La dependencia popi olivera y toledo aliados socios tratos bajo la mesa

Publicado en 'Política' por ALISSON_10, 25 Ene 2011.





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    ESTE ES UN ARTICULO MEMORIA PUBLICADO EN EL DIARIO LA REPUBLICA 14/08/2005
    TITULADO "ESTAMOS VIENDO EL LADO MAS OSCURO DEL GOBIERNOD DE TOLEDO"
    AUTOR EL ANALISTA Y PSICOANALISTA JORGE BRUCE.
    OJO VIGILANTE. Bruce afirma que en este último año la ciudadanía debe estar atenta a los planes del gobierno para obtener impunidad.



    El psicoanalista Jorge Bruce echa una mirada descarnada a la reciente crisis política y evalúa la relación entre Alejandro Toledo y Fernando Olivera desde una perspectiva psicológica. La conclusión no sorprende: el vínculo de ambos personajes se parece mucho al que sostuvieron Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.
    Por Elizabeth Cavero.
    Fotos: Verónica Calderón y Francisco Chuquiure.

    Hacer ademanes obscenos con los índices, golpear con la puerta del auto a una reportera, negarse a dar la mano a una persona que se la extiende. Modales de barra brava. El psicoanalista Jorge Bruce, lúcido crítico de la política nacional, recuerda a Fernando Olivera, el impopular “Popy”, abriéndose paso a empujones entre edecanes de ministros, para entrar a un lugar en el que solo debía haber ministros y personas expresamente autorizadas por el presidente Alejandro Toledo. “Su estrategia es esa: no esperar a que lo inviten, sino zamparse”, diagnostica. En la siguiente conversación, Bruce analiza esta crisis, la peor que ha vivido el gobierno.
    –¿Cómo puede entenderse que el presidente lance un torpedo político nombrando canciller a Fernando Olivera?
    –A primera vista parece incomprensible, pero es coherente con una combinación de factores individuales. Creo que Toledo se ha sentido, desde el inicio de su gobierno, muy por debajo de sus responsabilidades. Al principio trataba de negarlo diciendo que el ejercicio de la Presidencia era algo fácil, pero creo que después se dio cuenta de que el cargo le quedaba grande. Además se dio cuenta de que su partido no era una verdadera base. En esas circunstancias, las personas tienden a hacer lo mismo que hizo Fujimori con Montesinos: buscarse a alguien que aparentemente es un aliado, cuando en lo real es mucho más. Es socio, soporte emocional, pareja –entendida como alguien en quien apoyarse–, teniendo en cuenta además que su esposa era completamente impredecible.
    –¿Me dice que las relaciones personales pueden afectar decisiones de Estado tan importantes como ésta?
    –Tengo la impresión de que ya se mezclaron tanto las cosas que es difícil distinguir una de la otra. Pero una decisión tan descabellada como esta, tan a contracorriente y carente de elemental sentido común, no creo que se explique con algo como eso de que Olivera le conoce secretos o ejerce alguna extorsión. No, yo creo que ya se estableció un vínculo tan fuerte entre ellos que ya no importan incluso las razones de Estado. Sencillamente es irracional.
    –¿No es lógico preguntarse qué le conoce Olivera a Toledo que lo puede hacer tomar decisiones tan apresuradas?
    –O en todo caso, cómo es que Olivera ha logrado, literalmente, apoderarse, de un poder que nadie le ha otorgado. Eso, por supuesto, es su costumbre: él irrumpe, él coge. Es como siempre hace las cosas.
    –¿Toledo y Olivera son una nueva dupla?
    –Eso está clarísimo y estamos hartos de duplas. Sabemos que lo que traen es prepotencia y corrupción. A mí me parece que detrás de todo esto hay un claro intento de copar completamente las estructuras del poder o lo que queda de eso. Huele muy mal.
    –Las relaciones humanas son bastante complejas. Todos observan una unión muy fuerte entre Toledo y Olivera, pero en una entrevista con esta revista, Olivera confesó que no conocía la casa de Punta Sal a la que el presidente ha llevado a todos sus íntimos.
    –Sí, pues, probablemente no se trata de una relación de amistad, sino de una relación de mutua dependencia. No creo que en una situación como esta los afectos tengan mucho que ver, y no creo que Montesinos y Fujimori se hayan tenido particular afecto, por ejemplo. Pero eran mutuamente indispensables para su supervivencia. Por alguna razón, Toledo se comporta como si Olivera fuera una pieza esencial para su supervivencia política.
    –Pero aún así, ¿no cree usted que detrás haya un chantaje?
    –Es imposible saberlo. Lo único que sabemos con certeza es que Toledo toma decisiones tan irracionales que lo único que nos queda pensar es que está convencido de que Olivera es mucho más fuerte y lo va a proteger mejor que la democracia, que el sentido común, que la política en más amplios horizontes. Lo claro es que Toledo optó por un aliado que, claramente, es el aliado del que cualquiera de desharía. Si hay o no un chantaje es especulación.
    –Con esta crisis al final del gobierno, algún adversario político tiene que salir ganando.
    –Si hay alguien que cosecha de todo esto es el APRA, que ve a su enemigo político hacer un papel tan lamentable. Y son tan experimentados (los apristas) que solo miran cómo sus adversarios se desautorizan a sí mismos. Esta victoria de Olivera es absolutamente pírrica.
    –En efecto, el papel de Olivera parece ser el más lamentable que ha tenido en lo que va de este período de gobierno.
    –La República tituló el jueves “Peor imposible”, y yo comparto plenamente ese titular. Los del FIM se autorridiculizan y se exhiben como personas con una avidez de poder tal que pasan por encima de cualquier otra consideración. Todo esto es una gran fuga hacia adelante y ya no hay posibilidad de reflexionar. Creo que la política que está prevaleciendo en este momento es la política del pisotón, del atropello, y, por supuesto, lo último que se va a hacer es reparar en el miedo que se está ocasionando, miedo a que esto se torne en una situación incontrolable.
    –¿En quién puede confiar la ciudadanía en este último año? ¿En partidos de oposición que aunque no nos gusten tienen trayectoria? ¿En el oficialismo del Congreso que parece estar tomando el control? ¿En los ministros más técnicos?
    –Es que ya ni siquiera existe esa posibilidad. Los peruanos nos hubiéramos conformado con un gabinete que nos garantice estabilidad y un manejo racional de los recursos públicos. Pero la entrada de Olivera augura más bien una etapa de descontrol y de uso desenfrenado de los recursos con un objetivo clarísimo a estas alturas, que es la mayor canalización posible. No sé por qué Olivera piensa que siendo ministro esto le va a ser factible. Pero el plan es ese.
    –¿Están llegando al nivel de ‘Caballo Loco’?
    –No, en eso sí creo que Alan es imbatible (ríe), hay que reconocerlo: a Alan lo que es de Alan y a Popy lo que es de Popy. Pero sí creo que la presencia de Olivera permite suponer que se viene un periodo de naturaleza mucho más agitada y seguramente impredecible, prepotente y a lo mejor hasta violenta. Por alguna razón estamos muchos en la contra-transferencia, es decir, lo que uno siente intuitivamente ante algo o alguien. Estamos sintiendo miedo, desconfianza, y no es casual. Yo creo que la cosa está en que se está profundizando el lado más oscuro del gobierno. El lado oscuro está adquiriendo más fuerza.
    –¿A qué tenemos que estar atentos en este último año?
    –Las cosas que va a hacer el gobierno las va a hacer con el objetivo de conseguir más votos. Y necesita más votos para frenar la investigación que vendría con el próximo gobierno. Es a eso que tenemos que estar atentos y tenemos que darnos cuenta de que, aun dentro de los cauces democráticos, se está preparando algo muy sucio. Tenemos que darnos cuenta de que la lucha anticorrupción es hoy más necesaria que nunca.​

     
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