Hipotesis de las expectativas crecientes de la vivienda

Publicado en 'Economía y Finanzas' por cgonzalo84, 7 Feb 2009.





  1. cgonzalo84

    cgonzalo84 Miembro de plata

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    Encontre este interesante analisis

    Esbozos de análisis 1: Hipótesis de las expectativas crecientes

    En la antigua Grecia se planteó la paradoja de que si se diera una carrera entre Aquiles y una tortuga que empezara con cierta distancia de ventaja, aquél jamás lograría alcanzar a esta. Esto se debería a que, si bien Aquiles es más veloz, al haber una infinidad de puntos por los que debería pasar antes de alcanzar a la tortuga (que a su vez no deja de moverse y de agregar distancia al recorrido que deberá traversar el héroe), dicha infinitud no podrá ser recorrida en un espacio de tiempo finito (hay más detalles en esta paradoja, pero no vienen al caso aquí).


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    Sin embargo, al someterse esto a la verificación empírica más rudimentaria, queda expuesto como un absurdo. Aquiles obviamente tendría que alcanzar y superar a la tortuga. Hasta yo lo podría hacer.


    No obstante, si cambiáramos a los protagonistas, la situación podría presentar un cariz distinto. Supongamos que a Aquiles lo reemplazáramos por otro griego, digamos, Efialtes de 300; la tortuga genérica, a su vez, es reemplazada por una tortuga ninja. En este caso sí sería más plausible que Efialtes persiguiera a la tortuga ninja por toda la eternidad sin poderla alcanzar. Y este escenario ilustra mi “hipótesis de las expectativas crecientes”, también conocida de cariño como la “hipótesis del niño-grande por siempre”.


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    Formulo la hipótesis en los términos siguientes: En sociedades como la limeña, a lo largo del tiempo habrá casi siempre una brecha entre el poder adquisitivo del joven profesional y el nivel de vida que cree merecer. A medida que el poder adquisitivo aumente con el tiempo, el nivel de vida esperado aumentará más allá del nuevo poder adquisitivo. El resultado neto será que, la mayor parte de las veces, en lugar de aceptar su realidad, el joven profesional optará por no enfrentarla y seguir viviendo con su mamá. Paso a explicarlo.


    Si graficáramos una sociedad y economía ideales, la curva del poder adquisitivo del joven profesional a lo largo del tiempo calzaría con la de sus expectativas de estándar de vida:


    [​IMG][​IMG][​IMG]Mal que bien, esto es más o menos lo que sucede en algunas partes del primer mundo. El joven egresado sabe que no va a ganar mucho (aún) y entre tanto sabe que tendrá que compartir pequeños departamentos de mala muerte en zonas medio sospechosonas de la ciudad. Caballero nomás, es el precio que se paga por la independencia. Sin embargo, la economía le permite paulatinamente ir aumentando su nivel de ingresos, y este, ir alcanzando estándares de vida que en cada fase les parecen medianamente adecuados. Si esta fuera una carrera como las planteadas anteriormente, podría ser representada como Aquiles (poder adquisitivo) y la tortuga ninja (expectativa de estándar de vida) alegremente yéndose a correr tomados de la mano. Cuánta armonía y felicidad.


    El escenario de economías subdesarrolladas y sociedades medio patrimonialistas como la limeña (y quizá sea esto extensible a otras partes del tercer mundo), sin embargo es sumamente infortunado para el joven egresado. Por una parte, la economía no brinda las mismas oportunidades a los jóvenes (sigo praaaaaaaacticandoooooooooo…) como en el primer mundo. Esta falta de dinámica hace que el poder adquisitivo del joven profesional peruano se parezca más a Efialtes que a Aquiles. Esto de por sí es un gran problema.


    Pero lo trágico del caso limeño es que en una sociedad medio patrimonial como esta, las apariencias son de gran importancia. En consecuencia, las expectativas de estándar de vida de estos jóvenes profesionales no se adecuan al escenario en el que les ha tocado vivir. Lejos de poderse representar por una tortuga silvestre que sí estaría al alcance de Efialtes, estos jóvenes tienen expectativas de tortuga ninja. Y quizá ni siquiera de la tortuga ninja normal, sino de una tortuga ninja advanced. Porque el joven profesional limeño muchas veces no quiere tolerar vivir en el loft de medio pelo de su contraparte de primer mundo. Ay fo, qué asco, ¡¿qué diría la gente?! Tiene que ser un señor depa, en una de las mejores zonas de la ciudad. Conocía a alguien que decía que recién se mudaría cuando pudiera costearse una vivienda con piscina. Gráficamente vemos que la curva de poder adquisitivo es mucho más deprimida que en el primer mundo, y que las expectativas son aun mayores:


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    Esto es una tragedia: nunca se alcanza el nivel deseado. El joven universitario de 20 años puede decir que cuando tenga plata, al toque se mudaría aunque sea a un cuarto en una pensión, con baño compartido. Pero cuando, a los 23, ya tiene plata para eso, dice que mínimo, un minidepartamento, pero que todavía no le alcanza. Lo mismo sucederá a los 26, cuando dirá que no le basta un minidepa, sino que requiere un depa. Y a los 29, dirá que el depa genérico no es suficiente, sino que requiere un depa parado. Y así sucesivamente. Y en todo este transcurso, no se muda de la casa de su mamá. Por más que Efialtes persiga a la tortuga ninja, alcanzarla le será muy difícil. Cuando uno tiene irrealizables expectativas crecientes, terminará siendo un niño-grande por siempre.


    Las apariencias y el escapismo. En efecto, en cuanto al aparentar, es mejor no irse de la casa de la mamá. Ciertamente, mi mamá me mima, lo cual es una ventaja. Uno ahorra mucho dinero que se puede gastar en lujos que sirvan para ese aparentar (ya hemos hablado de carros en un post anterior). Pero en este aspecto, también está el factor de la potencialidad. El escenario es sigo viviendo con mi mamá, pero estoy ahorrando para comprarme una jato/depa. Mientras esa compra no se realice, por lo menos se puede mantener el espejismo del nivel de vida “decente” aun no realizado. Ya verán, cuando lo compre será un jatón. Pero por la hipótesis de las expectativas crecientes, siempre tendrá que ser un lugar de mayor prestigio que al que uno puede en ese momento acceder. Pero peor sería para estos jóvenes finalmente “sincerar” su situación y comprarse o alquilar aquello que realmente pueden costear. Pues de esa forma estarían desnudando ante esta sociedad de apariencias, que no tienen el dinero que les gustaría aparentar tener.


    Para estos jóvenes, es más deseable quedarse como Sancho Panza fantaseando sobre su ínsula (en la casa de su mamá) que enfrentar la dura realidad. Y así, el baile de las apariencias seguirá y seguirá… y quizá al ritmo de esta canción, que celebra la vida con toda la familia

    Fuente:
    http://viviendosololima.blogspot.com/2009/01/esbozos-de-anlisis-1-hiptesis-de-las.html
     
    Última edición: 7 Feb 2009