El mejor momento para invertir en Perú con un nuevo ETF

Publicado en 'Economía y Finanzas' por Latinforme, 18 Ago 2009.





  1. Latinforme

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    Hace unos días recibimos gentilmente de parte de uno de nuestros lectores desde Perú, un relevamiento de opinión realizado por la Universidad de Lima entre el 18 y 19 de julio, entre la población de Lima y la Región de Callao, con resultados muy interesantes que permiten hacer una radiografía de la situación en Perú hoy.

    Entre los datos reveladores no me sorprendió demasiado cuando observé la caída en la aprobación de la gestión de Alan García como presidente. La aprobación de la gestión cayó fuertemente desde un 38,3% a un 31,9%. Probablemente los conflictos sociales se conjugaron con el deterioro de la economía producto de la crisis financiera internacional y derivaron en tremenda caída de la imagen presidencial.
    Frecuentemente en mis artículos reconozco los múltiples aciertos de la gestión de Alan García que han resultado en una economía que ha sabido crecer con fuerza en los últimos años y ha comenzado a mostrar evidencias de desarrollo económico gracias a políticas sanas en lo referido a la estabilidad macroeconómica y a la predecibilidad de las reglas de juego. A pesar de ello, la deuda social es la principal cuenta pendiente de la gestión actual.
    Justamente estos dos elementos se observan con claridad cuando los encuestadores exponen las respuestas sobre la evaluación de la gestión de Alan García, según el estrato social al que pertenece quien responde a la misma. Lo que se observa es que los ciudadanos pertenecientes al mayor estrato social, en un 51,1% aprueban la gestión de Alan García, mientras que en el otro extremo, los más pobres, solamente en un 21,8% la aprueban.
    Un dato que me llamó la atención es el relacionado con la gestión de Luis Carranza como ministro de Economía. A pesar del deterioro que observa la economía en los últimos meses producto de la crisis, su nivel de aprobación ha crecido de un modo muy significativo alcanzando actualmente al 43,6% de los encuestados. El rango de aprobación según estrato social va desde el 64,9% para el estrato de mayores ingresos hasta el 34,5% para el estrato social más bajo.
    El mensaje de estas dos respuestas muestra claramente el cuestionamiento al gobierno que existe desde lo político. El gobierno no ha sabido tratar adecuadamente temas de alta sensibilidad para la población y ello ha generado grandes resistencias que han llegado al extremo en los hechos ocurridos en el mes de junio.
    Los conflictos sociales del último tiempo también se han reflejado en la visión de los encuestados. Solamente el 21,3% de los encuestados ve la situación política actual como estable. Un 57,3% la ve poco estable y un 21,2% nada estable. El nivel de inestabilidad de la situación política percibida por los encuestados aumenta a medida que se baja en el estrato social, llegando a que solamente el 9,1% de la población de menores ingresos ve la situación política como estable.
    En cuanto a las perspectivas sobre la situación social, el 34,5% cree que la situación política estará peor. En julio del 2008 el 34,7% de los encuestados anticipaban un deterioro de la situación política por lo que el porcentaje actual no representa un agravamiento de la visión negativa.
    El malestar social de la población se ha hecho sentir cada vez con más fuerza. Lo más llamativo es que las protestas aumentan al mismo tiempo que la situación de la economía va mejorando (aunque no lo ha hecho en los últimos meses producto de la crisis financiera internacional). Si bien ha aumentado el nivel de desigualdad, también es cierto que ha disminuido el nivel de pobreza.
    En relación a lo anterior, el relevamiento muestra que el 58,3% de los encuestados considera que hubo manipulación política en las protestas sociales y que las mismas no han sido espontáneas. Claro que si miramos la encuesta por estrato social, los más pobres, que muy probablemente hayan participado de dichas protestas, consideran en un 50% que las mismas han sido espontáneas, mientras que en la otra punta de los estratos sociales, los más ricos piensan que en un 72,3% respondieron a manipulación política.
    La conclusión sobre las protestas sociales, de gran importancia a la hora de inferir acerca del nivel de estabilidad social de Perú (clave para el desarrollo de inversiones), es que el resultado es un poco ambiguo ya que por un lado, uno puede pensar que la respuesta de los estratos sociales superiores responde a ciudadanos mejor informados y conocedores de las cuestiones políticas, por lo que tienen mayor capacidad para identificar si ha existido manipulación o no. Pero por el otro lado, en los estratos sociales inferiores están los que han participado de dichas protestas y son justamente ellos, más que nadie quienes están en condiciones de responder acerca de la motivación de las mismas.
    Yendo a la percepción sobre la situación de la economía, solamente el 33,6% de los encuestados ve como mala la situación actual (en 2005, el 57,9% consideraba mala la situación y en 2003 lo hacía el 62,3%). Los más pobres consideran la situación actual como mala o muy mala en un 34,4%, por lo que se puede inferir que ha habido una sensible mejora en la percepción de la situación económica a pesar del mayor descontento manifestado. Incluso se ha detectado una mejora en el optimismo de los encuestados quienes solamente en un 27,9% consideran que dentro de un año la situación económica estará peor, cuando en julio de 2008 el 36,1% de los encuestados tenía dicha visión negativa.
    Lo que revela la encuesta es que la crisis ha impactado de manera desigual en las finanzas familiares. El estrato de población más rico solamente en un 19,1% ha visto empeorar su situación económica, mientras que en el otro extremo, el 45,5% ve la situación actual familiar peor que hace un año atrás. Estos resultados tienen lógica por el impacto desigual de la crisis que comúnmente golpea más a los segmentos de menores ingresos dado que cuentan con fuentes laborales menos seguras e informales.
    Creo que este relevamiento realizado por la Universidad de Lima refuerza varios conceptos acerca de la gestión actual del gobierno de Alan García. No es tanto la cuestión de política económica lo que la población cuestiona sino la falta de tacto político y la poca escucha de los sectores poblacionales más pobres.
    De un modo u otro, la población en general reconoce una mejora de la situación producto de la gestión actual. Probablemente, si el gobierno decidiera realizar un esfuerzo mayor por mejorar la situación de los más pobres, los beneficios que lograría superarían con creces a los costos económicos que ellos les demandarían.
    La calma social que aportaría dicha decisión, tendría beneficios en términos de mejora en el contexto económico para la inversión, lo que se sumaría a un beneficio político (por una mejora de la imagen presidencial) y representaría además un estímulo para el consumo interno (dada la alta proporción a consumir de los segmentos inferiores). Por otra parte, Perú tiene capacidad fiscal como para aumentar las asignaciones en beneficios de los más pobres. ¿Tendrá estos elementos en cuenta Alan García?
    Es buen momento para invertir en Perú a través de un nuevo ETF lanzado hace poco, el ETF Perú (NYSE:EPU)
    Horacio Pozzo
    Cuando el mercado financiero está muy alterado, lo mejor es apostar a lo seguro, dicen los expertos. Y en el mercado latinoamericano existen opciones confiables y rentables.
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