El Sendero del Espejo.(Conjunto de Relatos)

Publicado en 'Literatura' por Rarelu, 6 Abr 2009.





  1. Rarelu

    Rarelu Miembro nuevo

    Registro:
    6 Abr 2009
    Mensajes:
    3
    Likes:
    0




    RELATO 1
    LA NIÑA

    Era una niña callada de unos ocho años. Sus cabellos eran rubios y sus ojos color miel, pero su mirada profunda era ta apagada como su sonrisa que era inexistente. Pocas veces se aproximó a animales, y la última vez fue a un gato negro al que se vió obligada a matar muy a su pesar pues este le atacó dejándole dos cicatrices. Una cicatriz se la dejó en la mano izquierda entre el dedo gordo y el indice de un fuerte mordisco cuando ella lo quiso acariciar y el animal la atacó. La otra cicatriz fue en su alma pues ella odiaba todo lo referido a la muerte y a matar, sintió al ver lo que había hecho como si hubiese caido en un pozo sin fondo.

    La ropa habitual en ella era rosa tenía varios vestidos rosa que solía llevar al colegio en el que estudiaba, uno blanco que parecía casi de comunión o de novia, y uno azul marino que se ponía para las cenas de gala que sus padres ofrecían de vez en cuando.

    A ella le gustaba irse sola quizá no por su personalidad propia sino por que las otras chicas del colegio al que iba se burlaban de ella por sus vestidos de color rosa. Sin embargo, el colegio le gustaba. Era un edificio alto de cuatro pisos, hecho de cemento y ladrillo que hacia que se viese de un color tierra y gris. Tenía amplios ventanales por los que entraba la luminosa luz del sol. El colegio se llamaba Santo Ángel, y era de los salesianos. De todo el colegio había un lugar que para ella era especial, la Biblioteca. Allí en la Bibliotecase sentaba a leer o a escribir cuando estaba deprimida pues casí nunca iba allí nadie. Alguna vez se acercaba a ella una de sus amigas de toda la vida la única que no se burlaba de ella que siempre iba con su mochila de lunares de colores.

    También había un profesor muy bueno, que le daba cariño y la consolaba, su nombre era Samuel. Y, don Samuel como lo llamaban todos trataba siempre de animarla cuando estaba deprimida y cuando las otras niñas se burlaban de ella.

    - No te preocupes.- le decía- tu eres una buena y bonita niña. No debes hacerles caso.

    Sin embargo, cuando acababan las horas lectivas y llegava el momento de ir para casa la niña se sentia tremendamente triste y deprimida, y aún el día más soleado le parecía oscuro y encapotado como si el clima acompañase su estado de animo. Todos los días la niña salía del colegio y cruzaba la Travesía de la Iglesía, y después la Calle de la Trainera, para seguir por la Calle Goleta hasta la calle Prunera, luego invariablemente seguía por la Avenida de los Telares hasta la Calle Suárez del Villar para finalmente torcer a la derecha en el sexto cruce, y penetrar en la calle en la que tenía su domicilio. Una calle de cuyo nombre no quería acordarse. Allí por aquella calle cuyas gastadas y destrozadas aceras odiaba caminaba hasta llegar al edificio donde vivía. Un edificio de un color ocre que aún la desanimaba más y le hacía odiar aquel lugar. De forma perenne frente a su portal estaba aparcada la furgoneta Citroén C15 del dueño del taller que había en uno de los bajos del edificio. En el que lo único que destacaban eran las flores que tenía la señora del primer piso de forma permanente en las ventanas y balcón.

    La niña comenzo a desearser mayor. Tener la edad suficiente para irse de aquel lugar que tanto la deprimía, ataba y llenaba de oscuro temor. Pero aún ese deseo era tergiversado por las otras niñas del colegio que en tono de burla y con sarcasmo le hacían pullas al respecto. Ese año su amiga se fue. Su padre había sido detenido por robar, y su madre no quería saber nada de aquella ciudad, y se la había llevado lejos de allí a Barcelona o Lérida, no sabía a cúal de las ciudades.

    Eso hizo que mientras las otras niñas estaban felices nuestra protagonista se sintiese aún más infeliz, com osi los pocos resquicios de felicidad los hubiese perdido como perdió a su amiga. Eso hizo que se encerrase casí como un monja, cosa que a su madre le convenía, y las pocas veces que salía era normalmente para ir a un ciberespacio próximo a su casa. Seguía vistiendo de rosa, aunque algunas veces conseguía llevar ropas de otro color. La niña ya no estaba siendo tan niña. Se estaba convirtiendo en una adolescente que vivía atada a un sentimiento.

    En ese tiempo tres jovenes se fijaron en ella. El primero llego a lo más profundo de su ser. El segundo robó su corazón. El tercero le hizó conocer la pasión.

    Sin embargo, también en ese tiempo se llevo un golpe que casí la hizo llegar a la muerte. Una persona a la que ella quería murió. Nadie pudo darle una mejor explicación que decir que fue un suicidio. La hermana de su madre se había, supuestamente, según las fuerzas de seguridad arojado al río del pueblo manchego en el que vivía, en el pueblo del que procedía su madre. La última vez que habían hablado ella y la niña la conversación había parecido casí una despedida.

    - Mira, -dijo su tía- debo partir más allá de las brumas que ves en el horizonte de viaje. Algún día quizá comprendas por que me tengo que ir. Pero no un consejo tengo que darte, no hagas nada precipitado en tu vida. Busca a gente que te dé buenos consejos, sopesalos y actua... Pero no tardes en actuar tanto como yo ni lo hagas como yo lo he hecho hasta ahora.
    - De acuerdo - le había contestado la niña.

    Sin embargo, no siguió el consejo de su tía como más adelante sabréis, ni tampoco el consejo de aquellos que querían ayudarla de corazón...
     


  2. Rarelu

    Rarelu Miembro nuevo

    Registro:
    6 Abr 2009
    Mensajes:
    3
    Likes:
    0
    RELATO 2
    LA SOMBRA DE LA NAVIDAD

    La niña habia crecido era ya una joven de unos quince años que extrañamente temía a la oscuridad y que por ello dormía con la luz de la mesita de noche encendida. El tiempo había ido pasando y llego la Navidad, un tiempo de fiesta y alegría, de alegres canciones y de melodías. Ella, sin embargo, permanecía más melancólica que de costumbre.

    Aquella noche había dormido muy mal. Seguido con sed, o ganas de ir al baño, con molestiasen la espalda, no era capaz de descansar. Agotada encendió una pequeña vela blanca pues la luz extrañamente se había ido debido a un fuerte temporal de viento y nieve, probablemente algún cable del tendido se había caído. Tenía suerte de guardar siempre, por si acaso un mechero una vela y una linterna en su habitación. PEro casualmente a la linterna se la habían acabado las pilas y ella se había olvidado de ir a comprar unas.

    Se levanto de la cama con la vela encendida y se dirigió a la puerta de la habitación que daba a un largo pasillo que acababa en la puerta de la calle. De golpe al salir al pasillo casí la vela se le cae de la mano.

    La sombre de un hombre de latura media, quizá metro ochenta o metro ochenta y cinco estaba en la mitad del pasillo. Ella temerosa se quedo quieta con la mirada clavada en aquella sombra, la curiosidad estaba ganando al sentimiento de temor que sintió cuando la vió en un principio. Cuando de forma decidia la joven se aproximó a aaquella sombra está desapareció a través de de una de las paredes como difuminada por la luz de una vela.

    En el fondo del pasillo hacia ya tiempo su abuela había puesto un espejo que les había regalado a sus padres. Y la puerta del baño estaba justo al lado derecho del espejo así que la joven abrió la puerta y durante un instante miró como impulsada por una fuerza externa a ella hacia aquel espejo. Vió entonces en el pasillo a un hombre muy bien trajeado con un traje de un tono negro sobre el que destacaban sus rubios cabellos. Se giró y miró hacia donde debía de estar aquel hombre, pero allí en el pasillo no había nadie, y un escalofrío de terror subió por su espalda. El terror estaba ganando su corazón. Decidió que dormiría con la vela encendida el resto de la noche. Fue entonces cuando miró el espejo del baño. Allí escrito en un extraño e inhabitual vaho ponía: "Ya ha llegado, ya esta aquí, la sombra de la Navidad viene ahora a por ti".

    ¿Qué era lo que estaba sucediendo?¿Serían espíritus? ¿Quizá fuese alguien que aprovechaba para asustarla mientras su familia estaba fuera de casa?. Ella no lo sabía pero un pánico enorme lleno su corazón. Se le quitaron las ganas de orinar. Y corrió a su habitación cerró la puerta y la registró toda. Miró en los armarios, bajo la cama, detrás de las cortinas, pero aun viendo que no había nadie allí dentro se acostó intranquila y muerta de miedo.