Expedicion española a Tahiti 1774 -1775

Publicado en 'Historia Universal' por TAMARAN, 26 Oct 2010.





  1. TAMARAN

    TAMARAN Miembro de bronce

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    desde el virreinato del Peru se envio una expedicion a cartografiar las islas de Tahiti
    vean el Diario de navegacion

    http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01371630566724836320035/p0000003.htm?marca=jose

    los viajes de Mendañla y Quiros a Oceania

    http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/02472710870247941976613/p0000001.htm#I_4_



    entresaco

    Se trata de tres expediciones: las dos primeras estaban mandadas por Álvaro de Mendaña de Neira, y la tercera por Quirós (38), quien ya había formado parte de la segunda como piloto mayor.

    -1567-1569: Descubrimiento de las Islas Salomón
    -1595-1596: Islas Marquesas y Santa Cruz
    -1605-1606: Varias de las islas Tuamotu y Vanuatu

    Las tierras descubiertas se hallan todas en el hemisferio sur, entre 0º y 25º de latitud, y esparcidas por unos 90º de longitud, entre las islas Tuamotu y Nueva Guinea.

    Los tres viajes se realizaron en un corto período, de menos de 40 años, precedido y seguido de «agujeros negros»:

    -el viaje de 1567 fue el primero que se realizó después del descubrimiento del Tornaviaje.

    -el de 1606 fue el último que emprendió la Corona española por el [24] Mar del Sur, y los archipiélagos descubiertos no recibieron ninguna visita europea en los 200 años que siguieron.

    -estas tres fueron las únicas expediciones que se organizaron a partir de la costa del Perú

    Los primeros viajes españoles por las islas Tuamotu

    http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01371741788944848540035/p0000001.htm#6

    Resumen

    Han recibido nombres como «Islas Infortunadas», «Islas de los Perros», «Malas Aguas»... En este artículo se detallan las primeras visitas europeas al archipiélago Tuamotu, evocando en concreto los descubrimientos de tres de sus islas: Fakahina en 1521 por Fernando de Magallanes, Amanu por el viaje de la San Lesmes en 1526, y Hao en 1606 por Quirós; utilizando para ello los relatos de viaje de los propios protagonistas. Hoy día estos territorios forman uno de los cinco archipiélagos que componen la Polinesia Francesa.

    los hallazgos españoles en el Pacifico

    http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01371630566724836320035/p0000001.htm#I_3_

    entresaco

    El enigma de las Hawaii

    El primer avistamiento del archipiélago hawaiano ha venido atribuyéndose de manera concluyente al formidable navegante británico James Cook, en el curso del tercero y último de sus grandes viajes. Pero hay una verdad que no puede desdeñarse: desde mediados del siglo XVI, en gran número de mapas o de cartas náuticas, entre las costas de California y el conjunto de las Marianas, en latitud aproximada de 20º, se representa un grupo de islas, más o menos desplazadas al este o al oeste, que sólo puede corresponder a las Hawaii, único archipiélago situado hacia esa altura sobre la línea ecuatorial. Los topónimos que rotulan tales islas en las viejas cartas, si bien con alguna variante, son tan rotundamente españoles como los Monjes, la Vecina o la Desgraciada

    Expediciones cientificas españolas al Pacifico, segunda mitad el Siglo XVIII

    http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01371630566724836320035/p0000002.htm#I_7_

    expedicion española a las Islas Shetland del Sur en la Antartida

    http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/12708302025697162321435/p0000003.htm#I_13_

    La escuadra que llegó a Chile en 1599-1600, bajo el mando de Simon de Cordes, constaba inicialmente de cinco navíos armados por algunos comerciantes de Rotterdam que constituían la Compañía de Pieter Verhagen. Las naves eran la Esperanza, de 500 toneladas, con 28 piezas de artillería y 130 hombres de tripulación; el Amor, que desplazaba 300 toneladas, armado con 26 piezas de artillería y 110 hombres a bordo; la Fe, de 320 toneladas, 109 hombres y 20 cañones; la Fidelidad, de 220 toneladas, armada con 18 piezas de artillería y tripulado por 86 hombres, y, finalmente, el Ciervo Volante, al cual otras relaciones llaman Buena Nueva, con 150 toneladas, 16 cañones y 112 hombres de tripulación (164).

    ***/***

    En Manila, en la rada de Cavite, se trabó el combate entre los navíos holandeses y dos barcos españoles que le salieron al encuentro. Uno de ellos rindió a la Concordia e hizo veinticinco prisioneros que después fueron ahorcados. El patache español San Antonio abordó al Mauritius, pero se incendió, consiguiendo desembarazarse el corsario holandés. Cuando se hundió el San Antonio y sus náufragos pedían socorro, eran abatidos por los holandeses. Narra Van Noort: «cuando descubrían la cabeza, les pegaban los holandeses y hundían cuantos podían». Los luctuosos sucesos ocurrieron el 14 de diciembre de 1600, pero todavía le quedaba al Tabernero un largo trecho por recorrer. Derrochando temeridad, astucia y crueldad, saqueando juncos chinos o japoneses, pasando junto a las Islas de Borneo, cruzando el Índico y doblando el cabo de Buena Esperanza, logró Olivier van Noort entrar a Rotterdam el 26 de agosto de 1601, con sólo ocho hombres de tripulación. Se había cumplido la sexta vuelta alrededor del mundo.

    ***/***

    El Virrey Velasco había sufrido el durísimo revés de ver aniquilada su fuerza naval que mandaba Gabriel de Castilla y, más aún, la pérdida de su sobrino en aguas mexicanas. Adoptó dos medidas importantes para precaver futuros ataques, que revisten cierta importancia para nuestro estudio. La primera fue determinar que, desde los meses de noviembre a marzo, se mantendría Gabriel de Castilla en la costa chilena con dos galeones, pudiendo estas naves unirse al resto de la Armada después para transportar el tesoro a Panamá. La segunda, fue ordenar la construcción de nuevos galeones para restituir la escuadra a su nivel de combate y poder efectuar el patrullaje del Mar del Sur en condiciones apropiadas (179). [146]

    La Armada del Sur se renovó con un gran galeón, el Jesús María, de 600 toneladas y 30 cañones, y con una reparación tan completa del viejo buque de Hawkins, el Nuestra Señora de la Visitación, que casi se hizo de nuevo. Con estas dos naves y el galeón Nuestra Señora de las Mercedes, de 400 toneladas, que debió comprarse a un particular, condujo Gabriel de Castilla el tesoro a Panamá en junio de 1602. A finales de ese año, cumpliendo la orden del Virrey, se dirigía a la costa de Chile, para estacionarse en Valparaíso. De allí emprendería, en marzo de 1603, el primer viaje de exploración antártica del cual tenemos prueba documental: la declaración de Laurens Claesz y la información dada por el Virrey a S.M. el Rey, indicando que la escuadrilla de Gabriel de Castilla patrullaría la costa chilena todos los años, desde noviembre a marzo... (180). [147

    ***/***

    Tal vez nunca sepamos la verdad. Es un hecho cierto que la instrucción real no se cumplía en muchas oportunidades, como ocurrió en 1579, cuando Hernando Lamero comprobó que la Tierra del Fuego tenía una configuración enteramente diferente a la que los cartógrafos de fines del siglo XVI habían acostumbrado a diseñar. Un descubrimiento que, en la perspectiva de la época, era de mucha mayor trascendencia que el avistamiento de algunas islas desiertas y heladas, como era la presunta insularidad de la Tierra del Fuego, solo fue conocido por el cronista Acosta y pasaron varios años antes que Lamero, atormentado por su hallazgo, se atreviese a escribirle al Rey. Aun entonces, la carta parece haber sido ignorada (190).

    Con todo, el pleito Dirck Gherritsz-Gabriel de Castilla tiene una importancia capital para la historia antártica. Simboliza un enfrentamiento de pretendientes a título de descubridores que, por un aciago azar, se [153] repetirá muchas veces en el futuro. Si Gherritsz dejó su huella en la cartografía antártica y sirvió de acicate a la exploración geográfica posterior, Gabriel de Castilla vino a incorporar una dimensión nueva del mundo conocido a los anales de la exploración española. En efecto, la exploración de la Armada del Mar del Sur en 1603 no es sólo el primer descenso hasta una latitud polar, hasta el umbral del Círculo Antártico, sino también el primer viaje de reconocimiento efectuado en ejercicio de una jurisdicción marítima que las armadas del Rey de España hacían efectiva en los confines más apartados de sus dominios (191) y (192). [154]

     
    Última edición: 26 Oct 2010
    A GiulioRudolph le gustó este mensaje.


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