El PIB de China superó a Japón, que creció un 3,9 en 2010

Publicado en 'Economía y Finanzas' por comunista, 13 Feb 2011.





  1. comunista

    comunista Miembro de oro

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    Con esto, el gigante asiático se convirtió en la segunda economía mundial y desplazó a los nipones, quienes ostentaban esa posición hace 42 años.


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    El Producto Interior Bruto (PIB) de Japón creció un 3,9 por ciento en términos nominales durante 2010, año en que China lo superó como segunda economía mundial, anunció hoy el Gobierno japonés.

    El Ejecutivo japonés ya había descontado el pasado 20 de enero, cuando se divulgó el crecimiento de un 10,3 por ciento de China (seis billones de dólares en términos nominales), que el país vecino lo había relegado al puesto de tercera potencia mundial tras 42 años como segunda economía del planeta.

    El valor del PIB nominal de Japón en los doce meses de 2010 fue de 479,223 billones de yenes (5,74 billones de dólares).

    Entre octubre y diciembre, el PIB nipón bajó un 1,1 por ciento en tasa anualizada, por primera vez desde el período julio-septiembre de 2009, y se contrajo un 0,3 por ciento con respecto al anterior trimestre, informó el Gobierno japonés.

    Esa caída se debe especialmente al retroceso del 0,7 por ciento en el consumo privado, una variable que representa el 60 por ciento del PIB nipón y que se ha visto afectada por el fin de las ayudas a la compra de productos ecológicos y la subida de los precios del tabaco en ese trimestre.

    Además, en el trimestre octubre-diciembre de 2010, penúltimo del año fiscal japonés, la inversión pública retrocedió un 5,8 por ciento, aunque el gasto de capital aumentó un 0,9 por ciento, ambos con respecto al trimestre inmediatamente anterior.

    El fin del reinado de Japón como segunda economía mundial se produce en un momento en el que este país intenta poner freno a la gran deuda pública, la persistente deflación y el riesgo que supone para el motor exportador un yen fuerte.

    El Banco de Japón (BOJ) prevé que Japón crezca un 2,1 por ciento durante este año fiscal, que concluye en marzo de 2011, y lo haga en un 1,8 por ciento en el siguiente ejercicio.

    Pese a los malos datos registrados entre octubre y diciembre de 2010, se espera que entre enero y marzo de este año la economía japonesa vuelva a generar riqueza, especialmente gracias a la recuperación de las exportaciones.

    http://www.latercera.com/noticia/ne...supero-a-japon-que-crecio-un-39-en-2010.shtml
     


  2. LoviN

    LoviN Miembro de bronce

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    INCREIBLE. De acá a 10 años estoy seguro que ya habran superado a EEUU.
     
  3. Deru

    Deru Suspendido

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    10 años es poco, quizas en 30, las estimaciones decian que para el 2040 o 2050.
     
  4. Economist

    Economist Miembro nuevo

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    Si, 10 años es poco, recordemos que si bien China esta teniendo un importante crecimiento aun no cuenta con una solida*Tecnologia Propia*, por lo que aun es dependiente, sin embargo de aqui a unos 20 ó 30 años, si mantienen este ritmo, ocuparan el lugar central en la economía mundial.
     
  5. MuñecaDeTrapo

    MuñecaDeTrapo Miembro de bronce

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    Es de esperarse que China se haya convertido en una de las mayores economías del Mundo, pero es dificil que en poco tiempo logre traspasar a EEUU. No sólo porque aún no posee 'Tecnología propia', China todavía presenta un ingreso percápita mínimo. Hay gente que trabaja por menos de US$1 diario, aún no podría compararse con el mounstro. Sin embargo es rescatable su crecimiento y el avance tecnológico que ha logrado en la última década sobre todo. Casi todo se empieza a concentrar allá, principalmente los negocios grandes en cuanto a la producción de productos pesados y energía. No estoy de acuerdo cómo son las condiciones de trabajo que otorgan, ni mucho menos la despreocupación por el medio ambiente. El cambio climático se acelera y es un tema importante, por querer crecer y convertirse en primera potencia económica, no nos va a perjudicar todos, tal y como lo está haciendo el país del Norte.
     
  6. Xiss

    Xiss Miembro nuevo

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    Pero la crisis mundial ha afectado bastante a EE.UU., es posible que esos 20 a 30 años que se estimaban, puedan reducirse. Además, contando que el sistema socialista de China es muy bueno en producción serial.
     
  7. trym

    trym Miembro maestro

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    El prestigioso economista Jorge Suárez Vélez tiene 27 años de experiencia en el sector financiero. Es socio de la firma SPA Capital Management. Desde hace diez años hace comentarios semanales para la cadena CNN en español. Además escribió la columna Inversión sin fronteras para Yahoo! en español.
    Desde antes que comience la crisis en EEUU seguia semanalmente sus comentarios que se publicaban en YAHOO FINANZAS.

    29 de Septiembre


    Categorías: Crisis
    El futuro está en chino (1)

    Se dice que el ser humano es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra. Uno pensaría que después de la traumática experiencia que ha provenido de la formación y explosión de una burbuja tras otra en la economía mundial, todos estaríamos alerta y cautelosos ante la menor señal de comportamiento irracional y exhuberancia insensata. Lejos de ello, parece que queremos creer en cuentos de hadas y en mitos fantásticos.
    La fascinación con China tiene muchos de estos elementos. Para algunos de nosotros, que llevamos años en esto, la trayectoria es reminiscente del Japón de los ochenta. Recuerdo, en aquel entonces, las historias sobre la asombrosa prosperidad japonesa y el ineludible dominio que este país tendría del mundo. Las empresas occidentales copiaban los modelos de gerencia nipones, los papás querían que sus hijos hablaran el idioma, y recuerdo a un ex presidente mexicano que envió a sus hijos al Liceo Mexicano Japonés por ese tiempo. En aquel momento nadie cuestionaba los puntos débiles del modelo de desarrollo de ese país.
    Hoy ocurre lo mismo. China dominará el mundo, su ascenso es incuestionable y marcará el fin del imperio estadounidense. Me confieso víctima de la moda, pues mi hija de doce años lleva cuatro estudiando mandarín (no por mi decisión, sino porque la escuela en donde estudia decidió hacerla materia obligatoria).
    En cierta forma, me parecía más creíble el espejismo japonés que el chino. Sin duda, Japón utilizó bien el estímulo de la posguerra y aprovechó para educar a su población, desarrolló una base industrial sólida y se posicionó exitosamente en industrias como la electrónica y la automotriz. La organización política parece y parecía sostenible, siendo abierta y democrática. El caso de China me parece inconcebible; hemos decidido que el ascenso de un país con una población heterogénea, con una distribución del ingreso similar a la de América Latina y un gobierno dictatorial y autoritario será quien siente la pauta para el resto del mundo. Se interpreta como cualidad su falta de democracia y la centralización en la toma de decisiones, al igual que el hecho de ser del país más poblado del mundo –con más de 1,300 millones de habitantes–, como si ello garantizara desarrollo, a pesar de que tienen menos de un tercio del ingreso per cápita que tiene Japón.
    Los oníricos admiradores de China parecen haber olvidado que la estructura demográfica de la población se volverá una bomba de tiempo en el instante en que, ese país, deje de mostrar un crecimiento vigoroso. Y el alto mando del Partido Comunista de China lo sabe. En un país donde ocurren entre 70,000 y 80,000 manifestaciones de protesta al año –aun después de que han crecido a tasas promedio superiores a 9% en la última década–, la polarización del ingreso, los altos niveles de corrupción y la exagerada represión pueden engendrar situaciones políticamente complejas si el crecimiento se desacelera.
    La política de un hijo por pareja creará presiones demográficas que están comenzando a manifestarse ahora, cuando el número de personas retiradas empieza a exceder a la población económicamente activa. Más aún, la carencia de una red de seguridad social se convertirá cada vez más en un pesado lastre que detenga el crecimiento del mercado interno, mito que repiten una y otra vez los chinófilos delirantes. Para poner las cosas en perspectiva: el consumidor chino genera 2.4% del ingreso del mundo, y –aun después de la recesión– el consumidor estadounidense origina siete y media veces ese monto.
    Como dice Jim Chanos, el respetado agente de hedge funds, tenemos que darnos cuenta de que las altísimas cifras de crecimiento de la economía china no son el resultado de sumar el valor de los bienes y servicios que espontáneamente generan las empresas chinas; la cifra se origina en un cuarto cerrado donde los autócratas del Partido Comunista deciden cuánto tienen que crecer ese año, y después proceden a hacer todo lo necesario para lograrlo. ¿Y qué tiene eso de malo? Todo. Ver a la economía como si se tratara de un rompecabezas donde la suma de las piezas mostrará la imagen deseada es extremadamente peligroso.
    Ese ejercicio ha llevado a que, por medio de crédito, se encausen estratosféricos recursos para el desarrollo de infraestructura espectacular, pero no siempre necesaria, y difícil de rentabilizar. En China se dinamitan –literalmente– puentes perfectamente adecuados para sustituirlos por otros que, al construirse, generan gasto y empleos en aquellas regiones donde se busca premiar lealtades o aligerar tensiones políticas.
    En el desarrollo de la burbuja inmobiliaria estadounidense vimos la miopía de los bancos comerciales privados y su ineptitud para asignar créditos. ¿Se imagina cuánto peor lo puede hacer la cúpula del Partido Comunista de China?
    Dentro del rompecabezas del crecimiento, la pieza que ocupa más del 60% de la imagen es la que corresponde a la inversión. Como el propio Chanos dice, nunca en la historia hemos visto que un país logre sostener una proporción superior al 30% por una década. El problema de pensar que se puede crecer construyendo edificios, puertos, fábricas, puentes y aeropuertos, es que si las construcciones exceden a la demanda que hay de ellos, entonces se vuelve imposible rentabilizarlos. Eso lleva a que ese crédito no pueda pagarse de vuelta y el problema se vuelve bancario. Los activos fijos requieren de mantenimiento y se deprecian. Como dice Chanos, no hay que olvidar que el PIB refleja la suma de bienes y servicios de una economía, pero a esta cifra quizá se le debería restar la depreciación de los activos. ¿Cuántas ruinas ha visto usted de edificios que por un motivo u otro permanecen vacíos por algunos años? Tarde o temprano se vuelven elefantes blancos lúgubres y oxidados. El capital tiene una rentabilidad decreciente y, por ello, el modelo chino requerirá cada vez de más dinero para mantener las tasas de crecimiento que el gobierno desea.
    Chanos también nos recuerda que esta es una película que ya vimos. De las tres economías que despegaron en la posguerra –Alemania, Japón y la Unión Soviética–, a partir de la urbanización de la población rural, del desarrollo educativo y de la posterior inyección de enormes cantidades de capital para desarrollar una base industrial a través de la planeación centralizada (es decir, que el mercado no era quien asignaba la asignación de capital), la URSS era la mayor promesa a fines de los años cincuenta. En la era de Laika, el Sputnik, y del inicio de la carrera espacial, la Unión Soviética amenazaba con arrollar a Occidente no en términos militares, sino en económicos. El modelo se agotó, la rentabilidad del capital bajó asintóticamente, y conocemos el final de ese cuento.
    Como dijo Ken Rogoff, profesor de Harvard y ex economista en jefe del FMI, el estallido de la burbuja inmobiliaria china se acabará volviendo un problema de solvencia bancaria. Si bien, esta no muestra los excesos manifestados en el caso estadounidense –alimentado por el voraz apetito de crédito hipotecario y por la agresiva titularización de esta deuda por parte de las agencias, hoy estatales, Fannie Mae y Freddie Mac– los desarrollos chinos se financiado con crédito que será difícil de recuperar.
     
  8. trym

    trym Miembro maestro

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    11 de Octubre


    Categorías: Crisis
    El futuro está en chino (2)

    Aludiendo al análisis de Jim Chanos, citado en el texto anterior, el desarrollo chino de oficinas y propiedades comerciales es tan exagerado que alcanzaría ya para darle a cada uno de los más de mil trescientos millones de chinos un cubículo de metro y medio por metro y medio. Como es común en burbujas así, hay múltiples mecanismos y motivaciones que se alimentan mutuamente. Por una parte, los gobiernos regionales carecen de instrumentos como impuestos prediales para recaudar recursos de los inmuebles existentes. La única forma de ganar dinero es vendiendo tierra; a más proyectos nuevos, más ingreso. Por otro lado, la cartera crediticia de los bancos ha crecido a tasas de hasta 40 por ciento. La devastadora crisis crediticia estadounidense se dio a pesar de que la cartera bancaria crecía a tasas no mayores de 15 por ciento. Se podría decir que la base a partir de la cual la cartera bancaria creció en Estados Unidos era, seguramente, mucho mayor; pero, al menos ese crecimiento se dio avalado por una metodología para evaluar el riesgo crediticio, mientras que en China ha sido el gobierno quien decide a quién otorgarlo. ¿Qué proceso le parece más endeble?
    El desarrollo de fábricas e infraestructura es igualmente cuestionable. Como he dicho antes, la capacidad instalada ociosa de la industria cementera china es superior a la demanda total sumada de la India, Japón y Estados Unidos. Per cápita, excede a la máxima capacidad jamás alcanzada en España (víctima de otra enorme burbuja inmobiliaria). De los 44 aeropuertos construidos en el mundo entre 2005 y 2010, 37 se hicieron en China. Tienen más puentes que Estados Unidos, a pesar de tener la quinta parte de los ríos que tiene, y solo Estados Unidos tiene un tercio más de las autopistas con que cuenta China, a pesar de tener seis veces más vehículos automotores. Una lógica absurda cree que a China le pasará lo que al niño cuya mamá le compró un abrigo talla grande, siendo realmente talla mediana, para que le quede cuando crezca. El problema aquí pudiera ser que se compró una talla 44, necesitando en realidad una 38; y si algún día llega a ese tamaño, al abrigo se lo habrán comido las polillas.
    ¿Y qué hace Wall Street ante las delirantes expectativas de los inversionistas? Les vende a manos llenas ofertas públicas de empresas nuevas, y no se cansa de ganar plata. Según Chanos, hay que ver lo que hacen mientras le dicen al público qué debe comprar (adivinó usted, están vendiendo sus propias inversiones). Expertos en saltar del barco antes de que se hunda, este podría ser un enorme transatlántico que al hundirse se llevará a todos los barquitos a su alrededor.
    China ha jugado un papel primordial en el espectacular crecimiento que la economía mundial experimentó en la última década, particularmente entre 2004 y 2007. Fue el proveedor de mano de obra barata en un proceso de globalización que en mucho benefició a los países desarrollados, permitió que se rentabilizara la producción de manufacturas, y con su infinita oferta de mano de obra barata contribuyó a eliminar la presión inflacionaria que habría sido típica en la parte más expansiva del ciclo económico. El mundo pudo recurrir una y otra vez a echar mano de la capacidad que los chinos iban creando y, eventualmente, usando. Ahora, el excedente de capacidad amenaza con ser el detonador de otra recesión mundial.
    Por un lado, China intentará usar tanta capacidad como pueda para generar flujo de efectivo. Conforme lo haga, tratará de mantener una participación creciente en el comercio internacional para generar superávits comerciales que compensen los déficits gubernamentales que finalmente han arribado. Dada la grave situación en el mercado laboral estadounidense, la probabilidad de que este país simplemente recurra a poner tarifas a lo que importa de China crecerá exponencialmente, más aún si –conforme crece la percepción de riesgo– los inversionistas optan por refugiarse en el dólar y lo fortalecen.
    Por otra parte, los países que se han beneficiado al exportar cobre, hierro, materiales de construcción y otras materias primas a China, podrían experimentar un desplome en la demanda. Algunos exportadores como Chile han tomado providencias ante este tipo de eventualidad y la resentirán menos, pero otros países como Brasil podrían verse más afectados, particularmente dadas las expectativas híper optimistas que ha generado. Pero el peor efecto podría provenir de una súbita reducción en la generación de reservas de China que tradicionalmente se han reciclado al mercado crediticio internacional, y sobre todo al estadounidense. Para comprender por qué es tan delicado ese equilibrio, hay que recordar cómo se da un proceso de esterilización monetaria típico.
    China ha mantenido artificialmente subvaluada su moneda por años. Cuando un país hace eso, se da un enorme flujo de monedas fuertes que van a comprar activos baratos, van a invertir e importar bienes, etcétera. Para comprar todos los dólares que entran, el banco central chino tiene que emitir renminbis. Si simplemente los deja circular, la presión inflacionaria acabaría volviéndose un problema; por ello, emiten bonos por montos similares a la emisión de moneda adicional y así recogen esa liquidez. Esto quiere decir que si bien las reservas internacionales chinas son colosales, su deuda también lo es. En cierta forma, esto podría hacer que si se revaluara el renminbi, el pasivo crecería al tiempo que el activo se devaluaría. Mientras tanto, el banco central chino obtiene tasas cercanas a cero por su inversión en bonos –denominados en dólares– y paga tasas más altas a quienes compran los bonos que emiten –denominados en renminbis.
    Como he dicho antes, uno de los grandes problemas que la economía mundial enfrentará es el de los enormes vencimientos de la deuda que empezarán en 2012, y seguirán creciendo en 2013 y 2014. ¿De dónde provendrán los recursos para permitir que esa deuda se renueve? O quizá es más importante preguntarnos a qué tasa se logrará motivar esa demanda. Sin duda, el costo del capital crecerá fuertemente. Dados los altísimos niveles de endeudamiento del sector financiero estadounidense (de las familias y del gobierno) y de la potencial fragilidad de bancos europeos, un súbito y fuerte incremento en tasas de interés podría volverla inmanejable. Es importante considerar que más de dos tercios de la deuda gubernamental estadounidense se vencerán en los próximos cuatro años.
    ¿Qué pasaría con el ya vapuleado mercado inmobiliario estadounidense si la tasa de una hipoteca a treinta años se fuera de 4.35 por ciento –donde hoy está– a seis o siete por ciento (tasa que sería todavía relativamente baja en términos históricos)? ¿Qué tan afectado resultaría el de por sí débil consumo ante el crecimiento en el servicio de la deuda de las familias? Y, ¿cuántos bancos más reventarían en ese escenario? Hay que considerar que los bancos siguen teniendo los temidos activos tóxicos en sus balances.
    El mundo parece estar empeñado en la posibilidad de si al voltear en la dirección opuesta a los orígenes de la crisis logra que, al regresar la mirada, estos ya hayan desaparecido. Ni en la economía, ni en nuestros problemas personales los problemas se resuelven –o reducen– al ignorarlos.
     
  9. alexis0602

    alexis0602 Miembro frecuente

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    Es ceirto pero las crisis tambien afectan en cadena atodos...a los chinos y asus compradores y sumnistradores de materias primas...

    Sinceramente no creo que China mantenga este ritmo por mas de 6 a 7 años....:biggrin:
    Tambien hay que tener en cuenta que su poblacion es 10 veces la poblacion de Japon, y mas de 4 veces la Norteamericana...es decir un chino, esta y aun en el supuesto de que alcance a los USA en PBI, muy por debajo del poer adquisitivo de un norteamericano por producir lo mismo con mayor cantidad de gente...cosa contrario a lo que sucede en japon y los USAde norteamerica...:yeah:

    Saludos.
    Atte Alex.:hi::hi::hi: