¿Cómo eligen el nombre de las operaciones militares?

Publicado en 'Actualidad Mundial' por Hunt3r AqP, 22 Mar 2011.





  1. Hunt3r AqP

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    ‘Odisea del amanecer’, ‘Tormenta del desierto’, ‘Causa justa’, ‘Plomo fundido’ son algunos de los apodos que la burocracia militar ha inventado para designar los emprendimientos bélicos. A veces, son explícitos, otras crípticos, pero nunca son elegidos al azar. Bueno, a veces sí. Explicaciones sobre el bautizo de las guerras.

    ¿A quién se le ocurrió bautizar Odisea del amanecer la intervención de la coalición internacional en Libia? A los franceses y a los británicos, no. París, de hecho, llama a la operación Harmattan, como un viento que sopla en el desierto, y Londres, Ellamy, un nombre de niña.

    Odisea del amanecer es el nombre escogido por el Pentágono, que asegura que no lleva ningún mensaje oculto, y añade que el título surgió de un sistema de atribución aleatorio utilizado por el ejército estadounidense. En este caso, el U.S. Africa Command (Africom), que se ocupa de Libia, recibió una serie de pares de letras elegidas al azar para inventar un sobrenombre. Combinándolas, y evitando cualquier apodo que sugiriera una intención, llegaron a Odyssey Dawn, asegura el vocero de Africom, Eric Elliot, entrevistado por la revista estadounidense Wired.

    Desde 1972, el ejército estadounidense impuso una serie de lineamientos para encuadrar los nombres de las operaciones, como la prohibición de usar marcas, nombres exóticos o expresiones insultantes para algún credo en particular. Tres años después, impuso la utilización del sistema basado en las dos letras, explica el Teniente Coronel Gregory Sieminski en su breve historia de El arte de nombrar las operaciones. Es cierto que bautizar las operaciones Killer (asesino) o Masher (pisapuré), como ocurrió durante las guerras de Corea y Vietnam, plantea problemas de imagen.

    La regla del azar permite a veces excepciones. Sobre todo cuando se trata de iniciativas de gran envergadura, como Tormenta del Desierto en Irak en 1990. La necesidad de encontrar un nombre “vendedor” para la guerra se planteó en 1989, cuando Estados Unidos decidió invadir Panamá. Según cuenta Sieminski, una vez que el presidente George H.W. Bush ordenó la operación, el general Thomas Kelly recibió una llamada del Comandante en Jefe del Comando de Operaciones Especiales James Lindsay, quien le preguntó: “¿Quiere que sus nietos digan que usted estaba en la Operación Cuchara Azul?”. Fue así que la invasión fue rebautizada “Causa Justa”, aunque no está claro si la opinión de los nietos de Kelly mejoró con el cambio.

    Por su parte, el Reino Unido también le deja la cuestión al azar: una computadora elige el nombre. Francia prefiere en cambio designar las operaciones con una palabra que no esté demasiado connotada. “Bautizamos las operaciones con el nombre de un viento, de una planta o de un animal endémico”, explica una fuente del ministerio de Defensa francés. “El primer criterio a la hora de elegir es la neutralidad, para mostrar que el nombre no vehicula ninguna simbología particular, que se trata de una planificación militar pensada y no de una guerra ideológica”.

    En Oriente Medio, la inspiración suele abrevar en textos religiosos. Así, Israel bautizó “Plomo fundido” la ofensiva en Gaza en 2008, una alusión a un verso de una canción de la fiesta de Janucá que se celebraba en el momento de la operación. Otro ejemplo, en Irán, las maniobras de lanzamientos de misiles son llamadas “Gran profeta”. En cualquier caso, y pese a los hallazgos de los encargados de relaciones públicas de los ejércitos, el resultado de la guerra no cambia con el nombre.