El huevo de Kostolany

Publicado en 'Economía y Finanzas' por mendeleyev, 5 Dic 2008.





  1. mendeleyev

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    Todo el mundo conoce hoy día que la economía se mueve fases alternantes de subidas y bajadas. El analista financiero y especulador Andre Kostolany teorizó sobre estos ciclos y elaboró lo que se denomina 'El huevo de Kostolany' de los ciclos económicos.

    Básicamete, cada periodo ( subida y bajada ) tiene tres fases:

    Fase 1: inicial.
    Fase 2: la masa.
    Fase 3: de giro.

    En estos momentos, parece que estamos es una fase inicial de bajada, así que hemos de esperar 2 ó 3 años para el siguiente fase de giro.

    Algunas conclusiones sobre estos ciclos:

    - Lo complicado: detectar la fase de giro, para comprar si es ciclo de bajada o para vender si es ciclo de subida. Prestar atención a los grandes indicadores económicos que marcan la tendencia.
    - La avaricia no es buena consejera para la inversión.
    - Los ciclos alcistas duran más que los bajistas.


    Crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), Índice de Precios al Consumo (IPC), datos de inventarios, ocupación laboral o confianza del consumidor son algunos de los indicadores más utilizados por los expertos para medir la situación económica de una región, tratar de prever su evolución y detectar posibles desequilibrios o necesidades en su estructura. Se trata de datos con carácter oficial y su elaboración suele correr a cargo de organismos estatales como el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el caso español. Sin embargo, a lo largo de los años han ido surgiendo otra serie de indicadores más peregrinos que también sirven para valorar la marcha económica de un país.
    Desde escuelas de negocios hasta los más prestigiosos medios de comunicación han tratado y siguen tratando de dar con fórmulas alternativas para determinar cómo evolucionarán las finanzas pero por el momento todavía son pocos los indicadores ‘alternativos' que han confirmado su validez. Uno de los primeros y quizás también uno de los más conocidos es el que relaciona la largura de la falda con el mercado bursátil. Básicamente se basa en la teoría de que el mercado es alcista cuando la moda sitúa la largura de las faldas por encima de las rodillas, una correspondencia que por increíble que parezca se ha repetido durante algunas fases del último siglo. Su autor, el economista George Taylor, la formuló durante los años 20 y relacionaba el largo de la falda con la economía doméstica (las más largas permiten ahorrar en medias).


    La moda durante los felices años 20 confirmó esta teoría, al igual que el regreso de la falda larga y el negro como color predominante durante tras el crack del 29 y la Segunda Guerra Mundial. La llegada de la minifalda en un nuevo periodo expansivo y el posterior retorno de la falda larga en los 70 dieron todavía más peso a esta teoría. Sin embargo, los cambios operados en la moda durante los últimos años, así como la adopción de los pantalones como prenda femenina han restado relevancia y credibilidad al indicador.
    Pero el indicador más utilizado y con mayor fiabilidad es el llamado ‘Índice Big Mac', creado por The Economist, que sirve para medir los tipos de cambio monetario y la inflación tomando como referencia el precio de la famosa hamburguesa de McDonald's en cada país. Aunque no es infalible, el índice fue capaz de redecir, contra la opinión de los expertos, que el dólar rompería a su favor la paridad con el euro tras el lanzamiento de la moneda única. Su funcionamiento se basa en el concepto de la paridad del poder de compra (PPP), es decir, que con la misma cantidad de dólares se podría comprar el mismo número de bienes en cada país. La principal fortaleza de este índice es la fuerte implantación mundial de McDonald's (más de 3.000 establecimientos en 120 países del mundo) y la homogeneidad del producto, que utiliza las mismas materias primas en todos sitios.
    Otro artículo que tiene su utilidad como baremo económico es la barra de labios, en lo que se conoce como el índice del pintalabios (término acuñado por Leanard Laurder). Este indicador establece una relación inversamente proporcional entre la venta de este producto y la marcha económica del país. Así, en tiempos de crisis las ventas de pintalabios se disparan, algo que al parecer ya está ocurriendo y que por ejemplo hizo millonaria a Helena Rubinstein durante las dos guerras mundiales y la Gran Depresión estadounidense. La teoría se basa en que cuando no hay dinero para comprar ropa las mujeres se decantan por adquirir pintalabios y otros productos de cosmética. Lo que en principio puede parecer un planteamiento simplista es una máxima dentro del sector, como confirma Cristina Bartolucci, directora creativa de DuWop Cosmetics, que recientemente presentó su primera barra para agrandar dar un efecto de mayor volumen en los labios: "una de las principales razones por las que lanzamos ahora el producto es que estamos en un periodo de recesión y siempre esperas que el clásico pintalabios y sus accesorios se venderán bien estas situaciones". El de las barras de labios es uno de los índices más completos, ya que no sólo se tienen en cuenta las ventas, sino que incluso el color influye para determinar la gravedad de la crisis.
    En general, la moda se ha utilizado habitualmente para tratar de explicar los ciclos económicos debido a que es, en cierta medida, reflejo de la sociedad en su conjunto. Así, se ha vinculado el uso de traje y corbata por parte de los ejecutivos a periodos de bonanza y seriedad económica. Esta hipótesis toma como referencia el regreso de la vestimenta clásica poco después del estallido de la burbuja tecnológico, un periodo dominado por un estilo informal por parte de los altos cargos de las empresas más poderosas del momento. Del mismo modo, hay quienes piensan que Starbucks también podría tomarse como vara de medir, al igual que Coca Cola, aunque estos indicadores todavía no han prosperado.
    Por su parte, los analistas reconocen la utilidad anecdótica de estos índices, pero siempre vuelven a los indicadores reales como verdaderas referencias económicas.
     
    Última edición: 5 Dic 2008