Ilustre personaje Peruano en la Historia de Chile: Juan Egaña Riesco

Publicado en 'Historia y Cultura Peruana' por Linuxis, 10 May 2008.





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    Juan Egaña Riesco. Donde la imaginación empezó
    Por Roberto Pliscoff
    ¿Los hombres de 1827 serán tambien los mismos en el año de 50.000?
    Con esta pregunta, Philotas, inquiere a Polemon en relación al “Progreso de la civilización del genero humano”, dando inicio de esta manera al dialogo de la “Noche Quinta” de sus “Conversaciones Filosóficas”, pláticas que son la primera parte de la obra “Ocios Filosóficos y Poéticos en la Quinta de las Delicias” que, el político, hombre de letras y empresario de la minería, Don Juan Egaña Riesco escribió entre los años 1825 y 1826, y que publicó en Londres en el año 1829.
    Los primeros pasos.
    Hijo del chileno Gabriel José de Egaña y de la peruana Josefa Risco, Juan Egaña nació en Lima el 31 de octubre del año 1768. Realizó todos sus estudios en la capital virreinal, graduándose de Bachiller en Cánones y Leyes en la Universidad Mayor de San Marcos en el año1791. Ese mismo lapso, en octubre, se trasladó a Chile, donde vivirá hasta el día de su muerte, el 30 abril de 1836, a la edad de 68 años.
    Es significativo destacar que durante su vida nunca salió del país, antecedente muy importante ya que toda su formación y conocimiento sobre múltiples aspectos del saber y la ciencia los obtuvo de las publicaciones que, en numero increíbles para la época, y lo aislado del país, logro reunir, las que formaron una base de información que le permitió plantear originales propuestas sobre múltiples temas como: Educación, Ciencias y Tecnologías. En 1846 estos libros fueron la base de la Biblioteca Nacional, proyecto que junto a su hijo Mariano Egaña, contribuyeron a realizar; se estima que el aporte que se entrego a la institución, a la muerte de Mariano Egaña, fue de 40.000 obras aproximadamente, entre libros y otras publicaciones, como diarios y revistas.
    Es significativo destacar que Egaña, ya en los principios del siglo XIX, señalaba como un desafió para la juventud el ser innovador y usar las nuevas tecnologías como elementos para labrar un mejor futuro personal y del país. En su disertación titulada “Proporciones de Chile para el estudio de las ciencias”, presentada en la Universidad de San Felipe durante la apertura de lo que hoy llamaríamos “el Año Académico”, expresa que “el apartamemiento de Chile es propicio al estudio, y que igualmente lo favorecen los talentos rápidos y singulares de la juventud chilena, la cual disfruta además de los beneficios de un carácter quieto, reflexivo y moderado”.
    Poco a poco, su preparación intelectual se fue haciendo notar, y ya en 1810 se le consideraba como uno de los vecinos más capacitados de Chile. Destacan sus comentarios sobre la importancia del estudio de las ciencias y las artes como el camino que nos podría llevar a ser en pocos años un país con gran desarrollo. Circunstancia esta que no fue aprovechada en años anteriores existiendo en el país todo lo necesario. Y para dar vigor a su argumentación en una de sus disertaciones intenta un atrevido paralelo entre Rusia y Chile.
    “ Ya la fama de las riquezas y fertilidades de Chile y el ingenio de sus habitantes resonaba por toda Europa, cuando los groseros rusos, faltos de civilización, de moral y aun de religión, eran desconocidos de sus propios vecinos. ¿ Y quien, sin agravio, pudo comparar entonces a los chilenos con una nación despreciable, aún para los pueblos de Asia?.
    Académico y político
    La capacidad intelectual de Juan Egaña le posibilitó iniciar una carrera política que comenzó presentando a la Primera Junta de Gobierno una serie de iniciativas de reformas aplicables en Chile. En 1811, se le encargó la redacción de un proyecto constitucional, que a la postre no se promulgó. Ese mismo año integró el primer Congreso Nacional como diputado por Melipilla. También, intervino en la redacción del Reglamento Constitucional Provisorio de 1812 y cuando este se aplicó, fue electo como senador.

    Con el correr de los acontecimientos por la libertad de Chile, donde volcó sus conocimientos en favor de la causa revolucionaria, en distintas áreas como en la política -ámbito en el que, además, llegó a ser Presidente del Senado y miembro de la Junta Gubernativa de 1813-, en la prensa -colaboró en la Aurora de Chile-, y en educación, pues participó en el establecimiento del Instituto Nacional. Toda esta actividad le valió ser confinado en el archipiélago de Juan Fernández, en la época de la reconquista. Estos años vive experiencias traumáticas que él describe en su obra El Chileno consolado en los presidios.
    Pero, existe en Juan Egaña un impronta propia, tanto o más trascendente que los antes descritos, y que, para muchos chilenos es desconocido: la de ser el escritor que, al igual que otros autores, consagrados mundialmente por sus perspectivas del futuro del hombre y su civilización, como Aldous Huxley o H. G. Wells, se preocupa de pensar el mañana y ver en el lo que le depara al hombre como un descarnado análisis de los problemas de su tiempo. Sin embargo mas positivo que los anteriores, plantea algunas respuestas.