Competitividad y libre comercio: ¿Basta firmar TLCs?

Publicado en 'Economía y Finanzas' por tr4d3, 7 Nov 2008.





  1. tr4d3

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    Los últimos meses han sido escenario de una curiosa ofensiva del MINCETUR, el cual, no contento con haber cerrado la negociación del TLC con Estados Unidos, viene promoviendo la suscripción de acuerdos similares con muchos otros países del mundo (México, Tailandia, Chile, etc.). Pero la racionalidad de esta estrategia no es clara: los beneficios de los acuerdos comerciales no se miden por su cantidad sino por su calidad, por la manera en que se enfrentan las asimetrías entre las partes y la capacidad de nuestros negociadores para impedir que un falso libre comercio termine avasallando a nuestros productores o que no se cuente con el tiempo e instrumentos para ejecutar políticas internas que mejoren nuestra competitividad.

    Así, no se pueden negar los beneficios que representa un sector exportador dinámico y en constante crecimiento: entre los años 2001 y 2005 nuestras exportaciones pasaron de $ 1,956 millones a $ 17,001 millones, lo que equivale a un crecimiento de 144%, destacando especialmente el aumento en las exportaciones dirigidas a China (338%), Chile (299%) y Estados Unidos (196%). Reconociendo que estos positivos resultados contaron la "ayudita" de los altos precios alcanzados por nuestras exportaciones mineras, resulta innegable que este fenómeno no sólo propicia que ciertos sectores (textiles, agroexportación no tradicional) generen más divisas sino que se tengan efectos positivos en el empleo y la recaudación fiscal.

    Sin embargo, el tema de la articulación de nuestra economía a los grandes mercados mundiales requiere un análisis cuidadoso de las tendencias registradas en estos últimos años, ya que una política irresponsable no sólo implicaría una mayor vulnerabilidad de nuestra balanza comercial cuando pase el boom de los precios mineros sino la aceptación de compromisos que van mucho más allá de los aranceles y podrían limitar nuestra libertad para ejecutar políticas públicas con una visión de equidad y desarrollo.

    Dentro de este panorama es inevitable señalar que hasta inicios de esta década estábamos en una posición "privilegiada": los Estados Unidos y la Unión Europea, con el ATPDEA y el SGP respectivamente, habían decidido unilateralmente abrirnos sus mercados, estableciendo un arancel cero para la mayor parte de nuestras exportaciones. Esto permitió una rápida expansión de nuestras exportaciones mineras, textiles y agrarias hacia estos mercados, lo que permitió que nuestra balanza comercial pasara de un déficit de $ 274 millones en el 2001 a un superávit de 4,499 millones en el 2005.

    Pero este escenario "ideal" no podía durar para siempre. Como parte de sus propias estrategias comerciales, nuestros principales socios comerciales empezaron a plantear un modelo de aperturas recíprocas del mercado, para estimular el intercambio comercial entre ambas partes. Si nuestras exportaciones crecieron rápidamente gracias a tratamiento preferencial otorgado por EE.UU. y la Unión Europea, éstos ahora nos piden (o exigen) que abramos nuestros mercados internos a sus productos, que algunas veces gozan de fuertes subsidios en dichas naciones (como en el caso de los principales productos agrarios).

    ¿Cambiaría mucho nuestra situación si es que abrimos recíprocamente los mercados? Todo hace pensar que sí: el Perú muestra una balanza comercial positiva con aquellos países o bloques donde ellos nos dan arancel cero pero nosotros les seguimos cobrando aranceles, pero en los casos donde se avanzó en una apertura recíproca, el saldo comercial no sólo es negativo sino que ha empeorado significativamente en los últimos años.
    Recordemos, por ejemplo, que desde el 01.01.2006 el Perú completó su incorporación a la zona de libre comercio de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y que, mediante Decreto Supremo N° 035-2005-MINCETUR (17.12.2005) y su Anexo (11.02.2006), entró en vigencia el Acuerdo de Complementación Económica N° 58 con MERCOSUR. Entre los años 2001 y 2005, la balanza con la CAN aumentó su déficit de $ 638 a 1,232 millones, mientras que con MERCOSUR el saldo negativo pasó de $ 592 a 1,368 millones. La explicación de este fenómeno se encuentra, en gran medida, en la ausencia de una política consistente de mejora de nuestra competitividad, que nos expone a un aumento de las importaciones que supera al de las exportaciones cuando ambos lados reducimos nuestros aranceles.

    Entonces, ¿hasta qué punto son sostenibles los buenos resultados en la balanza comercial observados en el 2005? Los beneficios que significa un TLC con EE.UU. ya los tenemos desde hace más de diez años, ahora sólo nos toca "pagar la cuenta", es decir, dejar que sus productos ingresen a nuestro mercado sin aranceles, estimulando un aumento de las importaciones desde ese país. Incluso, en los casos donde la otra parte no es una potencia económica, resulta improbable que (salvo ciertas líneas muy específicas) podamos lograr un boom exportador si ni siquiera podemos competir con nuestros vecinos regionales. Más allá de algún caso aislado, tenemos un serio y generalizado problema de competitividad en nuestro aparato productivo que, sumado las injustas condiciones que se dan en algunos mercados mundiales, traerán como resultado un deterioro de nuestros indicadores comerciales y, especialmente, sobre los niveles de empleo e ingresos de las grandes mayorías.

    Al final, no resulta prudente ni conveniente para el país que compromisos de la trascendencia de los TLCs sean suscritos en vísperas de un cambio de gobierno por un puñado de fundamentalistas neoliberales del MINCETUR, que avanzan solos sin que el conjunto de las políticas públicas se ordene para enfrentar los nuevos desafìos de este proceso de apertura. Los TLCs, por lo tanto, no pueden ser acuerdos que se suscriben de manera aislada, sino que necesariamente deben inscribirse en un paquete integral de políticas de desarrollo, donde los compromisos asumidos guarden la debida coherencia con las políticas internas, la defensa de nuestra producción frente a la competencia desleal y la gradualidad que permita superar las asimetrías, lo que no ha venido ocurriendo a lo largo del presente proceso.

    Saludos :yeah:

    tr4d3