Cartas desde Cuba homepage "... las verdades que se callan..."

Publicado en 'Actualidad Mundial' por Diego89, 18 Ene 2011.





  1. Diego89

    Diego89 Miembro de oro

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    "... las verdades que se callan..." Fernando Ravsberg | 2011-01-13, 12:30

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    Ella es Nelly López, una madre destruida por la muerte de su hijo, Fernando Comas, paciente del hospital psiquiátrico de La Habana. Lleva un año esperando una explicación oficial pero solo recibe los más espantosos rumores.

    Con la voz entrecortada por el llanto nos cuenta que vive en la incertidumbre, dice que ha preguntado a todos pero nadie le da una respuesta sobre la muerte de ese hijo, enfermo mental desde niño y "que era lo que más quería".
    Busca la verdad por cruel que sea y es deber de las autoridades informarle sobre el crimen y las medidas legales tomadas contra los asesinos. Sin embargo, tiene ya 78 años y lo más probable es que muera con la duda clavada en el pecho.
    Los familiares de las víctimas son los que más derecho tienen, pero no son los únicos que exigen una explicación. En el blog de la Joven Cuba, escrito en la universidad de Matanzas, califican este asunto como una deuda pendiente del gobierno con la ciudadanía.
    Se trata de jóvenes revolucionarios que reclaman públicamente "explicarle al pueblo (a medida que avancen las investigaciones) lo ocurrido en el hospital psiquiátrico de Mazorra y las medidas que han tomado con los responsables".
    Incluso el periodista y agente de la Seguridad del Estado de Cuba, David Orrio, conminó a los medios nacionales a investigar el caso. Hace un año expresó su "sospecha fundada" por algunas contradicciones que aún no han sido aclaradas.
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    Evidentemente no es una campaña de la "mafia de Miami", del "imperialismo" o de las "multinacionales de prensa". No, es un reclamo de todos los cubanos que conozco, sin excepción y en primer lugar de los familiares de la victimas.
    Me han pedido que no utilice la palabra "crimen" pero no se me ocurre otra que defina mejor la acción de matar de hambre y frío a enfermos mentales para robarles. Es un acto tan cruel que nadie debería beneficiarlo con palabras atenuantes.
    Se trata de más de 30 cubanos asesinados por especuladores sin alma, pero lo más grave es que ocurrió bajo la mirada de los vecinos del barrio, del personal médico, de los líderes sindicales y de los militantes del partido y la juventud comunistas.
    Por eso a muchos ciudadanos no les basta con que vayan a prisión los principales responsables. Creen que la forma de evitar que algo así se repita es mediante un análisis profundo del que se haga participe a toda la sociedad.
    Algo de razón llevan porque la justicia más eficaz es la preventiva, la que genera conciencia en la ciudadanía y temor en los potenciales delincuentes, algo que solo se logra cuando las sanciones -legales y morales- son del conocimiento público.
    Sin embargo, hasta ahora solo hay rumores contradictorios. Sobre el principal implicado, por ejemplo, unos dicen que fue condenado a 10 años de prisión, mientras otros aseguran haberlo visto en el noticiero de la TV abordando un avión para Venezuela.
    Al cumplirse un año del cruel suceso y tratando de obtener una versión oficial de las autoridades sobre el desarrollo de las investigaciones y las medidas legales adoptadas, solicité entrevistas con los ministerios de Salud Pública y de Justicia.
    Nunca nos respondieron pero dirigentes políticos municipales visitaron a algunos familiares de los muertos y a sus vecinos para "orientarles" que no nos den más entrevistas porque somos "contrarrevolucionarios" interesados en difamar a Cuba.
    No tuvieron mucho éxito, los ciudadanos -incluso un miembro del PCC- volvieron a hablar con nosotros aunque esta vez de forma anónima. Denunciaron las presiones, ratificaron que siguen sin información y nos pidieron que continuáramos escribiendo sobre el crimen.
    Es que en este caso el "secretismo" tiene muy pocos partidarios. El hecho de que incluso los revolucionarios cubanos pidan públicamente una mayor trasparencia, es un buen termómetro para medir el costo político que se está pagando por el silencio.
    Al parecer se empieza a cumplir la sentencia del filósofo Friedrich Nietzsche en la que nos advertía que "todas las verdades que se callan se vuelven venenosas".

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    Opiniones.

    PD: Podría algún mod borrar la palabra homepage del titulo muchas gracias.
     
    Última edición: 18 Ene 2011


  2. ghost

    ghost Miembro de oro

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    Pues nada, que se investigue y se castigue a los culpables.
     
  3. chestter

    chestter Miembro de bronce

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    DESPIDOS Y DESPEDIDAS



    Era abogada en una empresa de Camagüey, hasta que el día de los Reyes magos le entregaron no un regalo sino el acta de su despido. Descorazonada, se llevó a casa el vaso plástico con el que tomaba agua en el trabajo y aquella planta de hojas pequeñas que adornaba su buró. En un primer momento, no supo cómo contarle al marido que ya no tenía empleo, ni siquiera llamó a sus padres para decirles que a su “niña” la habían dejado fuera con el nuevo reordenamiento laboral. Soportó y calló mientras comía en la noche y el noticiero nacional hablaba con optimismo sobre el nuevo camino para lograr la eficiencia. Sólo acostada y en la penumbra de la habitación, le explicó a él que no pusiera el reloj despertador, porque al otro día no tendría que levantarse temprano. Su nueva vida, sin trabajo, había comenzado.


    Después de recortar la plantilla, el administrador de aquel centro camagüeyano contrató los servicios de un bufete colectivo para que lleve los temas legales. Si antes la solícita abogada se ocupaba de todo el papeleo jurídico por sólo 500 pesos mensuales (menos de 25 USD), ahora la empresa debe abonar unos 2 000 pesos para recibir la asistencia desde una institución externa. La aritmética atormenta a la jurista desempleada, pues ni siquiera le queda el consuelo de que su despido sirvió para hacer más rentable la empresa. Para colmo, los empleados más confiables políticamente o más cercanos en amistad al director se quedaron en sus puestos. Lograron salir airosos declarando sus ineficaces plazas de burócratas como si en realidad estuvieran directamente vinculadas a la producción. De ahí que el secretario general del PCC aparezca ahora –ante los ojos de los posibles inspectores– como si fuera tornero, cuando todos saben que vegeta detrás de una mesa llena de documentos atrasados y amarillentos.


    Sin embargo, lo que más angustia a esta mujer que ha caído en el paro no es el futuro de su empleador estatal, sino el rumbo que su vida personal tomará. Nunca ha hecho otra cosa que llenar actas, componer contratos, enmendar declaraciones. Sus diecisiete años de vida profesional los apostó a trabajar para ese patrón gubernamental que hoy la ha dejado en la calle. No sabe nada de peluquería, ni de las artes de una manicura como para abrir su propio salón de belleza; apenas si ha aprendido a manejar una computadora y no habla ningún otro idioma. Tampoco tiene un capital inicial para abrir una cafetería o invertir en la crianza de cerdos; lo único que se le da bien es analizar decretos de leyes, encontrar los intersticios en los artículos jurídicos. En el caso de ella, el despido es la despedida de su vida laboral, el regreso al fogón, la dependencia al hombre que todavía conserva su empleo; es el silencio perenne de aquel reloj que antes sonaba a las seis de la mañana.


    :errr:




    ----- mensaje añadido, 18-ene-2011 a las 16:59 -----

    http://www.desdecuba.com/generaciony/