Dos caras en el espejo

Publicado en 'Filosofía' por marioramonda, 30 Nov 2010.





  1. marioramonda

    marioramonda Miembro nuevo

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    El rostro de Marcos reflejaba el cansancio sobre el espejo manchado de pequeñas gotas de agua con jabón; a su lado, la cara enojada de Jorge, despertaba un halo de inquietud en su compañero.

    _ Parece que has dormido mal…_ Comentó Marcos, mientras se acariciaba la barbilla, tratando de captar con la yema de los dedos, si sería necesario afeitarse nuevamente.

    El rostro casi inmutable de Jorge, cuya tez morena se asemejaba a la madera caoba del placard donde se depositaban los zapatos y el traje de lluvia; lo observaba con algo de exasperación.

    _ Es que no haz logrado quedar quieto anoche…te has zarandeado en el lecho, como si una serpiente se hubiera deslizado sobre tus piernas…_

    Marcos hizo un gesto de desdén, elevando sus hombros más allá del límite; y con una sonrisa burlona le masculló:

    _ Me hubieras despertado…lo has hecho tantas veces por cada estupidez?..._

    Jorge no profirió palabra alguna, y lentamente se enjugó su rostro con el agua que emanaba fresca.

    Era evidente que la situación se había puesto candente, y agregado al cansancio de una noche intranquila; los valores morales de ambos comenzaban a debilitarse.

    _Deberías irte de nuevo con tu hermana_ Dijo Marcos algo histérico_ Porque si no soportas los conflictos en la conciliación de mis sueños, no deberías continuar a mi lado…no te parece?..._

    Jorge parecía explotar; parecía desmoronarse como una casa de arena arrasada por las olas de un mar picado.

    Otra vez volvía a escuchar la zanata que se repitiera una y mil veces, en un pasado no muy distante; y mirándolo fijamente a los ojos a través del vidrio reflectivo; lo maldijo con todo el odio que naciera de sus profundas entrañas…y comenzó a llorar compulsivamente, tapándose el rostro con las manos.

    Marcos, lentamente abrió la puerta central del espejo, donde albergara la loción que tanto apreciara; y colocándose unas gotas sobre la palma, las distribuyó por cuello y mejilla.

    Al cerrar nuevamente la puerta, el rostro de Jorge ya no estaba…lentamente se dirigió hacia la salida del baño; apagó la luz; y mirando hacia el vidrio en penumbras, concientemente supo que lo volvería a ver…

    Marcos se sentía algo inquieto sobre la camilla con funda celeste cielo; el médico se movía en el sillón giratorio, mirando con detenimiento las hojas escritas que allí se encontraban, y con gesto de complacencia, le recetó una nueva medicación.

    La carpeta cerrada a un costado del brazo del galeno, daba cuenta en su tapa la siguiente portada:

    Paciente: Marcos Aguirre.

    Enfermedad: Esquizofrenia.



    Mario Ramonda