El general peru

Publicado en 'Actualidad Nacional' por Dionisio, 7 Set 2009.





  1. Dionisio

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    El General Perú

    03 de Julio

    Durante la guerra del Pacífico, muchos habitantes de nuestra sierra decían que no era su guerra, sino un conflicto entre el General Perú y el General Chile. Algo parecido está sucediendo hoy, cuando la mayoría de peruanos nos preocupamos por la crisis económica, pero actuamos como espectadores ante la crisis política que sufre el país.

    Cualquier conversación de amigos, o de empresarios, o un simple análisis de los medios, muestra que muchos peruanos no nos sentimos implicados por la crisis interna. “Qué mal está actuando el Gobierno” o, “Por qué no informó a las comunidades”, decimos a veces. Otros señalamos que son reivindicaciones justas de nuestros compatriotas, tras años de olvido y exclusión; y algunos criticamos a “los agitadores profesionales” o a “la injerencia externa”. En todos esos casos, el denominador común es que vemos el tema como un enfrentamiento entre dos grupos ajenos, donde solamente nos toca estar bien informados.
    Evidentemente no es así. Más allá de lo que nos afecta directamente (que los alimentos suban de precio, que no podamos abrir nuestro restaurante, que los niños pierdan clases o que no lleguemos a tiempo al trabajo) existen problemas muy profundos, a los que debemos reaccionar.
    Hasta hace muy poco, la bandera del crecimiento peruano era la del optimismo. Mientras en el mundo la crisis económica golpeaba con gran fuerza, en nuestro país ella resultaba más benigna. Ese bienestar relativo era nuestra ventaja, pues atraía inversiones y abría posibilidades de mayor desarrollo. Hoy, en pocos días, la visión optimista del país se está deteriorando por la crisis política, hipotecando así nuestro futuro, económico y social.
    Tenemos entonces dos opciones. Una, seguir como espectadores, mirando cómo se desmorona el país, echándoles la culpa al gobierno y a los protestantes. Otra, dejar de ser una mayoría silenciosa, y tomar una posición activa, para que los errores de los gobernantes –ejecutivo, congreso, regiones y municipios- disminuyan, y para que las actitudes erradas de los manifestantes cambien.
    No se trata por cierto de solamente salir a las calles, sino de pequeñas acciones cívicas, que aunque parezcan ingenuas, pueden ser eficaces si se generalizan. Por ejemplo, ayudar a difundir las leyes que han sido mal informadas, en lugar de sólo criticar que eso no se ha hecho. Transportar en nuestro auto a quien podamos, en vez de pasar mirando a la gente angustiada en los paraderos, debido a las huelgas. Apoyar activamente a nuestros policías, y no creer que eso es labor exclusiva de sus jefes. Denunciar a los que hacen desmanes, y no aprobarlos tácitamente con nuestro silencio. Cuidar a los hijos de nuestros vecinos, si no tuvieron clases por las revueltas, y no solo quejarnos del problema. En fin, mostrar a los revoltosos y a los políticos, que nadie –por violencia o por ineptitud- tiene derecho a impedir un futuro mejor para nuestros hijos. Porque nosotros somos también el General Perú.

    Rolando Arellano C.
    Centrum Católica