados del Ejército del Alto Perú para combatir
    a los independentistas de Buenos Aires. Otro colaborador fue Juan Pío de Tristán y
    Moscoso (n. 1773), que perteneció a dos familias notables de Arequipa. Su padre era
    corregidor de Larecaja es el momento de la rebelión de Túpac Amaru. Pío Tristán y su
    hermano también recibieron su primera experiencia militar en España, y regresaron
    con Goyeneche. La carrera de Tristán revela las continuidades en la historia peruana
    en esa época, a pesar de la eventual ruptura con España y la formación de la
    República del Perú. En 1815, Tristán era Intendente de Arequipa, en 1816 presidente
    interino del Cuzco, en 1824


    __________________________________________________________________________

    13 John R. Fisher, Silva Mines and Silva Miners in Colonial Perú, 1776-1824, (Liverpool: Centre of
    Latin American Studies, 1977), pp. 11-12 (escasez de capitales y retraso tecnológico), 74-85 (el
    problema del azogue), 108-16, 124-5. Anna, Fall, p. 16.
    14 Pablo Macera, Tres etapas en el desarrollo de la conciencia nacional, (Lima 1956), pp. 50, 52, 55-
    84, 92-3, argumentaba que desde la época de la Ilustración la contribución principal del Perú a la
    causa independentista fue en el plano ideológico.
    15 Ruben Vargas Ugarte, S.J., Historia General del Perú: vol. V, Postrimerías del Poder Español
    (1776-1815), (Lima: Editor Carlos Milla Batres 1966), pp. 190-91.
    16 Vargas Ugarte, Historia General, V, p. 194.
    17 Lohmann VilIena, Los ministros de la Audiencia de Lima, cuadro xciii-iv: a partir de 1794-9, los
    peruanos u otros americanos y los peninsulares casados con americanas aumentaron su influencia.
    18 Anna, Fall, pp. 38-9.
     
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    virrey, y luego Prefecto de Arequipa en el sistema republicano, y finalmente
    Presidente del Estado Sud-Peruano en 1836-1839.
    ..
    El 30 de mayo de 1811, el virrey formó un regimiento de tres batallones con
    el título de "Voluntarios Distinguidos de la Concordia Española del Perú". Abascal
    intentaba simbolizar la unión de sentimientos entre el gobierno y los notables
    peruanos en contra de la revolución de Buenos Aires. El Marqués de Torre Tagle y
    muchos otros nobles ocuparon los altos puestos de mando. El Consejo de Regencia
    en España aprobó la iniciativa del virrey.
    Abascal aplicó en el Perú el sistema representativo introducido en España en
    setiembre de 1810 por las Cortes Extraordinarias, a pesar de sus propias
    inclinaciones, y a pesar de que el nuevo régimen limitaría su poder. Obviamente, el
    virrey no fue un constitucionalista convencido. Actuaba de esa manera para no
    debilitar aún más la posición metropolitana, y para no entregar a los revolucionarios
    una arma con que pudieran ganar al gobierno virreinal. El además, sabía aprovecharse
    del experimento constitucional, para emplearlo como una medida táctica en la lucha
    contra los independentistas.
    La Constitución de Cádiz llegó a Lima en setiembre de 1812. El virrey juró
    observada para garantizar la legitimidad imperial, y para mantener la continuidad
    política mientras pudiera; es decir, de no haber actuado así, habría cometido un acto
    de rebelión contra la Regencia y las Cortes. Esos cuerpos, funcionando en el nombre
    del rey ausente, representaron en esa coyuntura las autoridades legítimas (de facto) en
    la metrópoli.
    En realidad, la nueva definición de la soberanía por las Cortes, y el
    establecimiento de un sistema representativo popular, chocaron con las convicciones
    políticas conservadoras de Abascal. La Constitución de 1812, además, fue criticada,
    como hemos dicho, en su época por sus imperfecciones intrínsecas. Blanco White,
    por ejemplo: apuntó en El Español (1812) siete defectos serios; entre ellos la
    disposición de que la Constitución no se podría reformar sino hasta que hubiera
    transcurrido un período de ocho años desde su promulgación.19
    La Constitución dejó imprecisa la relación de los poderes del Estado, como
    también la del rey y el parlamento. Efectivamente, el virrey (convertido en jefe
    político superior) en realidad no sabía qué poderes y atribuciones le quedaban. En el
    territorio de la Audiencia de Lima, el virrey compartió la autoridad con la Diputación
    Provincial, establecida en 1813, que tenía siete diputados de las siete provincias bajo
    su propia presidencia. Al mismo tiempo, los diputados americanos presionaban al gobierno en España, dominado por
    la facción liberal, para hacer concesiones particulares, y el gobierno virreinal, por su
    parte, estaba presionado por los notables limeños para compartir los puestos políticos
    con ellos. El pequeño grupo de liberales en Lima, como Toribio Rodríguez de
    Mendoza (el Rector del Convictorio Carolina) y el fiscal de crimen Eyzaguirre (de
    origen chileno), le presionaron para cumplir debidamente con los decretos de las
    Cortes. Lohmann Villena describe a Eyzaguirre de esta manera: "en las elecciones
    municipales de 1812 fue uno de los principales corifeos de la conmoción popular que
    trajo el retortero del virrey Abascal". 20
    De ambos lados, el gobierno virreinal estaba presionado para poner en
    práctica la Constitución de una manera convincente. La actuación política de Abascal
    trataba de neutralizar todas esas presiones.21 Él demoró hasta junio la publicación del
    decreto de las Cortes sobre la libertad de la imprenta, que llegó a Lima el 19 de abril
    de 1811. El virrey estableció la Junta Provincial de Censura para contener la crítica a
    su régimen en la prensa constitucional. 22 Se opuso a la tendencia de los diputados
    peruanos en las Cortes a corresponder directamente con los ayuntamientos de su
    patria. Los cinco diputados suplentes en las Cortes Extraordinarias, entre ellos
    Vicente Morales Duárez (n. 1755, Lima, hijo de un peninsular) y Mariano Rivero
    (Arequipa), criticaron la política de Abascal, sobre todo la presión gubernamental
    para conseguir la elección de peninsulares. Ellos argumentaron que el virrey estaba
    obstaculizando las reformas que beneficiaban a los americanos, y lo pintaron como un
    absolutista atrincherado.23 No hubo ninguna elección en que Abascal no interviniera,
    desde las elecciones para los veinticinco electores de parroquia el 9 de diciembre de
    1812 para el ayuntamiento constitucional de Lima, hasta el derrumbe del sistema
    constitucional en 1814. Sin embargo, al virrey no le gustaron los veinte miembros del
    ayuntamiento elegidos el 13 de diciembre de 1812; esa elección mostró que Abascal,
    a pesar de la presión gubernamental, no siempre tuvo éxito en su propósito de
    conseguir que se
     
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  5. Miguel Núñez

    Miguel Núñez Miembro de bronce

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    El Virrey Abascal tuvo un gobierno hasta 1816 ....un tiempo de diez años, lo normal era 5 años pero....ya saben uds.

    Atacó todas las Juntas de Gobierno de Sudamérica pero nopudo hacer casi nada contra la que se formó en las Provincias Argetinas (en ese entonces Virreinato de Buenos Aires).

    A las finales una acción tremenda era nunca permitir la formación de una Junta de Gobierno en Perú porque ahí se encontraba el poder especial colonialista y claro los mejores soplones jajajaja
     
  6. Pilatos

    Pilatos Miembro de bronce

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    Se ve que sabes poco de la independencia sudamericana y tu rencor te hace incomprensible la misma independencia peruana.

    Abascal Jamás atacó todas las juntas sudamericanas. Nunca atacó Caracas ni Buenos Aires, y unicamente se ocupo de juntas en los territorios importantes para Perú: Quito, Chile y alto Perú.

    En el Perú no había ningún poder colonialista. No habian soplones, si no unidad en la defensa de la legalidad, y como todo el mundo sabe el ejército realista era casi totalmente indigena y sus ordenes se daban en quechua. Las tropas del Perú actuaron con lealtad por la legitimidad tradicional de la monarquia apoyando militarmente a los realistas chilenos, ecuatorianos y altoperuanos. No hubo ninguna agresión colonialista a los paises hermanos. Ni viceversa.
     
    Última edición: 13 Feb 2011
  7. Miguel Núñez

    Miguel Núñez Miembro de bronce

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    Mire señor. Si viene y comienza con esas frasecitas pues ya le voy diciendo que se ahorre la saliva cibernética porque no caeré en su juego. Si desea buscar que se "banee" o "suspenda" a mi persona como hicieron con otros pues está perdiendo su tiempo.
    ----------------------
    No guardo rencor ni a Ud. ni a los perros que trajeron los españoles para atacar a los nativos en la conquista. Así que tranquilo.

    Cuando expreso "las atacó" acaso cree que hablo literalmente. Basta con que se organice con el ejército colonial de ese entonces, se manden cartas, avisos, sin necesidad que "su cuerpo en carne y hueso" esté por todo lugar. ¿No lo sabía?
    Siempre el Virrey de Lima trataba de estar enterado de todo suceso en Sudamérica.
    Ah y por favor nunca dije que "atacó Buenos Aires".:)


    Pero qué risa me da. Encima que se mete en algo que ni sabe bien y todavía se contradice. ¿Que no había poder colonialista? entonces ¿qué era el Virrey y toda esa Corte que le rodeaba de altos funcionarios, incluyendo el ejército?
    Cuando digo soplones me refiero a que siempre habían individuos traidores, como en le caso de la revolución de Túpac Amaru II. Suerte que no todos eran así.
    Lo del ejército así sea de indígenas pues estaban "obligados" a hacer caso, como laboraban a los pro-colonialistas entonces era ejército colonialista.

    La lavada de cabeza y la leva era el pan de cada día en plena guerra por nuestra emancipación.

    Sabe a qué apunto. La emancipación es un proceso y Abascal "no podría mantenerla a distancia", se fue dejó su cargo osea ya pues dejó la posta a otro: Pezuela.

    Por eso es que el tema es "la política contrarevolucionaria de Abascal".
     
  8. Samuro

    Samuro Miembro de oro

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    No sé si sera cierto, pero en primario mi profe me conto que al Virrey Abascal le enviaron 3 sacos de Sal, Habasy Cal, como diciendo "Sal Abascal"

    es cierto?
     
  9. Pilatos

    Pilatos Miembro de bronce

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    Acá sueltas frases alegremente sin ton ni son. Por más que los etnonacionalistas se empeñen Tupac Amaru no tiene nada que ver con la independencia peruana. Además ¿Son traidores los indígenas que combaten en el ejército real peruano para salvaguardar el Alto Perú o son traidores quienes conspiran para tumbar Lima frente al enemigo insurgente de Buenos Aires?. Te repito que no hay ninguna actitud colonialista de Abascal en el Perú, simplemente defiende sus fronteras de poder legítimo y de legalidad.

    La recluta de indígenas para el ejército real peruano se caracterizó precisamente por su enorme tradicionalismo que condicionaba una mayoritaria voluntariedad de la tropa. Solo al proclamarse la república en 1821 es cuando esta unidad se resquebraja a favor de la revolución y la Leva forzada ocurre al final de la guerra. Pero no hablamos de esos años finales de la guerra, sino de 181o-1816, durante el gobierno de Abascal que nos ocupa, y es cuando la moral de la tropa peruana estaba totalmente a favor de la legitimidad y la tradición. Los oficiales y soldados peruanos sabedores que iban a cumplir con su deber con justicia, obtuvieron enormes victorias contra ejércitos patriotas en Chile, Quito y el Alto Perú. Pero no se colonizó nada ni se devasto nada ni se robó nada. Simplemente se restituyo la legalidad vigente de dichos paises. Que distinto cuando los patriotas argentinos entraron en Bolivia y arrasaron y violaron y robaron que muchos altoperuanos celebraron la anexión del virreynato del Perú. Eso es un hecho harto conocido.

    Es absurdo ir diciendo que todos esos miles y miles de peruanos eran traidores o robots colonialistas.Esa tonteria solo es fruto de cliches y de tu enorme ignorancia de porqué luchaban los peruanos. Las fuerzas realistas del Perú cumplieron lealmente su misión de apoyar a los realistas chilenos, quiteños o altoperuanos. No hay nada colonialista en eso. Se trata de una guerra civil entre latinoamericanos porque las nacionalidades no estaban definidas, y se discutia la forma de estado y de gobierno. ¿Qué tiene eso de colonialista? . Tu ignorancia se pone de manifiesto porque ni siquiera conoces la naturaleza de la guerra de independencia sudamericana durante el periodo de Abascal.
     
    Última edición: 14 Feb 2011
  10. chatus

    chatus Miembro diamante

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    Bueno, ya de arranque eso de decir que goberno de 1743 a 1821... requeteplop...
     
  11. Miguel Núñez

    Miguel Núñez Miembro de bronce

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    Te responderé con tu spropias palabras.

    Pues la actitud siguiente es "colonialista":

    Claro, los intereses de España en su colonia.

    Por eso:

    Gracias por responderte Pilatos.
     
  12. Pilatos

    Pilatos Miembro de bronce

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    De nada. Sin embargo creo que no llegas a comprender que Buenos Aires solo puede ser país de patriotas de Buenos Aires. No país de los peruanos.

    El termino colonia no implica actuar traición ni deslealtad en nada como pretendes insinuar cobardemente con tus recortes sin dar explicaciones. El ejército real del Perú actuó siempre con absoluta sobreidad y respeto a la población de nuestros paises hermanos. Siento mucho la contundencia de nuestras armas que ocasionaron la caída de las republicas hermanas pero las armas peruanas actuaron totalmente en la defensa legítima de la legalidad y la tradición.
     
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  13. fijomesuspenden

    fijomesuspenden Miembro de plata

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    eligieran partidarios suyos. 24 En las elecciones para los ayuntamientos
    constitucionales en diciembre de 1812 y enero de 1813, había pocas señales de
    discordia. La controversia vendría con las elecciones para los diputados a las Cortes
    Ordinarias.25
    La rebelión del Cuzco de 1814-1815 se remontó a una previa disputa local
    entre el Ayuntamiento y la Audiencia acerca de la aplicación de las provisiones
    electorales de la Constitución. Los rebeldes explotaron esa disputa para exacerbar la
    tensión en la ciudad. Después de agosto de 1814, cuando los hermanos Angulo
    capturaron el poder, el objetivo llegó a ser la independencia de la monarquía española
    y la colaboración con las fuerzas separatistas de Buenos Aires. La adhesión del
    Brigadier Mateo García Pumacahua, cacique de Chincheros, dio a ese movimiento
    urbano un nuevo carácter rural y étnico. Al mismo tiempo dividió, como la rebelión
    anterior de 1780, la nobleza indígena de la zona surandina. Jorge Basadre considera
    la rebelión del Cuzco como un buen ejemplo del desafío al régimen virreinal desde la
    provincia.26
    Debido a la estabilidad política en Lima, el gobierno de Abascal respondió de
    una manera decisiva a los movimientos revolucionarios que estallaron desde 1809 en
    los territorios circundantes. El gobierno virreinal tuvo éxito en sus dos primeras
    campañas en Charcas y Quito. Por consiguiente, Lima se encontró en una posición
    favorable, que unos años antes no podría haber tenido: esta abría la posibilidad de
    reincorporar esos territorios al virreinato del Perú. Abascal podía contar con un
    ejército regular, que aumentó de 1,500 soldados en 1809 a 8,000 efectivos en febrero
    de 1813, con una milicia de unos 40,000 hombres, y finalmente con la supremacía
    naval peruana en el Pacífico hasta la toma de Talcahuano por los independentistas en
    1818. El mismo decreto del 13 de julio de 1810, que anunció la formación del
    Ejército del Alto Perú proclamó la reincorporación de Charcas al virreinato de Lima
    hasta terminar la guerra. 27 Entre 1810 y 1813, el virrey puso en práctica una política
    de anexión que dio por resultado la extraordinaria expansión territorial del Perú.
    Quito, Charcas y Chile fueron anexados por la iniciativa del virrey, más bien que
    como resultado de la política metropolitana, España no se encontraba en posición de
    contrarrestar la anulación de la política borbónica aplicada desde 1739. El gobierno
     
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