Así estamos.

Publicado en 'Economía y Finanzas' por sinnick, 11 Jul 2007.





  1. sinnick

    sinnick Miembro de bronce

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    Encontré esta entrevista a Javier Iguiñiz en el diario la república, un resumido diagnóstico de la situación actual:
    Las cifras macroeconómicas lucen en azul y el crecimiento de nuestra economía llama a la esperanza. ¿Pero cuándo nos beneficiaremos los peruanos de a pie? Javier Iguíñiz, catedrático de la Pontificia Universidad Católica, explora el tema y ofrece un diagnóstico que le pone reparos al entusiasmo desmedido. En resumen, falta mucho por hacer.

    –Las crifras de la economía lucen en azul, ¿pero cómo le va a la gente?
    –A la economía peruana le va bien, si a la gente le va bien. Separar las dos cosas es justamente uno de los grandes defectos al momento de apreciar la realidad.

    –¿No le va bien a la población?
    –No, porque las mejoras se han conseguido con un esfuerzo muy grande, con el sobretiempo laboral, la fragilidad de las condiciones de trabajo, los maltratos.

    –A pesar de ello, ¿puede ser el crecimiento sostenible?
    –Depende de la situación mundial.

    –¿Podría afectarnos una crisis internacional?
    –En ese caso me parece que también habría una crisis en el Perú, a pesar de las holguras que tenemos en las balanzas comercial, fiscal. Cuando los precios internacionales caen, la reacción de los gobiernos no es usar las reservas internacionales netas para minimizar el impacto interno, sino proteger los intereses financieros.

    –¿Le parece que el gobierno maneja una política seria para solucionar problemas estructurales?
    –Hasta el momento no hemos escuchado ningún planteamiento fuera del que pone el acento en la exportación. Creo que no existe una propuesta integral, en el sentido de que está dejando de lado la expansión del mercado interno y el estímulo a la inversión como asuntos residuales, frente a la exportación de recursos naturales. Falta una propuesta que incluya a toda la población económicamente activa.

    –¿Hay una continuidad del modelo económico?
    –Si por modelo económico entendemos un acento unilateral en el aspecto exportador, sí, la continuidad es más importante que los cambios sugeridos hasta hoy.

    –La economía crece, pero persiste la desigualdad.
    –Aumenta. Lamentablemente, la señal de las elecciones pasadas no está siendo suficientemente considerada para tomar en serio a la desigualdad. Para el gobierno, es secundaria.

    –¿Porque no desea pelearse con los grandes capitales?
    –La prioridad más clara del gobierno hasta ahora es la de quedar bien con el gran inversionista extranjero, y por lo tanto todo aquello que parezca poner en riesgo esa relación, es dejado de lado. Hay una trayectoria histórica del presidente en ese campo. Alan García está siendo más papista que el Papa para lograr la confianza del capital internacional, que él considera absolutamente esencial.

    –A estas alturas, lo del chorreo ya suena a cuento.
    –Por lo que escuchamos, el gobierno todavía parece confiar en que si se aumentan las exportaciones, todo el resto vendrá por añadidura y el bendito chorreo hará, tarde o temprano, el efecto que se supone que debe hacer. Lo que sucede es que esa es una apuesta muy arriesgada.

    –Pero nos vienen hablando de eso desde hace años.
    –Así es. Pasa que, conforme transcurre el tiempo, crecen las posibilidades de que algo efectivamente chorree. Pero a la vez se generan expectativas en la población, las cuales aumentan con el crecimiento prolongado, como el de ahora. Eso puede ser muy conflictivo.

    –Por las expectativas embalsadas.
    –Por las frustraciones ocasionadas por la lentitud en la distribución de beneficios. Y ahí es donde se está dejando de lado a la inversión nacional. El gobierno no ha considerado una política de expansión del mercado interno que vaya con toda la velocidad posible en un contexto internacional muy favorable como el actual.

    –¿Estamos dependiendo demasiado de la inversión extranjera?
    –Es bueno que haya, hay que incentivarla, pero en simultáneo el reto de un gobierno nacional es conectar los beneficios de esa inversión con el proceso económico interno. Y ese es el trabajo que no se aprecia. Hay algunas señales, sin embargo. La ministra de Trabajo, Susana Pinilla, acaba de declarar algo elemental pero importantísimo: mejores remuneraciones en el mundo de los asalariados formales favorece la demanda para el mundo de las pequeñas y micro empresas y de los productores agrarios. Parecería que en el Ejecutivo ya estarían percatándose de esa conexión, tan fundamental.

    –La situación laboral aún es dura.
    –Mucho, y en las empresas se está tratando de postergar lo más posible las mejoras en las condiciones salariales.

    –¿Y no es posible que el crecimiento favorezca la creación de empleo decente?
    –Tarde o temprano, irá haciéndolo. Lo que pasa es que con las características del crecimiento, el proceso va a ser muy lento, mucho más de lo que debería dadas las condiciones excepcionales de la economía, y muy parcial, quizás demasiado.

    –Pobreza. ¿Es posible reducirla en 9 puntos, como ha sugerido el gobierno?
    –Es posible, pero con políticas adicionales a las que ya se han puesto en marcha, como las relacionadas con el régimen laboral. Mientras la legislación no exija a los empresarios compartir más rápidamente los beneficios del aumento de la productividad, las posibilidades de reducción de la pobreza se achican.

    –Este año se decide la suerte del TLC con Estados Unidos. ¿Dependemos demasiado de ese acuerdo para la marcha de la economía nacional?
    –El TLC no es la pieza clave que definirá nuestro crecimiento para los próximos 15 a 20 años. Es más bien un elemento marginal, porque las expectativas de expansión de las exportaciones dependen solamente en una pequeña proporción de la apertura del mercado norteamericano. A mi juicio, el TLC tiene un problema principal: toma muy poco en cuenta sus posibles negativos efectos sobre sectores de la población que ya son pobres.


    Un Alan García previsible
    –¿Considera que el presidente García se ha comportado como cabía esperar en términos económicos?
    –Sí, creo que, hasta ahora, lo que era previsible se ha cumplido…
    –¿Y no será que el problema es precisamente lo previsible del gobierno? Me refiero a que no ha habido ese golpe de timón que uno esperaba.
    –La prioridad económica es muy clara: fomentar la inversión extranjera en la exportación a través de la reconciliación del Presidente de la República con los grandes empresarios, sobre todo después de la experiencia del gobierno anterior. Esa pauta se ha confirmado al 120 por ciento.
    – ¿Y esa necesidad de reconciliación no lo tiene demasiado maniatado a García?
    –Esa es la impresión que da. Ahora, el gobierno empieza recién, así que queda esperar si es capaz de ampliar su mirada de desarrollo. Pero, sin duda, ha regresado el Alan García sin las matizaciones propias de una campaña electoral.


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    Última edición: 12 Jul 2007


  2. fred

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    O SEA ESTAMOS HASTAS LAS H....
     
  3. Snoopy

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    Saquenme una duda... a que se refieren con "El Chorreo" he escuchado ese termino pero no se que significa
     
  4. sinnick

    sinnick Miembro de bronce

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    El chorreo se refiere al gasto que hace la gente cuando tiene dinero para gastar, valga la redundancia. Por ejemplo:

    Hoy cobré de mi sueldo y durante el mes siguiente voy a hacer determinados gastos:

    En alimentación: compro en la bodega de la esquina.
    En distracciones: voy al cine.
    En movilidad: me transporto en combi al trabajo.

    Luego, la bodega de la esquina ha tenido ciertas ganancias gracias a mí, el cine también, y las combis que he tomado también. Ellos a su vez, al recibir su sueldo del mes, van a realizar determinados gastos no muy diferentes a los míos, y de esa forma, mis ganancias se han transmitido a otras personas, y se seguirán transmitiendo, mientras haya dinero ganado que gastar.

    Si me reducieran el sueldo, o si me botaran del trabajo, es muy probable que reduzca mis gastos. Por lo tanto, compro un poco menos alimentos, definitivamente no voy al cine, y talvez gaste menos en transporte. Por ende, las ganancias de la bodeguita de la esquina ya no serán las mismas, disminuirán, lo mismo que las de las combis.

    Eso sería el chorreo: la circulación del dinero bien ganado. A veces aumenta, a veces disminuye, dependiendo de que tan bien avance la economía..

    pd. Me olvido decir que la palabra chorreo viene porque se piensa en los "ricos" gastando en proporciones mayores que los "pobres". Imagínense el dinero como un río que viene con fuerza desde arriba de la montaña, (el gasto de la gente rica) y que al llegar al mar se ha convertido en un riachuelo, pues en el camino se dividió en varios cauces.. destinándose a la gente, a través del gasto que realizan.
     
    Última edición: 14 Jul 2007