Cáncer: Un proceso "bio-lógico" a nuestro servicio

Publicado en 'Salud' por leye, 17 Jul 2009.





  1. leye

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    interesante articulo que opinan?
    CÁNCER: UN PROCESO BIO-LÓGICO A NUESTRO SERVICIO


    Bio-lógico significa con lógica de la vida. Como explicaremos a continuación, del cáncer se conocen sus causas tanto sutiles -conductuales, psicológicas, emocionales,…- como corpóreas -matrix extracelular, metabólicas, energía,…-. Este conocimiento permite afirmar que el cáncer es un programa inserto en nuestro interior que se pone en marcha en situaciones de conflicto o de emergencia a fin de poderlas superar, por lo que el cáncer está a nuestro servicio. Claro está, cuando esto no se entiende, el cáncer se ve convertido en una enfermedad a combatir con métodos muy agresivos que pueden acabar matando.

    Una consecuencia de este enfoque es que el cáncer es reversible en todas las etapas -si no se ha llegado a un “punto de no retorno” que consideramos que absolutamente nadie está hoy en día capacitado para precisar si se ha alcanzado o no [1]-. Para revertirlo hay que aplicar el principio de “lo primero, no dañar”, y cambiar las condiciones que determinaron su aparición.

    El cerebro dirige el conjunto de nuestra actividad. El cerebro es el lugar de encuentro del mundo sutil y del mundo corpóreo. A través del cerebro, lo que nos impacta o perturba, nuestras vivencias y expectativas, nuestros sentimientos y emociones, nuestras esperanzas y nuestras decepciones, nuestros miedos y nuestras alegrías, repercuten en nuestro cuerpo. Y viceversa: nuestra alimentación, los impactos de tóxicos o de ondas electromagnéticas, las condiciones de frío o calor o humedad, etc., repercute en nuestra actitud y en nuestras ganas de vivir.

    Además, el cerebro dirige hacia la salud el conjunto de nuestra actividad (no destructiva). Y sigue siendo el centro director de nuestra actividad vital incluso cuando la persona se dirige a la muerte, que debería ser digna y consciente. Y así sería si no se produjese la desconexión de los neurotransmisores con morfina o sus derivados y con otros productos químicos que también rompen los complejos mecanismos de reequilibrio y compensación -homeostasis- de que disponemos.


    ¿Por qué el cerebro dejaría de cumplir esta función central cuando la persona tiene un cáncer?


    Importantes avances científicos recientes permiten culminar investigaciones realizadas hace décadas y poder afirmar con rotundidad que hay buenas noticias sobre el cáncer.

    En 1931 se otorgó el premio Nóbel de Medicina al Dr. Otto Warburg por sus estudios sobre la célula tumoral. Demostró que no metaboliza oxígeno. Supuso que se debía a un defecto de funcionamiento de las mitocondrias, entonces llamados fermentos respiratorios, sin poder explicarlo exactamente.

    Hace pocos años, el Dr. Heinrich Kremer pudo culminar las investigaciones de Warburg aplicando los datos actuales aportados por la Biología de la Evolución sobre el origen de las células eucariotas, en particular que nuestro ADN es la acumulación de los ADNs de las bacterias que han participado en la simbiosis. Así pudo explicar que las membranas de las mitocondrias se quedan cerradas de manera permanente por condiciones que se hallan en el exterior de la célula. Entonces la célula se vuelve cancerosa. Si mejoran las condiciones exteriores, las mitocondrias pueden recuperar su funcionamiento normal y la célula cancerosa revertirá a normal [2] .

    Desde 1981, el Dr. Ryke Geerd Hamer y sus seguidores se han apoyado en miles de casos de cáncer para configurar un “mapa del alma y de la vida”. En este mapa quedan correlacionadas situaciones de conflicto o de emergencia, los puntos del cerebro donde impactan, y las perturbaciones en las partes del organismo que son dirigidos por dichos puntos cerebrales [3]. Algunas de estas perturbaciones son llamadas cáncer. Si se supera el conflicto o la emergencia desencadenantes, el proceso queda detenido y el cuerpo, dirigido por el cerebro, empieza a reparar lo ocurrido y vuelve –por un camino biológico que a veces puede ser peligroso; por ejemplo, en conflicto de territorio la reparación pasa por un infarto de miocardio- a la situación normal.


    Para entender mejor lo que decimos, es oportuno dar algunos elementos importantes del tipo:

    - Las mitocondrias no son otro tipo de orgánulos como se creyó hasta 1988, sino que son bacterias viviendo simbióticamente dentro de nuestras células. Tienen una “cadena respiratoria” que les permite formar la molécula energética básica, el ATP [4] . Utilizando oxígeno, de cada molécula de glucosa las mitocondrias obtienen casi 40 moléculas de ATP, mientras que las bacterias que producen su energía por fermentación, obtienen sólo dos moléculas de ATP por cada una de glucosa. Este nivel energético aumentado permite, entre otras cosas, la diferenciación de las células en los organismos complejos.

    - Está muy documentado que las mitocondrias son dañadas por antibióticos (diseñados justamente contra las bacterias), antivirales, quimioterapia, radioterapia [5], etc. A la persona así tratada, le faltará energía. Luego estará cada vez más débil y, entre otras cosas, sus células inmunitarias estarán entre las más afectadas, ya que se multiplican más rápido que el resto de células.

    - Que las membranas mitocondriales se cierren no es de por sí un hecho patógeno, pues deben cerrarse cada vez que la célula se divide a fin de evitar la oxidación del ADN-nuclear por los radicales libres de oxigeno formados en las mitocondrias como producto secundario de su respiración. El problema es que dichas membranas se cierren de forma permanente.
    - En este matrix extracelular o sistema de Pischinger hay finales de venas, terminaciones nerviosas tanto del sistema simpático como del parasimpático, etc. Luego la alimentación, la respiración, los pensamientos, los sentimientos, las emociones, los conflictos vividos, las situaciones de emergencia,... incidirán en él. Si el matrix extracelular se anquilosa, degenera, rigidiza, etc., dejará de llegar oxígeno, nutrientes, frecuencias de luz y otros elementos vitales a las células y, en consecuencia, a sus mitocondrias.

    - Las mitocondrias mal oxigenas y mal nutridas van cerrando sus membranas de manera permanente, disminuyen su elaboración de energía porque no pueden seguir obteniéndola por respiración y pasan a obtenerla por fermentación; luego por cada molécula de glucosa forman veinte veces menos moléculas de ATP.


    Estos elementos permiten establecer una explicación bio-lógica del cáncer para la que se puede partir tanto del nivel corpóreo como del nivel sutil. Su confluencia debe ser profundizada.


    Desde el corpóreo:

    Si por razones diversas el nivel energético baja de modo constante, se pierde el nivel necesario para mantener la energía y la información de diferenciación celular. La célula se adapta a la nueva situación y vuelve a su bien conocido sistema de obtención de energía por fermentación. Si el fenómeno es localizado en el espacio y en el tiempo, el desajuste metabólico es nimio y la persona no se entera de nada. Pero si tiene la mala suerte de ser “diagnosticada” en este momento [7], queda automáticamente reo de una amenaza de muerte que puede ser suficiente para provocar, a través del sistema hormonal, otra alteración metabólica que a su vez será diagnosticada como “metástasis”. E incluso el tratamiento agresivo del “tumor primario” y/o de la “metástasis” puede generar otro impacto que a su vez sea diagnosticado como “una nueva metástasis”…

    Si el proceso de disminución de energía prosigue [8], las células transformadas continúan creciendo hasta que la irrigación sanguínea no es suficiente para alimentarlas. Este problema se soluciona desde el punto de vista de la supervivencia de dichas células adaptándose a su entorno y utilizando el azufre contenido abundantemente en el matrix extracelular. Esto determina acercarse al punto de no retorno y a la muerte por caquexia, que es la causa principal de muerte por cáncer.

    Por el contrario, el tratamiento debe dirigirse a aumentar la energía de la zona del cuerpo afectada para volver al nivel energético normal, y así tener las células la información suficiente para determinar de nuevo la diferenciación a través de la actividad mitocondrial normal.

    Desde el nivel sutil:

    Una emergencia que se vive de manera que sorprende e impacta (como un casi atropello por un vehículo, una pérdida repentina del trabajo, un accidente grave del hijito de una madre diestra, la amputación de una mama) PUEDE [9] vivirse como un conflicto (respectivamente de miedo a la muerte, de territorio, de nido, de ataque a la propia integridad) que genere una diana en una parte u otra del cerebro (respectivamente en un punto del tronco cerebral, de la corteza frontolateral, del lateral derecho del cerebelo, del cerebelo) que se traducirá en el cuerpo (respectivamente en formación de nódulos pulmonares, en ulceraciones pulmonares, en nódulos en la mama izquierda, en melanoma). Desaparecida la emergencia, habrá una vuelta al funcionamiento biológico normal (que pasará, respectivamente, por el encapsulamiento o eliminación por tuberculosis, por un carcinoma pulmonar, por el encapsulamiento o eliminación por micobacterias, por una reducción por necrosis caseificante).

    Pero también un conflicto constante en la vida diaria PUEDE provocar alteraciones semejantes. Así, por ejemplo, si un niño no se siente suficientemente atendido puede tener una pérdida de confianza en sí mismo que se reflejará en el mesencéfalo y le producirá una anemia; recuperada la atención de sus padres, le aparecerá una leucemia reequilibradora. Una pérdida grave de valor social puede vivirse como desvalorización que incidirá también en el mesencéfalo y repercutirá en una osteolisis; la superación será diagnosticada como osteosarcoma. Como último ejemplo, tener que convivir con una suegra a la que no se aguanta puede crear una situación de “no poder digerir” que, a través del puente cerebral, formará un cáncer de estómago; superada la situación con la suegra, se producirá una putrefacción, por hongos o por micobacterias, de la masa tumoral.

    De estos ejemplos, el carcinoma pulmonar, la leucemia y el osteosarcoma son falsos diagnósticos de cáncer (y se están haciendo muchos similares a diario). Los otros son cánceres que empiezan a revertir en cuanto se ha superado la emergencia o el conflicto, y el equilibrio funcional se recupera si no se interfiere con tratamientos agresivos inadecuados.


    Resumiendo: La causa del mecanismo adaptativo llamado cáncer está en nuestro entorno y en nuestra forma de vivir la vida. Pero parece más fácil culpar a una mutación genética, o a un microorganismo, o a unas radiaciones, o a un producto tóxico, o al tabaco, que atrevernos a ver la realidad y a cambiarla y a cambiarnos. La ventaja es que esto último depende en gran parte de cada una y uno de nosotros…

    Barcelona, 4 de noviembre del 2006
    web: http://plural-21.org