La Historia invisible de Haití.

Publicado en 'Historia Universal' por fijomesuspenden, 25 Jun 2010.





  1. fijomesuspenden

    fijomesuspenden Miembro de plata

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    Charlemagne Péralte, fue crucificado por los marines, clavado en la puerta de una iglesia...

    Haití:La maldición blanca


    "A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro (…) una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días". (Eduardo Galeano).


    El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal, sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al presidente Préval. Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo, las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de Educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor.


    Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en 1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir la esclavitud.

    Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal ejemplo; y decía que había que “confinar la peste en esa isla”. Su país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones.

    Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo.

    Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a principios de este año, los medios trasmitieron confusión y violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien el mal y para hacer mal el bien.

    Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron algunos especialistas, conducen al abismo. Y algunos dijeron, y otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene de la salvaje herencia que viene del África.

    El mandato de los ancestros.

    La maldición negra, que empuja al crimen y al caos. De la maldición blanca, no se habló.

    La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón la había resucitado: –¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias? El anterior. Pues, que se restablezca–. Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta naves llenas de soldados. Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804, heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron “la deuda francesa”. Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte.

    A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos.

    A cambio de ese dineral, Francia reconoció oficialmente a la nueva nación. Ningún otro país la reconoció. Haití había nacido condenada a la soledad. Tampoco Simón Bolívar la reconoció, aunque le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití en 1816, cuando Bolívar llegó a la isla, derrotado, y pidió amparo y ayuda. Todo le dio Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que hasta entonces no se le había ocurrido. Después, el prócer triunfó en su guerra de independencia y expresó su gratitud enviando a Port-au-Prince una espada de regalo. De reconocimiento, ni hablar. En realidad, las colonias españolas que habían pasado a ser países independientes seguían teniendo esclavos, aunque algunas tuvieran, además, leyes que lo prohibían. Bolívar dictó la suya en 1821, pero la realidad no se dio por enterada. Treinta años después, en 1851, Colombia abolió la esclavitud; y Venezuela en 1854.

    En 1915, los marines desembarcaron en Haití. Se quedaron diecinueve años. Lo primero que hicieron fue ocupar la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. El ejército de ocupación retuvo el salario del presidente haitiano hasta que se resignó a firmar la liquidación del Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank de Nueva York.

    El presidente y todos los demás negros tenían la entrada prohibida en los hoteles, restoranes y clubes exclusivos del poder extranjero. Los ocupantes no se atrevieron a restablecer la esclavitud, pero impusieron el trabajo forzado para las obras públicas. Y mataron mucho.

    No fue fácil apagar los fuegos de la resistencia. El jefe guerrillero, Charlemagne Péralte, clavado en cruz contra una puerta, fue exhibido, para escarmiento, en la plaza pública. La misión civilizadora concluyó en 1934. Los ocupantes se retiraron dejando en su lugar una Guardia Nacional, fabricada por ellos, para exterminar cualquier posible asomo de democracia.

    Lo mismo hicieron en Nicaragua y en la República Dominicana. Algún tiempo después, Duvalier fue el equivalente haitiano de Somoza y de Trujillo.

    Intervención norteamericana

    Y así, de dictadura en dictadura, de promesa en traición, se fueron sumando las desventuras y los años. Aristide, el cura rebelde, llegó a la presidencia en 1991. Duró pocos meses. El gobierno de los Estados Unidos ayudó a derribarlo, se lo llevó, lo sometió a tratamiento y una vez reciclado lo devolvió, en brazos de los marines, a la presidencia. Y otra vez ayudó a derribarlo, en este año 2004, y otra vez hubo matanza. Y otra vez volvieron los marines, que siempre regresan, como la gripe. Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras.

    País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desmantelado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios. Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional.

    En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso. Al otro lado, está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes. En ese infierno tan temido, todos son escultores. Los haitianos tienen la costumbre de recoger latas y fierros viejos y con antigua maestría, recortando y martillando, sus manos crean maravillas que se ofrecen en los mercados populares. Haití es un país arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad. Allí yace, como si fuera chatarra. Espera las manos de su gente.


    Eduardo Galeano (Abril 2004).
     
    Última edición: 25 Jun 2010


  2. kiradakash

    kiradakash Miembro nuevo

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    wao no tenia idea q algo asi aya pasado
     
  3. fijomesuspenden

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    este articulo creo que es del 2004 cuando Haití cumplia su bicentenario faltaria agregarle lo del terremoto de este año.
     
  4. Pilatos

    Pilatos Miembro de bronce

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    interesante fijo.
     
  5. relámpago

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    gran artículo que ayuda a comprender las causas de los graves problemas de ese país:yeah:
     
  6. fijomesuspenden

    fijomesuspenden Miembro de plata

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    aqui otro articulo sobre la historia de Haití:

    Jacobinos negros

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    Por Antonio Zapata (Historiador)​

    El devastador terremoto que ha golpeado Haití convoca la atención sobre la isla caribeña. En la prensa limeña se pueden encontrar artículos sobre la extensión de la pobreza y la magnitud de los males sociales que la afectan. Pero, muy poco se conoce sobre su historia, que, sin embargo, registra episodios cruciales para toda América Latina.

    En la historia universal, Haití es la única revolución exitosa conducida por esclavos. Todas las demás, empezando por la famosa de Espartaco, fueron derrotas, que se saldaron por el restablecimiento de la esclavitud. Los esclavos perdieron en todas partes. Pero, en Haití triunfaron y liberaron a la isla de la potencia colonial, que en la época era Francia. Fue la primera revolución tercermundista y estableció la segunda república del mundo, después de Estados Unidos.


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    Toussaint L’Ouverture

    Su líder era de origen africano y fue llamado Toussaint L’Ouverture; había sido propiedad de un convento, donde aprendió a leer y escribir. Entre los esclavos era el único letrado y llegó a ser un estadista. Reunió a un conjunto de generales que surgieron de la esclavitud abrazando el jacobinismo. Era la época de la Revolución Francesa y sus enormes repercusiones en el Caribe.
    El ajusticiamiento de Luis XVI y su familia conllevó una enorme intranquilidad social en la isla. Hasta entonces, Francia había desarrollado grandes plantaciones azucareras, que hacían de Haití la perla del Caribe.

    Durante el siglo XVIII, Europa accedió por primera vez al consumo masivo de azúcar. La producción se multiplicó a través de extensas plantaciones. Trabajadas en forma bien organizada, se extendían por el Caribe, Brasil y las colonias sureñas de Norteamérica. En realidad, la costa atlántica del Nuevo Mundo estaba llena de plantaciones, que producían para la exportación, esclavizando africanos provenientes del otro lado del océano.

    Por su parte, Francia abolió la monarquía y aprobó estruendosamente los derechos humanos. Fue una gran conquista; inició la era democrática, basada en la igualdad jurídica entre ciudadanos. Pero al llegar la noticia al Caribe se quebró la legitimidad. La sociedad esclavista crujió profundamente antes de quebrarse.

    Los terratenientes adherían a la monarquía y veían con poca simpatía el rumbo de la madre patria. Ellos entraron en conflicto con los nuevos representantes estatales y se generó una gran crisis entre los de arriba. Por su parte, los esclavos se preguntaban con creciente intensidad, si ellos también eran humanos, y por lo tanto les correspondía el mismo derecho que a los franceses.

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    Napoleón I Bonaparte
    Cuando Napoleón proclamó el imperio, terminando con la república francesa, estalló la revolución de Haití. Para 1804, había abolido la esclavitud, pero no proclamado la independencia. Toussaint era leal a la Francia de libertad, igualdad y fraternidad. Ese año, Bonaparte envió una expedición militar fuertemente armada, comandada por un cercano pariente suyo, el mariscal Lecrerc, que trató de reconquistar la isla a sangre y fuego.
    Ahí fue la gran destrucción. Los ex esclavos resistieron fieramente, desatando la violencia contra los blancos y la propiedad, incluyendo la infraestructura productiva. Francia impuso el bloqueo liquidando la industria azucarera. Ante la prisión y deportación de Toussaint, sus sucesores –los jacobinos negros– desarrollaron una cruel guerra de razas.

    Obtuvieron la independencia, terminaron el latifundio y cada familia de ex esclavos se hizo dueña de una pequeña chacra. Luego, se generalizó la pobreza que acompaña a Haití desde entonces. A consecuencia de la guerra imperialista, el país nació destruido y en crisis permanente. Lleva 200 años de pesadumbre.


    Fuente: Diario La República.
    Miércoles 20 de enero del 2010.
     
  7. chano12377

    chano12377 Suspendido

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    que injusto k hallan tenido k pagar tremenda fortuna por su LIBERTAD .................Era uno de los paiaes mas pobres de latinoamerica ,y con el terremoto peor aun .pobre gente
     
  8. lordcaos666

    lordcaos666 Miembro de oro

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    y claor esta las grandes potencias, no lo reconocian hasta que pagara sus dedudas; y hacina con haiti lo que les daba la gana;
    ni Bolivar les ayudo
    y ahora chavez, dice algo de Haiti?
     
  9. Innownica

    Innownica Miembro nuevo

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    gracias mandiego sacados, algunos crei que los habia puesto, otros los escribia de otra forma, me quedan dos nomas65126 validar, el que tengo es WCJ
     
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