El pensamiento de gonzales prada. I

Publicado en 'Literatura' por Linuxis, 26 Ene 2009.





  1. Linuxis

    Linuxis Miembro maestro

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    EL PENSAMIENTO DE GONZALES PRADA. I

    Apuntes del capítulo con el mismo título, de la obra Historia de las ideas en el Perú contemporáneo de Augusto Salazar Bondy (Francisco Moncloa Editores, Lima, 1965).
    Introducción
    Las universidades decayeron al final de la época colonial y algunos colegios tomaron sus lugares (san Carlos y Guadalupe). Esto significó que la universidad se mantuviera prácticamente al margen de los debates intelectaules e ideológicos. Sólo a finales del siglo XIX es que la universidad va a recuperar poco a poco su prímacía en el campo intelectual.
    Por eso Salazar Bondy no se sorprende de que “muchas de las corrientes doctrinarias del ochocientos hayan de ser estudiadas en otros ambientes culturales, principalmente en el campo de la política, la crítica literaria y artística y el debate religioso”. El positivismo peruano, al iniciarse, tuvo, en estos campos no universitaria, una presencia importante. Manuel González Prada es quien representa inmejorablemente el positivismo no universitario, así como su irradiación en los debates sobre las ideas y en los movimientos ideólogicos.
    SalzarBondy afirma, sobre González Prada, que:
    “es una de las figuras más notables de la literatura peruana. Su obra poética ha marcado una etapa en la evolución de la lírica nacional y su prosa se cuenta entre las más puras y vigorosas de la lengua castellana. González Prada no sólo fue un hombre de letras en el sentido restringido de la expresión; fue también un rebelde, un combatiente social y un hombre de pensamiento. Su rebeldía, que es una actitud esencialmente moral, es fruto de una prolongada reflexión sobre la existencia peruana. Las motivaciones de este pensamiento crítico no son empero exclusivamente locales. El hombre y el mundo, el problema de la realidad y de la existencia, estuvieron siempre en el primer plano de su interés intelectaul” (Pág 10, el subrayado es mío).
    Su concepción del mundo y de la vida corresponde a la corriente positivista decimonónica europea. Sus influencias (cualquier corrección o adición es bienvenida) son principalmente:
    • Herbert Spencer (1820-1903).
    • Charles Darwin (1809-1882).
    • Ernest Renan (1823-1892).
    • Jean-Marie Guyau (1854-1888).
    • Ernst Haeckel (1834-1919).
    • Pierr-Joseph Proudhon (1809-1865).
    • Mikhail Bakunin (1814-1876).
    • Élisée Reclus (1830-1905).
    Según Salazar Bondy, las obras que son de mayor interés para el estudio del pensamiento filosófico de González Prada son:
    • Páginas libres (1894).
    • Horas de Lucha (1908).
    • Anarquía (1936).
    • Nuevas Páginas libres (1937).
    • Propaganda y ataque (1938).
    • Prosa menuda (1941).
    • El tonel de Diógenes (1945).
    Sólo Páginas libres y Horas de lucha fueron publicadas mientras González Prada estaba vivo. Esto es importante para reslatar que la mayoría de artículos y ensayos fueron publicados (conocidos y estudiados) postumamente.
    Todas las obras mencionadas, menos Nuevas páginas libres y Prosa menuda, están disponibles, en los recursos en línea, para ser estudiadas. Si alguien tiene algún link para las dos obras restantes, haganmelo saber para poder hacer la referencia correspondiente.
    Voy a seguir la división en seis secciones que hace Salazar Bondy para ordenar y presentar su exposición del pensamiento de González Prada. Además, pondré los textos que cita para que la entrada de este blog tenga el respaldo textual y bibliográfico necesario.
    1. Los límites del conocimiento humano.
    González Prada asume el postulado postivista de que los esfuerzos humanos no deben trascender la naturaleza. No intentar rebasar el ámbito físico es lo que se sigue de su “fe inmanentista”.
    “Acababemos ya el viaje milenario por regiones de idealismo sin consistencia y regresemos al seno de la realidad, recordando que fuera de la Naturaleza no hay más que simbolismos ilusorios, fantasías mitológicas, desvanecimientos metafísicos” (Páginas libres, Editorial P.T.C.M, Lima, 1945, tercera edición, Pág 26).
    Al rechazar a la metafísica y a la teología, lo que adquiere es una fuerte esperanza en la ciencia positiva de la época. Pero esta ciencia moderna, no es para González Prada, una mera teoría desinteresada que solamente (y ambiciosamente) busca decirnos como es la realidad en sí misma, en sus relaciones y en sus causas últimas. Para él, la ciencia es “el instrumento del porvenir del hombre, el verdadero motor del perfeccionamiento ilimitado de los individuos y las naciones” (Salazar Bondy, Pág 11).
    “Si la ignorancia de los gobernantes y la servidumbre de los gobernados fueron nuestros vencedores, acudamos a la Ciencia, ese redentor que nos enseña a suavizar la tiranía de la naturaleza, adoremos la Libertad, esa madre engendradora de hombres fuertes. No hablo, señores, de la ciencia momificada que va reduciéndose a polvo en nuestras universidades retrógradas: hablo de la Ciencia con ideas de radio gigantesco, de la Ciencia que trasciende a juventud y sabe a miel de panales griegos, de la Ciencia positiva que en sólo un siglo de aplicaciones industriales produjo más bienes a la Humanidad que milenio enteros de Teología y Metafísica” (Páginas libres, Pág 66. Los subrayados son míos).
    La ciencia es vista pues, como el medio que mejorará la vida de la humanidad, además de darle conocimiento giruroso, exacto, verificable y austero. Con austero me refiero a la humildad cognoscitiva que proclamana el positivismo, ya que, para González Prada, el mandamiento es:
    “no admitir más verdades que las sometidas a la observación y al experimento” (El tonel de Diógenes, Tezontle, México, 1944, Pág 179).
    La ciencia positiva, en la que cree González Prada, es una ciencia que no pretende obtener, ni dar a conocer el absoluto. Sólo ofrece verdades fenoménicas que siempre son susceptibles de ser perfeccionadas y mejoradas (una ciencia perfectible, digna de la condición humana). La verdad que obtenemos se encuentra, de estaanera, circunscrita y enmarcada dentro de los límites que nos impone la experiencia.
    “la Ciencia absoluta, la ciencia en sí, vale poco o nada, y los mismos sabios la miran como un cúmulo de verdades provisionales, no como un edificio inamovible y definitivo. Ellos no la juzgan infalible, ni destinada a revelarnos el origen y el fin de las cosas sino a estudiar y explicarnos el cómo de los fenómenos ocuridos a nuestro alcance” (Nuevas páginas libres, pág 53).
    El carácter del saber humano se caracteriza pues, como un conocimiento relativo y provicional. Hay que tomar consciencia de estas limitaciones para no hacer una mera especulación que no pueda verificarse, ni erigirse como conocimiento científico. Al respecto afirma González Prada:
    “Nosotros no tenemos sino verdades provisorias, puntos de mira individuales, sujetos a perenne rectificación; y no podemos exigir que los demás cerebros acepten lo mismo que nosotros aceptamos, así como no debemos pedir que todos los corazones amen lo mismo que nosotros amamos. Cada uno tiene derecho a su amor y a su verdad” (El tonel de Diógenes, pág 183).
    El campo y ámbito de la experiencia observable y posible es muy grande para la ciencia positiva. Si nuestras observaciones solamente forman una miníma parte de la totalidad de la experiencia posible, entonces es completamente factible asumir que no se tiene un saber acabado. La imagen del mundo que tenemos es solamente una, entre las muchas posibles (no es la imagen del mundo).
    No podemos asumir como terminado nada, lo que hay es verdades fenoménicas. Incluso los objetos de nuestra percepción, los que consideramos como más mundanos y evidentes, son siempre objeto de duda, sospecha y crítica. González Prada nos plantea lo errados que podríamos estra al representar los fenómenos, además de señalar la estrecha relación que hay entre nuestra experiencia fenoménica del mund, y nuestro grado de observación empírica del mundo:
    “¡quién sabe si nos encontramos en el caso del espectador iluso que toma por escenario y actores las figuras del telón!” (Páginas libres, pág 288).
    “Si adquiriéramos una maravillosa potencia visual, si divisaramos los objetos como los percibimos en el microscopio, nuestra psicología y nuestro concepto del mundo variarían radicalmente… De ahí que para los hombres no haya un concepto definitivo del universo ni existe una verdad eterna: las verdades de hoy pueden convertirse en errores, como se vuelven hoy errores muchas verdades de ayer” (Páginas libres, pág 85).
    De todo lo anterior podemos ver, para concluir esta primera entrada, que su fe en la ciencia positiva como instrumento para curar los males de la humanidad, y como ámbito de verdades digans de confianza, no tiene aspiraciones que buscan lo absoluto y lo infinito. No se quiere la ciencia, entendida como mera teoría. No vale lo que se proclama como saber incondicionado, sino sólo ciencia positiva, cuyo ojetivo es “la modesta y urgente tarea de dominar la tierra” (Salazar Bondy, pág 14).
    “lo único infalible la Ciencia; lo único inviolable la verdad” (El tonel de Diógenes, pág 71).
     


  2. nazario1

    nazario1 Miembro de plata

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    El pensamiento de Manuel González Prada es muy amplio; podemos citar otros pensadores que contribuyeron a la formación intelectual de este genio peruano como Homero, Hesíodo, Píndaro,
    Virgilio,Dante,Cervantes,Goethe, Víctor Hugo, Lessing, Heine, Chateaubriand, Schonpenhauer,Bayle, Voltaire, Diderot, Rousseau, Laplace, Stendhal, Lamarck, Prudhon, Lagrange, etc. etc.

    Las Obras : Indice, Figuras y figurones son importante porque hace un estudio crítico de Manuel Pardo, Piérola, Romaña, José Pardo.
    Bajo el Oprobio sigue dando clases de Praxis.

    También es importante la evaluación de José Carlos Mariátegui en sus 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana donde dice de que el MAESTRO representa el primer instante lúcido del Perú porque expresa :No forman el verdadero Perú las agrupaciones de criollos y extranjeros que habitan la faja de tierra situada entre el Pacífico y los Andes; la nación está formada por las muchedumbres de indios deseminados en la banda oriental de la cordillera.Allí señala de que Manuel González Prada no es monótonamente positivista. En Manuel González Prada arde el fuego de los racionalistas del siglo xviii.

    Así mismo es pertinente mencionar la apreciación literaria de Luis Alberto Sánchez donde dice que representó la devoción a las ideas claras y la prosa vigorosa y musical.Tomo 3 de la Literatura Peruana.
    Desde mi punto de vista por la importancia que representa para el País, Manuel González Prada es GENIO y el primer peruano que despierta el concepto de la CONCIENCIA NACIONAL, palingenesia del PERU.
    Saludos.