Historia de los Impuestos

Publicado en 'Economía y Finanzas' por DIMITRI, 8 Set 2010.





  1. DIMITRI

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    Los impuestos han demostrado ser la clásica forma para que las clases dominantes recaudan fondos para sustentar proyectos civiles, militares y hasta personales. Allá por el año 3500 a. de C., el Código de Hammurabi señalaba los privilegios que tenían los recaudadores de impuestos. Aunque en ciertos lugares esto no ha cambiado mucho, en general, el sistema impositivo ha evolucionado para adaptarse a las circunstancias de cada época.

    Durante el imperio romano, por ejemplo, los territorios conquistados estaban sujetos a un impuesto que pagaban las ciudades en dinero o con sus cosechas; luego, se agregó un impuesto personal, la tasa de circulación de mercancías, el derecho de sucesiones y la tasa por venta de esclavos mayores de 14 años o las liberaciones. Por otro lado, los reyes sacerdotes de Babilonia, China e India, ejercían su poder dictatorial imponiendo tributo a los alimentos y sobre el trabajo manual. Dentro de la historia evolutiva de los impuestos, no han faltado curiosidades.

    En España, por ejemplo, allá por el año 300 d. de C. los viudos que volvían a contraer matrimonio tenían que pagar una tasa especial. Prefiero evitar los comentarios… En Turquía una vez existió un tributo que se cobraba según los diferentes credos religiosos. Y si en Polonia, en el siglo XVIII, las chimeneas eran la base para calcular los impuestos: mientras más chimeneas, más impuestos, en Rusia, en tiempos de Pedro El Grande, la barba, como atributo masculino, estaba sujeta a pagar impuestos; se dice que en alguna forma había que financiar las guerras. Los impuestos también han sido motivo de revueltas, porque con razón o sin razón, los reyes y la nobleza se quedaban con lo recaudado en dinero o en cosechas.

    Era la época en que los reyes imponían el argumento de que todo, incluidas las mujeres, les pertenecían. El emperador romano Vespasiano tuvo la genialidad de exigir un impuesto por el uso de sanitarios públicos. Cuando su hijo lo criticó por tal crueldad ante una necesidad fisiológica, pronunció la famosa frase "pecunia non olet" (el dinero no huele). Por su parte, Azcapotzalco, rey azteca, pedía como tributo una balsa llena de frutas y flores, con una garza incubando sus huevos, que además debía estar picando un cascarón al ser entregada. Resulta difícil imaginar a los actuales encargados de la recaudación y a los mismos contribuyentes en una situación similar. Y luego nos quejamos de la complejidad de las leyes que sobre impuestos nos envía la DGI. No ha faltado el romanticismo.

    En la vieja Inglaterra, el sueño de un Robin Hood, que quitaba al príncipe lo que le cobraba a los pobres para repartirlo nuevamente entre los más humildes, ha sido explotado hasta por la industria del cine. Volviendo a la historia, la misma nos enseña que el campo de los impuestos es algo desagradable y que todavía no se ha descubierto al raro ovni que los pague con ganas y alegría. Sin embargo, ese raro ovni puede llegar si se destierra la mal parida costumbre de pagar con los impuestos el despilfarro de los cortesanos. Pero lo cierto de todo es que los tributos han sido materia impuesta por los gobernantes y, por ello, la trillada frase de que "no quiero pagar impuestos" como una forma de protestar.

    Y es que lo que se le impone al ser humano genera un natural rechazo; además, la poca comprensión que se tiene sobre el uso de los impuestos también es un argumento esgrimido por los contribuyentes, que hace eco hasta en los que sí lo entienden. En Panamá, el sistema tributario es un instrumento de política económica dirigida, en esencia, a una mejor distribución de riquezas y al progreso social, aunque con pocos elementos de sostenibilidad. Los impuestos más importantes están basados en la ganancia (ISR), en el patrimonio (Impuesto de Inmuebles) y en el consumo (ITBMS e ISC).

    Terminamos recordando las palabras de Confucio, que también fue recaudador de impuestos hace más de 2,600 años: "Si el príncipe exige impuestos justos, le serán pagados por el pueblo amante de justicia".


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