como se estudia científicamente las religiones

Publicado en 'Religión' por man utd, 10 Set 2009.





  1. man utd

    man utd Miembro de bronce

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    me parece este texto que citare a continuacion muy interesante. y que esta es la forma de ver ala religión de una manera objetiva. históricamente y antropologicamente. fuera del mito y la creencia.

    es un articulo escrito por un antropólogo.
    Por Henryk Karol Kocyba

    En el campo general de las ciencias humanas, una de las ramas del quehacer académico con una ya muy larga tradición de investigación, es el estudio del fenómeno religioso. Llamado de varias maneras (la Ciencia de la Religión, Estudios Religiosos, Historia Comparada de las Religiones), hoy en día la denominación más usual es la de la Ciencia de las Religiones. Esta disciplina tiene un papel fundamental en la comprensión del hombre y su cultura, tomando en cuenta que todas las sociedades pasadas tenían una visión mágica y/o religiosa del mundo, y que todas las grandes civilizaciones eran religiosas. Por otro lado, una gran parte de la población humana actual la conforman las personas creyentes de alguna religión (hay más de 4.000 millones de fieles de alguna de las religiones vivas, de los cuales más de 3.500 millones son creyentes de una de las cuatro grandes religiones universalistas: cristianismo, Islam, hinduismo y budismo), por lo que resulta indispensable estudiar el fenómeno religioso para poder interpretar objetivamente el comportamiento individual y social del hombre religioso contemporáneo.

    La importancia de la religión para la ciencia radica en el hecho de que ésta siempre fue y sigue siendo un fenómeno social, político e ideológico de suma importancia. La complejidad de las dimensiones del fenómeno religioso determina que su estudio es una labor con un claro carácter multifacético y multidisciplinario, aunque perteneciente al campo genérico de las ciencias humanas. La Ciencia de las Religiones reúne planteamientos de varias disciplinas, aplica diferentes métodos y distintas técnicas de análisis, parte de diversos marcos teóricos, acude a las fuentes de muy diferente índole; y todo eso para explicar el significado del hecho religioso en la sociedad humana. Esta heterogeneidad, tanto de las dimensiones del fenómeno religioso como los enfoques de su análisis, ha causado que la literatura existente es por igual enorme y variada. Por un lado están las obras descriptivas de las religiones de los pueblos concretos, tanto antiguos como actuales. Por otro - las aportaciones dedicadas al fenómeno religioso en sí, y todavía por el otro – los textos referentes a las maneras de estudiarlo. En suma, la literatura acerca del tema religioso es auténticamente enorme.

    Más allá de las diferencias conceptuales y metodológicas, es posible puntualizar los principios epistemológicos básicos de la Ciencia de las Religiones que son los siguientes:

    El objeto de estudio de la ciencia en cuestión es el hombre religioso en su situación histórica y los fenómenos (hechos) religiosos, entendidos éstos como las manifestaciones culturales del hombre religioso en relación con una realidad considerada como sobrenatural y sagrada. La Ciencia de las Religiones no se dedica, por lo tanto, a lo sagrado en sí, puesto que la existencia de una realidad sobrenatural es sólo objeto de fe y no de la ciencia.
    Los fenómenos religiosos son hechos históricos, productos culturales del hombre (imágenes, mitos, ritos, símbolos, textos considerados sagrados, etc.), y por lo tanto susceptibles de ser tratados con los instrumentos de la investigación histórica.
    Los fenómenos religiosos son hechos originales, con una forma de ser propia, muy compleja. No son, por lo tanto, hechos solamente históricos; son, al mismo tiempo, hechos psicológicos, sociológicos, antropológicos, lingüísticos, etc.
    La experiencia religiosa humana presenta manifestaciones infinitamente variadas, sin que ninguna de ellas ejerce primacía alguna sobre las demás. Se niega por principio la categoría de la religión natural, esencial, la única verdadera.
    Ahora bien, la Ciencia de las Religiones es, como se ve, una ciencia multidisciplinaria pero integral, que no obstante la diversidad de sus enfoques teórico-metodológicos, ha logrado constituir algunos procedimientos de investigación propios. Entre estos últimos, destacan tres:

    1. El enfoque histórico, es decir, la Historia de las Religiones.

    2. El enfoque fenomenológico, es decir, la Fenomenología de la Religión.

    3. El enfoque mixto, es decir, histórico-fenomenológico.

    Historia de las Religiones.

    La Historia de las Religiones es la manera más antigua en el estudio del fenómeno religioso. Con los trabajos iniciales de Joseph Lafitau y de Charles Brosses, con la monumental obra de Mircea Eliade, con el comparatismo genético de Georges Dumézily otras aportaciones más, este enfoque se ha constituido como el más reconocido en la Ciencia de las Religiones. Su finalidad es comprender el papel que cumplen las manifestaciones religiosas en la estructura general de la sociedad o sociedades a estudiar tanto en un momento dado (análisis sincrónico) como en sus modificaciones a lo largo del tiempo (análisis diacrónico), con aras de mejorar el conocimiento de la sociedad analizada y en última instancia del hombre como ser histórico. Por lo tanto, el papel de los historiadores de las religiones es el de conocer, comprender y conservar el patrimonio religioso de la humanidad. La Historia de las Religiones tiene las siguientes características generales:

    No es moralista. No busca extraer conceptos de moral práctica, ni criticar las formas religiosas de un pueblo dado por muy alejadas que resulten de la moral en la que se enculturó el investigador.
    No es exclusiva. Se basa en el respeto por las creencias ajenas y requiere una actitud no dogmática por parte del investigador. Este último debe renunciar tanto de la actitud de fobia hacia cualquier religión como de la actitud apologética ante algún sistema religioso específico. Partiendo del respeto hacia las religiones no occidentales, la disciplina renuncia al religiocentrismo y al eurocentrismo. Asimismo, funda sus intereses de investigación y sus interpretaciones en el principio antropológico de relativismo cultural.
    Es diversa y no esencialista. Parte de la constatación de la diversidad de las experiencias religiosas y sus manifestaciones históricas. Las experiencias se analizan como productos de la sociedad y el momento histórico en que surgen, sin caer en el error de enjuiciarlas en esquemas generales de revelación.
    Estas características diferencian claramente la Historia de las Religiones de la teología, que es:

    Normativa y moralista, pues una de sus finalidades es la determinación del bien y del mal, entendidos éstos como adecuaciones a la "verdad" religiosa.
    Exclusiva, ya que se basa en la revelación, y la comparación con otras religiones tiene la finalidad de determinar el grado de adecuación de éstas al mensaje de la propia religión que se estima como único verdadero.
    Esencialista, puesto que busca la esencia revelada de la religión propia, despreciando las manifestaciones religiosas históricas como imperfectas y falsas.
    Originalista, en el sentido de que el mensaje revelado ha de ser eterno, y las manifestaciones históricas diferentes de la religión propia se estiman como degeneraciones de un mensaje primordial y verdadero.
    Aparte de las características de la Historia de las Religiones que la diferencian de la teología, otras peculiaridades de esta disciplina son las siguientes:

    Tiene vocación interdisciplinar, acudiendo a múltiples enfoques de investigación, tales como: análisis filológico, histórico, antropológico, sociológico, psicológico, filosófico, fenomenológico, iconográfico y arqueológico.
    Tiene vocación holística, es decir, intenta ofrecer explicaciones globales, que abarquen la totalidad de las experiencias religiosas del hombre. Este nivel de síntesis requiere, por supuesto, de la realización previa de estudios especializados sobre etapas o culturas determinadas.
    Fenomenología de la Religión

    Este es un enfoque que engloba varias propuestas diferentes aunque relacionadas sobre la naturaleza del fenómeno religioso. Vinculado con las obras de G. van der Leeuw, G. Widengren, J. Martín Velasco, J. S. Lucas y otros, el enfoque fenomenológico define la religión como un fenómeno universal, innato, congénito al hombre que hace del ser humano un homo religiosus, convirtiendo a las diferentes religiones en manifestaciones concretas de esta facultad innata del hombre. Es, en suma, una visión del hombre "biológicamente" religioso.

    Partiendo de una visión no histórica, la Fenomenología de la Religión pretende estudiar el hecho religioso en todos sus aspectos y todas sus manifestaciones, comparando, sistematizando, clasificando y jerarquizando todo este cúmulo de datos con el fin de encontrar lo más estable y universal de la religión. Los fenomenólogos parten del principio de que la religión comporta una lógica interna, una ley que determina su configuración concreta. Por eso y más allá del nivel descriptivo, buscan encontrar y explicar el significado de estas lógicas internas y estructuras propias del hecho religioso. Según ellos, el carácter universal y permanente de estas estructuras explica las similitudes entre las religiones de distintos periodos y diferentes zonas geográficas. Las estructuras profundas de los hechos religiosos son, sostienen, significativas en la medida en que conllevan una intención humana específica y comunicativa; la explicación de esta intención se convierte en la verdadera comprensión del hecho religioso. Por su inconcreción metodológica, por su falta de delimitación conceptual frente a la teología y por su carácter ahistórico, la Fenomenología de la Religión parece perder el terreno y diluirse, buscando otras denominaciones como, por ejemplo, Antropología religiosa.



    El enfoque mixto histórico-fenomenológico.

    El enfoque histórico-fenomenológico, que fue propuesto por Meslin combina las dos enfoques anteriores,considerándolas como piezas claves, complementarias e indispensables en una Ciencia de las Religiones integral.



    Acudiendo a esta óptica se logran, aparentemente, las metas tanto de la Fenomenología de la Religión (descubrir las estructuras fundamentales, universales de la vida religiosa y explicar su significado), como las de la Historia de la Religión (establecer la relación entre las formas específicas de la vida religiosa y las determinaciones histórico-culturales concretas). Es, por lo tanto, una perspectiva conceptual potencialmente muy fructífera en resultados.

    No obstante existe, al nivel epistemológico, una contradicción esencial que nos parece insuperable: la Historia de las Religiones y la Fenomenología de la Religión resultan incompatibles en su explicación última del fenómeno religioso. Los fenomenólogos consideran que el hombre es religioso por su naturaleza, por el hecho de que lo sagrado objetivamente existe. Esta premisa está en contradicción con uno de los principios filosóficos de la ciencia (de que la realidad objetiva es natural), por lo que la Historia de las Religiones, en tanto que una disciplina científica, no puede estar de acuerdo con ella. Esta última niega, recordémoslo, la categoría de la religión natural, estudiando al hombre religioso en su contexto histórico y no a la realidad sobrenatural.

    universo conciente